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Hope, de Wendy Davies

Hope

Érase una vez un viejo gruñón llamado Joseph; una marioneta que odiaba a los niños, a la que bautizaron con el nombre de Wave y Hope, una niña que no podía escuchar las palabras… excepto las de ese viejo gruñón. También esta es la historia del Chico Azul y su guitarra, una mimo y un mago. Y la del pequeño teatro Serendipity. Todos estos personajes y ese lugar donde los sueños se convierten en realidad, aunque sea por un instante,  conforman el elenco de Hope, la quinta novela de Wendy Davies.

Wave, la marioneta, nos relata la vida de Hope y de los habitantes de Folktale, que la rechazan porque no la comprenden, pero los personajes que duermen entre las páginas de esos libros que todos recordamos con cariño (Momo, Matilda, Cuento de Navidad, Kafka y la muñeca viajera) también están muy presentes. Y es que Hope es un homenaje a las historias, esas que tienen verdad incluso cuando cuentan mentiras.

Hope se lee como si de un cuento se tratara (al estilo de Mathias Malzieu y La mecánica del corazón), tanto por su sencillez como por el poso que deja. Por momentos, lo que nos cuenta Wave es triste, muy triste; sin embargo, desprende dulzura, como Hope, la entrañable protagonista, y eso nos hace viajar de la primera a la última página sin que se nos borre la sonrisa, pese a que a veces esta sea amarga.

De no ser por la solapa del libro, nunca hubiera imaginado que tras Wendy Davies hay dos personas: Merche Murillo y Fátima Embark; sus prosas ensamblan de manera perfecta y es imposible saber dónde empieza una y acaba la otra. Estas dos jóvenes autoras comenzaron plasmando su amor por las letras en dos blogs literarios y, más tarde, crearon su propia escritora, Wendy Davies, para además de disfrutar leyendo, disfrutar escribiendo novelas a cuatro manos. De esta unión han nacido historias tan adorables como la de la niña Hope y hasta han ganado el Premio Gran Angular de 2017

Hope ha sido un grato descubrimiento, hasta el punto que recomiendo su lectura en todos los institutos. No solo porque sea adictiva y, por tanto, una excelente elección para aficionar a los más jóvenes a la literatura, sino porque es una novela de aprendizaje y transmite enseñanzas que son valiosas para cualquier etapa de la vida, pero sobre todo para la adolescencia, esa época en la que lo habitual es sentirse distinto y perdido. Hope muestra las vicisitudes de dejar atrás la infancia, lo necesario que es aprender a olvidar, por qué no debemos permitir que las diferencias nos definan, asumir que nuestros villanos quizá sean los héroes de otros y que, además de perseguir los sueños, hay que atreverse a vivir la realidad.

Todas esas enseñanzas confluyen en el título de la obra, porque, al fin y al cabo, lo que nos regalan Merche Murillo y Fátima Embark con esta historia es precisamente eso: hope, esperanza; una sensación que se queda en nosotros incluso después de finalizar la lectura. Y ese poderoso influjo de Hope no desaparece de inmediato, qué va. Su poso se queda ahí, dentro de nosotros, y aflora cada vez que contemplamos su preciosa portada, como la sonrisa en nuestra cara. Al menos, eso es lo que me ha pasado a mí. Y apuesto a que si te adentras en Serendipity, junto a la niña que no entiende las palabras, tú también lo sentirás.

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Dos vidas, de Jay Asher

Dos vidas

Dos vidasVa a sonar un poco raro que hoy me ponga a reseñar un libro con temática navideña. Más que nada porque estamos entrando en el mes de julio y hace un sol de justicia. Pero los libros vienen cuando vienen y este en concreto ha llegado a mí hace menos de un mes y sin que nadie me avisara de que la temática iba a ser esta. Bueno, eso no es del todo cierto, ya que si hubiera leído la sinopsis me hubiera percatado de que “nunca fue un problema hasta la Navidad que conoció a Caleb” se incluían como palabras textuales dentro de ella. 

Pero, qué se le va a hacer, vi que Dos vidas estaba escrito por Jay Asher, conocido por haber sido el que dio vida a Por trece razones, libro en el que se basó la exitosa serie. Yo no lo he leído, pero tengo que decir que me vi la primera temporada de la serie casi del tirón y ahora me tengo que poner con la segunda, que ya se ha estrenado. Así que simplemente con ese dato decidí que tenía que leer esta nueva novela. Sin más, por lo que no necesité fijarme ni en la sinopsis para saber que lo quería leer.

Y aquí voy a hacer una advertencia, que yo tendría que haber sabido con anterioridad: si estáis buscando una historia aunque sea mínimamente parecida a Por trece razones, aquí no la vais a encontrar. Yo caí en el error de pensar que, como se trataba del mismo autor, me iba a topar con una trama en la que la humanidad de las personas se lleva hasta el extremo y donde se analizarían temas tan peliagudos como el bullying o cosas así. Pero en absoluto. Lo que encontramos es una historia de amor de principio a fin. Que está muy bien, pero hay que aclarar este punto para que no os dejéis llevar por el fanatismo hacia la serie, porque sino después acabaréis muy decepcionados. 

Pero no me voy a enrollar más y os voy a contar de qué va el libro: Sierra es una chica que vive en Oregon y cada año viaja con sus padres a California, donde tienen un negocio de árboles de Navidad. Allí Sierra tiene algún amigo que otro pero tampoco se permite demasiadas licencias, porque sabe que en unos pocos días volverá a Oregon y todo lo vivido en el sur se habrá terminado. Hasta que conoce a Caleb, un chico con un pasado un poco turbio, que se pasea día sí y día también por el vivero donde trabaja Sierra, ya que en Navidad hace la buena labor de regalar árboles a aquellas familias que no se pueden permitir comprar uno. Sierra no sabe qué pensar, las buenas acciones del chico chocan irremediablemente con su mala fama, ya que ha oído por ahí que llegó a amenazar a su hermana pequeña con un cuchillo. Pero los días pasan y Sierra no hace más que pensar en él y en lo mal que lo va a pasar cuando tenga que volver a Oregon. 

Como veis, es una historia bastante típica de amoríos adolecentes, en la que la chica tiene dudas porque no sabe si merece la pena o no invertir tiempo en conocer al chico que tanto le gusta. Puede resultar un chasco o puede terminar siendo el amor de su vida. Y aquí tengo que decir que, pasada esa pequeña fase de desilusión en la que me di cuenta de que no iba a encontrar nada del estilo de Por trece razones entre estas páginas, me dejé llevar por la historia que cuenta Jay Asher y me propuse disfrutarla (cosa que, os aseguro, conseguí). Me hubiera encantado leer esta novela en plena Navidad, con todas las lucecitas de mi casa encendidas, con la chimenea bien atizada y con una taza de chocolate caliente al lado. Estoy segura de que si lo hubiera hecho así, la sensación de haber leído este libro hubiera sido increíble. Y todo porque yo en Navidad me pongo bastante cursi, porque es una época que me encanta, y me veo todas las películas horteras que echan en la tele a la hora de la siesta y me dejo llevar por ese espíritu navideño que tanto me gusta.

Aun así, habiendo leído Dos vidas tirada en una hamaca, con un sombrero gigante que me protegiera del sol y tomando un té helado (tampoco es mal escenario, ¿verdad?) tengo que decir que el resultado ha sido muy satisfactorio. La primera parte del libro me enganchó muchísimo, llegando a hacerme leer la mitad del tirón, y me ha gustado mucho acompañar a Sierra en su aventura llena de inseguridades y preguntas.

Si todavía no habéis leído este libro, os daré el mejor consejo que os puedo dar: esperad un poco, unos meses, a que llegue el frío y el espíritu navideño ya se deje ver. Es entonces cuando tenéis que leer esta novela, os aseguro que os encantará y que la disfrutaréis muchísimo. 

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El guardián de los objetos perdidos, de Ruth Hogan

El guardián de los objetos perdidos

El guardián de los objetos perdidosSeguro que aún te acuerdas de aquello que perdiste un día, sin saber cómo ni dónde, y te dio mucha rabia. Y no me refiero a ese teléfono móvil que te había costado una pasta, ni a cuando te desapareció la cartera y te tocó anular las tarjetas y sacarte otra vez el DNI, no. Estoy hablando de aquella vez que perdiste ese objeto que para ti era irremplazable por su valor sentimental. ¿Te imaginas que lo recuperaras muchos años después? ¿A que el corazón te daría un vuelco de la alegría? Pues de esa idea nace la novela El guardián de los objetos perdidos, de Ruth Hogan.

Por un lado, tenemos a Anthony Peardew, un escritor que vive en una mansión de Padua y custodia los objetos perdidos que se ha encontrado a lo largo de los años (un guiño directo a san Antonio de Padua, patrón de los objetos perdidos), siguiendo el legado que le dejó Therese, su gran amor. Esos fragmentos de vidas ajenas que ha ido atesorando en su hogar le han servido de inspiración para crear sus cuentos (que vamos leyendo a lo largo de la novela); al principio, con finales felices, después, cada vez más sombríos. Pero a Anthony se le acaba el tiempo y contrata a la persona adecuada para cumplir la misión que le encomendó Therese: devolver cada objeto extraviado a su respectivo dueño. Así es como Laura, divorciada y en plena crisis existencial, hereda la mansión de Padua repleta de objetos de todo tipo (una pieza de puzle, un coletero, una pulsera de la amistad, un paraguas de corazones rojos, una caja de galletas llena de cenizas humanas…); con Freddy, el jardinero atractivo, y Sunshine, la vecina adolescente con un don muy especial, incluidos en el paquete que da un giro a su vida.

Por otro lado, conocemos a Bomber, editor, y Eunice, su ayudante, que aunque no son pareja, están hechos el uno para el otro. Y no me puedo olvidar de la impertinente Portia, la hermana de Bomber, que no para de plagiar descaradamente clásicos de la literatura universal  para intentar que su hermano le publique un libro; personaje que le sirve a la autora para colar una sátira del mundo editorial y de la literatura de consumo rápido.

Con todos estos elementos, Ruth Hogan escribe una historia de amor y pérdida, de vida y muerte y, sobre todo, de redención. Destaca el sentido del humor que destila cada escena, incluso las dramáticas, y la construcción de los personajes, que saben qué teclas tocar en el lector para conectar y resultar entrañables.

No sé si es muy aventurado por mi parte catalogar este libro como chick lit, ya que no soy asidua al género romántico ni a sus derivados, por lo que desconozco sus entresijos; pero lo que sí puedo asegurar es que El guardián de los objetos perdidos es de esas novelas que te sacan una sonrisa en cada página y que desde el principio sabes que va a acabar bien, porque esos adorables personajes no se merecen otra cosa. Una lectura perfecta para meter en la maleta y desconectar en verano. Y, por qué no, para soñar que en algún lugar existe de verdad ese guardián de objetos perdidos y que un día nos hará reencontrarnos con aquello que perdimos y que recordamos con tanto cariño.

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La playa, de Sara Cantador

La playa

La playaHoy voy a hablar de YouTube. En concreto, voy a hablar de los chicos y chicas que se dedican a hacer reseñas en esa red social, lo que se conoce como “BookTube”. Hace muchos años que descubrí que esto existía. En concreto, la primera videorreseña que vi fue una de Sebas G. Mouret, un chico que se ponía delante de su estantería y hablaba del último libro que se había leído. Me pareció fascinante, porque tenía una forma de hablar que parecía que me estaba recomendando el libro a mí personalmente y eso hizo que descubriera muchos títulos que leí gracias a él. Después vinieron muchos más booktubers a los que fui conociendo poco a poco y que pasaron a formar parte de mi lista de favoritos. Y entre ellos se encuentra Sara Cantador, la autora del libro del que vengo a hablar hoy y que es más conocida en YouTube como Nube de palabras. 

Siempre me ha dado la sensación de que Sara es una chica muy sencilla, que se muestra en las redes tal y como es y que habla siempre desde el corazón. Está claro que cada booktuber destaca por una cosa u otra y a mí se me viene una palabra para describir a Sara: delicadeza. Es como una florecilla, no sé si me estoy explicando, pero es eso: tan alegre, divertida, curiosa, que no puedo evitar relacionarla con esa palabra.

Y ahora, después de tantos años siguiéndola en YouTube me encuentro con que ha publicado un libro: La playa. Y os voy a ser sincera: quise leerlo por curiosidad. La temática no era algo que me apasionara (aunque dentro de unas líneas voy a hacer unas matizaciones porque esto requiere una explicación) pero después de haberla visto tantas veces a través de la pantalla, me gustaba la idea de sumergirme en una historia que ella misma había escrito. 

Así que nada, me puse a ello y estas son las conclusiones que he sacado.

Lo primero que tengo que decir es que estaba del todo equivocada con este libro. La sinopsis de La playa deja entrever que tenemos en las manos un libro de temática romántica de chica conoce a chico. Después de leer el resumen pensé que iba a ser un libro adolescente total repleto de esa intensidad que tanto los caracteriza. Pero para nada. No ha sido así en absoluto. Y esto me cabrea bastante, porque seguramente mucha gente piense que este libro es simplemente una historia de amor (lo que se deduce de la sinopsis), pero no es así. Es mucho más. 

Veamos, el libro se divide en dos partes, una parte dedicada a la historia de amor en sí y la otra dedicada a la investigación. Porque sí, hay una investigación, en la que Ian y Eloise, los protagonistas, se meterán de lleno. Por lo tanto tenemos una parte muy intrigante en la que los personajes van a tener que rebuscar en el pasado y tomar decisiones que podrían ponerles en peligro. Esa parte no la esperaba en absoluto, porque como os decía, no pensaba que la autora nos fuera a dar algo más aparte de la historia de amor. 

He leído algún comentario que dice que la primera parte del libro es un poco pesada. Yo no lo pienso así en absoluto. Como digo, no tiene nada que ver con la segunda y es muy probable que al lector le enganche más el libro a partir de la mitad más o menos, pero el principio es una oportunidad fantástica para adentrarse en los sentimientos y en la personalidad de los protagonistas, hecho que Sara Cantador aprovecha para presentarnos a unos personajes que después irán evolucionando notablemente a lo largo de toda la novela. 

En definitiva, ha sido una gran sorpresa haber leído esta obra. Y estoy un poco enfadada conmigo misma por haber pensado lo que no era, porque os aseguro que la imagen que me había hecho yo en mi cabeza sobre este libro no tiene nada que ver con lo que me he encontrado. 

Sé que esta reseña se está alargando más de lo normal, pero no quería irme de aquí sin hacer un inciso. Sinceramente, estoy muy harta de todos los comentarios que oigo por ahí que dicen que los booktubers y los youtubers en general no deberían escribir libros, que si ahora está de moda, que si son solo un elemento de publicidad de las editoriales… Mira, de verdad. Es un tema que me fastidia bastante, porque es posible que haya algún libro escrito por youtubers que sea una mierda, y es posible incluso que haya algún libro que no esté escrito por quien dice estarlo (cosa que ha pasado en toda la historia de la literatura). Pero por eso no podemos generalizar, no podemos tachar a esta generación, o como quiera que lo llamemos, de oportunista. Los booktubers son chicos y chicas que se pasan horas entre libros y si muchos de ellos tienen inquietudes que van más allá de leer y quieren escribir, pues perfecto. ¿Que tienen más facilidades para publicar porque son más conocidos? Puede. ¿Y qué? Aquí cada uno se labra el camino de la forma que mejor puede y esos chicos que antes se sentaban delante de una cámara de mierda a hablar de sus libros favoritos cuando solo los veían diez personas, han recorrido un largo camino para llegar hasta donde están hoy. 

Así que a mí, personalmente, me alegra mucho ver que Sara Cantador ha podido cumplir su sueño de publicar su primera novela (objetivo que ha conseguido, además, con muy buena nota) y solo espero que este sea el comienzo de una larga carrera. 

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Videorreseña: Con amor, Simon, de Becky Albertalli

¡Cuántas ganas tenía de hablar de este libro! Aunque tengo que decir que el “fenómeno Simon” ya lleva un tiempo proliferando, ha sido ahora (coincidiendo con la reedición por parte de la editorial Puck) cuando yo lo he descubierto y he querido leer el libro.

Trata sobre Simon, un chico que no ha salido del armario y que se está enamorando de un chico con el que chatea a diario. El problema es que no sabe quién es, sabe que va a su instituto y que se hace llamar Blue, nada más. Pero ese no es el único problema, también está el factor Martin, un compañero de clase que descubre todo el pastel y que chantajea a Simon. Si no quiere que se lo cuente a todo el instituto, debe conseguirle una cita con su mejor amiga. Eso es todo. Simon entonces tendrá que pensárselo mucho: ¿ceder al chantaje? ¿plantarle cara? ¿salir de una vez del armario?

Con amor, Simon es una novela muy tierna y divertida que también nos muestra lo dura que es la vida de un chico al que no se le permite ser como realmente es.

Si quieres saber más sobre este libro y mis impresiones sobre él, ¡no te pierdas este vídeo!

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Videorreseña: Prohibido creer en historias de amor, de Javier Ruescas

Ya son varios años siguiendo el canal de Javier Ruescas, en el que, básicamente, “se habla de libros”. Por si no sabéis quién es, ya os lo digo yo: es uno de los booktubers más importantes a nivel nacional. Sus vídeos tienen miles de visitas a los pocos minutos de subirlos y son cientos de miles los que se han suscrito a su canal. Y es que no es para menos, ya que en sus vídeos comenta los libros desde un punto de vista muy personal que llega a todo el mundo.

En el vídeo de hoy hablo precisamente del último libro que ha escrito, Prohibido creer en historias de amor, una novela que mezcla el drama, con el romance y las aventuras. Todo ello enmarcado en un contexto en el que la plataforma YouTube es imprescindible. Es la primera vez que leo un libro escrito por Javier Ruescas en solitario (ya que anteriormente leí Y luego ganas tú en el que participó con un relato junto con otros youtubers como Andrea Compton) y tenía curiosidad por saber cómo escribe el chico que tantos libros me ha recomendado a través de su canal.

Si quieres saber cuál ha sido la conclusión a la que he llegado, no te pierdas mi nuevo vídeo.

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Con amor, Simon, de Becky Albertally

Con amor, Simon

Con amor, SimonOs tengo que reconocer que una de mis películas favoritas de cuando tenía unos trece años era Una Cenicienta moderna. Una cursilada de película donde Hilary Duff se enamoraba de un chico de su instituto pero que no sabía exactamente quién era. Es decir, ellos se mensajeaban a través del ordenador y ambos ocultaban su identidad, de manera que estaban seguros de que se habían visto en el instituto pero no sabían con certeza quién era quién. Y luego hay una escena súper ridícula en la que quedan en un baile típico americano en el que hay que ir disfrazado. Ella va con un antifaz ¡un puñetero antifaz!, pero él no es capaz de reconocerla. En fin, Hollywood…

Con amor, Simon, me ha recordado inevitablemente a esa etapa oscura de mi vida. Y esto se debe a que en este libro conocemos a Simon, que es gay pero todavía no ha salido del armario. Y sea como sea, conoce a un chico de su instituto a través de internet (y que no tiene la menor idea de quién puede ser) y al final acaba enamorándose de él tras innumerables mensajes que se mandan bajo un alias. Ya veis que la trama es más que parecida, pero las similitudes se quedan ahí. El libro del que vengo a hablar hoy, escrito por Becky Albertally y editado por Puck, va más allá. Al poco de empezar a leerlo conoceremos a Martin, el típico abusón de instituto, que descubre que Simon es gay ya que este se deja el correo abierto en un ordenador de la biblioteca (¡hay que ser estúpido, Simon!) y entonces decide extorsionarle pidiéndole un favor a cambio de no desvelar “ese oscuro secreto”.

Entonces veremos cómo Simon se tiene que enfrentar a la disyuntiva de ceder ante ese chantaje o plantarle cara a Martin y zanjar todo el asunto. Evidentemente, si hubiera ocurrido esta segunda opción, no habría novela, ya que se hubiera terminado en el primer capítulo. Pero bueno, aun así, nosotros veremos cómo se encara a ese dilema y las consecuencias que ello le va a traer a lo largo de todo el libro.

Becky Albertalli tiene una forma de escribir muy peculiar y es que esta novela está narrada en primera persona. Al ser así, ella adopta el lenguaje de un chico de dieciséis años, es decir, un lenguaje repleto de muletillas y frases hechas. Y leerlo es muy divertido, ya que el lector se puede imaginar perfectamente que es Simon el que le está contando la historia directamente a él, sin intermediarios. Esto hace que quien lo lee se sienta todavía más unido al personaje, considerando al protagonista como un viejo amigo al que se le quiere aconsejar al ver que la está cagando. Esto me recuerda a cuando mi abuela le habla a la telenovela y yo me río. Pues eso. Igualitas.

Me ha gustado especialmente que los personajes secundarios estuvieran muy cuidados. Estos evolucionan a la vez que los hace el protagonista, ya que ellos también tienen sus problemas, sus idas y venidas. En concreto, me ha gustado mucho el papel de Leah, ya que en ella se puede ver muy bien el hecho de que cada uno lleva dentro su propio infierno personal. No solo el protagonista lo pasa mal, no solo Simon tiene problemas, sino que cada uno de ellos está luchando sus propias batallas.

Y aunque ya, en pleno año 2018, no deba decir esto, lo voy a decir igualmente: me gusta que haya libros que tengan personajes gays. Me gusta que su relación gay sea lo principal de la historia. Me gusta que no sea chico chica. Y no debería decirlo porque ya no debería ser motivo de mención. Es decir, debería ser más que normal leer una historia de gays, lesbianas, trans o lo que sea, sin necesidad de decir “ah sí, esa novela en la que el prota es gay”. Cuando leo un libro de John Green nadie me dice “ah, sí, esa novela de heteros”. Pues eso. No sé si  me estoy explicando o no, la verdad es que en mí cabeza esto está más claro, pero creo que el mensaje que quería dar lo he transmitido.

Así que nada, para terminar diré que igual la comparación que he hecho al principio no le hace justicia a este libro. Bueno, igual no. No le hace justicia. Pero no me digáis que la relación no es más que evidente. Y dado que todavía no puedo ver la adaptación de Con amor, Simon, creo que me conformaré viendo está noche a mi querida Hilary Duff y su vestido de Cenicienta.

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Amores contra el tiempo, de Dolores Conquero

Amores contra el tiempo

Amores contra el tiempoA veces tengo la sensación de que mi propia vida no me pertenece, que todo lo que haga o diga va a ser analizado por alguien y va a ser juzgado sin que yo lo pida. En algunas ocasiones dejo de hacer cosas por lo que se pueda llegar a pensar de mí. Os juro que es algo que intento solucionar (ya que sé que no está bien) y que poco a poco me va importando menos. Pero, sinceramente, a veces me sigue pasando.

Y menos mal que he nacido en la época en la que lo he hecho. Porque hoy en día, aunque todavía nos quede un larguísimo camino por recorrer, parece que las mentes de las personas empiezan a ensancharse y a dejar de ser tan cuadriculadas como lo eran antes. Veamos por ejemplo todo el movimiento LGTBI. Que se atreviera alguien hace cincuenta años a decir que era intersexual… imposible. Y como digo, aunque todavía hay mucho trabajo por hacer, parece que los seres humanos estamos empezando a entender que cada uno es como es y que no existe una misma directriz que todos podamos seguir. Sobre todo en el amor.

Porque en el amor todo vale. Uno no elige de quién se enamora. No elige el momento exacto en el que la mente (porque ya no es un tema del corazón) se queda embobada al pensar en esa persona. Ya no hacen falta etiquetas porque ya no tienen sentido. Uno se enamora y ya está. Lo demás, cosas sin importancia.

Pero todavía hoy en día hay un tipo de relación que no, que no termina de encajar en nuestra sociedad: la de una mujer mayor con un chico joven. La situación a la inversa es lo típico, lo que estamos hartos de ver en películas y en nuestro día a día. Se entiende que una mujer joven puede estar con un hombre mayor, pero al revés no. Y yo me pregunto: ¿por qué? Pensé que después de leer el libro escrito por Dolores Conquero (a la que podéis encontrar en Twitter como @noviojoven) hallaría la respuesta a este interrogante, pero la verdad es que no ha sido así.

En Amores contra el tiempo la autora nos relata diferentes historias de mujeres que osaron (sí, osaron) tener una relación con un hombre bastante menor que ellas. Desde Diana de Poitiers hasta Fiona Campbell-Thyssen, pasando por la famosa Gala que conquistó el corazón de Dalí, encontraremos nueve historias de nueve mujeres fascinantes que se saltaron las normas. Todas ellas se enamoraron de hombres más jóvenes y sus relaciones no fueron en absoluto fáciles ya que no estaba bien visto que esto fuera así. Y vamos a fijarnos en que la primera que menciono vivió en el siglo XVI y la última al siglo XX. Lo que significa que, aun existiendo tantos años entre medias, la mentalidad parecía ser exactamente la misma al respecto.

Hay una cosa que quiero destacar especialmente de Amores contra el tiempo y es lo siguiente: cada relato en el que encontramos a las diferentes protagonistas, está perfectamente contextualizado en el tiempo. La autora hace una grandísima labor de investigación para darnos la máxima cantidad de detalles sobre aquella época en concreto. Esta parte es la que de verdad ha hecho que quisiera seguir leyendo, porque vamos a ver, la trama es la misma en todas las historias: mujer mayor con hombre joven, por lo que podemos llegar a caer en el error de pensar “leído uno, leídos todos”. Pero la contextualización y todos los detalles aportados por Dolores Conquero es lo que de verdad hace que este libro merezca la pena.

En mis reseñas ya he dicho en alguna ocasión que yo no soy una gran amante de la historia, porque me aburre y no me llama demasiado la atención. Pero cuando encuentro un libro, como este, que me narra una parte de la historia como si fuera un cuento y que hace que me interese por la misma, pongo en duda esta afirmación que acabo de hacer. Porque si no me gustara la historia… no podría disfrutar en absoluto con un libro así, ¿no creéis? Y ya os aseguro que he disfrutado con él. Así que igual es hora de repasar mis gustos y hacerle un lavado de cara a mi discurso sobre ellos.

Eso sí, una cosa os tengo que decir antes de acabar la reseña, es un libro que no he leído del tirón. Cuando lo empecé y leí el prólogo —de verdad, maravilloso— que hace la autora, pensé que iba a leérmelo de una sentada. Pero no ha sido así, ya que lo he hecho por capítulos, alternando estos con otras lecturas. Y yo creo que lo hice así porque cada capítulo contiene muchísima información sobre la época y los protagonistas, entonces cuando terminaba uno sentía que tenía demasiados detalles en mi cabeza y que me iba a ser difícil ponerme con el siguiente. Así que hice eso: fui alternando las diferentes historias con otros libros que tenía por ahí pendientes. Y así, siguiendo esta metodología, lo he disfrutado muchísimo. No sé si es la mejor manera de leerlo, desde luego, pero esa ha sido la mía y a mí me ha funcionado a la perfección.

Como decía, todavía sigo sin entender por qué este tipo de relaciones no está bien visto en la sociedad. Por qué cuando la Duquesa de Alba se casó con Alfonso Díez todo el mundo se echó las manos a la cabeza y en cambio veíamos algo tremendamente normal el que “Papuchi” apareciera cada día con una jovencita. Que, digo yo, a quién le importa lo que hagan los demás con su vida. Seamos todos felices de la manera en la que queramos serlo e intentemos olvidarnos de todos los convencionalismos. Claro, que es tan fácil decirlo… Bueno, yo ahora mismo estoy tranquila porque en esta reseña (igual que en todas) he dicho exactamente lo que quería decir sin importarme la opinión de nadie. Y eso, ya es un paso ¿no?

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De polvo eres y en polvo te convertirás, de Enrique Herreros

De polvo eres y en polvo te convertirás

De polvo eres y en polvo te convertirásCuando me aventuré a leer De polvo eres y en polvo te convertirás, yo no sabía quién era Enrique Herreros, su autor, más allá de que era un soltero de noventa años que en este libro rememoraba a las cuatro mujeres que habían dejado mayor huella a lo largo de su larga vida. Eso y que había trabajado en el mundillo cinematográfico, codeándose con artistas de la época, como Sara Montiel y Carmen Sevilla, y participando en la promoción de películas oscarizadas como Volver a empezar y Belle Époque. Todo ello me hizo pensar que Enrique Herreros tendría una de esas vidas que merecen ser leídas y allá que fui a averiguarlo.

No se trata de unas memorias al uso, sino más bien de unas memorias selectivas (aunque todas lo son, si lo pensamos). Como bien aclara el subtítulo, son «Cuatro vividas narraciones de Amor». ¿Y quiénes son las afortunadas protagonistas de estas narraciones? Para empezar, su abuela, conocida como doña Blanca de los cojones, de la que, según él, heredó ese carácter de perseguidor de ideas y proyectos, de hombre constante y hasta tocahuevos. El primer capítulo es el que está dedicado a ella, aunque tiene tanto o más protagonismo su abuelo don Abelardo. También hay hueco en estas páginas iniciales para otro tipo de recuerdos de su infancia, como las revueltas que vio en la plaza de enfrente de su casa cuando se proclamó la Segunda República.

A partir de ahí, el resto de narraciones hablan de otro tipo de amor: el pasional. La segunda mujer rememorada es Miiko Taka, la actriz que protagonizó Sayonara junto a Marlon Brando. Con ella vivió uno de esos amores de juventud tan locos como inolvidables. Sin duda, mi narración de Amor favorita de las cuatro que componen este libro. En el tercer capítulo recuerda a la parisina Katherine Elm, con la que estuvo más cerca de comprometerse. Y en último lugar, Charo Palacios, quien, además de dejar huella en su corazón, tuvo mucho que ver en los derroteros profesionales que tomó Enrique Herreros.

Aparte de estas relaciones amorosas, a las que el autor adjudica un puesto de honor en su vida, hace mención a otras. De algunas ni siquiera menciona el nombre, mientras que a otras les dedica también varias páginas, como es el caso de la actriz española Emma Penella. Sin olvidar las repetidas alusiones a Sara Montiel, con la que trabajaron tanto él como su padre, famoso pintor y humorista gráfico. Aunque de ella no habla precisamente maravillas, llegando a definirla como «diva barata».

He echado en falta más detalles sobre su trayectoria profesional, ya que Herreros es, probablemente, uno de los principales conocedores de lo que ha dado de sí la industria cinematográfica de nuestro país en este último siglo. Eso es problema mío, claro, ya que la portada deja bien claro que esto va de narraciones de amor. Sin embargo, lo que sí me parece un gran defecto de esta obra es la descuidada labor de corrección. Será deformación profesional, pero las continuas comas y puntos fuera de lugar y el uso arbitrario de mayúsculas y cursivas me sacaban continuamente de la historia. Una pena, la verdad, ya que el relato de la ajetreada vida de Enrique Herreros bien merecía una edición más cuidada. Espero que para próximas reediciones lo tengan en cuenta.

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Prohibido creer en historias de amor, de Javier Ruescas

Prohibido creer en historias de amor

Prohibido creer en historias de amorLa vida me ha enseñado a creer en historias de amor. Todo empezó cuando, de pequeña, veía en modo bucle las películas de Disney. No vayáis a pensar, yo no era de la Cenicienta o Blancanieves, no. Yo era de Dumbo (debía gustarme sufrir). Esa película me enseñó que el amor es lo que mueve el mundo. En ese caso, el amor de una madre por su hijo y a la inversa. ¿Y eso no es amor? Es el más honesto y verdadero del mundo. Y después la vida se ha encargado de demostrarme que el amor es lo que mueve todo y, que sin él, estaríamos perdidos.

Pero Héctor sufrió tanto, la vida le hirió tan dentro y tan fuerte, que dejó de creer en historias de amor. Es más, se prohibió creer en ellas. Había nacido indefenso y ya desde el primer momento sus padres lo dieron en adopción. Después, de casa en casa de acogida esperando a cumplir los dieciocho para poder enfrentarse a la vida cara a cara. Esto le hizo entender que el mundo no estaba hecho para él, que él era diferente y que no debía seguir el camino que los demás tomaban.

Hasta que apareció Cali, una chica de todo menos convencional. Cali, junto a sus padres y su hermana, tiene un canal de Youtube en el que sube absolutamente todo lo que ocurre en su día a día. Al principio parecía un juego; ella y su hermana eran pequeñas y parecía divertido ponerse delante de una cámara. Pero los años fueron pasando y lo que al principio era diversión se convirtió en dolor al saber que la intimidad casi ni existía en esa casa. Angustia al saber que todo el mundo controlaba sus movimientos. Y pavor por no conocer cuál iba a ser su futuro.

Cali y Héctor. Dos personas que no podrían venir de mundos más diferentes. Él, pidiendo en la calle para poder subsistir. Ella, aceptando los regalos que las marcas le hacían para obtener publicidad. La noche y el día. Pero ya sabemos que los polos opuestos se atraen, ¿no?

Ese es el planteamiento general de Prohibido creer en historias de amor, escrito por Javier Ruescas. Javier es youtuber (podríamos catalogarlo mejor como booktuber) desde hace bastantes años. Yo sigo su canal desde hace mucho tiempo y siempre me han gustado sus vídeos. Os tengo que decir que este no es el primer libro que escribe, ya que antes de este ya ha publicado unos cuantos más, pero no sé por qué nunca me he lanzado a leer algo de lo que había escrito. Bueno, sí, leí en su día Y luego ganas tú, en el que participó con un relato, pero no podríamos decir que sea un libro de él. Así que me dije que ya iba siendo hora de leer algo en condiciones de Javier Ruescas y ver qué tal se le da eso de ponerse delante de la pluma.

El resultado ha sido muy satisfactorio. Prohibido creer en historias de amor se lee rapidísimo ya que es muy entretenido. Tiene una historia paralela en la que los protagonistas deciden arreglar una sala de cine antigua que a mí me ha encantado. Con esto quiero decir que no creáis que se trata de una simple historia de amor, sino que el libro va mucho más allá: podemos encontrar misterio, aventura, historias de amistad, de familias que atraviesan dificultades… La capacidad de saber mezclar todas estas tramas y que todo tenga sentido y no se pierda la conexión es lo que más me ha gustado de este libro.

También me ha gustado mucho la manera con la que Javier Ruescas analiza el tema de exponer tu vida en las redes sociales. Me ha gustado que él, que es una persona que tiene miles de visitas cuando sube un vídeo a Youtube, sea el que cuente todo esto. No sé si la personalidad de Cali está basada en él o en algún amigo del gremio, pero se nota que está desarrollada desde un punto de vista muy personal. Yo, que estoy detrás de la pantalla, no pienso en si esa persona que está grabándose lo hace porque quiere o se siente ya un tanto obligada a grabarse porque o bien es un trabajo o bien es una rutina. No sé qué significa dejar que la gente siga tu día a día de una manera tan abierta que puede llegar a asustar. Desde luego, ahora cada vez que vea un vídeo, lo voy a ver con otros ojos.

Después de leer este libro yo seguiré creyendo en historias de amor, como siempre he creído y (espero) como siempre creeré. Porque, como decía al principio, el amor es lo que mueve el mundo, estoy convencida de ello. Y, si no pensáis así, deberíais empezar a cambiar de opinión, porque seréis mucho más felices. Confiad en mí. Creo que Héctor consiguió llegar a entenderlo, después de todo.

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Llámame por tu nombre, de André Aciman

Llámame por tu nombre

Llámame por tu nombre“We had the stars, you and I.

And this is given only once”.

 

Llevo escribiendo reseñas para Libros y Literatura desde hace dos años y han sido muchos los libros sobre los que he escrito. Tenéis que creerme cuando os digo que esta reseña es, con diferencia, una de las más difíciles a la que me he enfrentado. Se me bloquean las manos cuando intento escribir sobre este libro porque tengo miedo de no estar a la altura de su belleza. Debo advertiros, antes de nada, que si no habéis visto la película ni habéis leído el libro debéis hacerlo cuanto antes. No es que vaya a pasarme con los spoilers, pero para poder hablar sobre esta novela como se merece es inevitable que os cuente detalles sobre la trama.

Cojo aire. Con Llámame por tu nombre empecé el revés. Es decir, primero vi la película y después leí el libro. No suele gustarme hacerlo de esta forma, pero no me arrepiento. La película es tan maravillosa y los actores tan perfectos que creo que mi imaginación no lo hubiera hecho mejor. Ha sido toda una experiencia revivir la película a través de las palabras de André Aciman.

Llámame por tu nombre no es una historia de amor. Es quizás la historia de amor más bonita, tierna, sensual y pura que se haya escrito y se haya llevado a la gran pantalla. Tenéis todo el derecho a llamarme exagerada. Lo cierto es que no me importa. Cuando una historia te toca el corazón de esta manera es imposible no sentirme como me siento.
Elio es un joven de diecisiete años, culto, amante de la música y políglota, que pasa los veranos con sus padres en su mansión en un pueblo costero del norte de Italia. Su padre, profesor de arqueología, tiene la costumbre de recibir durante el verano a universitarios extranjeros para que le ayuden a cambio de alojamiento. El joven de ese verano de 1983 es Oliver, un atractivo americano estudiante de filosofía que está a punto de publicar su tesis.

Elio y Oliver. Oliver y Elio. En el momento en que se dan la mano por primera vez empieza todo, pero nosotros nos iremos dando cuenta poco a poco. Será Elio el encargado de narrar esta historia que sucede en el mismo paraíso. Una historia de amistad, de juegos íntimos, de un amor que nace y crece y ha de permanecer escondido. El mérito es de Aciman. Este autor nacido en Alejandría ha escrito una historia tan pura, cargada de sentimientos y erotismo que hace imposible no conectar con estos dos amantes, no desear estar en sus pieles y formar parte de esa maravillosa conexión.

Como os decía, la película, dirigida por Guadagnino es una de las mejores adaptaciones que he visto. No hay que olvidar que James Ivory se llevó el Óscar al mejor guion adaptado por ella. Es una auténtica delicia para los sentidos. La química entre Timothée Chalamet y Armie Hammer es brutal, tanto como en el libro. Y la banda sonora, con Sufjan Stevens, es también una maravilla.

Eso de que el libro siempre es mejor que la película suele ser verdad. En esta ocasión, la película está a la altura de la novela y consigue reflejar de manera brillante el texto de Aciman. Eso sí, el libro va mucho más allá. No solo en la historia (de ahí que ya han anunciado la secuela), sino en la pasión y la belleza. Hay cosas que solo pueden expresarse con el cuerpo y otras que solo pueden expresarse con palabras. Por eso creo que la combinación novela y película es tan maravillosa.

Probablemente no haya dicho todo lo que quería decir. Probablemente esta reseña no esté a la altura de la novela, pero si he conseguido transmitir un poco de la belleza y autenticidad que emana Llámame por tu nombre yo me doy por satisfecha. Lean el libro y vean la película. Puro arte.

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Tú y yo después del invierno, de Laia Soler

Tú y yo después del invierno

Tú y yo después del inviernoPues aquí está otra vez mi lado adolescente hablando por mí. Ya os advertí con Enséñame a olvidar que, de vez en cuando, no puedo evitar leer libros para adolescentes y que, lejos de avergonzarme, me hacen sentir muy bien. No sé si es porque rejuvenezco al leerlos o porque nunca he llegado a madurar del todo. El caso es que mi lado lectora/reseñista adolescente agradece estas “escapadas literarias”.

En esta ocasión me he decantado por Tú y yo después del invierno. Primero, porque me atrajo mucho su estética tan minimalista y segundo porque, un libro ambientado en invierno siempre me va a gustar. Sí, soy persona de invierno. Podéis quedaros el verano todo pa’ vosotros solitos.

Además de leer novelas para adolescentes, otra cosa que me hace sentirme ya madurita es cuando leo que la autora, Laia Soler, es de 1991. Really? Y no es que este sea su primer libro, no. Laia Soler ya ha publicado Los días que nos separan (I Premio Literario La Caixa/ Plataforma Neo), Heima es hogar en islandés y Nosotros después de las doce.  Qué queréis que os diga, sólo puedo darle la enhorabuena  a Laia y desearle que vengan muchos más.

Tú y yo después del invierno está ambientada en Valira, un pueblo de montaña que vive de la nieve, sus pistas de esquí y complejos hoteleros. Y ahí es precisamente donde trabaja Erin como recepcionista hasta que un día su jefa le ofrece trabajar el invierno en las pistas ayudando a los turistas. Erin siempre ha tenido la ayuda de su haya mágica, el árbol de su jardín que sabe darle las mejores respuestas.

Cuando Erin acepta trabajar en las pistas todo cambia. Allí conocerá a Max, uno de esos forasteros que vienen al pueblo a trabajar en temporada alta. Y Max hará que el mundo de Erin se trastoque y que ni ella, ni el haya, encuentren las respuestas a todas esas preguntas nuevas que ella misma se plantea.

Y es que hay respuestas que sólo se encuentran en nuestro interior, aunque a veces no sepamos verlo. Eso es lo que va a descubrir Erin durante ese invierno, porque después, cuando la nieve se derrita, quién sabe si se llevará con ella las preguntas.

Una novela que engancha y entretiene. Tú y yo después del invierno nos transporta mágicamente a ese invierno en Valira y al corazón de Erin. Coged las bufandas y los guantes, lectores.

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