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El verano muere joven, de Mirko Sabatino

Cuando estás solo las cosas te suceden únicamente a ti. En teoría esta ley también debería valer para la felicidad, pero no se adapta a ella por culpa de esa palabra —solo— en torno a la cual la felicidad, por más que la coloques, tires de ella, la remetas, siempre deja arrugas. Tenía doce años y medio cuando empecé a estar solo, y desde entonces no he dejado de estarlo. Se ha convertido en una actividad, más que en una condición. Así que cuando supe que la iban a sacar, volví a mi pueblo natal del mismo modo que, unos…

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