El maestro y Margarita

El maestro y Margarita, de Mijaíl Bulgakov

El maestro y MargaritaQue hay obras que son mucho más que un libro para el lector es una evidencia que no necesita de mayor comentario puesto que quien más, quien menos ha experimentado esa sensación de llegada a destino al leer una novela que por las razones que sean le ha resultado especialmente singular, escrita para él. El maestro y Margarita es sin duda uno de esos para mí y para muchísimas otras personas a lo largo de los años, sin embargo lo que resulta realmente fascinante es lo que debió suponer para el autor por lo que tuvo de premonitorio sobre su propia obra y sobre su propia vida y la de su mujer. Un libro que se profetiza a sí mismo. Bulgakov recurre en su novela a fuerzas del más allá, explicaciones fantásticas como único método posible para explicar la realidad en su conjunto cuando en ésta están proscritas las palabras, pero para explicar el fenómeno de un libro que construye la realidad a su alrededor, que contiene su propio destino, no se pueden hallar otras causas que la sensibilidad, el talento y la inteligencia del autor.

“El libro sobre el diablo”, como el propio Bulgakov lo llamó cuando anunció que acababa de prenderle fuego (lo que hizo después de anunciarlo, no antes, como no podía ser de otra manera), no es otra cosa que un libro sobre la vida, uno de los retratos más brillantes y descarnados de la sociedad soviética que haya leído, pero también es una historia de amor que sobrepasa los límites de lo natural, que cuando se vuelve imposible sin la ayuda del diablo, recurre a suayuda para ser vivida. Y parece lo más natural.

El diablo y su séquito viajan a Moscú para celebrar un espectáculo de magia negra que no es más que una excusa para poder observar de cerca a los moscovitas. Y el diablo los observa y nosotros con él, y vemos mal que bien las mismas cosas. Los estragos que la infernal expedición causa en la ciudad son graves, pero no mucho más aberrantes de los que los propios rusos se causan a sí mismos porque a medida que se desarrolla la acción que protagonizan los seres del averno, emerge el submundo de delaciones, traiciones, corrupción, castas, privilegios y represión que se esconde bajo el gris monótono que habitualmente cubre nuestras miserias.

El maestro y Margarita contiene un libro ignífugo sobre Poncio Pilatos, un relato extraordinario y de una extraña fuerza magnética de la que no es poco responsable la peculiar manera que tiene Bulgakov de nombrar personajes y lugares sobradamente conocidos cuyo nombre diferente del acostumbrado ya parece indicar que vamos a verlos con ojos igualmente nuevos. El diablo recupera ese libro en determinado momento y lo hace explicándole a Margarita, auténtica heroína del libro y de la literatura, que los libros no arden. Si arden o no, Bulgakov lo descubrió por sí mismo cuando se vio obligado a arrojar el manuscrito a la estufa, sin embargo renacen de sus cenizas, y El maestro y Margarita lo hizo recurriendo a métodos menos espectaculares pero más recomendables que el libro de Pilatos: a la memoria y a la entrega de su mujer. Sin embargo hasta ahora sólo se habían editado versiones mutiladas de la original y esta de Nevsky es la primera edición que se publica de la obra completa recuperada. No me resisto a decir que está primorosamente editada y que si el prólogo resulta interesante, la traducción de Marta Rebón es tan extraordinaria como el libro merece. Y es mucho decir. Y sería injusto no citar el magnífico trabajo de Alfonso Rodríguez Barrera con las ilustraciones.

El maestro y Margarita es un libro atípico, extraordinariamente libre y no menos hermoso. Es todo un espectáculo ver desplegarse su original y contundente aparato argumental, pero no es menos emocionante descubrir poco a poco la historia que late dentro de ese deslumbrante envoltorio fantasmal, de esa necesaria lupa de fantasía que permite descubrir la realidad en sus detalles más íntimos. Créanme, es imprescindible amar a Margarita, lo que es sinónimo de leerla, porque amarla es rendir a la literatura el homenaje que tan a menudo le debemos y tan pocas veces le rendimos.

Andrés Barrero
andres@librosyliteratura.es
@abarreror

 

 

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