El problema de la consciencia

Reseña del ensayo “El problema de la consciencia”, de Miguel Ángel Sebastián

¿Conoces la película El Dragón Rojo? Tiene una escena que no he conseguido olvidar. Un comensal sentado a la mesa sorbe un poquito de caldo. “No está nada bueno”, dice. Entonces te descubren que está medio sedado y tiene quitada la parte de arriba del cráneo, con el cerebro al descubierto. Su torturador, el psicópata Hannibal Lecter corta un trozo de cerebro, lo fríe y se lo da de comer sin que lo sepa. “Está bueno”, musita. Y la espectadora se pregunta: ¿A qué sabe? Lo que es seguro es que no sabe al caldo, porque uno está bueno y el otro no. Asqueroso, sí. Pero da qué pensar. ¿Por qué el trozo de cerebro no sabe a caldo, si el sabor del caldo no está en la lengua, sino en el cerebro que lo ha generado? Esta semana me he acordado mucho de esta escena mientras leía el libro de Miguel Ángel Sebastián: El problema de la consciencia.

Piénsalo la próxima vez que te metas una cuchara en la boca. Cuando el caldo empapa la lengua provoca reacciones químicas en tus papilas gustativas y éstas mandan impulsos eléctricos al cerebro. En el cerebro, de alguna manera, se genera eso que llamas el sabor del caldo. Y ese es el misterio: ¿Cómo pueden 1 Kilo 400 gramos de materia gris generar algo tan peculiar como el sabor a caldo? ¿Cómo puede una cosa, repito, una c-o-s-a, generar un punto de vista subjetivo sobre el mundo, como el que tenemos cuando decimos “sabe a caldo”? Un estado de conciencia, como saborear un caldo, oler la dulce fragancia del almendro en flor o escuchar a las peques competir por tu atención gritando “Mamá, mamá, mamá”, es un fenómeno único en el universo, que tiene la peculiaridad de que se siente de alguna manera, es algo para ti –y para mí- estar en ese estado. Averiguar cómo y por qué algo material es capaz de “generarlo” constituye en parte el Problema de la Consciencia, del que se ocupa Miguel Ángel Sebastián. 

El problema de la consciencia está muy bien estructurado. En la introducción, tras enseñarte que la conciencia es una característica de ciertos estados mentales, te lleva de forma fugaz por la historia del “Problema Mente-Cuerpo”, para señalarte que ese problema, que ha inquietado a la Filosofía desde sus orígenes, se centra hoy día en la conciencia. Ésta plantea muchísimos interrogantes. Pero solo los que he comentado arriba constituyen el llamado “problema difícil” de la conciencia, que es del que trata este libro.

Miguel Ángel Sebastián, filósofo experto en este campo, se propone como objetivo ofrecer una visión general de este problema, detallando herramientas conceptuales indispensables para enfrentarse a él. La lectura de El problema de la consciencia no requiere tener conocimientos previos ni de Filosofía, ni de Ciencias Cognitivas. El autor te explica cada nuevo concepto que introduce para avanzar en el tema. Eso sí, exige una lectura atenta y detenida. No es para leerlo en una sentada, sino a pequeños sorbitos, como los pavos. Lees, levantas la mirada de la página y reflexionas para digerirlo.

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