Canciones de amor a quemarropa

Canciones de amor a quemarropa de Nickolas Butler

 Canciones de amor a quemarropaReconozcámoslo, la literatura es una droga, y de las fuertes. Muchos estamos enganchados, pero es tal su potencia, que la mayoría de la gente no la puede consumir en su estado más puro, y necesita “cortarla” o “diluirla”, adquiriéndola en subproductos a los que se les ha quitado una gran parte literaria y se le han añadido lugares comunes, tópicos, tramas más que trilladas y fórmulas de éxito probadas una y otra vez, dando como resultado novelas que se venden fácilmente, pero que carecen de la energía y la fuerza de la literatura auténtica.

En mi humilde opinión, la literatura auténtica es aquella que, desde la primera línea, te sumerge en la historia y te cubre completamente, provocando en primer lugar una total desconexión de la realidad, y en segundo lugar que puedas disfrutar de lo que está sucediendo en el nuevo mundo en el que ahora te encuentras, siendo un protagonista más del libro, o un espectador cercano, compartiendo emociones y pensamientos con los compañeros de viaje que el autor ha dispuesto para ti.

¿Y por qué te cuento esto? Porque mientras me adentro en las páginas de Canciones de amor a quemarropa, solo puedo pensar en lo real que me resulta todo. Me tiene todo el tiempo con las emociones a flor de piel, y voy saltando de la más profunda fraternidad, al amor en todas sus formas, al odio, a las viejas rencillas, a la nostalgia de una amistad de juventud, a la fuerza de la auténtica amistad, al egoísmo… Y todo ello con un orden, con una pureza y con una autenticidad que solo la mejor de las drogas podría ocasionar.

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Galveston

Galveston, de Nic Pizzolatto

GalvestonA veces no hay modo alguno de escapar de la derrota. Es más que un hecho. El sentimiento de estar definitivamente derrotado. Roy Cody lo está. Y uno imagina que sucede mucho antes de que el médico le diagnostique un cáncer avanzado. De profesión sicario, a Roy le acaba de abandonar su novia para irse con su jefe, quien además, sospecha, planea liquidarle. Así que bebe. Y la vida es esto, hasta que en su camino se cruza ella. Su nombre es Rocky y, como a él, también le han vencido en demasiadas batallas. De fondo suena el nombre que da título a esta novela negra, Galveston, que es también un lugar del que venir o al que escapar a través de la América inhóspita de las barras de bar y los moteles de carretera.

A su autor, algunos ya lo conoceréis. Es uno de los responsables, – el otro es su director, Cary Fukunaga-, del éxito de True detective, la serie revelación de la última temporada. Nic Pizzolatto, que no llega a los cuarenta años, participó como guionista en varios capítulos de The killing y fue profesor de literatura en la universidad. Es oriundo de Luisiana, que hace frontera con Texas, estado al que pertenece la ciudad costera de Galveston que en 1900 fue azotada por el huracán más mortífero que se recuerde en la historia de los Estados Unidos, muy por encima del Katrina. Otros tres ciclones la han sacudido desde entonces. El último en 2008. Leer más “Galveston” »

Que levante mi mano quien crea en la telequinesis

Que levante mi mano quien crea en la telequinesis, de Kurt Vonnegut

Que-levante-mi-mano-quien-crea-en-la-telequinesisKurt Vonnegut es uno de esos autores de quienes uno, o al menos uno a quien le guste como es mi caso, quiere leer todo lo que haya escrito porque tiene la convicción de que incluso en sus listas de la compra debía haber algo brillante, divertido. Tan imparable es su torrencial capacidad narrativa que no se detiene ante detalles menores como el género, Que levante mi mano quien crea en la telequinesis no es novela, cuento, ensayo, memorias, diario ni artículo periodístico, ni su propia muerte ya que sus últimas ediciones póstumas no es que parezcan recién escritas mañana, sino que parecen ser creadas en el momento en que se leen. Y lo son.

De la brillantez de Kurt Vonnegut da testimonio el título: Que levante mi mano quien crea en la telequinesis, un prodigio de humor e ironía. Del género literario que ocupa al autor en este caso da pistas el subtítulo: y otros mandamientos para corromper a la juventud. Este libro es ni más ni menos que una recopilación de discursos de graduación (y otros) impartidos en diferentes universidades. Bueno, no es sólo un recopilación de discursos, es una recopilación de discursos de Kurt Vonnegut, lo que es una diferencia sustancial. Leer más “Que levante mi mano quien crea en la telequinesis” »

Ven y enloquece y otros cuentos de marcianos. Ciencia ficción completa/1

“Ven y enloquece y otros cuentos de marcianos” de Fredric Brown.

ven y enloquece

¡Ahh, Fredric Brown! Pensar que en mi puñetera vida había oído hablar de este señor y de repente este mismo mes dos libros. La vida, la vida… Así es. Gracias a la promoción de un conocido periódico que este verano tuvo la ocurrencia de sacar la colección “Grandes clásicos de la novela negra” he podido ampliar mi biblioteca noir con tres ejemplares y uno de ellos era de Brown. El asesinato como diversión se reveló como una obra corta pero adictiva, con un argumento altamente original y con un sentido del humor que no suele ser propio de este tipo de lecturas. Es por ello que me quedé con el nombre del autor y cuando apareció ante mí la oportunidad de leer algo más, esta vez de cifi, no lo dudé.

Y no me equivoqué…

Ven y enloquece y otros cuentos de marcianos/ Ciencia Ficción completa/1 contiene 27 cuentos en sus 451 páginas (sí, 451, como Fahrenheit…) en los que aparecen elementos de todo tipo.

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El devorador de calabazas

El devorador de calabazas, de Penelope Mortimer

El-devorador-de-calabazasEdna O´Brien, la autora de esa extraordinaria novela que es Las chicas de campo, dijo de esta no menos magnífica El devorador de calabazas que era impactante, y lo es. Imagínense que ante una crisis depresiva de una mujer que la mantiene sumida en llanto, su marido, de forma que pretende ser elegante y una expresión de preocupación, le dice «¿Crees que superarás este momento de tu vida? Porque lo encuentro de lo más deprimente». Pues sí, nadie dijo que el proveedor de infelicidad de una persona tuviera que ser necesariamente un patán. Pero dijo algo más: “Todas y cada una de las mujeres que conozco deberían leer este libro al menos una vez en la vida”. Y es cierto, sólo que habría que ampliar un poco el campo de visión y añadir a las que no conoció y sobre todo a todos y cada uno de los hombres que permanecen ignorantes de la terrible capacidad destructiva que se puede desplegar en una relación sin que cuyos efectos sean necesariamente visibles hasta que lo son por desbordamiento. Leer más “El devorador de calabazas” »

La lluvia antes de caer

La lluvia antes de caer, de Jonathan Coe

la lluvia antes de caerRecuerdo que, hace un tiempo, cuando todavía una de las redes sociales más importantes de la época era el Fotolog, yo hice una entrada porque un título había conseguido captar, con un par de frases, aquello que yo estaba viviendo en aquellos instantes. Viajando en el tiempo – y, por extensión, en los recuerdos – llego a una edad en la que las turbulencias hacían acto de presencia y ciertas tormentas intentaban contenerse en un pequeño vaso que, como era lógico, se rompió y me hizo comprender que la madurez había llegado, de improviso, casi sin haberlo previsto por mucho que me lo dijeran todos a mi alrededor. Pero no se trata de mí, sino de ese libro, de La lluvia antes de caer que contribuyó a aumentar mi pasión por la literatura y que me hizo comprender que aquello que yo quería ser, aquello que yo necesitaba vivir, podía encontrarse en las páginas de un libro, escrito con tanta delicadeza y tanta pasión que era imposible que yo no quedara marcado de alguna manera. Son esas pequeñas cicatrices las que traigo hoy porque, como es evidente, hablar de un libro así vuelve a abrir algunos momentos y los recuerdos se convierten en esa espada que pende sobre nuestra cabeza y nos enseña que, en un solo instante, es posible volver a caer, como la lluvia que espera ese momento, ese instante antes de mojar las cabezas de las personas que, sin pensarlo, han salido a casa sin el paraguas y acaban empapadas, rotas por dentro, y ateridas de frío en un mundo lo suficientemente violento como para que no sean capaces de sobrevivir a un nuevo temporal.

La vida de una generación de mujeres repartidas en veinte fotografías que, con la voz de Rosamund, nos encierra la perfecta imagen de unas vidas marcadas por la culpa y el remordimiento, en un mundo cambiante y que agoniza, a pesar de todos nosotros.

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Entrevista con el vampiro

Entrevista con el vampiro, de Anne Rice

entrevista con el vampiroQue el mundo de los vampiros ya no es lo que era, es un hecho que a muchos nos escandaliza, a otros les da exactamente igual, y otros lo veneran como si no hubiera un mañana en este tipo de publicaciones. Que, además, las vivencias en este tipo de libros ya no se visten con la misma pátina de ambiente gótico u oscuro, también es una obviedad demasiado grande como para no prestarle la debida atención, teniendo en cuenta que, de toda la vida, los vampiros han tenido una alergia irrefrenable al sol y no se vestían, precisamente, con ropa de marca. Pero si hubo un antes y un después para todos los amantes de este tipo de literatura, sin duda alguna fue la llegada a nuestro país de la serie Crónicas vampíricas de una autora que, en estos momentos, al leer o escuchar su nombre, nos lleva de inmediato a recordar a la familia de vampiros que es protagonista del libro y que convirtieron a Entrevista con el vampiro en un clásico del género de terror donde los haya – por mucho que a algunos les pareciera, como sucede en la actualidad, un ataque flagrante hacia aquel otro clásico, Dracula, que nos enseñó a los vampiros clásicos en todo su esplendor. Quizá esto del cambio de visión sea una cosa generacional. Los públicos necesitan historias con las que puedan conectar y para alguien iniciado en este tipo de literatura, la serie creada por Anne Rice no es, lo que se dice, fácil de tragar al primer mordisco, pero lo que sí tengo claro es que, cuando yo empecé esta novela, tuve que seguir leyendo, tuve que coger las partes siguientes, metiéndome de lleno en un mundo que, por aquel entonces, nadie había conseguido que yo me viera reflejado y contribuyó – aunque muchos años después lo dejara un poco aparcado para retomarlo en la actualidad – a acercarme al género de terror en general, y al mundo de los vampiros en particular, sin saber muy bien por qué, simplemente que estaba, en cierta forma, hipnotizado por aquello que me estaban contando.

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Justine (El cuarteto de Alejandría)

Justine (El cuarteto de Alejandría), de Lawrende Durrell

JUSTINETítulo: Justine
Autor: Lawrende Durrell
Editorial: Edesa 
Páginas: 360
ISBN: 9788435009041

En esta ocasión, amigos, vengo a hablarles de un clásico modernoal que no me he acercado como relectura sino como descubrimiento.  Y tras terminar el primero de los cuatro libros de los que se compone, he decidido ir reseñándolos uno a uno con el ánimo de que aquellos que no los han leído se acerquen a esta colección escrita con tanta belleza por Lawrende Durrell; pero también está en mí ánimo que ustedes que ya se adentraron en esta obra compartan con nosotros su experiencia lectora.

Justine, es el primer volumen de este Cuarteto de Alejandría,  y fue publicada en 1957.

Mi experiencia me dice que es una lectura en la que si ustedes logran sobrepasar la página 50 ya serán incondicionales de libro y autor, pero hay que hacer ese pequeño esfuerzo. También es preciso que si la leen en castellano elijan una edición con una buena traducción ya que de lo contrario esta lectura que debería ser una delicia para la vista y el alma, se les puede hacer insufrible desde la base del estómago.

En esta tetralogía el autor nos da a conocer a una serie de personajes que durante la época de entreguerras viven, aman y sufren bajo el sol de Alejandría. Y si en el caso de La dama de blanco, Wilkie Collins, nos ofrece el HECHO desde los distintos puntos de vista de los personajes,  Durrell lo que nos ofrece es un acercamiento a los protagonistas desde la visión y reflexión de los otros personajes.

La propia Justine, al inicio de la novela exclama: “Cinco imágenes distintas del mismo sujeto. Si yo fuera escritora trataría de conseguir una presentación multidimensional de los personajes, una especie de visión prismática”.

Y esto es lo que, al parecer, nos ofrecerá el autor.

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Todo lo que hay

Todo lo que hay, de James Salter

Todo lo que hayVoy a empezar por el principio, que es por donde se deben empezar algunas cosas. Escribe James Salter en el epígrafe de Todo lo que hay:

Llega un día en que adviertes que todo es un sueño, que sólo las cosas conservadas por escrito tienen alguna posibilidad de ser reales

En el caso del propio escritor, parece que ese día llegase más de treinta años después de que escribiera su última novela, a unos pocos de cumplir los noventa, y la realidad fuera lo que le sigue.

Todo lo que hay comienza con la batalla naval de Okinawa, durante la II Guerra Mundial. Tiene sentido. Es la parte de la realidad más inestable. Un sueño turbio de aguas agitadas y escombros calcinados que puede con todo lo demás. Aunque lo demás sea esa vida a la que vuelve Philip Bowman: la universidad en Harvard primero y el trabajo en una editorial después. Una vida confortable en esencia, con un relativo éxito entre las mujeres y en el plano profesional que, a pesar de ello, no termina de llenarle. Y por medio, como siempre, el amor que, como la guerra, también lo cambia todo. Una y otra vez. Porque, como las personas, sale y entra de su vida, en un vaivén que se desliza entre las palabras de James Salter como si ese fuera el orden de las cosas y el tiempo fuera lineal en su novela. Leer más “Todo lo que hay” »

Los poseídos

Los poseídos, de Elif Batuman

los-poseídosEl título “Los poseídos” viene de la traducción original del libro “Los demonios”, de Dostoievski, que sirve como excusa a Elif Batuman para hablar de su propia posesión, la de la literatura rusa. De hecho el subtítulo es “aventuras con libros rusos y con las personas que los leen”. Hasta aquí no hay nada con lo que cualquiera no se pueda sentir identificado. Desde luego yo mismo podría. El problema es que una persona normal y corriente se apasiona por la literatura rusa y lee muchos libros, mientras que Elif Batuman se obsesiona, aprende el idioma e inicia una carrera académica en Stanford sobre ella, además de viajar a Rusia y Uzbekistán para aprender más sobre el terreno. Lo de la carrera académica, por cierto, es algo que misteriosamente siente la necesidad de justificar como si existiera un abismo entre la práctica de la literatura y su estudio, como si fueran mundos separados e inconexos. Leer más “Los poseídos” »