Sábado 01 de Enero de 2011 00:00
Menos que cero, de Bret Easton Ellis
Título: Menos que ceroISBN: 978-987-566-609-2
Vertiginoso es el adjetivo que mejor le sienta a este libro. Sexo, drogas y rock ‘n’ roll es el lema de su trama, que desnuda el estilo de vida de un grupo de jóvenes americanos hijos de familias adineradas. Saltando de una línea a otra con una velocidad que marea, Menos que cero de Bret Easton Ellis se ha convertido en un clásico de las últimas décadas. No en vano, claro.
Clay es un joven de dieciocho años que vuelve a su casa de Los Ángeles desde New Hampshire, donde estudia. Llega para pasar las vacaciones de Navidad, un mes entero. Desde el comienzo tiene a su novia Blair a su lado. Desde el comienzo, también, Clay consume cocaína y se prepara para la primera reunión con sus amigos. En su casa, en tanto, su madre no está para recibirlo.
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El círculo en el que se mueve, habla de grandes producciones de Hollywood. Su grupo de amigos, ergo, son los hijos de la industria cinematográfica que despilfarran el dinero en fiestas y clubes. En cocaína también, por supuesto. A través de los ojos de Clay –siempre llevando anteojos de sol, por razones obvias- el lector se acerca al mundo de la indiferencia y superficialidad de la clase alta de Los Ángeles. Clay no escapa de esto: hijo de padres divorciados, dos hermanas menores mal criadas y el cheque del padre para creer que cumple con sus hijos.
Una vida vacía, que empuja al personaje principal de una fiesta a otra, donde su grupo de amigos constituye una orgía implícita más allá de las supuestas relaciones de cada uno. Clay es indiferente a su novia Blair, su amigo Julian escapa a sus llamadas y sólo pide dinero. Rip es el dealer que le aporta la coca necesaria para sobrevivir cada momento, es decir, todo el día.
La porción de vida a la que podemos echar un vistazo dura un mes. Pero no es que en su desarrollo haya un conflicto que resolver, hay muchos. Sin embargo, el autor no busca resolverlos. Sólo arroja los hechos, las palabras, los pensamientos de una forma rápida que no da respiro, pero con una alta dosis de frialdad como si nada de lo que sucede es chocante para el lector.
Los párrafos se suceden uno a otro con la certeza de que el personaje se mueve por inercia y esa forma de escritura nos acerca la idea de cómo Clay actúa bajo el efecto de las sustancias. Algunas escenas se tornan fuertes, frívolas y tristes.
Un grupo de jóvenes que se halla en el límite y que no vive sino es consumiendo cocaína o inyectándose heroína. Un grupo de jóvenes que pierden el rumbo de su vida. Un grupo de jóvenes que no reciben atención de sus familias. Un grupo de jóvenes que por el frenesí de conseguir cocaína, terminan siendo esclavos de sus deseos. Un grupo de jóvenes que Bret Easton Ellis supo retratar para despertar la polémica con su escritura indiferente.
Rosario Arán ( Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla )
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escrito por Miguel Baquero , enero 01, 2011
escrito por carpanta , marzo 17, 2012
La estructura narrativa, las palabras usadas, la propia estructura de la novela, que recuerda a las "celdas" de La Colmena (salvando las enormes distancias temáticas)... hacen de esta obra, para mí, uno de mis libros de cabecera.
Hay un párrafo que me tiene loca por su brillantez en la simplicidad, y es cuando Clay y su novia se van de vacaciones y están en una habitación bebiendo champán durante días enteros. Para mi se resume perfectamente la desazón generalizada de la obra, y por ende, del protagonista, en las últimas frases del párrafo.
Como digo en el título, bestial.
escrito por centauro veintiuno , marzo 17, 2012
http://antropolejia.wordpress.com/2012/03/17/experimento-narrativo-6/
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