Domingo 20 de Marzo de 2011 00:00
Lecturas de juventud, de Michel Tournier
Título: Lecturas de juventud (2006)
Autor: Michel Tournier
Editorial: Nortesur, 2009
Páginas: 186
ISBN: 9788439683481
Michel Tournier nos invita a recuperar a los autores clásicos de nuestra juventud.
“Me planteo una gran pregunta: ¿el hombre que lee es trabajador o gandul? Dos grandes novelas empiezan de la misma manera, Rojo y negro de Stendhal y La fortuna de Gaspar de la condesa de Ségur. Un padre campesino pega a su hijo porque le sorprende leyendo, es decir, holgazaneando”.
Michel Tournier es uno de los escritores franceses contemporáneos más reconocidos, a pesar de lo cual su obra ha pasado algo desapercibida en España. Sin embargo, tanto las novelas como los relatos de este aspirante a filósofo son muy recomendables; ingeniosos, irreverentes y lúcidos, representan la mejor tradición de la literatura gala.
Tournier es, además, profesor y Lecturas de juventud es una recopilación de breves lecciones sobre literatura para jóvenes e incluso niños de más de 12 años. Pero no se asusten, porque este profesor no nos va a examinar por sorpresa ni nos va a obligar a memorizar una interminable lista de títulos y fechas; Tournier es de esa clase de maestros que entra en el aula y te pide que guardes el libro en el pupitre y escuches.
Lecturas de juventud es un viaje por la geografía de los “clásicos” para jóvenes; aquellas historias de aventuras que hicieron soñar despiertos a generación tras generación: Verne, Kipling, Heine, Cervantes… Obras que nunca nos hemos tomado demasiado en serio, que hemos ido relegando al olvido, encerradas en algún baúl lleno de viejos juguetes. Aventuras que nos marcaron como lectores y puede que como personas.
Estas lecciones, casi pequeños ensayos, son desenfadadas, pero profundas; amenas, pero rigurosas. Y no crean que les hablo de un libro sólo para jóvenes que se inician en la literatura; Lecturas de juventud nos ayudará a recuperar los libros que leímos hace tantos años, a quitarles el polvo de la memoria, y también unas cuantas capas del barniz cursi de las ediciones juveniles, para descubrir su verdadero espíritu.
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Tournier recupera la memoria de autores hoy olvidados, como Adalbert Von Chamisso que, huyendo de
También encontramos a la condesa de Ségur, que comenzó a escribir a los 57 años, tras una vida completamente novelesca: hija de un ministro del zar Pablo I y casada con un noble francés, conoció todas las cortes y revoluciones de su tiempo. Y cuando al final de su vida, arruinada y olvidada por todos, decidió escribir unos cuentos para sus nietos (relatos oscuros y crueles, como siempre han sido los cuentos infantiles), sin quererlo, alcanzó la fama.
Tournier reivindica la figura de Julio Verne, considerado por muchos como un autor juvenil y, por tanto, menor. En sus obras la auténtica protagonista es una geografía que debe ser descifrada por el héroe para culminar su búsqueda, lo que las enlaza con los mitos de la antigüedad. Pero además existe un profundo simbolismo en esa geografía encantada de Verne.
¿Qué decir de Alicia en el País de las Maravillas? Difícilmente la imagen de la obra de Lewis Carroll que ha quedado en nuestra memoria puede diferir más del espíritu del texto original y de las dudosas motivaciones de este clérigo y matemático.
Y Alphonse Daudet, el inocente adolescente provinciano que aterriza en París en pleno corazón de la bohemia y es iniciado en la mala vida por personajes tan poco recomendables como Zola, Cezanne, Baudelaire, Maupassant o Verlaine. En su escritorio, el retrato idílico y pastoral de su Provenza natal de Cartas desde mi molino comparte lugar con el lado más oscuro de la vida nocturna parisina de la nada edificante Safo.
También encuentran su lugar en estas lecciones ilustradores como Benjamin Rabier, creador de un mundo animal alegre y sencillo frente a una humanidad cuyos rasgos característicos son “la majadería, la fealdad y la ferocidad”. Para Rabier, que es recordado por los álbumes del patito Gedeón, “dibujar animales es la infancia del arte. Todo estriba en darles una expresión triste o jovial”. Y sabía lo que decía, pues en realidad su obra más conocida es, precisamente, la risueña vaca que da nombre a una marca de queso.
Hablando de literatura juvenil, no podía faltar Rudyard Kipling, cuyo nombre está indisociablemente unido a
Y hay más: Selma Lagerlöf, que con El maravilloso viaje de Nils Holgersson supo unir de manera excepcional lo fantástico y lo didáctico. Hergé y los orígenes scout de Tintín. ¿Sabían que Tintín fue creado por Rabier, el ilustrador del que habíamos hablado antes, en 1898? Pierre Gripari, que aparece semioculto y disfrazado, como un pintor renacentista, en todos sus cuentos.
Desde la emotiva relación de Tournier con el volumen de Nils Holgersson que le ha acompañado casi toda su vida a la compleja interpretación, en clave filosófica, de la obra de Verne, Lecturas de juventud es una obra irregular y heterogénea. Tengo mis dudas sobre si será del agrado de los más jóvenes, no sólo por su enfoque analítico, sino también por los autores elegidos: los gustos literarios de la juventud probablemente vayan hoy por otros caminos. Pero para aquellos que vivimos las aventuras de Verne, Kipling o London cuando nos iniciábamos en los libros, este paseo por nuestras bibliotecas infantiles de la mano de Tournier no sólo representa una ocasión única para entregarnos a la nostalgia, también nos permitirá contemplar esos textos bajo una óptica nueva y, quizá, darles el puesto que merecen en la estantería de los adultos.
Javier BR
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escrito por Roberto Maydana , marzo 23, 2011
Linda reseña =)
Saludos!
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Un saludo!