
No me gusta nada que me pregunten cuál es mi autor o libro favorito. ¿Cómo pretenden que escoja solo uno? Tampoco me gustan nada las típicas listas de “mis diez libros preferidos” o “mis autores favoritos”. Hay tantos escritores y tantos libros que me gustan que me resulta imposible. Además, mi lista cambiaría dependiendo del momento, del estado de ánimo, del día o del ciclo lunar. Vamos, que no, que no paso por ahí. Eso sí, puedo deciros libros y autores que casi siempre nombraría y no sé si Ginsberg en particular estaría entre ellos, pero desde luego que la Generación Beat sí que ha tenido cierta influencia en mí.
Os pongo en situación: la Generación Beat fue un movimiento literario que surgió en Norteamérica en los años 50, después de la Segunda Guerra Mundial. ¿Quiénes eran? Jack Kerouac, Allen Ginsberg y William Borroughs fueron sus mayores representantes. Cansados de la rutina y los valores tradicionales, lo que básicamente buscaron fue revelarse contra las normas sociales. Interesados en experimentar con el lenguaje, la sexualidad, la espiritualidad, las drogas y las creencias y el estilo de vida americano, este movimiento fue realmente significativo. Su influencia puede verse en el movimiento Hippy de los años 60 y 70, consiguiendo liberar al mundo de la censura y la represión sexual, además de liderar una nueva reforma en diferentes aspectos sociales y culturales de la sociedad. Casi nada, ¿eh?
La editorial Anagrama ha recogido en un mismo volumen, titulado Ginsberg esencial, la obra fundamental de Allen Ginsberg, en la cual podemos encontrar poemas, canciones, ensayos, diarios, correspondencias, entrevistas y fotografías. Un material realmente interesante que condensa todo lo esencial para entender y conocer a este fascinante autor. Quizá Kerouac siempre fue el más conocido de todos, ya que escribió En el camino, novela que puede considerarse la biblia de este movimiento, pero Ginsberg también tenía lo suyo. Él es el autor del poema Aullido, una larga queja contra el capitalismo y la conformidad y cuyo célebre arranque es el siguiente:
“He visto a las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura”.
Podéis imaginar el nivel del poema, que os recomiendo leer encarecidamente si no lo habéis hecho ya.
Ginsberg esencial es el libro imprescindible para quienes nos gusta este autor y todo lo que la Generación Beat trajo consigo. Controvertido, irónico, ingenioso, divertido y brillante, merece la pena adentrarse en el universo Ginsberg gracias a este libro. Un universo, por cierto, de lo más extravagante y transgresor. Tanto como Ginsberg, este gran poeta que es, sin duda, uno de los escritores imprescindibles del siglo XX.

Hay libros que tienen detrás una historia alucinante, de esas en que la realidad supera con creces la ficción. Este es sin duda uno de ellos. Tengo que admitir que yo no conocía la historia. No sé si porque en España no resultó demasiado conocida o simplemente por ignorancia mía. El caso es que cuando leí la sinopsis de Chica, chico, chica quedé enganchada a la historia y tuve que leerme el libro. Lo verdad es que ha sido todo un acierto, lo he disfrutado muchísimo.
¿A qué le tenéis miedo? Venga, va, seguro que hay un montón de cosas por ahí. Yo tengo que reconocer que soy poco miedosa. No le tengo fobia a ningún bicho en particular y, de hecho, soy de las que no mata ni a una mosca. He llegado a hacer rescates muy locos de bichitos, pero esa historia la dejaré para otro día. ¿Sabéis quién sí que un miedoso? Wilf, el protagonista de este divertido libro. Wilf tiene miedo a los animales disecados, a los bichos que tienen muchas patas y antenas, a los monstruos marinos, a la mantequilla de cacahuete, a las pelucas, los ascensores, los vikingos y un largo, larguísimo etcétera. Es raro que me creáis ahora si os digo que Wilf salva el mundo. Sí, un niño lleno de miedos y de alergias será el encargado de evitar la destrucción del mundo, ¿qué os parece?
Tengo que empezar esta reseña con una anécdota reciente sí o sí. En mi familia somos todos muy amantes de los felinos y todos tenemos gatos (o casi todos). Mi madre tiene un gato persa, adoptado del refugio, que es algo pavón y demasiado bueno. Un auténtico peluche. Leo, que así se llama el gato, vive en un cuarto piso. Hemos tenido más gatos y nunca había pasado nada, pero con este nos hemos llevado un buen susto. Resulta que hace tres días Leo se lanzó por la ventana a la caza de algún pajarillo. Estuvimos todo el día buscándole, pegando carteles, mirando debajo de los coches y nada. Tuvimos la suerte de que por la noche nos llamaran del refugio diciendo que una maravillosa familia lo había encontrado y lo había llevado allí. Leo apareció a varios kilómetros de casa, sucio y con algunas heridas y magulladuras, pero nada importante. Cayó cuatro pisos y anduvo kilómetros y no se ha roto nada. Después de unos días en el hospital veterinario, Leo está de nuevo en casa, recuperándose de su aventura. Los gatos tienen siete vidas, desde luego y al peluche le quedan seis.
¿Habéis soñado alguna vez que voláis? Para mí es uno de los mejores sueños del mundo mundial. Hace ya tiempo que en mis sueños no vuelo, pero las veces que lo he soñado me lo he pasado de maravilla. He visto ciudades desde el cielo y he sentido ese cosquilleo en el estómago mientras volaba y volaba. Eso sí, siempre que sueño que vuelo tengo que mover mis brazos como si fueran alas. Por eso creo que en alguna otra vida he debido de ser un pajarillo y aún me queda ese sentimiento por ahí.
No sé por qué, pero suele suceder que a las personas que tildan de raros, radicales y rebeldes suelen ser las más interesantes. Supongo que porque todo lo que se sale de lo común, aquello que es diferente e innovador nos produce, en general, tanto miedo que tendemos a señalarlo con adjetivos más bien peyorativos. A veces somos así de tontos, qué le vamos a hacer. Raros, radicales y rebeldes son, sin duda, los mejores adjetivos que podrían usarse para describir a todas las personas que aparecen en este libro y os animo a que os acerquéis a ellos siendo conscientes de todo lo bueno que esos adjetivos aportan. ¿Raros? Claro que sí. ¿Radicales? Por supuesto. ¿Rebeldes? Desde luego. La selección de personajes célebres que aparecen en estas microbiografías tienen todos esos componentes.
No es la primera vez que reseño algún libro de Ana Campoy. Hace pocos meses leí
Desde luego, esto no es una biografía. Ni siquiera sé si esto es una reseña. Puede incluso que Magritte no fuese un pintor y que solo fuera un ilusionista. Puede que yo no sea quien creo ser. Vaya lío, lectores. Ha sido acabar de leer este cómic y no saber muy bien distinguir la realidad de la ficción. Es un poco lo que hacía Magritte con nuestras mentes. Esas son el tipo de cosas que hacen los genios, volvernos un poquito locos, llevarnos a su terreno y aquí estoy, que ya no sé si estoy dentro del cómic, si es domingo o si acaso soy yo Magritte.
Hacía ya un tiempo que no leía nada de literatura infantil y notaba que ya me estaba volviendo más seria, más adulta. Menos mal que gracias a Algar tengo una remesa de libros para peques que voy a devorar estos días y a ponerme un poco al día con mi lado más infantil. Es muy necesario, de verdad. A mí al menos me sienta de maravilla desconectar de otro tipo de libros y divertirme un poco con los libros para los más pequeños.
sé con certeza es que en mi cabeza hay gatos. Hay un gran hueco para ellos desde que, a los diez años, tuve mi primera mascota felina. Ahora dos gatos, Teo y Flanelle, ocupan ese espacio en mi cabeza (por no hablar de los sofás y camas de la casa). Ellos y, en general, todos los gatetes del mundo, porque los que somos adoradores de felinos no podemos evitar quererlos a todos ellos. ¿La loca vieja de los gatos? Sí, probablemente algún día acabe así. De momento lo tengo controlado, pero no puedo evitar emocionarme cuando veo libros gatunos.
Hoy vengo con un libro de lo más vintage. No solo por la estética, como podéis comprobar por su portada, sino también por su contenido. Lo cierto es que por mi edad (aún soy lozana y jovial) este libro no me corresponde demasiado, pero sí que me resulta imprescindible. Además, para descubrir a las autoras y sus vidas es muy interesante. Pero, ¿de qué habla el libro, alma cándida? Os estaréis preguntando. Sí, tenéis toda la razón, me pongo a escribir y no me centro. Dejad que os cuente.
Ya os expliqué en la reseña de