
Clásicos infantiles 13
Es curioso. Tantas recomendaciones de libros, tantas palabras escritas hablando de aquello que nos hace emocionarnos cuando somos niños, pero no se me había ocurrido hablar de unos libros, de una especie de libro, que hizo que todos nosotros aprendiéramos a leer y a escribir y nos convirtiéramos, en cierta forma, en lo que somos hoy en día. Con ellos, adorados por algunos, odiados por otros (sobre todo por aquellos a los que, en una edad más avanzada, odiaban las matemáticas), supimos lo que significaban las vocales, las consonantes, a escribirlas con una caligrafía casi perfecta, a seguir con el lápiz las curvas, a dibujar peces, o algún que otro juguete, a construir sílabas, a resolver problemas, y un sin fin de cosas más. Y de lo curioso que es, me paro un momento y os hablo de ellos, en esta sección de clásicos infantiles. Porque muchos de nosotros crecimos con ellos y aprendimos el significado de aquello que nos leían por la noche y que después leeríamos nosotros. Ellos son los Cuadernos Rubio, un compañero de estudios, pero también de lecturas.