Mary Anning

Reseña del libro “Mary Anning. Cazadora de dragones”, de Jordi Bayarri y Dani Seijas


“Este es un tebeo sobre Mary Anning, pero en realidad la ciencia no la hacen grandes genios sino todos los científicos pensando juntos”.

Así arranca Mary Anning. Cazadora de Dragones, este nuevo cómic o tebeo que nos presenta la Colección Científicos, una colección que nunca me cansaré de repetir que no debe faltar en ninguna biblioteca y sobre todo en ningún colegio, un material que agradecerá cualquier profe, ya que son personajes escogidos y esta puede ser la base con la que atraer la curiosidad de futuros investigadores. Están dirigidos a una chavalería que cuanto antes se empiecen a hacer preguntas y a prestar interés por las cosas que les rodean, antes valorarán la opción de dedicarse a la ciencia, o por lo menos a respetar a los científicos.

Reconozco que poco sabía yo de Mary Anning y del resto de los personajes que nos presenta Jordi Bayarri en esta nueva biografía de científicos.

Una vez más una familia que estimula, en este caso por necesidad, la curiosidad de los hijos y su amor por una afición compartida: La búsqueda de fósiles en Blue Lias, una formación rocosa en la cosa de Lyme Regis, donde vive la familia Mary.

Desde muy pequeños los hermanos Joseph y Mary acompañan a su padre, carpintero de profesión, en busca de pequeños fósiles que luego vendían a los turistas de la zona para poder mejorar su precaria situación familiar. Situación que se verá terriblemente complicada cuando fallece el padre siendo aun los hermanos muy jóvenes e inexpertos. A pesar de ello, y de que el hermano tendrá que empezar a “trabajar”, Mary verá que la solución a los problemas familiares tienen que venir de ese mundo que su padre le mostró.

A lo largo del tiempo aparecen personas en nuestra vida que nos aportan amor, enseñanzas, alegría, amistad … Sueños.

Mary tuvo la suerte de encontrar en su camino a Elizabeth Pfilpot, que junto con sus hermanas tenían una gran colección de fósiles, y le enseñaron lo básico sobre como buscar, y sobre todo le recomendaron libros en los que entender qué tenía que buscar y cómo hacerlo. La estaban preparando para ser una excepcional “Cazadora de dragones”.

También recuerdo al Coronel Birch, al que Bayarri ha dibujado con cara de buena gente, porque es de esas pocas personas que la ayudaron por verdadero amor a la ciencia, a él le vendió Mary Anning, un gran fósil, y éste, viendo en la miseria que vivía la familia Anning, decidió hacer una subasta con sus propios fósiles para entregar el dinero a la familia.

Luego están esas otras personas que no aportan, sino todo lo contrario, se aprovechan de la buena gente, de su trabajo, de su inocencia y sobre todo de su buena fe. De estos personajes Mary encontró demasiados en su vida, algunos que incluso se apropiaron de sus descubrimientos y hasta de su intuición.

Me alegra saber que por lo menos su primer gran descubrimiento, y que le llevó más de un año sacar a la luz y limpiar, no lleva el nombre de ningún señor encopetado, y que finalmente fue denominado como ictiosaurio, que quiere decir “pez lagarto”.

Tras ese hallazgo empezó a ser reconocida por parte de la comunidad científica, aunque siempre había quienes, como el Dr. Everad Home, que en sus artículos se negaba a citar a nuestra amiga, algo que ya no se pudo evitar en 1823 cuando descubrió otro gran dragón, ahora era el esqueleto completo de un enorme reptil marino: un plesiosaurio. Era tan grande y estaba en tan buen estado que muy pronto llamó la atención del zoólogo francés Georges Cuvier, y ya fue imposible silenciar el nombre de nuestra querida Mary Anning.

Ahora, si vamos a llevar a nuestros niños y niñas al museo de ciencias naturales de Londres, o a cualquier otro en el que haya alguna pieza hallada por nuestra protagonista, ya podremos saber todos, como lo sé yo ahora, de qué y de quién estamos hablando.

¿Has escrito un libro y quieres que lo leamos?

Llevar a la chavalería a zonas en las que puedan encontrar algún fósil se puede convertir en una divertida aventura y otra forma de pasar las vacaciones o los fines de semana alejados de pantallas y disfrutando de la naturaleza… ¿Os apuntáis?

De momento vamos a divertirnos con el cómic.

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