Domingo 03 de Julio de 2011 00:00
Los renglones torcidos de Dios, de Torcuato Luca de Tena

La locura es un tema tan amplio que podrían escribirse miles de libros y siempre quedaría algo por decir, explicar, analizar. Y pareciera que cuánto más leemos sobre ella, más dudas dispara, sobre todo acerca de cuáles son los parámetros para definir a una persona como loca. ¿Cuántos a lo largo de la historia, que rompieron paradigmas con descubrimientos extraordinarios, fueron tratados como locos y murieron sin obtener el reconocimiento que el tiempo finalmente les entregó? ¿Es loco el que disfruta de la vida sin seguir estructuras sociales o aquel que se fija demasiado en la marca de la ropa que lleva? ¿El Quijote estaba loco porque no repetía lo mismo que la mayoría de los mortales? ¿Es la elección de la mayoría lo que marca la idea de normalidad? ¿Alice Gould está loca o no?
Cuando comenzamos a leer Los renglones torcidos de Dios lo primero que se nos viene a la cabeza es esa pregunta: ¿Está loca o se hace? ¿Actúa muy bien para lograr objetivos o perdió el juicio? ¿Cree que es quien dice ser o en realidad es una paranoica con una personalidad imaginada?
Y en el medio quedamos nosotros, claro está, escuchando las versiones de la paciente y de los doctores, luchando para creerle a la ciencia médica, pero sabiendo que sabemos que en realidad le creemos a ella, que nuestra razón se alía con los especialistas, pero nuestro corazón y nuestra intuición se encuentran rendidos a los pies de Alice, una mujer que en nada aparenta loca, que se muestra muy inteligente, lucida, atractiva, muy seductora y que en todo momento mantiene una coherencia en su relato.
Justamente esto constituye otro de los puntos importantes del gran personaje creado por Torcuato Luca De Tena: su credibilidad; y entonces ya no estaremos solos: los doctores, uno por uno, comenzarán a ponerse de su lado, a creer que no está loca, a considerar que debe salir del manicomio y a pensar en pedir la dimisión o el traslado del director del manicomio, Samuel Alvar, el principal defensor de la locura de Alice y el primer impulsor de aplicarle a ella los métodos más fuertes para curarla; y repito, en el medio de todos, nosotros, poniéndonos del lado del director por momentos, para a la página siguiente pasarnos una vez más del lado de los doctores. Que un escritor logre eso, jugar así con el lector en uno de sus libros, dice muchas cosas positivas sobre él, ¿No creen?
A esto se le suma un desfile de personajes secundarios que nos muestran un panorama claro acerca de las diversas patologías que se encuentran en un manicomio, como lo son el hombre que duerme apoyando su cabeza en una almohada invisible, aquella niña “oscilante” de una belleza sobrenatural, el “hombre gnomo” al que le encanta tocar traseros y aquél otro Hortelano que sufre fobia de alejamiento y al que cada vez que le dan el alta vuelve solo al manicomio porque no puede volver a su hogar; no menos memorables son “el inventor de su propio idioma”, la “onanista”, la “mujer percha” (carece de huesos) o aquél joven de aparente normalidad que sin embargo se altera ante cualquier contacto visual con el agua.
Como punto negativo, considero que la forma de escribir de Torcuato Luca De Tena, resulta muy “antigua”, con sus “levantose” y “dígole” y sus signos de admiración constantes como forma de resaltar cualquier expresión (Algo así como “Iba caminando ¡y se calló!”) Los diálogos, además, resultan por momentos muy forzados, se nota claramente que fueron creados para llegar a un fin: al leerlos no suenan naturales.
Sin embargo estas dos cuestiones no resultan un impedimento para disfrutar de un gran libro que mezcla acción, suspenso, mucha psicología y buenos personajes; los invito a leer Los renglones torcidos De Dios, aquellos errores de escrituras del Creador mientras practicaba como crear a los humanos.
¿Necesitan un dato extra para decidirse por este libro? Ahí va: el autor, para entender mejor el mundo de los locos, no dudó en fingir una psicosis depresiva para poder ingresar en una clínica psiquiátrica durante 18 días y (sus largas noches) para luego sí, ponerse a escribir esta excelente historia.
Buscador de Libros

escrito por Amando Carabias , julio 03, 2011
escrito por Goizeder Lamariano Martín , julio 03, 2011
escrito por Margarita , julio 03, 2011
Besotes!!!
escrito por Iria , julio 03, 2011
escrito por Georgina A. Marrapodi , julio 04, 2011
escrito por Judit Rodríguez , julio 04, 2011
Genial reseña, Roberto.
escrito por Rosario Arán , julio 04, 2011
Excelente reseña!
escrito por ChaRo , julio 15, 2011
escrito por Iván A.M. Ricarte , julio 16, 2011
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