Publicado el

Deshacer las Américas, de Hernán Migoya

deshacer las americas

deshacer las americasDecir que Migoya es polémico, provocador y políticamente incorrecto es una obviedad. Es más: es lo que yo le pido. Es lo que busco en sus libros. Me decepcionaría si no lo fuera. (Otra cosa es ya discutir donde empieza y acaba lo asquerosa y políticamente correcto y lo necesario, que lo es, de la existencia de autores como este para saltarse unas invisibles líneas rojas que pocos osan cruzar).

Sí. Migoya ya tiene la etiqueta. La tenía antes del escándalo de Todas putas, pero no fue hasta que la política entró de lleno y lo usó como arma arrojadiza (el libro se publicó sin mayores problemas y no fue hasta que su editora, Miriam Tey, fue nombrada directora del Instituto de la Mujer, cuando se armó el belén) cuando la etiqueta se hizo visible y palpable. Así es España. Una panda de hipócritas que se arrima al árbol que mejor sombra da. Una panda de idiotas que no sabe distinguir ficción de realidad y se erigen en paladines de lo correcto, de la libertad, de la defensa de los desfavorecidos, queriendo hacer pasar por progre el puritanismo más rancio, vomitivo y radical.

¡Ficción, señoras y señores! ¡Ficción! Pero es igual. Es como darse de cabezadas contra una pared. El que no quiere entender no entiende, y no hay peor sordo que el que no quiere oír.

Bien. Estas cosas me calientan mucho (no sexualmente, precisamente) y todavía no he hablado de Deshacer las Américas (o La flor de la limeña, como se titulará en Sudamérica). Me extraña que todavía no haya oído a ningún grupo, de la calaña que sea, querer crucificar a Migoya por este libro, aunque sí he leído que alguna feminista ha protestado por la portada “megamachista” de la diseñadora catalana Marta Torres, cuando una portada similar en concepto ha sido usada en un libro “megafeminista”.

En fin. A lo que íbamos. Tras el escándalo de Todas putas Migoya se autoexilió en Perú. Igual que H, el prota de la novela que nos ocupa aquí. Huye tanto del establishment literario español como de una ruptura sentimental con su esposa, y nada más aterrizar e instalarse se mete a un chat en busca de sexo. De esto trata básicamente el libro. De cómo busca, selecciona, queda y folla con mujeres. Follar, follar y follar como mecanismo autodestructivo, con mujeres que no quieran compromiso, que solo quieran follar. Y a través de estos encuentros, Migoya también radiografía la sociedad sudamericana. Muchas le toman por conquistador español, muchas le quieren bajar de ese pedestal, la mayoría tienen complejos de inferioridad, casi todas son mujeres sometidas por el hombre y aspirantes a formar una familia y anhelan el compromiso. Casi todas también se sienten culpables por acostarse con él, pues eso es lo que toca habida cuenta del enrraigado catolicismo que profesan. Todas saben a lo que van aunque también es cierto que algunas no se resignan e intentan conseguir algo más.

Y esto es así durante el 90% del libro. Descripciones de las mujeres que se tira, descripción de las partes de las mujeres que le gustan, descripciones del folleteo y descripciones de cómo le gustaría el folleteo.

Sin embargo, no se hace pesado y, aunque parezca mentira, todo es más profundo de lo que a primera vista pudiera parecer. H está en caída libre y no tiene paracaídas. Lo que hace tiene sus motivos y, aunque él no es consciente al principio, al final lo descubrirá. ¿Habrá esperanza para él?

Deshacer las Américas se lee con ganas y curiosidad por saber si Migoya sigue siendo el crack, el revolucionario, el tío que habla sin pelos en la lengua y el puto amo de la provocación (sí, sigue siéndolo y que dure mucho), con un vocabulario fácil, un ritmo rápido y que se hace difícil abandonar. Divertido, fresco, libertino y salvaje. Muy salvaje.

¡Ay!, (suspiro)… Echo de menos algún que otro pollo o alguna escandalera en los medios con la ocasión de la publicación de este libro. Tenía tanta fe en que se levantaran ampollas… Bueno, ellos se lo pierden.

Si queréis desconectar y pasar un buen rato con un buen libro en el que se llama al pan pan y al vino vino, con este lo conseguiréis.

Otros libros recomendados
Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *