Nada y así sea

Nada y así sea, de Oriana Fallaci

nada y asi sea

“Wake up call” lo llaman en inglés. En español, lo pondría como una bofetada en la cara, de esas que son necesarias para reaccionar pero que también duelen. Así sentí a Nada y así sea, el reportaje/diario sobre la Guerra de Vietnam de Oriana Fallaci.

He leído libros de distintos tópicos desde que aprendí a leer hasta mis actuales 21 años. Entre ellos, ha habido libros sobre la situación crítica de una guerra. Pero ninguno me pareció tan extraordinario como este pequeño tesoro, olvidado en una tienda de libros usados. Son varias las causas que me llevan a pensarlo como uno de los mejores libros que he leído: la narración impecable de Fallaci, los diálogos mantenidos con los personajes, las reflexiones, la audacia de la autora para exponer todas las sensaciones y el contexto del cual se alimenta para responder a una sola pregunta.

La historia comienza con un disparador particular: “¿Qué es la vida?” pregunta Elisabetta, la hermana de Fallaci. Ahí, es cuando todo lo que contiene el texto toma forma y cada palabra elegida busca encontrar la respuesta. Por momentos, parece rendirse a no encontrarla cegada por el resentimiento interno que le genera toda la situación de Vietnam.

A pesar de ser enviada como corresponsal de guerra, no se podrá mantener neutral en el conflicto aunque sus posiciones van cambiando con cada pequeño episodio significativo. Desde las palabras de Loan  -protagonista de una de las fotografías más famosas de la guerra- hasta los intercambios de anécdotas y reflexiones de su par Francois, las charlas absurdas pero claves con soldados y prisioneros y los diarios de combatientes del Vietcong. Todos tienen su lugar acá, con la posibilidad de justificar su acción y su opinión.

Es un libro duro, que desnuda las realidades de la guerra con su crueldad donde la vida se puede perder en un instante y las explicaciones no son relevantes.  Pero desnuda la naturaleza del hombre, cuando llega a su límite y lo expone a situaciones límite. Ahí, es cuando realmente Fallaci se desconcierta y comienza a descreer pero también comienza a pensar en el valor de la vida.  Nos regalará también, el momento en donde encuentra la respuesta a la pregunta: no es en Vietnam, es en el momento que le disparan en la masacre de Tlatelolco.

No sólo me expuso la guerra de un modo violento y brutal que pensé que un libro jamás podría recrear porque sólo la presencia en el lugar podría darte la idea. También me sacó de mi estabilidad como ser humano, con sus reflexiones que fueron como si me tomaran por los hombros y me sacudieran constantemente. ¿Hasta dónde somos capaces de llegar por nuestra vida? Oriana Fallaci no teme en decir lo que siente, por más aberrante que nos parezca. Porque es así, porque los hombres somos así.

Sólo una advertencia. Después de Nada y así sea, elija un libro relajado que le despeje la mente y en lo posible que no conmueva al extremo. Porque la bofetada deja sus huellas y es muy difícil olvidar lo que nos deja Fallaci con sus palabras. Se necesita digerirlo y cuando se termina, los valores propios cambian. Insisto, uno de los mejores libros que he leído. Un libro del que no me pienso deshacer nunca porque no sólo responde a una pregunta, sino que te permite reflexionar sobre muchas cosas.

Rosario Arán

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