El error

El error, de César Aira

el error - césar aira

Un libro original, diferente y divertido; un laberinto donde realidad y fantasía, lógica y azar se combinan en construcciones descabelladas.

“Había una sola puerta, con un cartel encima que decía: ERROR.  Por ahí salí.”

Así comienza la última novela de César Aira: el narrador, siguiendo a una mujer, atraviesa una puerta –la única existente en el local– sobre la que se puede leer “error”, para acceder a un jardín en el que los setos cuidadosamente podados forman un extraño laberinto.

Este inicio puede resultar extraño, pero, a fin de cuentas, el propio lector acaba de trasponer otra puerta rotulada con la palabra “error” –la portada del libro que tiene en sus manos– que también le conduce, aunque aún no lo sabe, a un laberinto.

No, el lector aún no lo sabe porque, a pesar del desconcertante comienzo, las primeras líneas le empujan a pensar que está leyendo una suerte de novela negra: la intrigante historia del narrador y su misteriosa pareja, que han viajado a El Salvador a cumplir una oscura misión.

Pero ese argumento sería demasiado convencional, demasiado predecible para un escritor como César Aira, que inmediatamente abandona al narrador inicial y empuja un asombrado lector a perderse en la intrincada maraña de setos y caminos de El error.  Y es que a las pocas páginas ya es evidente que este jardín es un laberinto de historias en el que los caminos se cruzan y se bifurcan de tal modo que en cada recodo, en cada intersección con otra historia, todo parece cobrar un nuevo sentido y la narración se vuelve más fantástica aún, más caótica, más disparatada.

A partir de ese momento el lector va a deambular de historia en historia, de personaje en personaje, recorriendo sin lógica aparente un El Salvador fantástico, casi mítico, poblado por personajes tan fantásticos como humanos:  un bandolero de leyenda casado con una mujer de naturaleza gaseosa, cuyas fechorías, recogidas en novelitas baratas, hacen las delicias de una presidiaria que se cartea desde su celda con un famoso y misterioso escultor extranjero que es secuestrado por un bandolero…

César Aira se mueve entre los setos con total libertad, dejando volar su imaginación, rompiendo cualquier esquema preconcebido que sobre la estructura de una novela pueda tener un lector que le sigue con la lengua fuera.  Perdida en este laberinto asimétrico y tortuoso, la narración avanza a la deriva, sin rumbo:  el lector no puede evitar preguntarse si Aira sabe a dónde va, si conoce el camino que lleva a la salida.  Si es que existe una salida.

El mapa demencial que rápidamente se va trazando ante los ojos del lector, sin estructura visible, puede pasar por un garabato improvisado, pero conviene no equivocarse; el autor reconoce que escribe tratando de que “la improvisación corra por vías trazadas por la inteligencia”.  Lo de César Aira es una improvisación planificada.

No seré yo quien busque el mensaje escondido, la simbología que oculta esta novela; es algo que no me gusta hacer y que el autor seguramente desaprobaría.  Pero no puedo dejar de percibir bajo el desordenado oleaje de historias y personajes que van y vienen una corriente bien definida que habla sobre la realidad y la ficción.  Las historias del El error son inverosímiles, pero ¿acaso es más cierto lo que por convención reconocemos como realista?  ¿Dónde termina la realidad y dónde comienza el mito?  El bandolero no se reconoce en la crónica popular de sus hazañas, pero termina asumiéndolas como propias.  ¿Cuál de sus biografías es más cierta?

Pero habíamos quedado en no ponernos a descifrar claves ¿no?  Lo que realmente importa aquí no son ni las historias en sí, ni su simbolismo –si es que lo tienen–, ni los personajes –planos, arquetípicos, de una pieza–, que aparecen porque no se puede escribir una novela sin personajes.  Aquí lo que importa, lo que tiene valor, es la corriente que fluye de historia en historia, la continuidad de la narración.  La energía, la fuerza creadora de César Aira lo domina todo; lo demás es un simple armazón.

Al final, lo que va a encontrar el lector que traspasó el umbral que le advertía con la palabra “error” es una novela en constante movimiento; distinta, sorprendente y muy divertida –con un humor inteligente, cercano a la parodia–, en la que realidad y fantasía, lógica y azar se combinan en fórmulas descabelladas, más propias de un científico loco, o de un alquimista, que de un escritor “serio”.

César Aira ha afirmado alguna vez que si no hace promoción de sus libros es porque no sería capaz de hablar bien de ellos.  Quizá, siguiendo su propia recomendación, quien busque una novela como Dios manda haría mejor en leer a Dickens o a Balzac.  Ahora bien, si lo que buscan es un libro original, diferente y divertido, entonces sigan mi consejo y prueben con César Aira.

Javier BR

javierbr@librosyliteratura.es

7 comentarios en «El error»

  1. Me ha gustado mucho la reseña. La verdad es que ahora tengo gran curiosidad por el libro y, más aún después del comentario de Miguel, por César Aira… Desde luego parece alguien con mucha imaginación; y eso, en la narrativa, es un gran talento.

    Por cierto que la cubierta del libro también me ha gustado. Es, cómo decirlo, sugerente… y también original, y eso que en cierto modo me ha recordado un poco a la puerta que debe cruzar Alicia en el País de las Maravillas.

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  2. Miguel:
    La prosa de Aira es muy plástica; crea imágenes imborrables, de una gran fuerza. Me creo perfectamente que aún recuerdes letralmente frases de uno de sus libros leído hace años, Miguel.

    Judit:
    Hay mucho libros buenos, Judit, pero los que te dejan con la sensación de estar leyendo algo original y diferente son menos. Esa es quizá la mayor virtud de “El error”.

    Novedades literarias:
    Aparecer en “Lo mejor de la quincena” es un honor, muchas gracias.

    Lahierbaroja:
    Anímate a leerlo uno de esos días en que quieres algo distinto, algo dicertivo pero inteligente. Además se lee de un tirón.

    Muchas gracias a todos por vuestros comentarios. Un saludo.

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  3. Hace ya bastante tiempo empecé a leer La Villa, de Aira. Y la verdad es que no pude terminarlo. Tal vez no lográ entrar en la sintonía de Aira, o es quizás que no me guste como escribe ni acerca de lo que escribe. O simplemente no era ese el momento para leerlo.
    Pero luego de tu reseña, voy a darle otra oportunidad a La Villa, y si salgo bien plantado, iré por El error. Espero no “errarle”…

    Saludos Javier

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  4. Un placer volver a leerte por aquí, Darío.

    Supongo que cada libro tiene un momento, puede que ahora Aira te guste más, aunque lo cierto es que es un autor un poco especial.

    Gracias por tu comentario.

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