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Prohibido ser ciudadano, de Pablo Parellada Redondo

Prohibido ser ciudadano

Prohibido ser ciudadanoHoy vengo a hablaros de un libro escrito por un valiente. Se ha cruzado en mi camino, sin yo tener ni idea de quién era ni de lo que me iba a hablar, y ha conseguido atraparme con su historia y con su relato. Para empezar, diré que hoy vengo a hacer una reseña del libro Prohibido ser ciudadano, de Pablo Parellada Redondo, y que se trata de una obra autobiográfica. Este último dato es importante porque creo que es la primera vez que reseño algo así en el blog, y es que me cuesta muchísimo meterme en la piel de personas que me están contando su vida. Y esto ocurre por dos motivos: o bien porque no me interesa lo más mínimo lo que el autor quiere contarme, o porque su manera de hacerlo no consigue conectar conmigo.

Pues bien, ya os adelanto que no han ocurrido ninguna de esas dos cosas.

Pero vayamos por partes. Quizás no os suene el nombre del autor, pero si os digo que una de las personas que sale en este libro y que tiene un protagonismo importante se llama Terenci Moix, la cosa cambia, ¿verdad? Yo he crecido con muchos de sus libros en mi biblioteca, mi madre era muy fan y siempre compraba todo lo que publicaba. Sin embargo, he de confesar que yo no he leído nada suyo, pero este hecho no me ha impedido llegar al corazón del libro del que vengo a hablaros hoy.

Pablo Parellada se abre en canal y comienza su libro contándonos cómo conoció a Terenci y cómo se enamoraron, cómo empezó su relación —que duró más de siete años— y cómo el autor se convirtió en el pilar y motor de su vida por aquel entonces. Conocemos a un Pablo joven, de diecinueve años, que no encuentra su lugar en el mundo. Contar a su familia, a principios de los años noventa, que es homosexual, era algo imposible para él. Hasta que conoció a Terenci. Le dio fuerzas para contarlo en casa y le dio el cariño que solo una pareja puede dar.

Pero la vida de Pablo estaba muy lejos de ser perfecta. A pesar de sus viajes, y de sus cenas y eventos con la jet set española de aquel entonces, la vida se empeñaba en sacudir sus cimientos para hacerle caer. Una y otra vez. Así llegó el suicidio de su hermano, que nunca había aceptado la homosexualidad de Pablo, llegaron sus problemas con la Comunidad de Madrid y con El Corte Inglés —un tema tremendamente interesante y en el que el autor se explaya con todo lujo de detalles—, su separación de Terenci, e incluso sus propios problemas mentales, que le llevaron a necesitar medicación de por vida.

Este último hecho supuso para mí un golpe en el estómago. Como digo, no suelo leer autobiografías porque lo mío es la ficción, así que leer cómo una persona se abre sin miramientos, y me cuenta que estuvo a punto de tirarse por un puente en dos ocasiones y que se sumió en una profunda depresión de la que era casi imposible salir, me ha llegado al alma. Sus palabras me han hecho sufrir sus sentimientos en mi propia piel, y lo que en un principio parecía ser una autobiografía más en la que un autor nos cuenta sus aventuras se convirtió en algo más profundo que creo que ha dejado una herida en mi interior que tardará mucho tiempo en sanar.

Me parece increíble el valor que tiene que tener una persona para escribir un libro como este. No solo porque destapa cosas que algunas personas implicadas pensaban que jamás saldrían a la luz, sino porque lo hace de una manera abierta y sin tapujos donde la libertad de expresión es su única bandera. Como él me comentó, dentro de este libro se habla de presuntos delitos que tienen nombres y apellidos y que ha querido contar abiertamente. Supongo que lo ha hecho para sentirse liberado y para que los demonios del pasado, que todavía tiran impacientes para que les haga caso, desistan en su lucha. No sé el motivo, pero aun así me parece un acto muy, pero que muy valiente.

Entrando un poco en la narración, me enfrento a un dilema porque, como digo, creo que nunca he reseñado un libro autobiográfico. No sé si aquí entran en juego elementos como la ambientación, la caracterización de las personas que salen en el libro o incluso los recursos narrativos utilizados. Pero lo intentaré.

La ambientación es bien variada. Pablo nos lleva de un lugar a otro donde acontecieron momentos importantes en su vida y no se ciñe a una línea temporal exacta. Vamos avanzando hacia el presente desde un pasado que empieza en 1992, pero no tiene problema en volver hacia atrás todas las veces que sea necesario para aclarar puntos o contar hechos que son importantes y que tienen relación con lo que está contando en ese momento.

En cuanto a los personajes, ya habréis evidenciado que el protagonista es él mismo, pero no se pierde en el ego a que puede dar lugar este tipo de narración, sino que también nos introduce a otras personas —más importantes o menos— que harán que el discurso sea real y entretenido.

Y en lo relativo a los recursos narrativos, diré que Prohibido ser ciudadano puede presumir de estar escrito de una manera sencilla pero perfecta, que engancha y que atrapa. Y, lo más importante, consigue que el lector se interese por lo que el autor está contando, consigue que quiera quedarse y que quiera seguir. Incluso es posible que se ponga en la piel del protagonista. Sobre todo, hará que piense, que recapacite por cosas tan básicas como losderechos de los homosexuales y, en general, todos los derechos fundamentales que nuestra Constitución consagra y que no se respetan en muchas ocasiones.

En definitiva, ha sido una lectura muy amena —me ha durado dos tardes—, que me ha entretenido y atrapado desde el principio y que ha hecho que mire las autobiografías con otros ojos. Te enseña que la vida de los demás, aunque no sea inventada, es algo fascinante, y que te puedes sentir identificado con una persona con la que, en principio, no tienes lo más mínimo en común.

Me gustaría terminar la reseña diciendo que este libro lo podéis encontrar en esta página de Amazon y en las siguientes librerías de Madrid: Traficantes de sueños (C/ Duque de Alba, 13), La Casa de Troya (C/ Libreros, 6), Pérez Galdós (C/ Hortaleza, 5) y A different life (C/ Pelayo, 30).

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