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La bondad, la belleza y el verso, de Anabel García Capapey

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https://www.librosyliteratura.es/wp-content/uploads/2018/10/la-belleza-la-bondad-y-el-versoQuerida Susana,

Ha llegado a mis manos un libro Bello. Bello en la forma y en el fondo. Me ha llegado un cuento para que nos lo contemos juntas, para nunca olvidarme de ti, de esa Susana que caminando con pie inseguro creía tener todas la certezas del mundo. Aquella que veo cuando vuelo con esas inmensas alas que la vida me ha dado con el paso de los años.

La vida pasa y nos va moldeando. La vida pasa y cada vez vemos con más distancia a la niña o el niño que dejamos atrás. Y yo no quiero perderte de vista, porque al futuro hay que avanzar mirando las hullas que, más o menos firmes, hemos ido dejando por la vida.

Hay quienes no quieren mirar atrás, yo sí, porque sé que siempre estás por ahí esperándome, y de alguna manera … Empujando.

Sí, Susanita, la vida nos va ofreciendo, como a nuestra protagonista, diversas alternativas dentro de un inmenso mundo de letras… No deberíamos haber rechazado rotundamente a ninguna de ellas, pero éramos niñas las dos y nos ha llevado nuestro tiempo comprenderlo.

Anabel, en La bondad, la belleza y el verso, nos habla de una niña que adora la letra B porque representa todo lo que ella es y todo lo que desea. Sin embargo, y sin saber muy bien por qué, aborrece la letra V porque en los primeros pasos de su vida la asocia con cosas que rechaza, como la envidia, los nervios, las vacunas, el vicio… Definitivamente decide que la letra V tiene que ser desterrada.

Ya ves, Susana, en ocasiones las niñas que dejamos atrás no saben que son poetas y que las poetas necesitan de todas las letras para poder acceder a todas las palabras y crear Versos con todos los recuerdos y todos los sueños.

Nos habla Anabel en su cuento de una niña que va creciendo y que tiene que aprender a ser más transigente, acercarse a los demás sin juzgarlos, pero sobre todo tiene que aprender a verse ella misma de forma completa, las personas somos multicolor y debemos convivir con todas nuestras tonalidades, aceptarnos y querernos ¿Cómo podemos querer a los demás si no somos capaces de querernos a nosotros mismos?

Al hablarte de esto me doy cuenta de que los cuentos son para ser contados. Claro, Anabel es cuentoterapeuta y entiende mucho de cómo hay que contar las cosas para despertar la curiosidad del niño y la reflexión del adulto… Pero sé que a ti, pequeña Susana, lo que más te gustará de momento son las preciosas ilustraciones de María Velat, en esos tonos pastel tan suaves que tanto te gustan, y que a mí tanto me relajan.

Anabel García 2

Me gustan las imágenes de apariencia sencilla que harán que hasta tú intentes acercarte al mundo del dibujo… Una cosa te he de decir, inténtalo con más fuerza porque yo, que te hablo desde tu futuro, he de decirte que en este terreno no hemos avanzado mucho, aunque con los pajaritos y los peces aún nos podríamos defender 😀 ¿Verdad?

Yo creo que a todo aquel que se relacione o trabaje en el mundo de los niños no pueden faltarle en su colección los cuentos de Anabel
Ahora que hemos leído este cuento juntas entendemos mejor la dedicatoria que nos ha hecho Anabel, como siempre original, como siempre poniendo en valor el cariño y la amistad, como siempre desde el amor, como siempre desde la más pura honestidad…

Las dos sabemos, por experiencia, que adentrarte en un cuento de la mano de esta autora es moverse en un terreno peligrosamente emocional del que siempre sales con ganas de quererte más, de vivir más intensamente y de ser mejor persona. Y es que ya sabes que Anabel es terapeuta Gestal con todas las especialidades que te puedas imaginar, entre ellas cuntoterapeuta, aunque a Anabel le gusta decir que le encanta vivir del cuento…, también es licenciada en Derecho y de ahí debe nacerle el respeto por los demás y ese saber mirar al otro de forma integral… Siempre que hablo con ella pienso que estudió derecho para aprender a no juzgar… Pero ella también es escritora, y poeta, y cantante, y realistamente soñadora, y una buena amiga, y le gusta aquella música de siempre, pero también el Kanka y Rozalén… ¡Y a nosotras también!

Susana Hernández

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