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Libros educativos 22

beethoven

Libros educativos para descubrir el mundo 22

libros-educativosSiempre, cuando me “enfrento” a tener que escribir las reseñas infantiles, me paro a pensar en qué diría mi sobrino si me oyera o leyera hablar de libros. Él, que por su edad ya empieza a descubrir lo que de verdad importa la literatura en su vida, me mira siempre entre maravillado y extrañado cada vez que un libro nuevo aparece en casa. Para él, con esa mirada y mente tan ingenua, los libros se encuentran en casa, sin más, y parece que los ha traído un ser mágico que tiene un almacén lleno de libros. Y yo le digo siempre que hay seres mágicos, sí, pero que también los libros están hechos por personas, por gente que ama los libros igual que yo lo hago, y que ellos son los que hacen que aprendamos todo lo que los libros tienen en su interior. Él sonríe, yo creo que sin entenderlo demasiado, pero sigue abriendo los libros, sigue aprendiendo con los libros educativos y después, cuando los cerramos, él siempre me dice tres palabras que a mí me hacen estremecerme de placer: “quiero más libros”.

 

bachSi de algo puedo enorgullecerme es de intentar enseñar siempre, a mi sobrino y a cualquier niño que se cruce en mi camino, la maravilla de la música. Cuando yo era pequeño recuerdo que las primeras notas de un piano (de un piano bien tocado se entiende) que escuché, me transportaron a un mundo completamente diferente, del puro disfrute que estaban provocando en mi cuerpo. Pero había una especie de vacío que no conseguí llenar. Porque aunque la música fuera una de esas llaves que me llevaban de la mano de las notas a otros lugares, yo quería aprender más sobre esos autores que habían conseguido crear algo tan grandioso. Echaba de menos, como habéis podido imaginar, un libro, aunque fuera sólo uno, que me hablara de esos maestros que con un solo movimiento de la mano conseguían llenar todo un espacio de la habitación donde me encontraba. Así que fui creciendo con ese pequeño hueco, sin pararme a pensar demasiado, siguiendo el curso, caminando, como se suele decir, sin prestar demasiada atención a ello.

Pero la llegada de un niño pequeño a una casa siempre es sinónimo de tener que volver abeethoven ciertos aspectos que teníamos olvidados. Así que él, mi sobrino, que a veces hace que me dé cuenta de lo equivocado que estaba, resulta que tiene las mismas inquietudes que yo, y que un buen día quiso que yo le contara la historia de lo que había detrás de la música, de sus autores, de lo clásico que llegaba a sus oídos por primera vez. Y hete aquí que buscando, que dando vueltas por las librerías, me encuentro una colección de Combel que tuve que llevarme a casa. Su título, Descubrimos a los músicos, y precisamente por él, que de simple es tan certero, el pequeño de la casa, que ya no es sólo mi sobrino, sino también yo, descubrió que la música lleva detrás algunos nombres, que esa leve nota de piano que nos hace temblar tienen apellidos, que el roce del arco en las cuerdas del violín tiene cara y tiene movimiento, y que la música, como cualquier arte que se precie, es conocimiento y saber, aprendizaje, conocer el mundo en general y nuestro mundo en particular. Puede que él, a fin de cuentas, no entienda todo lo que implique la música en la vida. Al fin y al cabo, su pequeña mente no se estira tanto, no logra entender algunos conceptos, pero es una alegría comprobar cómo los libros son capaces de unir a dos generaciones con las mismas inquietudes y con la necesidad de saber, de retener, de aprender, de constatar, que por mucho que la vida pase, que por mucho que el tiempo agujeree los edificios, las aceras, e incluso los muebles, siempre tendremos esas ganas de conocer lo que algo como la música nos ha dado, nos ha regalado, invirtiendo en estos libros la misma pasión que ponemos en otras cosas.

mozartMi sobrino lee mucho, o se lo leemos nosotros mejor dicho, pero, ya lo dije antes, esa visión de la vida en la que un niño pequeño te pide más, te exige más libros, es uno de los placeres que, además, con estos libros, he conseguido con creces.

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