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Verás caer una estrella, de José Luis Martín Nogales

Verás caer una estrellaCuando leí la sinopsis del libro que hoy os traigo, me vino a la mente otro libro que leí cuando tenía doce años y que causó furor por aquel entonces entre todos los alumnos de mi clase: Cuando Hitler robó el conejo rosa, novela que nos traslada a la Segunda Guerra Mundial para sufrir el nazismo desde el punto de vista de una niña. 

Sin embargo, en Verás caer una estrella, de J. L. Martín Nogales, no es una niña la que nos cuenta la historia, sino una mamá la que le cuenta un cuento a su hija. Un cuento protagonizado por Lucía, una niña que debe realizar un viaje peligroso, en el que encontrará a buenas y malas personas, y únicamente será libre cuando vea una estrella en el crepúsculo.

Lucía, nuestra protagonista, tiene toda la pinta de ser como cualquier niña de un cuento clásico, Caperucita o Gretel, da igual. Perdida en el bosque, buscando una salida, con una cabaña ante sus ojos. Con todo, la diferencia es que Lucía representa a una niña de verdad, en un momento real y oscuro, con una vida verdaderamente en peligro. Aquí no hay leñadores que nos puedan salvar del lobo, ni brujas que se queman en el horno. Aquí cualquier decisión es completamente crucial para sobrevivir.

Porque sobrevivir siendo una niña judía en la Alemania nazi no es fácil. Una época, la Segunda Guerra Mundial, y un dictador, Hitler, que no suelen llamar mi atención por lo general. Quizás porque son temas que han sido utilizados en muchas ocasiones, en el cine, en series, en libros… Hablando claro, que están muy trillados, vaya. Pero ya os digo que al ver esa preciosa portada y recordarme al libro de Judith Kerr que os he comentado al principio, decidí que sí debía darle una oportunidad y leer la historia.

Porque no es una historia sobre aquel periodo contada sin más. No. Es un cuento triste, pero también bello, que le cuenta una mamá a su hija. Una mamá como tú, como yo. Un cuento que pide a gritos ser escuchado. Un cuento que tu hijo y el mío deben conocer, porque es la vida, es historia, y tenemos que conseguir que no se repita.

Por eso me ha gustado cómo el autor hace que la mamá que cuenta la historia introduzca a la niña de manera sutil en ella. Así, la pequeña contesta a sus preguntas viviendo lo que Lucía vivió, sintiendo lo que ella sintió. Creo que es un modo perfecto, sencillo pero claro, de hacer llegar la Segunda Guerra Mundial a los niños. Una manera de explicarles lo que pasó en aquel momento histórico que les mantendrá con los ojos listos para ver y los oídos preparados para escuchar.

Además, me ha parecido mágico y hermoso cómo explica la historia de Lucía la mamá, ya que lo hace mediante metáforas y comparaciones sencillas sobre aspectos de la vida cotidiana de su hija para que esta pueda entender mejor lo que le ocurre a la protagonista.

Y ya por último decir que las ilustraciones, elaboradas por Helena Pérez García, son vibrantes, llenas de vida y color. Perfectas para contrastar con ese periodo triste, gris y desolador que fue la Segunda Guerra Mundial.

En conclusión, Verás caer una estrella me ha hecho estremecer, haciendo que se me encoja el corazón en cada página, para terminar arrancándome las lágrimas. Gracias a J. L Martín Nogales he podido acompañar a Lucía en su viaje, al igual que la mamá y la hija. Un viaje en el que la niña se encuentra con personas que, a pesar de huir como ella, de ser muy similares a ella, la engañan y quieren aprovecharse.

Parece absurdo, ¿no? Pues esas cosas ocurren, ocurrieron y creo que seguirán ocurriendo. Porque el ser humano es así, y en lugar de ayudarnos y unirnos ante situaciones peligrosas y desesperantes para luchar todos juntos contra un enemigo común, nos enfrentamos entre nosotros. Lamentablemente, no somos conscientes de que eso, precisamente, es lo que más favorece al enemigo.

No obstante, un mensaje claro que nos deja esta novela es que si ante cualquier adversidad somos capaces de mantener la esperanza, nunca más nos encontraremos perdidos. Porque estoy segura de que tú, yo, todos, tenemos un ángel de la guarda, como el pájaro azul de Lucía, que sabrá guiarnos para que encontremos el camino.

 

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