Caleidoscopio animal

Reseña del libro “Caleidoscopio animal”, de Cath Ard y Greer Stothers

Quien tiene el privilegio de poder observar a gente menuda a su alrededor, ya sea descendencia propia, sobrinas o hijos de vecinos, sabe la poderosa atracción que la naturaleza y sus modos de ser ejerce sobre ellas. Les interesa saber el por qué de todo lo que le rodea. La pregunta filosófica viene de serie si no se aplasta con exceso de pantallas y prisas. 

Son muchos los temas pero el recurrente, después de los dinosaurios y su misteriosa existencia y desaparición, claro, es el del mundo animal. Caleidoscopio animal indaga en algunas de estas preguntas, centrándose en los colores de las distintas especias, en su simbología y su posible función en el ecosistema al que pertenece. Porque si lo piensas, ¿por qué hay mariposas azules brillantes y orugas verdes fosforito? Y ¿por qué unos animales presentan un único color y otros manchas o rayas?

No sé si tú creciste en los 80 como yo, pero igual has visto esos cilindros mágicos que componen simetrías con las piedras de su interior. Recuerdo asomarme al círculo con el ojo guiñado y girar y girar el cilindro alucinando por la maravilla de las creaciones del caleidoscopio. Alguien podrá darme la magnífica explicación científica y física que causa esa belleza. Pero sinceramente, no me interesa ahora. Me siento más cerca de esa mirada infantil que admira lo sublime de la naturaleza y sus formas, sin necesidad de comprenderlo. Saber no implica necesariamente conocer las causas. Aprender es más una disposición ante lo que te rodea sin desmenuzarlo y descomponerlo en cada caso.

Caleidoscopio animal incluye un catálogo de patrones que ya le hubiera gustado tener a Coco Chanel. En su diversidad encuentras el enriquecimiento de la diferencia. ¡Qué maravilla de mundo construiríamos si supiéramos aprender de los animales y de las niñas y niños que los miran! Libros como este son una oportunidad, no tanto para leérselos como para escuchar sus reacciones. Pararse y observar lo que les llama la atención. Igual te sorprendes y se te cae un prejuicio.

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Caleidoscopio animal recorre más de 300 criaturas de distintos hábitats, comportamientos y apariencia. Los datos, que también interesan a los pequeños, fluyen entrelazados con los arcoiris de las especies. A mi filósofa interior le surge una y otra vez la pregunta: ¿los colores están ahí, en los seres vivos, o es mi percepción? La luz y la distribución de las imágenes, de un gusto exquisito, favorece la apreciación y el valor del detalle de cada página. 

Leer es mucho más que juntar letras y encontrar sentido a unas palabras. La experiencia lectora juega como lo hace el caleidoscopio con formas geométricas, luces y reflejos para crear un mundo hipnótico, un espejo en el que reflejarse. Zambullirse en los colores de la naturaleza nos fascina y nos transporta a otra dimensión. Antes de que las matemáticas y la física pronuncie su voz, los patrones fractales estimulan nuestra sensibilidad. Caleidoscopio animal es finalmente una oportunidad de diálogo entre esa mirada adulta, más reflexiva y la ingenuidad clara, sin pliegues, de su visión del mundo, en este caso animal.

2 comentarios en «Caleidoscopio animal»

  1. Absolutamente! Aprender para apreciar el valor y la belleza de la fauna y flora que nos rodea. Es alucinante cómo se organizan los ecosistemas naturales, como las figuras del caleidoscopio, y cómo los seres humanos intentamos aprender y mimetizarnos con sus formas. Disfrutar con los pekes con este libro ha sido un regalo. Volver a mirar con sus gafas curiosas y genuinamente interesadas. Espero que os lo gocéis!

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