Antología Cátedra de Poesía de las Letras Universales

Antología Cátedra de Poesía de las Letras Universales, edición de José Francisco Ruiz Carrascosa

Porque lo bello no es nada más que el comienzo de lo terrible,
justo lo que nosotros todavía podemos soportar…
Rainer María Rilke

Antologia Catedra de Poesía de la Letras UniversalesAntes que nada cabría puntualizar que el objeto de la presente antología no es antologizar la poesía universal sino los sesenta volúmenes que componen la colección de poesía de la colección Letras Universales de Cátedra. Lo primero sería tratar de abarcar lo inabarcable y lo segundo en realidad también porque a fin de cuentas la poesía no es otra cosa que el intento de abarcar lo inabarcable sabiendo que lo importante no es lograrlo, sino intentarlo de la forma más hermosa posible, encontrar la belleza en el camino aunque el destino no se alcance. O sí. Y esta obra lo consigue, quiero decir que, utilizando una de las imágenes de los poemas recogidos en ella (de Aldous Huxley sobre Italia) es más bella de lo que un poeta ciego acertara a soñar, por más que objetivamente recoja sueños que sí acertaron a soñar muchos poetas probablemente videntes, pero no por ello menos ciegos ya que el mundo que ven no es el que los ojos de los demás alcanzan a percibir. En cualquier caso el objetivo de una antología es el de ejercer de muestra representativa de un todo, que en este caso es la citada colección, y eso lo logra sobradamente ya que consigue que el lector se haga una idea bastante aproximada de lo extraordinario y apabullante que es el catálogo que la sustenta.

Como toda antología seguramente resulte discutible, habrá quien desearía que se incluyera algún autor que no comparece del mismo modo que es de suponer que no todos los que efectivamente desfilan por sus páginas sean del agrado de todos los lectores. Es irrelevante. Siempre es estéril, pero en este caso sería especialmente absurdo acercarse al libro con ánimo de inquisidor y analizar lo que sobra o lo que falta. Esta Antología Cátedra de Poesía de las Letras Universales es un libro para disfrutarlo y su diversidad permite hacerlo de variadas maneras, no necesariamente una lectura lineal. Me atrevería a decir que incluso la simple conciencia de tenerlo a mano ya provoca disfrute lector, porque no todo el mundo puede presumir de tener en su biblioteca una puerta a lo infinito que puede abrir y cerrar a voluntad.

No soy lector habitual de poesía, por eso me acerqué a esta Antología Cátedra de Poesía de las Letras Universales, con la esperanza de introducirme gracias a ella en un mundo que se me antoja necesario conocer pero que por falta de hábito me intimida, y debo decir que ese papel lo cumple a la perfección. Obviamente no le convierte a uno en experto pero le transmite las suficientes ganas de más que convierte la poesía en necesidad, que es lo que suele suceder cuando uno conoce el hambre. Y, afortunadamente, esta obra despierta mucho más apetito del que sacia.

Reseñar esta Antología Cátedra de Poesía de las Letras Universales es complicado, hasta describirlo lo es porque lo que contiene cobra vida una vez leído y seguramente sea una vida bien diferente en función de cada lector, pero es obligado transmitirles una idea aproximada de lo que se van a encontrar en estas 1028 páginas. Si lo hiciésemos a modo de índice temático, después de destacar la magnífica introducción marca de la casa, la antología visita las poesías griega, latina, china, árabe, italiana, portuguesa, francesa, rumana, inglesa, alemana y eslava. Si lo hiciésemos a modo de índice de autores el resultado sería tan extraordinario como el que sigue: Anna Ajmátova, Alceo, Alcmán, Alfeo de Mitilene, Anacreonte, Guillaume Apollinaire, Ludovico Ariosto, Arquíloco de Pargos, Asclepiades, Bai Juyi, Charles Baudelaire, Gottfried Benn, William Blake, Bettina Brentano, Miguel Ángel Buonarroti, Calímaco, Calino de Éfeso, Luis de Camoens, Catulo, Damuel Taylor Coleridge, Dante Alighieri, Emily Dickinson, John Donne, Du Fu, Isidore Ducasse (Conde de Lautréamont), Thomas Stearns Elliot, Mihail Eminescu, Estratón, Eurípides, Filodemo, Ottilie von Goethe, Karoline von Günderrode, He Zhinzhang, Friedrich Hölderlin, Homero, Horacio, Víctor Hugo, Aldous Huxley, Íbico, Ibn Zaydun, Jenófanes de Colofón, Juvenal, John Keats, Alphonse de Lamartine, Giacomo Leopardi, Li Bai, Lu Ji, Lucrecio, Marcial, Marco Argentario, Edgar Lee Masters, Meleagro de Gádara, Meng Jiao, Sophie Mereau, John Milton, Mimnermo, Frédéric Mistral, Alfred de Musset, Gérard de Nerval, Novalis, Abu Nuwás, Ovidio, Persio, Francesco Petrarca, Píndaro, Ángel Policiano, Ezra Pound, Propercio, Marcel Proust, Rainer María Rilke, Arthur Rimbaud, Rufino, Safo, Dorotea Schlegel, Adele Schopenhauer, Semónides de Samos, Léopold Sédar Senghor, Sir Phillips sidney, Sófocles, Edmund Spenser, Teócrito, Teognis, Tirteo, Paul Valéry, paul Verlaine, Alfred de Vigny, François Villon, Virgilio, Wang Changling, Wang Wei, William Carlos Williams, William Wordsworth y Zhang Ruoxu, además de las obras anónimas Balada de Mulan, Cantar de los Nibelungos, Cantar de Roldán e Himnos Homéricos.

Los poemas recogidos en la Antología Cátedra de Poesía de las Letras Universales son, como puede imaginarse visto lo escrito anteriormente, extraordinariamente diversos: desde himnos a epigramas, cantares, poesía romántica o erótica. Hay poemas con una reconocible vocación didáctica y los hay profundamente intimistas, los hay sutiles, de sensibilidad extraordinaria y los hay brutales. Sean cuales sean sus preferencias lectoras le será inevitable encontrar aquí páginas que le emocionen, músicas que le muestren el camino a esa otra realidad que habita en su interior. Diría que se trata de un obra imprescindible de no ser por temor a incurrir en imperdonable sinécdoque: lo verdaderamente imprescindible son las obras que tan magistralmente antologiza, obras que sólo se conocen si se conocen completas y en su contexto, porque la poesía en realidad no se extracta sino que se extirpa y por gratificante que sea hay algo de antinatural en el proceso de selección, por otra parte imprescindible en una obra de estas características, y que, como es el caso, debe hacerse con extraordinaria delicadeza y conocimiento para no devenir mutilación. En cualquier caso es una guía extraordinariamente brillante para orientarse en un mundo más reconocido que conocido y el que merece la pena explorar de alguna de las muchas manera que la Antología Cátedra de Poesía de las Letras Universales permite. Un poeta es un mundo encerrado en un hombre, como dijo Víctor Hugo, y este libro es un buen mapa para adentrarse en muchos de esos mundos y descubrir así uno propio.

Hay dos cosas sin las que no sería concebible cerrar una reseña de la Antología Cátedra de Poesía de las Letras Universales, reseña que en cualquier caso reconozco incompleta porque dado que yo no soy poeta asumo mi imposibilidad de abarcar lo inabarcable, ni aun su muestra representativa en forma de antología, una es una expresión de asombrado reconocimiento a la labor de los traductores, siempre complicada pero en el caso de la poesía apenas un ápice menos que heroica. La última ha de ser un poema, una muestra de la muestra, uno de tantos que bien podría haber elegido al azar pero que he preferido seleccionar por serme la autora, Anna Ajmátova, muy querida y por homenajear a mi vez a la parte probablemente menos representada en estas páginas que es la que yo más he visitado, la poesía eslava:

Diecisiete meses hace que grito.
Te llamo a casa, Me arrojé a los pies del verdugo,
Hijo mío, horror mío.
Todo se ha enturbiado para siempre
Y no puedo distinguir
Ahora quien es el animal, quién la persona
Cuánto tiempo queda para la ejecución.
Y sólo hay flores cubiertas de polvo
Y el tintineo del incienso, y huellas
Desde algún lugar a ninguna parte.
Y me mira fijamente a los ojos
Y me amenaza con una muerte cercana
Una inmensa estrella.

Andrés Barrero
andres@librosyliteratura.es

 

 

978-84-376-3176-9

3 comentarios en «Antología Cátedra de Poesía de las Letras Universales»

  1. Tienes toda la razón, si importante es una buena traducción en cualquier texto literario, en poesía es imprescindible, y aun así, parte de la musicalidad y sonoridad del poema se suele quedar por el camino.

    Y dicho esto, estupenda reseña y gran poema el seleccionado.

    Estupendo trabajo el de la editorial 😀

    Un abrazo!

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    • La pena es que ciertas cinco villas que yo me sé no estén más por la parte de, pongamos, China. De haber sido así me habría podido dar el gustazo de terminar la reseña con, por ejemplo, éste:

      Juró que nunca volvería
      y aquí está.
      Sus ojos, ya viejos y cansados,
      merecen el perdón por el quebranto.

      Juramentos de guerra,
      tiempos de espanto.

      Hoy, sus manos temblorosas,
      acarician las piedras de Santa María,
      recuerdan quizá su infancia,
      o su juventud perdida.

      De bajada, calle Huesca y Mediavilla,
      y ante un portal los recuerdos
      florecen en sus mejillas.

      Pero calla,
      su voz aún sigue dormida,
      desde que salió de Ejea,
      humillada,
      viuda
      y vencida.

      Al pasar el Salvador
      tuerce el gesto,
      reposando su mirada…
      en la nada,
      mira los muros que faltan,
      y aquella pequeña puerta
      que a la escuela daba entrada.
      Siempre quiso ser
      maestra,
      santa
      y republicana.

      El resto del camino
      se hace lento,
      duro e ingrato,
      y la luz de sus mejillas
      se va borrando,
      llegamos al Campo Santo.

      Ahora es ella
      la que guía nuestro pasos,
      poco a poco,
      al punto exacto,
      a esa parte de la tapia
      lacerada por las balas,
      donde ha dejado caer
      las dos rosas que llevaba.

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