Cien noches, de Luisgé Martín

Cien nochesHay ciertos libros que están destinados a encontrarnos. Al igual que cuando vemos a una persona leyendo uno de nuestros libros favoritos sentimos las ganas de comenzar una conversación larga, enrevesada y absolutamente pasional sobre los sentimientos que ese autor o título despertó en tu anterior. O quizás haya algunos libros que, aunque a priori no estén hechos para nosotros, terminen siendo una auténtica revelación precisamente por eso.

Estamos ante uno de esos libros. Cien noches es el premio Herralde de novela de 2020. Y es curioso porque, cuando empiezas su primer capítulo, no parece que estemos ante una novela. Nos encontramos ante los resultados de una macro investigación sociológica sobre la infidelidad realizada a hombres y mujeres de todas las clases sociales, edades y nacionalidades, que parece bastante real. ¿Cuántas personas, que son o han sido infieles a sus parejas, mienten en las encuestas? ¿Y cuántos se atreven a decir la verdad?

Y, aunque el estudio sea totalmente ficticio, Luisgé Martín consigue que te asalten las dudas y te preguntes realmente si, en el caso de hallarte en esa tesitura, mentirías o dirías la verdad. Y aquí es donde entra Irene, nuestra protagonista, una joven psicóloga cuyo pasado no quiere recordar, que se propone averiguar una cuestión distinta pero muy relacionada con esto: ¿el amor condiciona el sexo con las personas que no amamos, con aquellas con las que no establecemos una conexión emocional profunda? Y decide investigarlo para averiguar qué es lo que le ocurre a ella misma:

“Hay amores felices que nunca tuvieron un coito memorable; y hay orgasmos mitológicos que fueron engendrados en lugares oscuros, sin saber a veces con quién. La sexualidad humana, como el amor, es un ejercicio de invención. Solo depende de la fantasía.”

Resultados (de ambas investigaciones) aparte, creo que las reflexiones que plantea esta novela van mucho más allá de lo que parece. Porque, en primer lugar, nadie conoce realmente todo sobre la persona a la que ama. Y son muchas las personas que, aunque confíen en sus parejas, pueden tener el miedo de que les estén engañando o lo hayan hecho en el pasado.

Y también porque, en segundo lugar, nos relata las perspectivas de un hombre y una mujer que son infieles a sus parejas (bastante más de una vez) y que, a la vez, siguen amándolas. Y esto no es ningún tema sorprendente o nuevo en la literatura, pero creo que sí lo ha sido la manera de narrarlo, ya que consigue que conectes con estos personajes, incluso teniendo un pensamiento totalmente contrario. Al principio, pensaba que no lograría llegar a ponerme en su piel, pero a lo largo de la lectura me he sentido increíblemente cerca de ellos y de los dilemas morales que les hacen preguntarse si son verdaderamente buenas personas.

Qué común es esto y qué lejano parece a veces… No sé si se puede separar el amor del sexo, creo que esto es muy subjetivo y que cada uno piensa de manera diferente según nuestras propias experiencias. Sin embargo, esta novela me ha hecho pensar en los prejuicios que aún existen hacia los hombres y, especialmente, las mujeres que tienen muchas experiencias sexuales a lo largo de toda su vida (incluso estando casadas o en pareja). Más allá del tema de la infidelidad, que esta novela aborda de forma bastante profunda, creo que este tabú sigue existiendo y quizás ha llegado la hora de romperlo.

¿Has escrito un libro y quieres que lo leamos?

Creo que me va a costar mucho dejar de pensar en las cuestiones que me han planteado los protagonistas de Cien noches, una novela con una narración impecable, limpia y que se sumerge en los sentimientos de manera tan intensa y, a la vez, tan íntima y emocional. Como ellos, me planteo cuáles son los límites del amor y el sexo, qué los une (y, a su vez, los separa) y cómo nos atrapa completamente con sus transparentes redes. A veces, para toda la vida.

Y, por otro lado, no puedo evitar preguntarme: ¿Qué conocemos realmente de las personas que tenemos a nuestro lado y qué les dejamos que sepan sobre nosotros? Y creo que una de las respuestas puede estar en nuestro propio miedo a ser abandonados por aquellos a los que amamos si ellos llegar a conocer nuestros más profundos miedos, inseguridades o deseos más oscuros e íntimos. ¿Quiénes somos cuando nadie nos mira?

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