Entrevista a Esther Ginés

Esther-GinesHoy traemos a Libros y Literatura a Esther Ginés, una autora joven que acaba de publicar su primera novela, El sol de Argel, que está llamada a convertirse en una de las referencias literarias de la temporada. Para comenzar, una batería de preguntas sobre tu forma de escribir:

1. ¿De día o noche?

De noche, siempre he sido muy nocturna. Puedo escribir de día, pero me concentro mucho más con el silencio de la noche.

2. ¿Un cigarrillo al lado?

¡No! Si acaso, una copa. Odio el tabaco, aunque es un complemento muy literario…

3. ¿El papel y la pluma han pasado a mejor vida?

Para mí no. Colecciono cuadernos y escribo mucho en ellos, me costaría desligarme de ese hábito; y con las plumas me pasa igual. Siempre llevo papel y bolígrafo en el bolso. Soy una nostálgica del papel.

4. ¿La inspiración llega por sorpresa, o sorprendentemente, siempre te pilla trabajando?
La inspiración llega o puede llegar por sorpresa, pero todo lo demás ocurre cuando pasas horas y horas mirando la pantalla del ordenador.  Suena muy bonito creer en las musas, pero hay que ser un poco realista…

5. ¿Quién es tu mayor crítico?
Hasta la fecha, yo misma. Pero la novela ya se ha publicado y no creo que tarde mucho en encontrarme con alguien que me supere con creces…

6. ¿Qué personaje te gustaría que leyese tu libro?
Me haría especial ilusión que lo leyera Carmen Martín Gaite, pero lógicamente es imposible…Admiro a muchos autores, pero la mayoría han fallecido y los vivos no creo que se crucen con el libro (soy muy pesimista en este sentido). Veo más real que lo hiciera algún periodista. En ese caso, me encantaría que fuera alguien como Mara Torres o Lorenzo Milá. Si hablamos de otro personaje famoso o mediático, la verdad es que siento especial admiración por Rafa Nadal y por Pau Gasol, pero no sé si les gusta leer…

7. ¿Qué libro(s) estás leyendo ahora?
Dos óperas primas: Absolución, de Patrick Flanery y Devuélveme a las once menos cuarto, de Víctor Charneco. También estoy leyendo Corrección, de Thomas Bernhard y el ensayo Vidas escritas, de Javier Marías.

8. ¿Qué libro guardas como el más valioso?
¡Difícil pregunta! Tengo muchos libros que me acompañan en todas mis mudanzas y que significan mucho para mí (especialmente algunos de la infancia y de la juventud), pero le tengo especial cariño a una edición de bolsillo de Cien años de soledad; no tiene nada de especial, pero sí un importante valor sentimental… Es un libro que no le regalaría a nadie.

9. ¿Qué usas para marcar las páginas?
Colecciono marcapáginas y tengo muchísimos, algunos de personajes literarios que me encantan, como El principito, Alicia en el país de las maravillas o El señor de los anillos.

10. ¿El mejor lugar para leer?
La cama, una buena butaca…cualquier sitio donde haya poco ruido y, si puede ser, con una buena vista. Ah, y frente al mar, pero eso ya es casi un sueño…

Y ahora centrémonos en El sol de Argel. La tuya es una novela refrescante porque nos recuerda que con talento y elegancia se puede tratar cualquier tema en literatura. En tu caso el hilo argumental es la investigación que Martín, el protagonista, emprende sobre los últimos días de la vida de su gemelo idéntico, quien se acaba de suicidar, y eso te sirve para poner en pie una reflexión sobre la identidad y la capacidad de reacción ante la adversidad que no debe dejar indiferente a nadie.

1.- Me gustó especialmente de tu intervención en la presentación de tu novela el alegato que hiciste a favor del papel activo del lector y además me gusta que no sea sólo un discurso sino que lo hayas trasladado a la práctica porque en “El sol de Argel” el lector tiene mucho trabajo. ¿Te interesa que haya un retorno de esa experiencia lectora?, o dicho de otra manera, ¿te gusta conocer la opinión de tus lectores o prefieres que cada cual, tú incluida, se quede para sí con su propio sol de Argel?

Mi mayor ilusión es justamente esa: conocer la opinión de mis lectores, sobre todo porque creo que El sol de Argel deja algunos temas abiertos a la interpretación y me resulta muy interesante comprender la lectura y las conclusiones que han extraído ellos. Como lectora, no me suelen gustar los libros en los que te dan todo “masticado”. Aquí quería implicar un poco al lector; ¡espero no haberme equivocado!

2.- Te ha llevado unos diez años dar forma a esta historia. Después de una gestación tan larga ¿cuáles son tus sensaciones al ver tu novela en las librerías?, ¿lo imaginabas así?

Sí, casi diez años, aunque durante mucho tiempo la novela estuvo abandonada, pero no se iba de mi cabeza. De alguna manera, tenía la ilusión de poder enfrentarme a ella en otro momento de mi vida y al final llegó. Así que ahora que la veo publicada se cumple un sueño. La primera vez que encontré el libro en una librería no lo olvidaré jamás…Fue en Cervantes y Compañía, en la calle Malasaña, y estaba entre Juan José Millás y Javier Cercas…el vértigo fue inmediato. Más allá de todo ese componente emotivo, lo que espero es que esto me sirva como acicate para seguir intentándolo. La escritura es una carrera de fondo y esto no ha hecho más que empezar.

3.- A los protagonistas de carne y hueso de la novela se suma otro de ladrillo, aunque pienso que tiene más relevancia como símbolo, como oasis, que como personaje en sí. En el momento de escribir la historia, el Hospital San José era un edificio abandonado y, si no me he informado mal, ya ha sido rehabilitado y está en plena actividad, con lo que probablemente haya perdido un cierto encanto desde un punto de vista literario. ¿Cómo definirías el papel del edificio en la gestación y en la trama de la novela? Y a título de curiosidad, ¿a qué crees que se debe ese poder magnético de los edificios abandonados?

Sí, es casi un personaje más. Por lo menos yo lo siento así, para mí no existiría la novela sin ese edificio. Bueno, abandonado no ha estado nunca (aunque desde fuera lo parecía), pero sí con cierto “abandono estético”, por decirlo de alguna manera. Lo que me llamó la atención del Instituto Homeopático y Hospital de San José fue que en medio de Madrid pudiera existir un lugar con tanta paz, con el jardín algo asilvestrado, los gatos sesteando al sol…Me parecía un lugar muy literario y siempre me paraba a mirarlo, apoyada en la verja (un poco lo que le ocurre a Martín, el protagonista de la novela), preguntándome quién poblaría un sitio así. Creo, como dices, que los edificios derruidos, abandonados y, en general, todos los que tienen un aire antiguo, son muy magnéticos. Quizás sea porque, en el fondo, estamos deseando escuchar historias, empaparnos de anécdotas de otros tiempos y de personas o sitios que poco tienen que ver con nosotros. Por lo menos, a mí me pasa. Siempre he sentido fascinación por las historias de este tipo.

4.- Según yo la veo, tu novela trata principalmente de la identidad y subyace en ella una reflexión extraordinariamente interesante sobre la individualidad que enmarcas inteligentemente en una historia de apariencia detectivesca. ¿Que mueve a Martín, la necesidad de saber o la necesidad de juzgar?

Muy buena pregunta. El tema de la identidad me parece que literariamente tiene muchísima potencia y que se puede explorar desde muy diversos ángulos. Aquí hablo de una doble identidad, ya que Martín y Matías eran gemelos idénticos. Al principio de la historia, Martín, profundamente descolocado y afectado por el suicidio de su hermano, va a investigar. Se mete en la piel de un policía de “gabardina y libreta en mano”, como él mismo se define; lo único que quiere es saber, recomponer el puzle que desvelará sus motivos. Pero, poco a poco, Martín empieza a juzgar, y el juicio moral le va a importar casi tanto o más que la investigación.

5.- La investigación de Martín sobre la muerte de su hermano Matías es un empeño de tintes autodestructivos que, además, realiza frente al mundo. El resto de personajes, de un modo u otro y con diversos argumentos, trata de disuadirle pero esos personajes, en apariencia secundarios, tienen una gran fuerza, lo que dota de mucho equilibrio a la novela. Los padres, la fuerza de la madre y el silencio reconfortante del padre, son especialmente poderosos y asombra el aplomo con que son capaces de enfrentar una desgracia que es a ellos especialmente a quienes debería afectar, ¿tratabas deliberadamente de homenajear a la figura de los padres o simplemente estos personajes los imaginaste así?

Aunque nunca estemos preparados para ello es ley de vida, y así lo aceptamos, que el hijo entierre a sus padres, pero que suceda al contrario es un drama muy complicado de asumir y de abordar.  En esta novela me enfrentaba a una situación complicada, con unos padres destrozados por la inesperada muerte de su hijo, pero además con un gemelo que estaba unido a él de una manera muy poderosa. El dolor de los tres es diferente, aunque no intento establecer comparaciones.  Quería que, de alguna manera, y a pesar del dolor que los padres sienten, estuvieran ahí para Martín, porque él, como dice en algún momento de la historia, siente lo mismo que si le hubieran amputado una parte de su cuerpo. Y creo que los tres, cada uno a su manera, son unos luchadores, unos supervivientes.

6.- La tuya es una apuesta muy arriesgada para una primera novela, El sol de Argel tiene una complejidad inusual en un debut. Tratar con el dolor por escrito puede ser una forma de encauzar obsesiones personales, eso que dice Juan Cobos de bordarles a tus fantasmas personales tus iniciales en las sábanas, pero también puede ser una vacuna para quienes lo lean. ¿Te planteaste alguna vez mientras escribías que tu novela podría servir de ayuda personas que estuviesen pasando por una situación de angustia similar a la de Martín, te condicionó de alguna manera la reacción que pudieran tener los lectores frente a un tema tan delicado?

Es, como dices, un tema delicado y del que, afortunadamente, no tenía ninguna referencia personal cercana. Me he aproximado al él con mucho cuidado, intentando no pisar lugares comunes ni encontrar una única respuesta. ¿Por qué se suicida una persona? ¿Por qué se suicida una persona con 30 años y un futuro brillante? No creo que haya una única respuesta. Creo que algo se desmorona, como un castillo de arena al que alguien sin querer da una patada y el agua acaba barriendo de la orilla. Y es un tema que siempre me ha obsesionado, no solo el suicidio, sino el tema de la muerte en general siempre me ha perseguido mucho. Nunca se me ocurrió pensar si podría ayudar a alguien que haya vivido algo así, pero ojalá que fuera posible…creo que los libros nos ayudan a sobrellevar los momentos más duros de la vida, así que nunca se sabe de qué manera podemos acabar ayudando a alguien desconocido. Es una posibilidad muy bonita y esperanzadora.

7.- Tratar de entrar en la mente de un suicida probablemente sea uno de los mayores retos que se le pueden plantear a cualquier escritor, por muy empático que sea. Si el alma ajena es un bosque sombrío, como decía Turguenev, la de un suicida probablemente sea uno impenetrable. Me gusta mucho la manera que tienes de afrontarlo, quiero decir que relatas el intento de Martín por hacerlo y lo retratas como algo tan peligroso como probablemente infructuoso, tal vez porque te interesaba más hablar de los que se viven con el suicidio de un ser querido que del propio suicida en sí: ¿es el suicidio una de las muchas cosas de las que en realidad, aparentándolo, no trata la novela?

Sí, lo has definido muy bien. Mucha gente me dice: “has escrito una novela sobre el suicidio”, pero no estoy totalmente de acuerdo. Por supuesto, el suicidio tiene un peso, pero sobre todo lo uso como una excusa para abordar otros temas. Es un punto de partida, un elemento que me permite dotar a la historia de un enfoque algo detectivesco, justifica que Martín indague, que quiera saber y que esa necesidad de saber enganchara al lector. Yo quería, sobre todo, hablar de la identidad, de cómo usamos máscaras para relacionarnos con la gente que nos rodea, de la soledad, de cómo a veces necesitamos estar al borde del abismo para reaccionar y salir a flote. Y también de las cosas o las ideas a las que nos atamos. Martín estaba atado a la idea de que era parte de una mitad. Se pasa treinta años de su vida creyéndolo y un día se despierta y ya no forma parte de nada, está solo, él solo frente a todo.

8.- Una de las muchas virtudes del sol de Argel es la gran cantidad de referencias literarias que aparecen en sus páginas, el tuyo es un texto de alguien que lee y mucho y creo que uno de los grandes males de muchos de los autores noveles es que no parecen hacerlo así o al menos las referencias que dejan traslucir en sus obras no son literarias. ¿Además de Camus, que otros autores destacarías como tus referentes?

Son muchos los autores que me han marcado y es difícil citarlos a todos. Siempre que lo pienso me dejo alguno. Primero creo que es de justicia nombrar a los autores de la infancia y juventud (Dahl, Enyd Blyton, Ende, Tolkien…). Creo que sin todos ellos no hubiera llegado a donde estoy. Siempre me parece que el autor de literatura juvenil tiene un auténtico tesoro en sus lectores. Los libros y los autores que te marcan a esa edad nunca te abandonan.

Me encanta el universo literario de los latinoamericanos (Cortázar, Gª Márquez, Rulfo y Onetti, por ejemplo), los estadounidenses Faulkner –que parece el maestro de todo gran escritor – y Hemingway; me gusta mucho los narradores como Virginia Woolf y Henry James. Más actuales me gustan Paul Auster, Antonio Tabucchi, Ian Mc Ewan, Cormac McCarthy…y no me olvido de los autores españoles: siempre me han gustado Delibes, Marsé, J.María Merino… dos autoras que especialmente me gustan son Carmen Martín Gaite y Ana María Matute. En fin, la lista es muy extensa y me estoy olvidando de muchos.

9.- Destaco en la reseña tu compromiso con la historia que cuentas por encima de otras consideraciones que podríamos llamar comerciales, aunque quisiera dejar claro que no por complejo y brillante tu libro es menos asequible y que debiera ser atractivo para cualquiera que se quisiera acercar a él. Supongo que la época de promoción de un libro no es especialmente inspiradora para escribir otro, pero ¿estás trabajando ya en algún proyecto nuevo? ¿Podrías decirnos algo de él en caso de ser así?

Muchas gracias. Algún editor me dijo en su momento que este libro no era comercial. Entrar en el debate de qué es y qué no es comercial nos llevaría mucho tiempo…aunque me parece algo interesante de abordar. Esta historia era muy “mía”, es decir, la he llevado muchos años conmigo y quería apostar por ella tal y como la concebí. Me ha costado mucho confiar en mis posibilidades, pero creo que hice bien fiándome de esa intuición.

Empecé una nueva novela en primavera y durante el verano tomé notas, pero El sol de Argel se está llevando todo mi tiempo libre y ahora es imposible; de alguna manera, quiero estar bien cerca del libro en estos momentos en que acaba de salir y que necesita el máximo apoyo para que llegue a los lectores. Pero en cuanto pueda quiero retomar la novela, y quizás antes de eso me deje llevar por una idea para un libro de relatos a la que no dejo de darle vueltas…

10.- Finalmente, además de agradecerte tu gentileza en atendernos, quisiera pedirte que a modo de despedida te dirigieses libremente a nuestros lectores. Para ellos, igual que para mí, siempre es un placer leer lo que tiene que decir un amante de la literatura.

Les diría a todos algo que ya mencioné cuando presenté la novela, y es que un buen lector es el mejor tesoro de un escritor. Me ilusiona especialmente vivir esta etapa, encontrar a gente que le interese lo que he contado. Yo siempre me he considerado lectora y ahora me atrevo tímidamente a cruzar al otro lado y probar la experiencia de ser autora. Y como tal, me encantaría tener la posibilidad de compartir con ellos esta historia tan especial para mí; un libro que durante mucho tiempo estuvo metido en un cajón y que ahora está deseando encontrarse con todo aquel que le dé una oportunidad.

 

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