Mystic River

Mystic River, de Dennis Lehane

mystic river

La verdad es que no sé si será muy arriesgado reseñar una novela como Mystic River y a un autor como Dennis Lehane, porque poco más de lo que se ha dicho, puede decirse ya de esta obra maestra del género negro. El caso es que cayó en mis manos hace relativamente poco, y me animé a releerla empujado por ese afán de descubrir cosas nuevas en una segunda y más pausada lectura. Absoluto acierto.

Dennis Lehane nos presenta a Sean Devine, Jimmy Marcus y Dave Boyle como un grupo de amigos de un barrio de clase baja de Boston, a los que les sobreviene algo que les marcará de por vida: Dave es secuestrado por dos falsos policías mientras los muchachos jugaban al beisbol en la calle. Contra todo pronóstico, Dave consigue escapar y vuelve a casa después de cuatro días, pero el chaval que se fue, ya no es el mismo que ha vuelto. Veinticinco años después, Sean trabaja en el departamento de homicidios de la policía de Boston, Jimmy -exconvicto- regenta una tienda del barrio, y Dave vive con su mujer y su hijo, los cuales no saben nada de su pasado. Sean vive alejado del barrio, pero el brutal asesinato de Katie, la hija de Jimmy, le obliga a volver a las calles en las que jugó de pequeño para averiguar qué ha pasado y volver a reencontrarse con sus antiguos amigos de la infancia, ahora unos completos desconocidos. Dave, por su parte, llega a casa la noche del crimen con la ropa ensangrentada, y eso junto a su débil coartada y su turbio pasado, le coloca en el centro de un peligroso juego de sospechas. Leer más “Mystic River” »

Aquí

Aquí, de Richard McGuire

AquíEl amor a primera vista existe. Y Aquí, de Richard McGuire, es un flechazo de los directos. Una pequeña obra de arte (léase pequeña con moderación) que, con razón, supuso uno de mis mejores descubrimientos de 2015. Entre su lectura y esta reseña ha pasado algo de tiempo, lo suficiente como para reposar muchas de sus ideas, releer y, definitivamente, reafirmarme. O reenamorarme, según venga al caso.

No en vano, cuando en 1989, la revista Raw publicó la breve historia de Aquí que trataba sobre el paso del tiempo en una misma habitación, y cuya extensión apenas alcanzaba las seis páginas, algunos ya se aventuraron a señalar la capacidad innovadora de su autor de romper los esquemas de la narrativa establecida y revolucionar el panorama del cómic.

Ahora, que no aquí, más de 25 años después, el también bajista del grupo de música Liquid Liquid se atreve con esta novela gráfica, donde el peso recae completamente en la imagen, y que amplía y lleva hasta el extremo aquella otra. Desde los orígenes de la tierra hasta su final, un ambicioso proyecto para el que su autor se ha documento previamente, que abarca millones de años de los que somos testigos y que nos cuentan cómo el paso del tiempo puede afectar a un mismo rincón del planeta. Pero allí, un poco también como ocurre en la vida, el tiempo no es lineal sino que sucede a trompicones -de adelante hacia atrás y de atrás hacia adelante-, y es el espacio el encargado de marcar su continuidad. Leer más “Aquí” »

Wonder Woman: Agallas

“Wonder Woman: Agallas”, de Brian Azzarello

Agallas

Ya está aquí, ya ha vuelto la amazona, Diana Prince, Wonder Woman. El tercer vértice, junto con Batman y Superman, de la trinidad de DC. Y ya tenía ganas, ya, después de aquel primer tomo, Sangre, de saber cómo le iba a nuestra chica.

Y parece que le ha ido muy bien porque Azzarello ha conseguido que me enganche a estas historias, de un personaje del cual antes no había leído nada, gracias al magnífico uso que hace de los personajes.

No es fácil, visto lo visto, actualizar no los mitos, sino los personajes mitológicos. Actualizarlos como si fueran una nueva versión de un programa informático. De verdad que me quito el sombrero. Ya lo hice en Sangre ante los diseños de Hermes, Poseidón y Hades y aquí me rindo a su Hefesto.

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Alicia en el país de las maravillas

Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll

alicia-en-el-pais-de-las-maravillasRevisitar los clásicos siempre es una buena idea, pero ocurre que hay clásicos que están tan instalados en el subconsciente colectivo que todo el mundo cree conocerlos y tan convencidos estamos de ello que nos conformamos con las versiones más o menos (más bien menos) fieles que la máquina imparable de la industria del ocio audiovisual y rara vez nos detenemos en los originales. Y nosotros nos lo perdemos porque Alicia en el país de las maravillas, Peter Pan o incluso otros no infantiles con Frankenstein o Drácula sólo se conocen cuando se leen y resulta paradójico que su capacidad de sorpresa se mantiene intacta. Cuando no ha crecido.

Puede que, de los clásicos infantiles, sea Alicia en el país de las maravillas el que nos ha llegado más adulterado, la versión edulcorada que de la obra de Lewis Carroll (personaje en sí mismo extraordinariamente interesante) no hace honor a la extraordinaria libertad creativa que se respira en el texto original. Pocas cosas que haya leído en mi vida están a esa altura en lo que a la imaginación y a la fantasía se refiere. Leer más “Alicia en el país de las maravillas” »

Gotham Central 3: De patrulla por el infierno

“Gotham Central 3: De patrulla por el infierno”, de Ed Brubaker

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Hace poco comentaba el segundo tomo de Gotham Central 2, Payasos y lunáticos, y ya tenemos aquí el tercero y penúltimo, De patrulla por el infierno.

Poco puedo añadir a la colección de bondades ya referidas en su día y sí cabe hacer un aviso: aunque en la portada se vea a Batman saltando hacia uno de los monstruos-villanos habituales de Gotham, no hagáis caso. La esencia sigue siendo, como ya comenté, puro género negro y no hay peleas entre murciélago y villano (al menos no puede considerarse así a las cuatro viñetas contadas que se dedican a dicho enfrentamiento).

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Gotham Central 2: Payasos y lunáticos

“Gotham Central 2: Payasos y lunáticos”, de Ed Brubaker y Greg Rucka

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Ser policía no es tarea fácil. Todos lo sabemos, no por experiencia propia, sino por la multitud de filmes, novelas o series de televisión que hemos mamado. Y si ser policía no es fácil en ninguna ciudad, en Gotham, la ciudad del Caballero Oscuro, infierno para muchos de sus habitantes y antítesis de la luminosa Metrópolis de Superman, es casi una misión imposible.

Porque si bien es cierto que aparte de afrontar los crímenes “normales” de cualquier ciudad, la Unidad de Crímenes Mayores también debe enfrentarse a los monstruos y villanos del universo de Batman.

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Colgando de un hilo

Colgando de un hilo, de Dorothy Parker

colgando-de-un-hiloColgando de un hilo es un libro de relatos, lo que para mí ya suele ser suficiente carta de presentación, pero es además un retrato de la sociedad neoyorkina de la primera mitad del siglo XX, de una parte de esa sociedad, pudiente, sofisticada (aunque hay algún relato con protagonistas menos acomodados) y en la que Dorothy Parker, con una pluma certera y afilada y un sentido del humor desbordante, no sé si decir que denuncia pero desde luego sí retrata el machismo latente de la misma. Da testimonio de un ambiente, por así decirlo, que no me llama especialmente la atención (para que se hagan una idea sólo aguanté un episodio de Mad Men) y sin embargo he disfrutado enormemente de estos relatos y ha sido así porque tengo para mí que la literatura de Dorothy Parker cartografía determinados aspectos de la mentalidad femenina, de cierta mentalidad femenina que hablar de las mujeres o de los hombres como si todos pensaran igual es una solemne tontería, que habitualmente permanecen escondidos en la intimidad del propio pensamiento. O tal vez debiera haber escrito sentimiento.

Colgando de un hilo es, ya lo dije, un libro extraordinariamente divertido, pero no trivial, en manos de Dorothy Parker el humor es un arma poderosa. Los relatos son las colaboraciones de la autora con publicaciones señeras como The New Yorker, Vogue o Vanity Fair y todos y cada uno de ellos obran ese pequeño milagro de la conexión con el lector, la empatía, porque por mucha distancia que haya entre su realidad social y la de los protagonistas quien más quien menos se ha visto envuelto alguna vez (por no decir a diario) en una de esas situaciones en las que una conversación cobra vida propia y cada uno de los participantes interpreta lo que en las palabras del otro lo que quiere oír, convirtiendo cualquier situación, por cotidiana e inocente que sea, en un verdadero drama. Leer más “Colgando de un hilo” »

Cuentos inquietantes

Cuentos inquietantes, de Edith Wharton

cuentos-inquietantesA lo largo de mi vida lectora, me he encontrado con muy pocos autores que me hayan convencido de verdad con el género del relato, cuento o novella. La razón es que ese género da una falsa apariencia de ser fácil, una suerte de sucedáneo o formato menor de la prosa, algo que un escritor hace entre novela y novela o cuando no tiene nada mejor que hacer. Nada más alejado de la verdad: como cualquier escritor que lo haya intentado sabe muy bien, es condenadamente difícil escribir un relato redondo que no deje en el lector la sensación de que el final ha sido demasiado abrupto o precipitado, de que ha quedado una gran parte de la historia fuera de campo y uno tiene que rellenar el hueco con su imaginación o con sus suposiciones, o de que aquello no tiene ni pies ni cabeza y más parece un apaño hecho con retazos abandonados de una novela que el autor abandonó a medio hacer pero cuyo material preparatorio quiere aprovechar. Las sobras, vaya.

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Cualquier otro día

Cualquier otro día, de Dennis Lehane

Cualquier otro díaAunque mi relación con Dennis Lehane es reciente –apenas se remonta a la lectura de La entrega y de esta novela–, de él, y de su estilo narrativo, voy aprendiendo algunas cosas. Por ejemplo, que se le da excepcionalmente bien construir algunos diálogos, crear a sus personajes y moverse entre esas calles abandonadas a su propia ley de violencia y corrupción. También sé que se recrea con gusto, y con acierto por qué no, entre los barrios obreros de su Boston natal. Que es capaz de hacerte oler la sangre que se mezcla con sus textos. O que sus novelas tienen cierto acento irlandés.

Dennis Lehane tiene un don, probablemente cultivado, para que su escritura parezca sencilla y natural (no obstante, le llevó cinco años terminar Cualquier otro día). Así, al menos, uno lo lee. Como si la lectura simplemente ocurriera sin esfuerzo alguno y fuera más un placer. Violento e intenso, eso sí. Pero un placer al fin y al cabo. En parte gracias a su lenguaje cinematográfico y a su modo de trabajar los espacios y el contexto, razón por la cual cuatro de sus novelas han sido llevadas a la gran pantalla (la propia La entrega, Shutter Island, Adiós, pequeña, adiós y Mystic River), pero también por ese aire derrotista e irónico, de injusticia social, propio de las mejores novelas negras. Como si, pasara lo que pasara, nadie fuera a vencer realmente. Al menos, claro está, que te llames Babe Ruth y te dediques al béisbol profesional. Leer más “Cualquier otro día” »

Otoño

Otoño, de Jon McNaught

Otoño

Nunca había pensado en el otoño como un final, hasta que abrí por primera vez la novela gráfica de Jon McNaught. Titulada originalmente como Dockwood, el nombre de una pequeña ciudad al sureste de Inglaterra, Otoño empieza como un final. El del verano. En concreto el de sus rebajas. Un cartel te da la bienvenida a sus viñetas. Conduzcan con cuidado, advierten. Al fondo empieza a amanecer, mientras entre sus páginas solitarias desfilan sus dos historias. Por un lado, la rutina de un chef de cocina que trabaja en una residencia de ancianos. Por el otro, la de un adolescente repartidor de periódicos y aficionado a los videojuegos. Los dos relatos se solapan en medio de las mismas calles, gracias a ese fondo otoñal, de tonos cálidos, donde la naturaleza, en un alegato por la vida, sigue ininterrumpidamente su curso.

Y es que, a lo largo de Otoño, da la sensación de que el tiempo se detiene y avanza a la vez. McNaught va de lo general al detalle, al detalle del detalle de hecho, mientras disecciona con su lápiz otras rutinas. A ratos profundamente evocadora, contemplativa o melancólica, hay en Dockwood demasiada belleza. Y no me refiero solo a su expresión artística, donde la palabra se ve relegada a un segundo plano más bien funcional. Sino a ese modo sosegado y directo, mucho más pasivo y diluido, con el que te atrapa entre sus páginas y de repente te sorprende, a ti también, observando una hermosa puesta de sol sobre el papel. Leer más “Otoño” »