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Constantine, número 1

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Constantine: número 1, de Varios Autores

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Cuando reseñé el número nueve de la etapa de Milligan en Hellblazer comenté que el número diez acabaría, no solo con la etapa de dicho dibujante sino que también con la colección y el personaje saldría así del sello Vértigo (sello creado específicamente para lectores adultos) e iniciaría una nueva vida y serie bajo el título de Constantine, más enclavada en el universo superheroico de DC. Comenté también el miedo generalizado que se había instalado en todos los fans del personaje más cínico y fumador de toda la galería comiquera a que el tono y carácter del personaje fuera pervertido y adaptado a la corriente mainstream. Miedo a que Constantine ya no fuera el Constantine cabrón y tramposo capaz de engañar tanto a ángeles como a demonios y al que habíamos cogido tanto cariño tras 25 años (¡25 años!) y 300 (¡300 números!).

Pero…¿por qué hacerlo? El personaje estaba bien, las historias eran buenas y gustaban y ¡coño!, no cualquier serie aguanta 300 números,… que no es que se estén cargando algo nuevo que acaba de empezar… Así que, sin entender otros motivos que no sean los económicos, me dispuse a leer el número uno de Constantine (sin haber podido todavía leer el décimo de Milligan).

Y, gracias a Dios Odín, las cosas no han salido tan mal como se esperaba a priori. Cierto que Constantine ha perdido algo, sí, se ha dulcificado un poco, sí, pero lo fundamental, su esencia, sigue ahí. Seguimos teniendo a nuestro cabronazo preferido, nuestro traidor con clase, nuestro cínico fumador y nuestro mago-ocultista de toda la vida.

No tengáis miedo de leer este cómic, pues Constantine sigue entre nosotros. Los cambios más reseñables, así, a primera vista son puramente anecdóticos:

 -es más joven.

-está soltero.

-vive en yanquilandia (Ignoro si esto tiene algo de continuidad del diez de Milligan o qué).

¿Qué encontramos en este primer número de esta nueva aventura? Pues a un Constantine que, si no he entendido mal, será un particular Indiana Jones, sin látigo ni sombrero, a la búsqueda de objetos místicos y ocultos para evitar que caigan en manos equivocadas que logren de esa forma acumular demasiado poder. ¿Será así siempre? Y yo qué sé; esto acaba de comenzar…Pero en principio no me importaría si el nivel se mantiene. En este primer tomo ya se ha enfrentado con magos, el carnicero perforador y El Espectro (aunque el choque con este último no me ha gustado mucho, la verdad). John sigue haciendo enemigos, las más de las veces, y amigos, que le duran bien poco…

El dibujo no está mal, pese a no ser del todo de mi agrado, pero lo acepto. (Ha habido tantos dibujantes peores en Hellblazer…) Y en cuanto a la historia, no puedo estar más contento. Me ha dejado el mismo sabor que si hubiera leído un cómic de Hellblazer. Puede que sea por contar de partida con unas expectativas negativas que al final no se han cumplido. Pero tiendo a creer que no. Que los jefazos de DC no se han cargado del todo a uno de los personajes más carismáticos y queridos de la casa y del mundo del cómic en general.

Seguiré leyéndote, Constantine, pero no bajes la guardia. Rebélate si quieren cambiarte más, haz tratos— tú sabes salir bien parado de ellos— con los que te guionicen, no cedas un ápice y demuéstrales que eres astuto como nadie. Si te mantienes así tus fieles te seguiremos.

En resumen: Buen cómic, incluso para los que desconocen al personaje, que tienen una buena ocasión de acercarse a él desde cero.

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