Solo lo cierto cuenta. Libertad femenina y poesía

Reseña del ensayo “Solo lo cierto cuenta. Libertad femenina y poesía”, de Nieves Muriel

Voy a empezar una reseña positiva con la palabra “no”. ¡Oh! Ya no puedo porque he declarado la intención. Curiosa forma de expresarse ese deseo y libertad femenina de la que habla Nieves Muriel en su último escrito. Iba a decir que no es posible quedarse indiferente leyendo o escuchando a esta mujer sabia. En cada uno de sus poemas o comentarios a los poemas de otras siempre pone en juego temas que interesan, como bien nombra ella.

Solo lo cierto cuenta. Libertad femenina y poesía recoge y amplia sus estudios sobre las poetas del siglo XX desde el origen. Publicado en Sabina editorial donde también queda recogido su poemario “Madrid”. Supongo que es necesario reiterar aquí también lo que ya deberíamos haber escuchado. En el principio era “la madre”. Grandes pensadoras como María Zambrano y Luisa Muraro, han investigado y reconocido, en palabras de la última, el “orden simbólico de la madre”. Desde aquí las poetas han hablado y escrito, al fin, sin todas las capas que había ido arrojando el patriarcado sobre esta verdad original. 

Nieves Muriel recuerda que la primera escritora, es decir, la primera autoría en registro escrito que se conserva es de una mujer. Enheduanna fue una sacerdotisa acadia que cantaba a la diosa Innana. Nadie puede creerse ya -aunque aún funcione ese canon de usurpación- que la palabra no sea relacional y transcendente, como defiende en su tesis “La lumbre obstinada”. Es el vínculo primero con la madre el que establece la relación con el mundo. Es la madre la que ordena el mundo nombrándolo. A partir de ahí, Solo lo cierto cuenta.

Lejos de caer en divagaciones casposas y aburridas, Nieves Muriel siempre es el rocío en la mañana. Trayendo canciones de Mari Trini (Yo no soy esa) o de Vainica Doble muestra la sed de libertad que siempre ha estado en la escritura femenina y que la crítica literaria ciega y pobre ha ignorado. Vuelvo momentáneamente al “no”. No se trata de hacer crítica. Es hora de afirmar y de “bailar sobre los viejos mapas” (p. 169).

“Sentir como saber” escribió María Zambrano en las Notas de un método. “Libertad de decir y desdecir el mundo más allá del contrato sexual y de una cultura aberrante y violenta con las mujeres” (p. 88). O con Ernestina de Champourcín: 

No quiero saber nada…

Ni de esta luz incierta

que retrocede vaga

ni de esa nube limpia

con perfiles de cuento.

Tampoco del magnolio 

que quizá aún perfume

con su nieve insistente…

No saber, no soñar,

pero inventarlo todo.

Así podría entrar en un maravilloso lazo de moebius y de la mano de estas poetas señaladas por Nieves Muriel recorrer un paseo conocido, que acaricia esta alma herida que se ha sentido y se siente extranjera en tierra extraña. Por cerrar por algún sitio y así invitaros a abrir el libro Solo lo cierto cuenta os dejo con unos versos de Alfonsina Storni:

Yo soy como la loba. /Quebré con el rebaño /Y me fui a la montaña /Fatigada del llano.

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