Yo voy soñando caminos, de Antonio Machado

 

 

yo voy soñando caminosNo todo el mundo sabe mucho de mí, pero sí hay dos cosas que son fácilmente deducibles de mis escritos, tanto en prosa como en verso, y mucho más en mis reseñas: Soy machadiana y soy feminista.

Yo voy soñando caminos, quizá por eso me enamoré de un soriano, que como la mayoría, no vivía allí, pero me llevó a conocer esos Campos de Castilla que en el corazón siempre lleva…, y con él he visitado a Leonor, la joven esposa de D. Antonio Machado a la que nunca falta una flor sobre su lecho eterno. Nunca.

También juntos hemos visitado aquel Castillo donde inmutables al paso del tiempo siguen sus ruinas sobre el Duero, y sí, vi esos álamos dorados con cifras que son fechas e iniciales que son nombres de enamorados.

He recorrido mil veces ese camino entre San Polo y San Saturio que con tan bellas pinceladas nos muestra en esta edición Leticia Ruifernández.

¡Qué bellos paisajes nos ofrece para acompañar esos versos de las Soledades o de Campos de Castilla!

Yo voy soñando caminos 2

No hace mucho tiempo hablaba aquí mismo de Juan de Mairena, y de la importancia de esta obra para conocer bien al poeta, y sobre todo el pensamiento del hombre (ese que él decía “que siempre va conmigo”).

Nos dice Antonio Rodríguez, que ha realizado la selección de los poemas y los textos, que lo ha hecho con total libertad, y que ahora, que han liberado la obra de Machado, todo el mundo querrá acercar al autor a su ideología, pero esto, entiendo que esa es la grandeza del poeta, y por ello es ya imposible, porque es el poeta de todos y es ese poeta que nos hace sentir que ser español no da vergüenza, que es algo más que una bandera o un himno y que la diversidad cultural nos hace crecer y que dividirnos nos hace peores y más egoístas, es el poeta que nos invita a caminar, a conocer, a buscar, a comprometerse, a superar el dolor… A soñar.

Machado, ese poeta del que decimos que fue “un hombre bueno” y al que llamamos, desde el cariño, “viejo profesor”, ha sido de lo mejor que ha dado la poesía en este país, su España querida que tantos disgustos le dio, pero a la que tan profundamente amó.

He recorrido todos y cada uno de sus destinos ¡Cuánta belleza ve en cada tierra que pisa y cuanta nostalgia de los lugares que va dejando atrás! Y sí, Caminante no hay camino, se hace camino al nadar… Los versos más utilizados en discursos de todo tipo, pero como nos dice Antonio Rodríguez, no podemos olvidar el resto del poema:

Al andar se hace camino/y al volver la vista atrás/se ve la senda que nunca/se a de volver a pisar./Caminante, no hay camino,/sino estelas en la mar.

Leerlo en su conjunto nos debe llevar a la reflexión. Leer su obra siguiendo el camino de su vida nos hará comprender ese amor por España y su belleza, Sevilla, Madrid, Baeza, Segovia, Valencia, Barcelona, Rocafor y Colliure. Y siempre en su memoria y en su alma, Soria… Y Leonor.

Yo voy soñando caminos 3

Pero también hay en Machado una lectura profunda, biografía aparte, poesía pura, tradicional, la que amamos los que veníamos de la poesía del 98, el puente entre el Siglo de Oro y nosotros mismos, como bien nos recuerda en el Epílogo de la obra nuestro querido Julio Llamazares, ese sí, machadiano ilustre.

Yo voy soñando caminos ¡Qué gran obra nos presenta Nórdica!, una de esas ediciones que dan ganas de regalar a la gente que quieres.

¿Has escrito un libro y quieres que lo leamos?

Las acuarelas que acompañan nuestro camino por el libro me han servido para recordar los lugares, pero han sido mucho más que recuerdo, porque por sí solas son también material de inspiración para ahondar en aquella España que moría rota en dos y dar la bienvenida a la España de la rabia y de la idea, y poder decirle al fin, al “Viejo Profesor”, que no todo lo bueno, se lo ha tragado la tierra.

Un libro bello para los que aman la poesía de Machado y un libro estupendo para quienes se quieran acercar o quieran acercar a otros a este poeta, a este hombre, en el buen sentido de la palabra, bueno.

 

 

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