Llámame Yesi, de Óscar Gavilán

Llámame YesiSiempre me ha gustado mucho la historia del hilo rojo que nos une con lo que más queremos en la vida. O con lo que más necesitamos. Y es curioso que siempre el final del hilo lo tenga una persona. Es otra forma de hablar del destino. ¿Puede este depender de la gente que vamos conociendo? ¿Es posible que alguien que se cruza por nuestro camino, aunque sea de refilón, tenga después un papel decisivo para cambiar nuestro futuro?

Esa clase de preguntas era la que pasaba por mi cabeza mientras leía Llámame Yesi, la nueva novela de Óscar Gavilán que hoy vengo a reseñar. Y lo cierto es que yo me hacía estas preguntas, y el autor se empeñaba en darme la respuesta página tras página: un rotundo sí. 

Óscar Gavilán nos trae una historia donde todo está unido, donde pasado y presente se mezclan en un todo y llevan a su protagonista al único destino que le podría esperar. Primero tenemos que retroceder en el tiempo para conocer a un Víctor joven, inmaduro, con una visión de la vida un tanto peculiar. Víctor se encuentra con Sofía, una mujer unos años más mayor que él y que parece tener las respuestas a todas esas incógnitas que rondan en la mente de un chaval que todavía es un adolescente como quien dice. Pero el amor, al igual que la vida, es caprichoso, así que el camino de Sofía y de Víctor se ve forzado a separarse.

Unos cuantos capítulos después, tendremos la oportunidad de descubrir a Víctor en el presente. El lector se dará cuenta de que la persona que encontró unas páginas antes ha desaparecido casi por completo. Ahora, Víctor es un hombre de negocios; rico, muy rico, y que necesita entretenerse de vez en cuando de la única forma que sabe hacer: yendo a clubs de alterne. En uno de ellos, después de una borrachera monumental, conocerá a Yesi, una joven que le aportará mucho más que una noche de pasión. Y Yesi es tan importante porque justo llega en un momento clave, cuando la vida de Víctor está para el arrastre y lo único que quiere es acabar con ella. No le importa nada, hasta que encuentra un motivo para vivir. 

En Llámame Yesi tendremos la oportunidad de ver dos versiones de un mismo Víctor, versiones que se han fraguado gracias al tiempo y las cosas que le ha tocado vivir, porque no os imagináis cómo ha sido el camino que ha tenido que recorrer. 

Tengo ante mí un libro de misterio que bien podríamos catalogar de thriller, ya que el autor se guarda mucha información que va revelando con el paso de las páginas. Solo atravesando los capítulos conseguiremos entender por qué está todo unido y por qué Víctor es como es. Se trata de un viaje interesante y muy entretenido que hace que las páginas pasen deprisa ante los ojos. Diré que pensaba leerlo del tirón —decisión que tomé cuando llevaba unas veinte páginas—, pero como las obligaciones me llamaban tuve que posponer la lectura para el día siguiente. El resultado fue como esperaba: una tarde de viernes dedicada únicamente para conocer a Víctor y al resto de personajes que ha tenido como resultado un rato de lo más entretenido. 

Y a este respecto, me habría gustado mucho que la novela fuera un poco más extensa. Supongo que el autor estaba buscando acción, una trama que enganchara y que atrapara sin necesidad de ahondar en detalles o en descripciones, ya que aquí lo único que nos importa es lo que hace Víctor para llegar a ese final al que llega. Sin embargo, me habría gustado mucho que el autor se detuviera un poco en darle más historia a los personajes secundarios, por el mero placer de conocerles más. No es que no nos cuente nada de ellos —ni mucho menos—, pero me habría gustado mucho toparme con una Belén más desarrollada o incluso una Sofía. Aún así, uno de los detalles que más me ha gustado ha sido el poder encontrar la historia contada desde varios puntos de vista, no solo desde el de Víctor. Los personajes secundarios toman el protagonismo en alguna que otra ocasión para hablarnos de ellos mismos y para hablar de Víctor. Este punto es importante, porque está muy bien eso de poder conocer al protagonista desde los ojos de otros personajes. Supongo que así podemos entender mucho mejor por qué actúa como actúa. 

Como digo, imagino que el autor ha querido ir al grano, jugar con los acontecimientos para llevarnos hasta el final y eso también es parte de su encanto, porque es la forma de atrapar a quien quiera una trama ágil y rápida. Por mera curiosidad he estado leyendo varios comentarios sobre esta novela y todos coinciden en lo mismo: Llámame Yesi es un libro que engancha, que se lee de un tirón —si las obligaciones le dejan a uno— y que deja un buen sabor de boca. 

A estas alturas del cuento yo todavía no sé decir si creo en el destino o no, pero me encantan esos libros cuya redondez en la historia me hacen planteármelo seriamente. ¿Quién tendrá mi hilo rojo?

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