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Para quien no brilla la luz, de José María Pérez Zúñiga

para quien no

para quien noA estas alturas de la película hacer algo medianamente original, distinto o, ya simplemente decente con un género que últimamente ha sido tan trillado, humillado y maltratado como el de los vampiros no es tarea fácil, aunque lo parezca. Al menos no sin pervertir tanto la esencia del mito como para cargárselo y no dejar de él más que cuatro notas típicas que sirvan al lector para poder diferenciarlo de un vulgar hombre lobo cualquiera. Es triste que mucha gente, sobre todo las últimas hornadas de gente, asocie a un icono del terror, tanto literario como cinematográfico, una saga, también literaria y fílmica, cuyo nombre se corresponde con el intervalo de tiempo antes de la salida o después de la puesta del Sol durante el cual el cielo permanece iluminado. Triste, pero cierto.

Así que con este desolador panorama en el que está quedando nuestra pobre cultura de masas, en el que a Odín gracias, también de vez en cuando nos encontramos con joyitas como, por poner un ejemplo, la pentalogía de David Wellington que se inicia con 13 balas, es muy gratificante encontrarse con pequeños y frescos tesoros como este Para quien no brilla la luz que le reconcilian a uno con la especie humana y piensa por un momento que sí, que aún hay esperanza, que no todo está perdido para los no-muertos. Que tal vez no funcionen ya los cánones de Stoker en una sociedad tecnificada y agilipollada como la nuestra, pero que pueden, Y DEBEN, seguir existiendo vampiros que te metan el miedo en el cuerpo, que te destrocen la yugular o la femoral, que te drenen el líquido vital y que, si no acaban contigo, te inoculen una sed insaciable, una capacidad de seducción magnética y, a ser posible, que todo esto no venga acompañado de dudas metafísicas acerca del bien, el mal, la vida y la muerte.

Alguno puede pensar que el vampiro es una figura que alguien inventó y que, por lo tanto, se puede hacer lo que se quiera con él dentro del campo de la libertad de creación. Sí. Pero no. Un vampiro moñas fosforito se queda en moñas fosforito, en un ser despreciable que no merece otra cosa que explotar al amanecer. Un vampiro ha de ser un ser terrible, malvado, astuto y capaz de jugar al gato y al ratón con su presa. Puede ser destruido, sí, pero con algo de esfuerzo. O con mucho, según…

Por eso este libro del que hoy hablo no es una brisa de aire fresco, sino un chorro dirigido a la cara. Es innovador, es perturbador y en ocasiones es jodidamente extraño. No tanto como pudieran serlo los sueños de David Lynch, pero tal vez como los de Freud o Jung. Desde luego, convencional no es.

Trata la figura del vampiro desde una óptica que, sobre todo en sus páginas finales, juega a descolocar al lector haciéndole dudar, desconcertándole, poniéndole en el mencionado lugar del ratón.

Por si fuera poco, la novela está escrita de forma inteligente, estructurada en capítulos cortos y narrados desde el punto de vista de varios personajes, volviéndose a veces metaliterario con la inclusión de ¿el propio autor? en algunos pasajes.

José María Pérez Zuñiga elabora una trama en la que el policía Miguel Serrano junto al forense Joaquín Moya investigan unos crímenes en el barrio de la Latina en Madrid. Cuerpos que aparecen desangrados, personas desaparecidas, y una misteriosa mujer a la que se la conocerá como Dama Negra. Una historia que atrapa, sobre todo su primera mitad, (más rápida y dinámica y menos introspectiva y psicológica que la segunda) creo yo que por la alternancia en los puntos de vista, por una escritura que empatiza con cada uno, por unas situaciones raras enmarcadas en un contexto de lo cotidiano (el vecino de arriba, el pub, el poli que vive en casa de sus padres sin renovar ni un solo mueble…) que hace que lo que nos cuenta se empape un poco más de la realidad y el terror que ya de por sí eso significa.

Sé que no es fácil hacer terror (aunque menos lo es hacer comedia) y Para quien no brilla la luz, libro que, aunque no es que sea terror terror, (es policíaco y de misterio diría yo), sí que consigue provocar una inquietud desagradable al leerlo. Un desasosiego, una intranquilidad un mar de dudas y una comprensión del estado confuso de los protagonistas, que no es fácilmente explicable.

“Ciudadanos, autoridades y policía se enfrentan a sus ansiedades y miedos más íntimos, los que constituyen nuestras miserias personales y sociales. Es lo que han representado siempre los vampiros: la otredad; la posibilidad de que seamos de una forma diferente.”

Sea o no esa la interpretación de vampirismo, he aquí un buen libro sobre el tema para todos los que adoramos a esas criaturas de la noche. Unas criaturas tratadas aquí de forma respetuosa y más cercana a su particular realidad. ¡Un libro de vampiros como Odín manda!

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No mires ahora y otros relatos, de Daphne Du Maurier

no mires ahora

no mires ahoraConocí a Daphne Du Maurier cuando yo era niño. No, no; no la conocí personalmente, claro, ni tampoco literariamente, sino a través de las películas de mi idolatrado Alfred Hitchcock. Películas que estaban grabadas en cintas de video que veíamos mi hermano y yo en casa de mi abuela. (Cintas de vídeo, por cierto, en sistema Beta, –no VHS, no. ¡Beta!, que era un sistema mejor pero que, como suele pasar, no triunfó por no haber sido el primero–). Películas que veíamos una y otra vez y otra y otra, porque nos distraían, no entendíamos realmente todo lo que sucedía en la pantalla, pero caíamos absortos en ella igualmente. Sin ninguna duda Con la muerte en los talones y La ventana indiscreta se llevaban los récords de número de visionados, y, por supuesto, Psicosis no estaba incluida en la “programación”.

Y sí, también veíamos Los pájaros, faltaría más. Nunca supimos, de hecho nadie lo supo ni se sabrá jamás, porque los pájaros atacaban a las personas y esa era una de las grandezas de la cinta. La incertidumbre, ese grandioso final de anuncio de coche con los cuervos dando tregua y abierto a una continuación de inseguridad… la redefinición del terror, del suspense, del misterio…

Los pájaros, Rebecca y La posada Jamaica fueron tres de las obras de Daphne Du Maurier que el mago del suspense adaptó a la gran pantalla. (Recientemente he podido ver también Mi prima Rachel, aunque esta ya no dirigida por el mago, interpretada por Rachel Weisz, y la recomiendo).

Así que pensé que si a Hitchcock le llamaron tanto la atención los relatos de Du Maurier, (de los que tan solo el de las aves era algo así tirando a “terror”), como para hacer pelis de ellos, habría que echar un vistazo a estos cinco cuentos recopilados bajo el título No mires ahora y otros relatos, cuya clara intención es la de meter miedo en el cuerpo.

¿Lo consiguen? ¿Te meten el miedo en el cuerpo? Mmmm… buenoooo… Digamos que el primero de todos, que da título al libro, y el cual también ha sido trasladado a cine (Amenaza en la sombra, 1973), se acerca bastante. Desde el principio podemos sentir que estamos en Venecia (o al menos a mí, que acabo de regresar de ahí, me lo parece) y podemos empatizar con una joven pareja británica que ha perdido a su hija y trata de sobrellevarlo desconectando mediante una escapada. En un bar juegan a imaginar a qué se dedica fulanito o menganito y, se va creando una atmósfera inquietante, desde la primera hoja, gracias a esa otra pareja de ancianas gemelas que no dejan de mirarles. El protagonista desconfía de ellas, pero su mujer cae rendida a ellas al saber que una de las gemelas es vidente y que ve siempre a su lado a su hija muerta.

Este es en mi opinión el mejor de los relatos. La tensión va aumentando poco a poco, en cualquier momento crees que va a aparecer la figura fantasmal de la niña, o de alguien, o que una de las ancianas hablará con una voz de ultratumba o algo sobrenatural… Y, sin embargo, el desenlace es aún más sorprendente e inesperado. No lo ves llegar, te deja picueto y con los pelos de punta. Una historia estupendamente narrada que difícilmente olvidaré.

En cuanto a los otros cuatro, el que más me ha llamado la atención ha sido Las lentes azules. Una historia bizarra, surrealista, e incluso podríamos decir que mezcla de terror y ciencia ficción en el que una mujer se va a someter a una operación para recuperar la vista tras semanas viviendo en una absoluta ceguera. La intervención parece haber sido todo un éxito… sino fuera porque ve cosas que no debería ver.

El resto de relatos El manzano, El estanque y No después de medianoche, también atrapan el interés, por supuesto, y son muy disfrutables y de lectura recomendable, pero el premio gordo se lo llevan de calle los dos anteriormente mencionados.

Recalco que, salvo el primer relato, las historias aquí contenidas no son de terror ni de miedo sino, más bien, generadoras de inquietud, intriga, misterio, e incluso de nostalgia. Ese es tal vez el pequeño pero que podría poner pues la portada a lo “It” parecía presagiar una antología de relatos terroríficos. De cualquier manera, pronto te metes en cada una de las historias y te olvidas de géneros y otras zarandajas.

Du Maurier me ha sorprendido gratamente con este No mires ahora y otros relatos. Maestra a la hora de ambientar las historias, con detallismo pero sin caer en barroquismos innecesarios; profunda conocedora de la psicología humana, dota a sus relatos de una escritura clara y elegante, con un estilo a la vez cuidado y directo capaz de meter de lleno al lector en la historia con tan solo unas primeras frases.

La biblioteca de Carfax ha editado, igual que hizo con Experimental film, un ejemplar en el que se nota el mimo y el tiempo que le han dedicado. Una portada preciosa, buena traducción de Miguel Sanz y un gran contenido. El fondo y la forma. ¿Qué más se puede pedir a un libro?

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Videorreseña: Al final mueren los dos, de Adam Silvera

¿Qué harías si te dijeran que te quedan tan solo veinticuatro horas de vida? El libro del que vengo a hablaros hoy, Al final mueren los dos, trata básicamente de eso, de realizarse esta pregunta desde el inicio del mismo hasta el fin.

La novela se desarrolla en una realidad distópica en la que existe una institución llamada Muerte Súbita. Esta institución se dedica a llamar a las personas para avisarles de que ha llegado su momento, que en el plazo de unas veinticuatro horas (sin decir exactamente el cómo y el cuándo), van a morir. En ese contexto conocemos a Mateo y a Rufus, que son completamente desconocidos y que van a recibir esa fatídica llamada. Se conocerán gracias a una aplicación específica para estas personas y vivirán juntos esas últimas horas, intentando hacer todo aquello que no hicieron cuando tuvieron tiempo.

He aprovechado el vídeo de hoy para intentar dilucidar qué haría yo si me quedaran veinticuatro horas de vida, pero lo cierto es que es una pregunta muy difícil de contestar.

Y tú, ¿ya sabes lo que harías?

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La playa, de Sara Cantador

La playa

La playaHoy voy a hablar de YouTube. En concreto, voy a hablar de los chicos y chicas que se dedican a hacer reseñas en esa red social, lo que se conoce como “BookTube”. Hace muchos años que descubrí que esto existía. En concreto, la primera videorreseña que vi fue una de Sebas G. Mouret, un chico que se ponía delante de su estantería y hablaba del último libro que se había leído. Me pareció fascinante, porque tenía una forma de hablar que parecía que me estaba recomendando el libro a mí personalmente y eso hizo que descubriera muchos títulos que leí gracias a él. Después vinieron muchos más booktubers a los que fui conociendo poco a poco y que pasaron a formar parte de mi lista de favoritos. Y entre ellos se encuentra Sara Cantador, la autora del libro del que vengo a hablar hoy y que es más conocida en YouTube como Nube de palabras. 

Siempre me ha dado la sensación de que Sara es una chica muy sencilla, que se muestra en las redes tal y como es y que habla siempre desde el corazón. Está claro que cada booktuber destaca por una cosa u otra y a mí se me viene una palabra para describir a Sara: delicadeza. Es como una florecilla, no sé si me estoy explicando, pero es eso: tan alegre, divertida, curiosa, que no puedo evitar relacionarla con esa palabra.

Y ahora, después de tantos años siguiéndola en YouTube me encuentro con que ha publicado un libro: La playa. Y os voy a ser sincera: quise leerlo por curiosidad. La temática no era algo que me apasionara (aunque dentro de unas líneas voy a hacer unas matizaciones porque esto requiere una explicación) pero después de haberla visto tantas veces a través de la pantalla, me gustaba la idea de sumergirme en una historia que ella misma había escrito. 

Así que nada, me puse a ello y estas son las conclusiones que he sacado.

Lo primero que tengo que decir es que estaba del todo equivocada con este libro. La sinopsis de La playa deja entrever que tenemos en las manos un libro de temática romántica de chica conoce a chico. Después de leer el resumen pensé que iba a ser un libro adolescente total repleto de esa intensidad que tanto los caracteriza. Pero para nada. No ha sido así en absoluto. Y esto me cabrea bastante, porque seguramente mucha gente piense que este libro es simplemente una historia de amor (lo que se deduce de la sinopsis), pero no es así. Es mucho más. 

Veamos, el libro se divide en dos partes, una parte dedicada a la historia de amor en sí y la otra dedicada a la investigación. Porque sí, hay una investigación, en la que Ian y Eloise, los protagonistas, se meterán de lleno. Por lo tanto tenemos una parte muy intrigante en la que los personajes van a tener que rebuscar en el pasado y tomar decisiones que podrían ponerles en peligro. Esa parte no la esperaba en absoluto, porque como os decía, no pensaba que la autora nos fuera a dar algo más aparte de la historia de amor. 

He leído algún comentario que dice que la primera parte del libro es un poco pesada. Yo no lo pienso así en absoluto. Como digo, no tiene nada que ver con la segunda y es muy probable que al lector le enganche más el libro a partir de la mitad más o menos, pero el principio es una oportunidad fantástica para adentrarse en los sentimientos y en la personalidad de los protagonistas, hecho que Sara Cantador aprovecha para presentarnos a unos personajes que después irán evolucionando notablemente a lo largo de toda la novela. 

En definitiva, ha sido una gran sorpresa haber leído esta obra. Y estoy un poco enfadada conmigo misma por haber pensado lo que no era, porque os aseguro que la imagen que me había hecho yo en mi cabeza sobre este libro no tiene nada que ver con lo que me he encontrado. 

Sé que esta reseña se está alargando más de lo normal, pero no quería irme de aquí sin hacer un inciso. Sinceramente, estoy muy harta de todos los comentarios que oigo por ahí que dicen que los booktubers y los youtubers en general no deberían escribir libros, que si ahora está de moda, que si son solo un elemento de publicidad de las editoriales… Mira, de verdad. Es un tema que me fastidia bastante, porque es posible que haya algún libro escrito por youtubers que sea una mierda, y es posible incluso que haya algún libro que no esté escrito por quien dice estarlo (cosa que ha pasado en toda la historia de la literatura). Pero por eso no podemos generalizar, no podemos tachar a esta generación, o como quiera que lo llamemos, de oportunista. Los booktubers son chicos y chicas que se pasan horas entre libros y si muchos de ellos tienen inquietudes que van más allá de leer y quieren escribir, pues perfecto. ¿Que tienen más facilidades para publicar porque son más conocidos? Puede. ¿Y qué? Aquí cada uno se labra el camino de la forma que mejor puede y esos chicos que antes se sentaban delante de una cámara de mierda a hablar de sus libros favoritos cuando solo los veían diez personas, han recorrido un largo camino para llegar hasta donde están hoy. 

Así que a mí, personalmente, me alegra mucho ver que Sara Cantador ha podido cumplir su sueño de publicar su primera novela (objetivo que ha conseguido, además, con muy buena nota) y solo espero que este sea el comienzo de una larga carrera. 

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Videorreseña: Con amor, Simon, de Becky Albertalli

¡Cuántas ganas tenía de hablar de este libro! Aunque tengo que decir que el “fenómeno Simon” ya lleva un tiempo proliferando, ha sido ahora (coincidiendo con la reedición por parte de la editorial Puck) cuando yo lo he descubierto y he querido leer el libro.

Trata sobre Simon, un chico que no ha salido del armario y que se está enamorando de un chico con el que chatea a diario. El problema es que no sabe quién es, sabe que va a su instituto y que se hace llamar Blue, nada más. Pero ese no es el único problema, también está el factor Martin, un compañero de clase que descubre todo el pastel y que chantajea a Simon. Si no quiere que se lo cuente a todo el instituto, debe conseguirle una cita con su mejor amiga. Eso es todo. Simon entonces tendrá que pensárselo mucho: ¿ceder al chantaje? ¿plantarle cara? ¿salir de una vez del armario?

Con amor, Simon es una novela muy tierna y divertida que también nos muestra lo dura que es la vida de un chico al que no se le permite ser como realmente es.

Si quieres saber más sobre este libro y mis impresiones sobre él, ¡no te pierdas este vídeo!

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Red Sonja. La balada de la diosa roja, de Roy Thomas, Esteban Maroto y Santi Casas

balada diosa roja

balada diosa rojaAntes de nada debo aclarar que no había leído nada de Red Sonja hasta ahora. Conocía el personaje de vista y sabía que aparecía como “secundaria o compañera o amante”, o algo así,  en algunas de las historias de Conan (que es otro mocete del que tampoco he leído nada, aunque sé que es natural de Cimmeria, que vivió durante la Era Hiboria, que llegó a ser rey y de pequeño vi las dos pelis de Schwarzenegger). Además, esperaba con ganas la, por desgracia aún inexistente, película de Robert Rodríguez que iba a protagonizar Rose McGowan, y me encantan casi todas las portadas de sus cómics que llegan a mí de una u otra forma.

Por eso, porque quería tener la oportunidad de saldar una deuda he podido liquidarla bien liquidada aprovechando el anuncio de Planeta Cómic de la edición directa, en nuestro país antes que en cualquier otro, de una historia de creación propia de la mano de aquellos que, ya hace más de 40 años, crearon la imagen icónica del personaje: Roy Thomas y el español Esteban Maroto, el cual, por cierto, fue quien diseñó su “armadura” de escamas metálicas quedando este ya como su aspecto definitivo.

¿Qué vamos a encontrar en este lujoso cómic de gran formato y papel del bueno? Lo que se espera de un cómic del género que promete ya desde su portada, como no podía ser de otra forma: espada y brujería. Mucha espada y un poquito de brujería. Una historia en dos tiempos que nos cuenta el origen de la diablesa de la espada y su venganza.

Comenzamos en el presente, en el castillo del rey Thallos, que ha masacrado pueblos enteros y se ha hecho con una gran fortuna pero, el rey está triste, ¿qué tendrá el rey? Pues la crisis de los cincuenta va a ser. O de los sesenta. Thallos se da cuenta de que por más riquezas que tenga, llegará un momento en el que no le servirán de nada porque estará muerto, así que lo que ambiciona ahora es saber dónde están las aguas que alimentan la vida. Será entonces cuando un misterioso bardo (no, no es Sonja disfrazada), cante una balada sobre nuestra protagonista, en la que se nos va a contar la violación múltiple a la que fue sometida y cómo después se bañó en esas aguas guiada por la diosa Morrigan, la cual también le dio armas y ansias de venganza.

Lo que sigue tras este flashback no lo voy a reventar, aunque tampoco es muy difícil de imaginar, la verdad.

En cuanto al dibujo, lo primero que hay que decir es que La balada de la diosa roja es tricolor: blanco, negro y rojo. Santi Casas es todo un descubrimiento personal. Me ha gustado mucho su estilo detallado y de una Sonja más madura, robusta y con cicatrices, “más bárbara, salvaje e indomable” como afirma el propio Casas, así como el resto de figurantes. Dibujo ágil, apropiado y muy buena composición de la página. Sé que para muchos será un sacrilegio, pero me ha gustado más su dibujo que el de Maroto, (ojo, muy disfrutable también), el cual se ocupa de contarnos el origen de la guerrera en bikini.

Sea como sea, el hecho de que sean dos dibujantes distintos los que cuenten etapas temporales diferentes del personaje hace que la historia resultante se complemente a la perfección y que se aprecie la evolución, el antes y el después de Sonja.

La balada de la diosa roja es una historia tan bien ambientada que casi pareces oír de fondo la vihuela de ese curioso “trobador” (¡ay, esa “b” traicionera!), con un personaje femenino fuerte, muy sexualizado, independiente, con valores de justicia e igualdad, dentro de una aventura épica y dramática que, si bien puede no ser muy original, atrapa igualmente y sirve de enganche para quienes quieran iniciarse en Red Sonja. (A mí, desde luego, ya me ha enganchado).

Por último, comentar que tras la historia podemos gozar de una extensa galería de bocetos con comentarios de los dos dibujantes.

Lo dicho, un gran cómic ideal para crear afición al género, al personaje y, en general, al mundo del cómic.

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Raros, torpes y hermosos, de Raúl Jiménez

raros torpes y hermosos

raros torpes y hermososDe entre la maraña de libros que salen al mercado, ya no cada mes o cada semana, sino cada día, es fácil que se nos puedan pasar por alto auténticas joyas de la literatura y más que de cualquier otra de la literatura breve. Sin embargo, algo había en el libro de Raúl Jiménez que llamaba poderosamente la atención. Es cierto que un libro no debe juzgarse por la portada, pero en esta ocasión la portada con la inocente, tierna y única imagen de un conejo mutante con tres ojos, como salido del río cercano a la central nuclear de Springfield, y actitud juguetona, creo que define muy bien el percal de lo que vamos a encontrarnos en el interior. Así pues, editorial, primer objetivo conseguido: no se nos ha escapado.

Lo siguiente es querer saber de qué demonios irá un libro presentado así, aunque se puede intuir. Raros, torpes y hermosos es una colección de cuentos de lo más variopinto y extraño. Cuarenta y cuatro cuentos o relatos de extensión muy corta (los hay incluso de cinco líneas) que empiezan de una manera apacible, cotidiana, a partir de una frase cualquiera, pero de los que no puedes imaginar el giro final, ese que te dejará con el culo torcido. Y eso que, cuando ya llevas leídos unos cuantos y ya vas prevenido, puedes intentar adivinar el desenlace. Pero no. Se quedará en un mero y burdo intento porque el cabrito de Raúl Jiménez sabe lo que estás pensando y te va a coger del moflete y te va a decir “no, no, no, creías que iba a pasar x pero lo que va a pasar no es y, y ni siquiera es z, porque tengo un abecedario nuevo y lo que va a pasar es aa”.

En cuanto a la temática, hay de todo, como en las tiendas de chinos, pero desde el prisma realista en su mayoría. No hay ciencia ficción ni fantasía (salvo en el cuento La taberna). La comprobación de la inmortalidad de un hombre, una casa de huéspedes, una extraña comunidad de vecinos, un pueblo en el que todos son taxistas, celos de un padre hacia su hijo recién nacido, los cuidados de los mayores de la familia, los avatares de un sicario, psicópatas coleccionistas, ricachones enfermizos que no leen telegramas… Todo se narra con una naturalidad increíble, como si lo que nos estuviera contando sucediera a consecuencia de una serie de hechos lógicos, que derivan, a pesar del resultado en un final impensable pero coherente y sorprendente a la vez.

Y como en toda colección de relatos siempre hay algunos que te gustan más que otros, estos son mis favoritos:

El inmortal: en el que un pintor aseguró hace tiempo que no moriría nunca y el narrador le sigue la pista para comprobarlo.

La casa de huéspedes: un misterio desvelado.

Nuestro pueblo: el del pueblo de taxistas en el que… no, de este no cuento más.

El bebé: o los celos enfermizos del padre hacia el bebé con un inesperado desarrollo.

El puré: o de cómo tratar bien al suegro.

La abuela: este da miedito y me voy a permitir copiarlo, ya que incluso viene impreso en la contraportada:

“La abuela había sido maestra. Así que a mamá le pareció lo más adecuado que fuera ella quien nos enseñara a leer. Papá al principio protestó: ¡Pero si está muerta! Luego mamá le mostró la güija y el pobre papá se quedó sin argumentos”

Buenos vecinos: ¿se puede echar de menos no hablar del tiempo con nadie en el ascensor?

Halloween: corto, pero intenso, triste y aterrador también.

La taberna: en dónde un extraño personaje se pregunta el porqué de que el tabernero siga con su mujer.

El llanto: a falta de conversaciones en el ascensor…

Despedida: este es muy bueno. ¿Sabéis realmente si conocéis a todos los integrantes de vuestros grupos de WhatsApp? ¿Seguro? ¿A todos? ¿No se os ha infiltrado nadie?

Primer ejercicio de redacción…: el título es muuuuy largo. Es el último y también es algo más largo, pero es una gozada también. La gerontofilia y sus problemas.

Que conste que quedarme con estos no quiere decir que los demás sean malos. Para nada. Estos son los que más destaco porque por una u otra razón me han llegado o gustado más, pero en líneas generales todos son buenos, todos están muy bien escritos y estructurados, todos consiguen meterte de inmediato en la respectiva historia y provocarte extrañas reacciones y, por supuesto, todos merecen ser leídos e, incluso, releídos.

Rarezas, extravagancias y humor, humor negro, miedo (sí, acostumbrémonos a decir miedo cuando se parece al terror pero no lo es), tiñendo el día a día en sus muchas formas es lo que nos podemos meter en vena con esta excelente y variada colección de cuentos.

Un libro diferente de una recién creada editorial, Sala 28, a la que animo a seguir con proyectos tan frescos y estimulantes como este Raros, torpes y hermosos.

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Réquiem por un sueño, de Hubert Selby Jr.

Réquiem por un sueño

Réquiem por un sueñoBienvenido de vuelta a los quince años. A los pasillos polvorientos de las bibliotecas públicas por el día, a los primeros canutos en el parque las noches de sábado. A las copias desportilladas de El almuerzo desnudo, de Los vagabundos del Dharma, a la extraña traducción del Aullido, al rarísimo Moksha de Huxley, descubierto en los ratos en los que nos negábamos a leer a Miguel Hernández. A las canciones de Nirvana en cintas de 90 mal traducidas sobre cuartillas de papel cuadriculado, a los anuncios del Plan Antidroga. Nunca supiste de qué iba aquello en verdad, eran tus hermanos mayores los que habían corrido delante de los yonquis, los que habían jugado entre las jeringuillas, y algún primo lejano el que se había enganchado con la mierda que se intuía de tarde en tarde en algún paseo por el barrio chino, desmantelado por la fiebre del ladrillo. No estabas allí, casi nadie estaba allí ya porque la mayoría yacían bajo tierra. Pero bueno, casi nadie puede decir que estuviera en el hundimiento del Titanic y a la gente le encanta leer historias sobre ello, ¿no?
Bienvenido al eslabón perdido entre la Generación Beat y la Generación X. Sin querer, o completamente a propósito, has llegado al fondo de la cueva, al meollo del relato, estás en presencia del penúltimo de los malditos escritores auténticos. Hubert Selby Jr. Un adicto, un enfermo crónico desde los veinte años, un despojo de la sociedad que no servía absolutamente para nada y sin embargo tenía talento para una única cosa. Pero vaya talento.
Réquiem por un sueño no es una historia más sobre drogadictos. Es la Biblia del tema contada por el mejor de los apóstoles. Azul casi transparente, bien, aunque se queda un poco corto. El almuerzo desnudo, vale, pero no hay Cristo que lo entienda. Réquiem te abre las puertas al universo de la adicción y te regala una visita guiada de la mano de Harry Goldfarb y su compinche Tyrone C Love. Dos auténticos perdedores en su camino hacia el desastre definitivo, trescientas iluminadas páginas de ansia y autodestrucción. Una patada en los cojones del sueño americano.
Seguramente ya habrás pasado página y estarás leyendo algún ruso muerto o a los modernos más esnob, pero si comienzas Réquiem recordarás que una vez leímos por rebeldía y que en el fondo la literatura siempre, y digo siempre, tendría que acercarnos a las yemas de los dedos aquello que no nos atrevemos ni siquiera a mirar de lejos. Y además tampoco te quedarás tan lejos de lo clásico. El trayecto de Harry y Tyrone en su plan por medrar en el narco y el retrato de las esquinas oscuras de Nueva York no son más que escenas del descenso a los infiernos de Dante; el patético intento de Sara Goldfarb, la madre de Harry, por adelgazar para salir en televisión, una reinterpretación del mito de Sísifo, y la inmolación de la bella Marion recuerda a todas las Ofelias que ha tenido la literatura.
Réquiem por un sueño resulta arrolladora de inicio y parece que va a derivar en una narración sin control. Pero se serena y mantiene una poderosa lógica interna, iluminada (que no cegada) por las escenas en las que casi todos los protagonistas se colocan. Provoca asco y repulsión, pero sobre todo frustración: los cuatro personajes principales no hacen más que tratar de sacar la cabeza del agua y siempre terminan con ella hundida unas cuantas páginas después. Como ocurre con la película de Aranofsky que inspiró una década después, y con su melliza Trainspotting, esta mirada a las profundidades del ser humano de Hubert Selby Jr. se mantiene con el paso de los años hipnótica y atrayente.
Y nunca es tarde para asomarse al abismo si queremos recordar de qué huíamos entonces.

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El señor Gro y la hija de la viuda Stern, de Javier Ramos

El señor Gro y la hija de la viuda Stern

El señor Gro y la hija de la viuda SternEs una suerte reseñar para Libros y Literatura porque, gracias a ello, leo joyas literarias que, de otra forma, nunca sabría ni que existen. Es el caso de El señor Gro y la hija de la viuda Stern, de Javier Ramos, libro galardonado con el IV Premio Internacional de Narrativa Novelas ejemplares, convocado por la Facultad de Letras de la Universidad de Castilla-La Mancha y la editorial Verbum. Hoy en día, ni siquiera ganar un premio literario asegura a un libro la visibilidad necesaria para llamar la atención de los lectores, así que fue el mismo Javier Ramos quien nos ofreció su obra para que la reseñáramos y, tras echar un vistazo a la sinopsis, decidí leerla.

¿Qué pone en la sinopsis de El señor Gro y la hija de la viuda Stern? No pienso decíroslo. Porque eso lo podéis descubrir vosotros mismos tecleando en Google (si lo hacéis, ya será buena señal, pues habré conseguido despertar vuestra curiosidad). Y porque no es tanto lo que cuenta Javier Ramos en esta historia, sino cómo la cuenta. Los motivos que os daré en esta reseña para que la leáis son otros que nada tienen que ver con el argumento.

Según el jurado que le concedió el premio, la lírica inocencia de esta fábula de setenta y dos páginas recuerda a El principito, y no me parece desacertado, ya que algo de su esencia tiene. Sin embargo, a mí me recordó más a algunas historias de José Saramago, donde una metáfora acaba convertida en una realidad palpable y, a través de ella, refleja el lado más crudo del ser humano, pero también el más hermoso. Y si digo que Saramago es uno de mis autores favoritos, ya imagináis el halago que le estoy haciendo a Javier Ramos con esta apreciación.

Al margen de estas comparaciones, que no dejan de ser fruto de la subjetividad y lecturas previas de cada lector, lo que destaco de El señor Gro y la hija de la viuda Stern, y la principal razón por la que os animo encarecidamente a que la leáis, es la prosa de Javier Ramos, un auténtico deleite para los sentidos. Y no es una forma de hablar ni una exageración. Su capacidad de transmitir y evocar es asombrosa y convierte situaciones crueles y comportamientos desesperados en poesía.

Los dos protagonistas de esta historia, el señor Gro y la hija de la viuda Stern, representan, cada uno a su manera, el vacío de la pérdida. Se aferran a sus recuerdos para evadirse de esa realidad que les duele, porque todo lo que aman se ha esfumado y porque nadie les comprende. Y sentimos su soledad, su desesperanza, pero también su fuerza y valentía. No sé si con esto digo demasiado, ya que no quería desvelar nada del argumento. Pero releo mis palabras y me parecen pueriles, incapaces de plasmar todo lo que me hace sentir la prosa de Javier Ramos. Sin embargo, las dejaré estar, pues por mucho que me explayara, no lo lograría.

Como decía, es una suerte reseñar en Libros y Literatura porque tengo la oportunidad de conocer las novedades editoriales que no siempre están en los escaparates de las librerías. Pero me siento más afortunada aún cuando le descubro a alguien la existencia de obras tan exquisitas como esta de Javier Ramos. Leed El señor Gro y la hija de la viuda Stern, por favor. Y si la disfrutáis tanto como yo, recomendadla. Entre todos, hagámosla visible. Porque la literatura de calidad merece ser conocida.

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Videorreseña: Prohibido creer en historias de amor, de Javier Ruescas

Ya son varios años siguiendo el canal de Javier Ruescas, en el que, básicamente, “se habla de libros”. Por si no sabéis quién es, ya os lo digo yo: es uno de los booktubers más importantes a nivel nacional. Sus vídeos tienen miles de visitas a los pocos minutos de subirlos y son cientos de miles los que se han suscrito a su canal. Y es que no es para menos, ya que en sus vídeos comenta los libros desde un punto de vista muy personal que llega a todo el mundo.

En el vídeo de hoy hablo precisamente del último libro que ha escrito, Prohibido creer en historias de amor, una novela que mezcla el drama, con el romance y las aventuras. Todo ello enmarcado en un contexto en el que la plataforma YouTube es imprescindible. Es la primera vez que leo un libro escrito por Javier Ruescas en solitario (ya que anteriormente leí Y luego ganas tú en el que participó con un relato junto con otros youtubers como Andrea Compton) y tenía curiosidad por saber cómo escribe el chico que tantos libros me ha recomendado a través de su canal.

Si quieres saber cuál ha sido la conclusión a la que he llegado, no te pierdas mi nuevo vídeo.

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Los malditos. Libro Primero: Antes del diluvio, de Jason Aaron

los malditos

los malditosMola mucho, si se hace bien, coger a los personajes de fábulas o cuentos conocidos por todos, o casi todos, y poder reimaginarlos, resituarlos, ampliar sus horizontes, inventarles nuevas historias y darles la oportunidad de ser protagonistas en nuevas historias. Porque solo conocemos aquello que nos han contado de ellos, pero queremos saber qué pasó con ellos antes, o después de aquello por lo que les conocemos. Mola mil darles una vida nueva, que dejen de ser parte de una gran novela coral en la que solo son protas por un breve espacio de tiempo, enseñarles todo lo que pueden hacer, sacarlos de su bucle repetitivo y, tal vez, prestarles un nuevo enfoque. Mola mucho. Mola tanto, que, autobombo, yo mismo lo he hecho en alguna de mis historias y, además, con el protagonista de este Libro Primero de Los malditos, Caín.

Caín, “el inventor del asesinato”, el que está marcado por Dios para que ningún hombre lo mate, lleva los mil seiscientos años transcurridos desde el episodio aquel del Edén, la serpiente y la manzana, vagando sin rumbo de un sitio a otro, inmortal y errante, en busca de una muerte que le libere de su maldición.

Para, para, para… O sea, que,… ¿esto es algo bíblico? Bueno,… sí, pero no. Porque parece mentira que con la de historias basadas o inspiradas en el famoso libro podamos asistir a algo realmente nuevo y original con ese telón de fondo. Pero, ¡eh!, lo tenemos. ¡Y vaya si es nuevo y original! Esto, nenes, es el puñetero Génesis en versión Mad Max. Un western bíblico o, incluso, ¿por qué no?, un noir bíblico y no exagero un pelo.

“Hace tiempo tuve una familia. No nos fue bien”.

Estamos en un mundo posapocalíptico antes del apocalipsis diluviano. Sí, parece un oxímoron, y, de hecho lo es, pero es lo que tenemos. Un mundo salvajísimo lleno de violencia, depravación, crueldad, mutilaciones, violaciones, esclavitud infantil, en el que humanos conviven con animales de todo tipo, incluidos los monstruosos que recuerdan a dinosaurios. Un mundo seco también, en el que la comida escasea y lo primordial es sobrevivir a toda costa. Vamos, el mismísimo puto infierno en La Tierra.

La humanidad se nos presenta como un experimento fallido y el mundo como un lugar lleno de blasfemias (sin ir más lejos el primer bocadillo es un gruñido y el segundo  ya es un “¡Me cago en Dios!”), y vocabulario malsonante (cabrón, follamugre, hijo de puta, comechochos,…y otras lindezas de ese palo que no creo que salgan en la Biblia) que se supone es como era antes del diluvio. Y como precisamente el diluvio aparece en el título de este primer tomo, era lógico que tuviéramos que encontrarnos con Noé.

Noé, que se define como salvador de la humanidad, que es leñador en busca de madera para construir su preciada arca, pero que no por ello deja de ser un asesino más, un fanático con un hacha que no vacila en quitar de en medio a quien le estorbe de la manera más sanguinaria si le apetece. Vaya, un Noé totalmente distinto al que conocíamos, que supera con mucho al visto en la cinta de Aronofsky. Todo un cabronazo que tropezará con nuestro protagónico antihéroe y de cuyo encuentro saltarán más que chispas.

A destacar también las pullitas de Caín a Dios y las reflexiones que va soltando de vez en cuando en torno a Él/Ella/Elle/Ello (“si Dios nos creó a su imagen y semejanza y somos capaces de tantas atrocidades, ¿Dios es así?”).

El dibujo logra traspasar al lector la sensación de suciedad, de lugar yermo, de hostilidad y depravación que flota en la historia. La crudeza del mismo puede causar en un primer momento algo parecido al rechazo, pero poco a poco vas acostumbrándote y comprendiendo que es el tipo de dibujo perfecto para la historia que estamos leyendo.

En resumen, un divertimento de principio a fin, una lectura que engancha y que te pide seguir con el segundo tomo (aún en proceso).

Los malditos. Libro Primero: Antes del diluvio gustará a quienes quieran una buena historia y consideren a la Biblia como un mero libro sin mayor trascendencia; que no se escandalicen ni rasguen las vestiduras porque lo que en este cómic se encuentren se aparte de lo que aparece en las Escrituras. A aquellos que busquen lo que he expuesto en el primer párrafo, pero también a aquellos que simplemente busquen un buen entretenimiento. De seguro, todos ellos querrán leer el segundo tomo.

Amén.

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En la piel del lobo, de Alberto Bermúdez

en la piel del lobo

en la piel del loboNo había tenido hasta ahora la suerte de leer ningún libro de la editorial Dilatando Mentes, y no por falta de ganas, ya que sus títulos son de los que me tiran, sino por falta de tiempo. Pero a raíz de la lectura de este En la piel del lobo ya me he prometido acudir a esta editorial con más frecuencia. Salta a la legua que les gusta editar y procurar que el lector goce con la lectura. La portada de mi admirado Alejandro Colucci, el hecho de ser un ejemplar numerado, el preciosismo de los inicios de cada capítulo y de las ilustraciones previas a estos que acompañan a los textos referidos a la figura del lobo, la música recomendada mediante un código bidi para meternos en ambiente mientras leemos… Pequeños detalles por separado que, no obstante, enriquecen mucho la experiencia lectora.

Pero entremos en materia. Principios del siglo XX en un pequeño pueblo de Andalucía. Miguel, un joven con pretensiones de escritor, vuelve al pueblo tras dos años en la ciudad. Dos años en los que ha pasado hambre, frío y humillaciones y en los que ha visto cosas que le han cambiado y horrorizado. Pronto se estrellaron, o le estrellaron, más bien, sus ilusiones de editar un libro con los cuentos que llevaba bajo el brazo. “Ya no se leen cuentos”, le dicen, “ahora lo que se llevan son novelas, vuelve con una novela”.

Pero la página en blanco se le queda en blanco, y el dinero se le acaba. Incluso tiene que sobrevivir quemando sus queridos cuentos manuscritos para caldear la habitación. Finalmente, tras afrontar y posponer lo inevitable, no le queda otra que regresar al pueblo, a casa de sus tíos adoptivos. Ambos le reciben con los brazos abiertos y esperan que se le haya pasado la fiebre esa del escribir, que siente la cabeza y se dedique por fin a las cosas de la tierra, de los olivos, y a todo lo que, en definitiva, le enseñó su tío hace tiempo. Lo que le dará de comer.

Y ahí está Miguel. De vuelta a una vida que no quería para él, porque aspiraba a salir de esa rutina de madrugones, trabajo duro en el campo, y sobremesa en el bar echando la partida con los amigos e intentando también formar su propia familia.

Pero, por si fuera poco, la vuelta de Miguel coincide con una serie de ataques de lobos a rebaños muy cerca del pueblo. Demasiado cerca.

Por fortuna, le queda el reencuentro con Carmen, su amiga/amor/medio-novieta, de la que tanto le costó olvidarse para poder cumplir su sueño.

Con semejante título, con esa portada, con el tono de la línea editorial, con el pasado zombi del que procede Bermúdez y con el argumento, uno no puede evitar imaginar que este libro irá de hombres lobo. Y no voy a ser yo el que destripe el final, primero porque sería una putada y segundo porque que merece la pena que el lector lo descubra por sí mismo.

Alberto Bermúdez elabora una trama costumbrista con una tensión en aumento, narrando cosas de lo rural y cotidiano con soltura y buen hacer, que hacen que te apetezca seguir leyendo los avatares de Miguel, sus reflexiones y sus flashbacks con un interés que te mantiene con el culo pegado al asiento. Sabes que va a pasar algo. Estás seguro, se intuye. No sabes cuándo, pero algo se está cociendo, algo va a pasar. Estás leyendo la calma que precede a la tormenta, pero estás en tensión y quieres prepararte bien, crees anticipar lo que va a pasar, o al menos tu mente va a su bola creando dos o tres alternativas ya a mitad de libro… ¡y zas! ¡Ni te lo imaginas! ¡Ese girote final! ¡Ese broche con el que rematar una buena historia con pedacitos de misterio, suspense y terror después de la estupenda narración que nos ha acompañado todo el libro! Y no es que este sea uno de esos libros de los que esperes un giro que te sorprenda. ¡Qué va! Pero ocurre que simplemente lo tiene, y es un puntazo más a un libro que me ha encantado por el fondo, la forma y la edición.

En la piel del lobo es una historia atractiva, escrita con maestría y dominio. Dominio de tiempos y ritmos, diálogos, vocabulario particular, personajes y trama. Adictivo, con capítulos cortos, que son los que te roban horas de sueño porque te engañas a ti mismo diciéndote “uno más, que es corto”, y acaban siendo bastantes más de uno…

En definitiva, una lectura muy recomendable, muy bien desarrollada y escrita y muy original, en la que el lector tendrá que decidir qué creer sobre lo que ha leído.

¡Muy fan!

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