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El éxito de los introvertidos, de Sylvia Löhken

El éxito de los introvertidos

El éxito de los introvertidosHola, mi nombre es Esther y soy introvertida. Y no creáis que me es fácil reconocerlo. Mi introversión es, posiblemente, el origen de la mayoría de los problemas de he tenido en mi vida. Que si soy sosa, que si rarita, que si parezco tonta y débil o, por el contrario, que de qué voy, mirando por encima del hombro a los demás como si fuera superior a ellos… Cada cual ha interpretado mis comportamientos y me ha tratado en consecuencia, por lo que integrarme en el colegio, en el instituto (uf, el instituto) y hasta en algún trabajo no ha sido sencillo. Si un introvertido entra nuevo en un entorno lleno de extrovertidos puede llegar a pasarlo mal, muy mal, porque la introversión es una gran desconocida y, lo que es peor, está muy mal vista. Por eso, leer El éxito de los introvertidos, de Sylvia Löhken, ha sido como encontrar un oasis en el desierto, ¡ya era hora de cruzarme con un libro así!

Que ser introvertido no es nada malo, yo ya lo tenía claro. Y que no es lo mismo que ser tímido, también. Llevo años sufriendo las consecuencias sociales de serlo y me había documentado sobre ello. Pero si vosotros tenéis dudas al respecto, El éxito de los introvertidos incluye un test para que comprobéis en qué lado del continuo introvertido-extrovertido estáis. Sylvia Löhken profundiza en por qué nos situamos en uno u otro extremo, explicando la razón biológica que hay detrás: nuestros cerebros perciben y gestionan los estímulos del exterior de forma diferente. Y como el punto de partida del libro es llenar ese vacío que existe en los cursos de comunicación, que solo tienen en cuenta las fortalezas y debilidades de los extrovertidos, se centra en enseñarnos cómo hacer valer las cualidades propias de las introversión en aquellas situaciones que nos resultan incómodas (por ejemplo, un conflicto cara a cara con otra persona) o insalvables (por ejemplo, hablar ante una gran audiencia, ¡ay, qué vergüenza!).

Sylvia Löhken reivindica que los introvertidos existimos y que la solución a nuestros problemas nos es que nos esforcemos en ser cómo los extrovertidos, sino conocer nuestras herramientas innatas para entablar una comunicación eficaz y alcanzar todo tipo de objetivos en nuestra vida: desde encontrar pareja (o convivir con la que tenemos, si es el polo opuesto a nosotros) o saber cómo tratar a un hijo, según sea introvertido o extrovertido, hasta conseguir que se nos valore en el entorno laboral, que, generalmente, presta más atención a los extrovertidos tanto en las reuniones como a la hora de dar ascensos.

El éxito de los introvertidos derriba esos mitos que pesan sobre los introvertidos y nos da pautas para descubrir nuestras fortalezas y debilidades y utilizarlas a nuestro favor. Y por si queda alguna duda sobre la valía de los introvertidos y su capacidad para ser exitosos en lo que se propongan, Sylvia Löhken enumera a varias personas relevantes que nunca han renegado de su introversión y que, aun así, han logrado destacar, como es el caso de Clint Eastwood, Alfred Hitchcock, Michael Jackson, Avril Lavigne, Angela Merkel, Steven Spielberg o el mismísimo Barack Obama.

Ojalá hubiera leído este libro hace muchos años, cuando me sentía un bicho raro por ser cómo era y me veía desvalida ante la incomprensión de los demás. Pero El éxito de los introvertidos no me llega tarde, pues leerlo ha sido para mí una reafirmación personal, una lectura con la que sentirme comprendida y respaldada, un nuevo impulso para seguir encarando mis limitaciones. Por eso me parece un libro imprescindible para todos los introvertidos e incluso para los extrovertidos. Porque ya es hora de que a todos nos quede claro que hay formas diferentes de relacionarse, pero ninguna es mejor que otra mientras haya respeto y comprensión.

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Videorreseña: Vivir bien la vida, de J.K. Rowling

 

J.K. Rowling me enseñó a amar la lectura y ahora me ha enseñado a amar (todavía más)  mi vida.

He estado dándole vueltas a esto. Quería escoger una frase que resumiera a la perfección el libro del que vengo a hablaros, Vivir bien la vida en este nuevo vídeo que podéis encontrar en el canal. Y, sin duda, esa es la mejor frase que se me ha ocurrido; y la verdad es que no podría resumir mejor lo que este libro me ha hecho sentir.

En su interior podemos encontrar un discurso que J.K. Rowling dio años atrás en el que habla de su propia experiencia. Cuenta lo difícil que fue su vida, lo complicado que fue formar parte de su familia, lo duro que fue toparse con un maltratador por el camino, lo inagotable que era que las editoriales rechazaran una y otra vez a su pequeño Harry Potter.

Pero ella resistió. Siguió adelante, teniendo fe en sí misma y sabiendo que iba por el buen camino. Si los demás no lo veían, era culpa de ellos. Así que la tenacidad y la perseverancia empezaron a formar parte de su vida y eso la llevó exactamente al lugar donde está ahora mismo.

Os cuento todas mis impresiones de Vivir bien la vida (que para mí ya es un libro imprescindible de mesilla) en el nuevo vídeo del canal. ¡Allí te espero!

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El día que dije basta, de Erick Canale

El día que dije basta

El día que dije bastaPuedo decir con orgullo que yo he tenido suerte en la vida. Desde bien pequeña mis padres me enseñaron que todo lo que me rodea es superfluo menos una cosa: la felicidad. Todo lo demás no importa, todo lo demás cambia, se va, vuelve, es innecesario, es indiferente. Lo único que tengo que perseguir en mi vida es la felicidad.

Yo no lo entendía demasiado bien. Bueno, la teoría, sí. Pero no sabía muy bien cómo aplicarla en la práctica. La primera vez que me enfrenté a este dilema fue cuando encontré unos amigos con los que no estaba realmente a gusto. A veces lo pasábamos bien, pero el resto del tiempo sentía que estaba con ellos porque tenía que ser así. En ese momento recordé: todo es indiferente, solo importa la felicidad. Así que decidí dejar de juntarme con ellos y buscarme otros amigos que realmente me aportaran algo que hiciera que yo quisiera seguir con esa amistad.

El siguiente punto de inflexión llegó cuando tuve que decidir qué carrera estudiar. ¿Quedarme en mi ciudad o marcharme lejos? ¿Estudiar lo que decía mi cabeza o lo que decía mi corazón? ¿Pensar en las salidas o no pensar en ellas? Dudas y más dudas se agolpaban dentro de mí. Intenté seguir esa máxima de buscar la felicidad ante todo, pero no resultaba nada sencillo. Como decía: en la teoría sí, en la práctica no. Así que decidí: me iba a estudiar fuera una carrera que no me apasionaba pero que me ofrecía muchas salidas. No puedo decir que me equivoqué, porque soy de la creencia de que todo pasa por algo, pero lo cierto es que pasé unos años muy duros estudiando algo que no terminaba de gustarme y sin saber si después me querría dedicar a ello. No fue nada bonito.

Después de leer El día que dije basta, estoy segura de que si me hubiera encontrado a Erick Canale en esos años me hubiera dicho: “Ana, déjalo ya. Deja esa carrera y estudia algo que te apasione, no pienses más que en eso”. Y yo le habría contestado: “Ay, Erick, si todo fuera tan sencillo…”. Pero la Ana de hoy en día, la de seis años después de empezar la carrera, le habría hecho caso con los ojos cerrados. Porque ahora voy aprendiendo a hacer eso, a tomar las decisiones sin sopesar tantísimo los pros y los contras. Me basta una pequeña garantía de que eso me hará feliz, para saber qué decisión es la que tengo que tomar. He seguido esta regla los últimos años y la verdad es que me ha ido bastante bien. Porque las cosas no se hacen igual sabiendo que vas a ser feliz haciéndolas que si las haces por obligación o porque sí.

A ver, está claro que yo no llego por las mañanas a la oficina y le digo a mi jefe que no me da la gana hacer las facturas porque eso no me llena. No. Pero sí que he escogido un trabajo que me da la oportunidad de tener las tardes libres y dedicarme a lo que verdaderamente me gusta. Y, ahora mismo, no podría entender la felicidad si no fuera de este modo.

Así que leer El día que dije basta me ha gustado muchísimo. Dentro de este libro se relata la propia historia personal de Erick Canale, de cómo lo dejó todo para convertirse en lo que siempre había querido: ser emprendedor. Y también la de muchas personas a las que ayudó a seguir el camino correcto. Mientras leía todos estos relatos he querido ser consciente de que todo lo que se cuenta en estas páginas es real. Y lo he hecho quizá con la intención de serenar mi alma para que esta vea que no soy la única loca que va por el mundo persiguiendo la felicidad sin importarle lo que los demás opinen. Porque, aunque yo venga aquí haciendo un manifiesto sobre lo que yo opino, como si yo jamás dudara de que las decisiones que tomo son las correctas, en realidad no es así. Tengo claro en qué tengo que pensar cuando tengo que elegir, pero a veces es muy complicado. ¿Me habré equivocado? ¿Será este el camino correcto? ¿Y si ha llegado la hora de dejar de pensar tanto en mí misma? En fin, ya os podéis imaginar cómo es tener mi cabeza, bullendo veinticuatro horas al día.

Volviendo al libro, diré que se lee con rapidez y sin pausa. La sucesión de las historias hace que las páginas pasen deprisa. A mí me pasó que, cuando quise darme cuenta, ya me lo había terminado. Os confesaré que al principio era un poco reticente a leerlo, porque yo no soy demasiado de libros de autoayuda, categoría donde podríamos encuadrar a este. Pero la temática me gustó muchísimo y me dio la sensación de que no iba a ser como el resto que ya había leído. Y no me equivocaba. Me ha gustado mucho el enfoque personal que le da el autor y la forma en la que cada uno podemos vernos reflejados en la historia. Porque, vale, yo de momento no quiero emprender y no tendría por qué hacer caso de lo que Erick cuenta en su libro. Pero no se trata de eso, consiste en extrapolarlo a tus propias circunstancias y sacar las conclusiones que tengas que sacar.

Y yo he sacado las mías: creo que, después de todo, no habré tomado tantos caminos equivocados cuando ahora mismo estoy aquí, hablando sobre libros mientras dejo que los rayos del sol se paseen por mi piel y pienso en lo feliz que seré cuando, dentro de un ratito, vuelva a coger otro libro para dejarme llevar por su historia. Eso, para mí, es la felicidad absoluta.

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Meditar en 3 minutos, de Christophe André

Meditar en 3 minutos

Meditar en 3 minutosEsto no es una reseña, es más bien un experimento. Siempre he sido muy escéptico en lo relativo a la meditación, ya que soy un tipo muy terrenal y me cuesta creer en todo aquello que no puedo controlar completamente. Pero después de haber escuchado en varias ocasiones a amigos y conocidos hablar sobre las virtudes de esta práctica, me decidí a intentarlo; por otro lado, también soy de los que piensa que criticar algo sin conocerlo es de auténticos cuñados. Y así llegó a mis manos Meditar en 3 minutos, un libro que me atrajo precisamente por su propuesta de dedicar un tiempo tan escaso al día para adentrarse en el mindfulness o meditación de plena consciencia.

Los cuarenta ejercicios que contiene este libro parten desde lo más sencillo, al menos en apariencia. Así, lo primero a lo que se nos invita es a intentar concentrarnos completamente en la respiración y a tratar de no pensar en ninguna otra cosa. Suena fácil, pero intentadlo. Estoy seguro de que, salvo que tengáis algo de experiencia, al poco rato de cerrar los ojos os empezarán a venir pensamientos tan transcendentales como el título del documento que tienes que entregar mañana a primera hora o si deberían hacer una nueva categoría de bebida para referirse a la Cruzcampo. Por suerte, la concentración es algo en lo que se va mejorando poco a poco, ya que la mayor parte de las prácticas recomendadas por el autor, Christophe André, comienzan a partir de esta práctica: fijar nuestra atención en la respiración para, poco a poco, ir tomando consciencia de lo que estamos haciendo.

Con esta lectura he eliminado muchos de los prejuicios que tenía en torno al mundo del mindfulness; el principal y el que más me tiraba para atrás es el relativo a todo el protocolo/postureo que creía inherente a esta práctica. Bien es cierto que el autor recomienda mantener una postura concreta para realizar muchos de los ejercicios, pero su fin último (al menos, eso es lo que he acabado deduciendo) es que incorporemos esta práctica a nuestro día a día: a la hora de comer, en una quedada con amigos, antes de tomar una decisión complicada en el trabajo… Y es cierto que ese esfuerzo en concentrarse, en dejar a un lado lo que nos pide el cuerpo en favor de conseguir una respuesta más reflexionada y trabajada, es costoso, pero, en frío, cualquiera sabe lo ventajosa que puede llegar a ser esta forma de encarar los problemas.

Unido a ello, otros aspectos que me ha gustado especialmente han sido los valores que el autor trata de inculcar como parte del aprendizaje. Así, se nos anima a recuperar el contacto con la naturaleza, a prestar más atención a las personas que nos rodean y menos a los aparatos electrónicos, a centrarnos en los buenos pensamientos, a prestar más importancia al momento presente… En este sentido, esta lectura tiene bastante de autoayuda, pero de la de verdad: en lugar de basarse en mensajes vacíos se nos invita a probar a cambiar nuestra actitud en situaciones habituales y a ver si el resultado nos convence. Y con pasos tan pequeños como dejar el móvil a una distancia prudencial cuando vas a comer acompañado, uno percibe claramente cómo mejora el ambiente.

No sé cuánto tiempo continuaré dedicando una pequeña parte de mi tiempo a practicar ejercicios de meditación, ya que la constancia no ha sido nunca una de mis virtudes. De lo que sí que estoy seguro es que gracias a esta lectura he descubierto una práctica útil, relajante y que anima a prestar la mayor atención posible a lo que pasa delante de nuestros ojos. Algo tan lógico como difícil de cumplir. Y si no me creéis, haced la prueba.

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Morder la manzana, de Letricia Dolera

Morder la manzana

Morder la manzana Yo siempre me he manifestado abiertamente feminista. Lo fui desde muy pequeña, supongo que es lo que tiene ser niña y nacer en una casa en el que ya por delante de ti hay un niño. Si eres observadora llegas a darte cuenta de que ciertos privilegios no son porque él sea mayor, sino porque es niño. Y algo va haciendo que luches contra algunas desigualdades desde la más tierna infancia. Eso sí, mi madre es muy buena gente y si en algo ha sido responsable de esas desigualdades siempre ha sido inducida por el tremendo influjo que ejerce el patriarcado en todas nosotras.

Supongo que verdadera conciencia del poder del “Patriarcado” y de la discriminación como “mujer” por el hecho de serlo, los descubrí cuando un monje, me prohibió la entrada a la Cartuja de Aula Dei de Zaragoza cuando servidora no contaba más de 12 años, aduciendo, como única explicación que yo era “el pecado y la carne” y que no podía pasar (ni yo ni ninguna de las otras chicas, aunque sí los chicos ) al convento en el que había unas pinturas de Goya que pretendíamos ver. Ya ven, nosotras que no habíamos abandonado casi la infancia ya nos encontrábamos con las duras palabras de un Cartujo, al que taladramos con nuestras miradas y nuestras preguntas.

Alfonso Milian fue el sacerdote que nos llevó hasta allí aun sabiendo que las chicas no podríamos entrar, a él le agradeceré siempre que me enseñara a mirar el mundo de otra manera, siendo crítica con todo lo que me rodea, incluso con la propia Iglesia (Tan patriarcal ella, a la que también le vendrá bien una amplia revisión).

Quienes siguen este blog saben que soy feminista porque mi feminismo es bastante militante. Hace años no éramos muchas las que nos definíamos, al albor de las palabras de la RAE, como feministas. Éramos esas cuatro locas que pensábamos que cambiar el mundo y hacerlo igualitario era justo y debía ser posible.

Cada día es mayor el número de gente joven que pide información sobre libros que hablen de feminismo, pero empezar, hoy por hoy, con El segundo sexo de Simone de Beauvoir o cualquiera de los de Virginia Woolf, incluso con algo de Pardo Bazán podría ser complicado, así que iniciarse con un libro como este de Leticia Dolera, podría estar bien, entre otras muchas cosas porque, ella es joven y nos cuenta las cosas de manera sencilla, pero además lo hace desde esa primera persona del singular que tanto gusta en este tipo de libros a la gente más joven.

“Morder la manzana. La revolución será feminista o no será”, se inicia con una larga serie de agradecimientos que ya te acercan a la autora, porque si cualquiera tuviera que agradecer lo mucho o poco que tuviese de feminista, al primer lugar que hay que girar la mirada es a la propia familia, allí están nuestras madres y nuestra tías, e incluso nuestras abuelas que en alguna ocasión nos han empujado un poco más allá de lo que autorizaba la previsión de nuestras madres.

Leticia Dolera viene a contarnos su experiencia personal y de paso a reflexionar sobre la vida, esta vida que estamos viviendo y sobre la que hoy tenemos el firme convencimiento de que tenemos la auténtica posibilidad de hacer cambiar, o cuando menos de poder decir ya en voz alta cuales son las cosas que urge modificar. Y desde luego es cierto que todo empieza cuando una mujer habla con otra mujer… Así que si tienes con quien hablar, habla, peor si no tienes con quien hablar, lee. Y verás como eso que creías que solo te había pasado a ti resulta que le pasa a la mayoría de las mujeres, aun cuando en determinados entornos algunas nunca lo reconocerán.

Estamos ante un libro de capítulos cortos y muy directos. Donde contará, como les decía, episodios de su vida, reflexiones con sus amigas, y un valiente análisis muy crítico sobre el machismo que sufrimos. Digo valiente porque no es una mujer que se haya subido ahora al carro del feminismo, lleva muchos años denunciando tanto desde sus cuentas de las redes sociales como desde los micrófonos siempre que se le da la ocasión.

Y no, no habla solo de los abusos o discriminación que sufren las actrices, que va, habla de los actos machistas y micromachistas que debemos sufrir todos y cada uno de los días. Reflexiona sobre lo difícil que resulta ser feminista o no ser machista en una sociedad estructuralmente patriarcal.

“Los prejuicios son mucho más difíciles de cambiar porque no se sustentan en la lógica ni en la razón, sino en lo subjetivo y lo emocional y ahí como se llega no es a través de una ley, es a través del relato cultural…”.

Dolera hace un buen trabajo para llevarnos a esas lecturas de las que les hablaba en el inicio, pero también a otras muchas en las que se ha documentado. Porque antes les hablaba de lo importantes que son los referentes cercanos (madres, tías, abuelas…), pero las mujeres, como colectivo, necesitamos referentes culturales y artísticos porque el alma de las personas se forja de ellos, y sobre las mujeres los hay, pero hay que buscar para encontrar. Las mujeres tenemos que leer más a las mujeres, no solo sobre mujeres.

No hay tema con el que no arriesgue la autora, Morder la manzana tiene fuerza, entiendo que haya tenido tan buena acogida, y tiene calidad, y tiene humor, y siendo de fácil lectura tiene profundidad, te deja con una buena sensación. Porque al final, hay muchas cosas de tu vida que no llegas a comentar con nadie y como decíamos al principio y yo creo que es fundamental:

“Todo empieza cuando una mujer habla con otra mujer”… Y no hablan especialmente de hombres 😉

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Por fin vas a ordenar tu casa, de Helisabeth Comabella y Silvia Llorens

Por fin vas a ordenar tu casa

Por fin vas a ordenar tu casa Dicen que este es un libro que te devolverá la calma y te dará más tiempo libre, esa desde luego es claramente la intención de Beth Comabella y Silvia Llorens, dos expertas en organización que dan el salto de su web, AorganiZarte, a este libro que ahora tengo entre mis manos, Por fin vas a ordenar tu casa.

A todos nos gusta llegar a casa después de un día duro de trabajo y actividades y encontrarla limpia y ordenada, pero claro, no todo el mundo puede tener quien se lo haga, así que la mejor opción es ser ordenado uno mismo y hacer que lo sean quienes conviven contigo.

Creo que algo que nos ha pasado a la mayoría es que en la casa familiar no hemos sido excesivamente ordenados, claro que siempre están los padres detrás, bien recogiendo o bien recordándote eso de “Recoge tu habitación, sé más ordenado, bla bla bla…”, luego las cosas se complicaban cuando pasaban a la acción: “¡Si no recoges tu habitación no sales!”. Ese es el punto de inflexión, el que te hace comprender que hay que ponerse manos a la obra.

Por algún motivo que desconozco, supongo que será hormonal, y tanto en chicos como en chicas, por qué existe una edad que debe ir de los 13 a los 18 en que nos gusta tener a la vista todas nuestras propiedades, es decir, la ropa, el calzado e incluso los abalorios, y en ocasiones cuando digo ropa no quiere decir que esté perfectamente planchada…, ni limpia. Está claro que eso es algo que se pasa con la edad, pero aun así para muchos es necesario tener, además del recuerdo machacón de los padres, unas pautas para aprender, no tanto a recoger, sino a ser ordenados, y saber que serlo, realmente nos hará la vida más fácil.

A esta tarea se han puesto nuestras dos amigas, Beth, que nos cuenta que viene de una familia numerosa de grandes “despistados”, en la que mantener un cierto orden requería grandes dosis de heroicidad y trabajo. Y Silvia, que reconoce que siempre ha sido desordenada, pero que fue salir de casa para vivir de forma independiente y empezar a apreciar lo que el orden supone.

Por fin vas a ordenar tu casa, es un libro de autoayuda, es un libro simpático y muy claro, que divide la casa en compartimentos, como la vida, por zonas, para que el lector, y futuro ordenado, no se agobie ni con la lectura, ni con lo que supondrá un cambio en su estilo de vida. Está claramente dirigido a los jóvenes, pero también a los padres más jóvenes, aquellos que aun están a tiempo de mejorar sus hábitos.

Los estudiantes saben lo importante que resulta tener todo ordenado y bajo control, eso les evita muchos ratos perdidos de rastreo de temas separados o de apuntes no archivados. También el libro les ayudará a ser ordenados en el tiempo, llevar una buena agenda y UTILIZARLA, siempre, porque ¿Quién no ha tenido las mejores agendas y las ha utilizado durante un mes?

Por fin vas a ordenar tu casa,  además de ayudarnos con lo de ser organizados, también tiene una clara visión ecologista y muy solidaria, hecho que es de agradecer en estos tiempos que corren tan individualistas. Además está dirigido tanto a hombres como a mujeres, aunque para mi gusto hay un exceso de ejemplos en los que las mujeres son protagonistas.

En definitiva un libro que vendrá bien para uno mismo o bien para regalar a aquellos a los que conocemos y sabemos a ciencia cierta que necesitan un pequeño empujón para reorganizar su vida.

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La Escuela de Haru, de Flavia Company y Luciano Lozano

No pensaba que ya hacía tanto tiempo que leí HARU, y ya hace algo así como un año y medio desde que vine a contarles que una noche de verano en la que soplaba el Cierzo con fuerza había terminado un libro muy especial de Flavia Company. Una autora que había hecho un cambio radical de registro literario y que me había dejado en un duermevela reflexivo tras la lectura de su nueva obra.

Haru no se olvida fácilmente, es un libro que hoy sigo recomendándoles con ávido interés. Porque recuerdo que había una historia interesante, una forma de contarla endiabladamente literaria, y un contenido que me maravilló por aquello de aprender a diferenciar de forma activa las emociones de los sentimientos. Pero recuerdo con un especial cariño ese mundo ideado por Flavia, en el que la igualdad de género es un tema absolutamente superado. NI tan siquiera encuentras en la historia algún lejano vestigio de desigualdad por razón de sexo, y yo me preguntaba ¿Qué mundo será ese donde parece ser que la igualdad está ya superada? … ¿Era aquel un libro para despertar a otro tipo de literatura?

Andaba yo a la espera de ver por donde volvería la autora, y me encuentro con esta interesantísima obra, “La escuela de Haru”. Una obra independiente del original, pues nos reencontramos con Haru, aquella adolescente que siendo muy jovencita partió desde su hogar con destino a un Dojo donde emprendió el camino de la espiritualidad a través del tiro con arco, la búsqueda de la perfección, la vida a través de la conjunción de cuerpo y alma. No es necesario conocer la historia de esta mujer, pero aquí está ahora, en el Dojo, tras una existencia intensa cierra el circulo de su vida y regresa como profesora, educadora y formadora de jóvenes con inquietudes espirituales.

Esta Escuela que podríamos llamar de alto rendimiento espiritual empieza donde terminó aquella otra historia de Haru. Esta es la historia de La escuela de Haru.

HARU2
Nueve capítulos en los que iremos descubriendo como cada una de las cosas que nos ordenan hacer nuestros maestros han de tener un fin, como el que claramente queda reflejado en la obra. Tener un fin y llevarnos a la profunda reflexión, trabajar duro para que nuestro cuerpo y nuestra alma avancen en la misma dirección.

Cuatro alumnos, dos chicas y dos chicos, Ya querríamos que nuestras escuelas pudieran ser tan personalizadas, ¡¡cuatro alumnos por profesor!! Mizuki (Bella Luna), Takeshi (Hombre fuerte), Sasuke (El que ayuda) y Yumiko (Niña del arco y la flecha). Todos ellos llegan al Dojo con sus vicios y virtudes, vicios que serán corregidos y virtudes que serán potenciadas por Haru (Primavera), su paciente maestra, que les transmitirá con su enorme paciencia y empatía el amor por la disciplina, el esfuerzo y el estudio.

Un bellísimo libro ilustrado por Luciano Lozano, que nos cuenta en su presentación que nació cuando el hombre viajó a la Luna por primera vez, y que cree que será por eso que le gusta tanto viajar, de hecho ha ido a Japón en un par de ocasiones y quedó ya enamorado de la estética japonesa, y eso se nota en la obra.
También Flavia hace también una pequeña presentación en la que cuenta que la música le llevó a las palabras y estas a los poemas y los poemas a los cuentos y los cuentos a las novelas… Y es el proceso lógico para muchos escritores que se inician desde la pureza del lenguaje, iniciarse a través de la poesía, arte en sentido puro, para hacer ese circulo vital que nos terminará haciendo volver a esa poesía de la que partimos, pero ahora sí, con carga experiencial y vital.

Existe al final de la obra una guía de lectura dirigida al lector, en caso de ser adulto o en su función como educador o animador a la lectura. Una guía que nos ayudará a movernos por estos nueve capítulos en los que descubriremos la importancia de pasar por la vida contemplando y reflexionando sobre todo y todos aquellos que nos rodean.

Un bellísimo texto de Favia perfectamente integrado en las exquisitas imágenes que nos ofrece Luciano, un conjunto que hará las delicias de cualquiera que lo tenga entre sus manos. Una gran obra que nos ofrece la colección Pequeño Fragmenta, unos artistas en estos menesteres de hacer literatura para todos.

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Pide un deseo, de Bill Griffin

Pide un deseo

Pide un deseoEste libro es el resultado de un experimento maravilloso. Por si no lo conocéis, os lo explico. En el año 2014, Bill Griffin creó esta página web con un objetivo: que personas de todas partes del mundo enviasen sus tres deseos principales, es decir, las cosas que más desearan en el mundo. Cada veinticuatro horas, se escoge el deseo más popular y ellos se encargan de hacer algo en la vida real que tiene como finalidad el cumplir el deseo elegido. ¿A que suena genial?

Antes de lanzar este experimento, Bill Griffin trabajó para varios medios de comunicación. Fue director de marketing de Channel 4 y de Comedy Central. También dirigió la emisora de radio Kiss Fm. Con este experimento, el autor quería reflexionar sobre las cosas que nos hacen felices y crear, al mismo tiempo, una especie de manual de instrucciones para la vida.

Pide un deseo es el libro que ha resultado de este experimento y en el que se recogen los noventa y nueve deseos más populares. Lo más sorprendente de todo es que la mayoría de estos deseos son bastante cotidianos. Resulta que, a fin de cuentas, si nos diesen a elegir las tres cosas que más deseamos, no somos tan idealistas como cabría esperar. La mayoría de la personas elige sueños más o menos factibles que podrían realizarse sin demasiado problema. Da que pensar, ¿verdad?

Como os digo, hay deseos de todo tipo, desde un “ojalá se me quitará la resaca”, hasta un “ojalá mi suegra no fuera tan bruja”. Sí, deseos banales, pero que ahí están. Como “ojalá el cine no fuera tan caro”, “ojalá encontrara un novio que no fuera un imbécil” u “ojalá pudiera pasar un fin de semana de sexo salvaje”. Ejem. No es tanto pedir, ¿no?

También hay deseos más profundos como “ojalá pudiera aceptarme como soy”, “ojalá supiese qué hacer ahora”, “ojalá pudiera encontrar la manera de llevar una vida más sencilla”, “ojalá lograra tener paz mental” u “ojalá tuviera menos ansiedad social”.  La verdad es que algunos de estos deseos nos hacen ver que una de las cosas que más busca el ser humano es estar, en suma, a gusto consigo mismo. Y la verdad es que, visto lo visto, resulta muy difícil.

Hay deseos más extravagantes como conocer al Dalai Lama, escalar el Everest, ser famoso y millonario o viajar en el tiempo. Este último me lo apunto porque debe molar, ¿eh?

A parte de ser muy entretenido, Pide un deseo es un libro que me ha hecho reflexionar y que seguro que a vosotros también os hará pensar. Porque, a ver, si tuvierais que elegir tan solo tres deseos, ¿cuáles serían? Me encantará leerlos en los comentarios. Os animo a que encontréis inspiración con este libro y que luego vengáis a contármelo. No pido tanto, ¿no? 🙂

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Dilo bien y dilo claro, de Antonio Martín y Víctor J. Sanz

Dilo bien y dilo claro

Dilo bien y dilo claroHace unos meses no tenía idea alguna de qué o quién era Cálamo & Cran. Y cuando tu oficio consiste mayoritariamente en editar textos, decir esto es poco menos que ser barman y no saber qué narices es el cardamomo. Así que poco antes de dar un curso de gramática con ellos me explicaron en el trabajo que era una de las empresas más conocidas en lo relativo a formación sobre escritura. Y pese a que, siendo sincero, un curso de veinte horas de ortografía y gramática impartido en cuatro días se hace algo duro, me gustó la forma que tenía el instructor de explicar las reglas que tantas veces había escuchado antes —en la carrera, el instituto y hasta el colegio— y que se olvidaban con tanta facilidad. Así que cuando leí que Antonio Martín y Victor J. Sanz, director y tutor respectivamente de esta empresa, habían sacado un libro sobre comunicación, tuve bastante claro que pisaba sobre terreno seguro.

Dilo bien y dilo claro viene a echar una mano a aquellos que trabajamos con palabras diariamente, ya sea elaborando informes, corrigiendo textos, mandando correos a diestro y siniestro para que prueben nuestros productos o dando conferencias con nuestro amigo el PowerPoint vigilando nuestras espaldas. Eso incluye a un número muy elevado de personas, no todas con los mismos conocimientos en el ámbito de la redacción. Seguramente por ello, los autores se han centrado en lanzar al mercado un trabajo accesible, a través de una de las máximas que defienden a lo largo del mismo: la importancia de la claridad a la hora de exponer las ideas. Y es que de ahí se puede extraer el que para mí es el mensaje más importante que ofrece este libro y que conviene grabarlo a fuego: lo difícil es hacerlo sencillo. Así, los autores animan, y no sin razón, a huir del abuso de las pasivas, de las subordinadas, de las frases largas, de tratar de usted al lector siempre que no sea imprescindible… consejos que, en mi caso y pese a mis esfuerzos, no siempre consigo aplicar. Aunque poco a poco me estoy quitando de esos vicios.

Por otro lado, a pesar de que en su portada se define como ‘Manual de comunicación profesional’, el libro está planteado como un curso práctico, en el que desde el comienzo se nos pide que vayamos resolviendo algunos ejercicios de redacción. Esto hace que podamos ir viendo e incorporando algunos trucos para desatascar nuestra vena creativa. Y es que, si en algo puedo decir que me ha ayudado esta lectura es en intentar buscar nuevos enfoques a la hora de abordar los textos que escribo. Si hay un miedo indisociable al redactor es el del papel vacío. Para remediarlo, Martín y Sanz aportan recetas variadas para que podamos encarar de una forma más eficaz a esa pantalla en blanco que en ocasiones está tan poco receptiva. También me ha sido útil lo relativo a la conexión de ideas, ya que soy de esos que va anotando lo que le viene a la cabeza sin ton ni son y acaba viéndose con serios problemas para encontrar un orden y un sentido a esa lista interminable de datos y pensamientos.

En definitiva, Dilo bien y dilo claro es un auténtico curso de comunicación, un texto que tengo claro que revisitaré en numerosas ocasiones, ya que además de dar unas pautas generales para mejorar nuestra capacidad comunicativa aporta soluciones a problemas muy habituales, desde el tratamiento del género a cómo configurar Word para sacarle el máximo rendimiento. Problemas que conviene solucionar adecuadamente para que se nos entienda de la mejor forma posible. Porque, aunque a veces se nos olvida, ese es el auténtico propósito de la comunicación.

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El método Catfulness, de Paolo Valentino

El método Catfulness

El método CatfulnessYa está aquí la loca de los gatos, diréis. Y no seré yo quien os quite la razón. Aquí estoy otra vez para hablaros de gatetes. Fijaos si me gustan los gatos, que hasta me atrevo a leer libros basados en mindfulness y demás cosas raras que no me van demasiado con tal de leer sobre felinos. ¿Sabéis qué es el mindfulness? Pues algo así como una filosofía de vida basada en la meditación para mejorar la calidad de vida y otros conceptos abstractos que mi mente, tan poco espiritual en estos casos, no logra entender. Pero vamos, lo idea básica creo que la he captado.

El método Catfulness se inspira en esta filosofía de vida pero en este caso con gatos como maestros. Que a mí, personalmente me inspira más confianza un gato que cualquiera de esos gurúes illuminati. No, si al final me la estoy buscando…

El caso es que de mayor no me importaría nada ser gato. Pasarme horas durmiendo y comiendo cuando me apeteciera, dominando a los humanos mientras planeo conquistar el mundo. No me digáis que no es un buen plan. Y si encima eres un gato casero, que tiene siempre comida a su alcance, camas calentitas, caricias y juguetes yo firmo ya por convertirme en felina. Mientras tanto se me pasa observando a mis dos compañeros de piso peludos.

El método Catfulness nos propone un programa en siete semanas para alcanzar esa filosofía mindfulness a través de la sabiduría gatuna. Cada día de la semana recibimos una enseñanza y, al finalizar la semana, el libro nos propone un ejercicio para llevar a cabo lo aprendido.

Y es que hay muchas cualidades que podemos aprender de nuestros compañeros. La paciencia es una de ellas. Cuando lo preguntaron a un maestro sufí quién le había ensañado a meditar, su respuesta fue “un gato agazapado frente a la madriguera de un ratón”. Además de la paciencia, los gatetes tienen otras cualidades que deberíamos imitar como son la curiosidad, la importancia del descanso, el valor de la rutina, la tranquilidad, ser agradecido, dependiente o aprender a desahogarse o a decir que no. La verdad es que los gatos son maestros en estos asuntos y a nosotros todavía nos queda mucho que aprender.

El método Catfulness viene acompañado de las ilustraciones de Mariana Coppo, que son muy acertadas y aportan  una dosis de ternura al texto.

La idea es original. Como os decía, puestos a seguir aluna filosofía me quedo con la felina. No nos vendría nada mal aprender de ellos y aplicar sus geniales cualidades en nuestro día a día. Seguro que en muchos aspectos nos  iría mucho mejor.

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Manual de remedios literarios, de Ella Berthoud y Susan Elderkin

Manual de remedios literarios

Manual de remedios literariosProbablemente hoy vaya a hablar del libro que más puedes tardar en leerte de todos los que hay en el mercado. Y no porque sea infumable o tenga cien mil páginas o cuente con infinitos volúmenes, no, lo digo porque a cada página – o ni eso – aparecen una, dos, tres nuevas lecturas que apuntar en esa lista que todos tenemos interminable, inalcanzable, imposible para nuestra capacidad lectora. No somos eternos pero nos da igual. Empezarás este libro, te interesarán todos los libros de los que te hablan, y seguirás apuntando nuevos títulos a tu lista de pendientes. Hoy hablo de Manual de remedios literarios, un libro que ofrece la cura en forma de libro para centenares de dolencias, tanto físicas como espirituales y que llega a las librerías de la mano de Siruela y Círculo de Lectores.

Ella Berthoud y Susan Elderkin, ambas biblioterapeutas, han conseguido crear una lista de lecturas para cualquier mal que se te pueda presentar en la vida. Y digo cualquiera porque hay de todo: resaca, dolor de muelas, crisis económica, cumpleaños, miedo a la vida, no sé, incluso te recomiendan libros por si se te ha quemado la cena. Y todo desde un punto de vista, desde un trato, que ojalá tuviéramos en las consultas de nuestros centros médicos. ¿Alguna vez te has reído con un doctor? Enumerar cada una de las lecturas o cada uno de los males que presentan sería inútil por inalcanzable, pero ya os digo que merecen mucho la pena. Pasan por todo, lecturas para niños, para adolescentes, para adultos que quieren volver a ser niños, para niños que ya quieren ser adultos, para adultos que quieren sentirse como tal, para aquellos que no quieren llegar a ancianos, etc. Desde clásicos hasta novedades que han salido en el último año. Deporte, nutrición, estudios, trabajo, vida social, aficiones, todo tratado a modo de diccionario de la A a la Z y dividido en dolencias, en males.

A todos nos duele algo, eso es inevitable y seguramente a todos los que nos encontramos por aquí nos gusta leer. Pues entonces, ¿qué mejor que unir ese mal que tenemos a un buen libro? Yo te recomiendo que olvides por un rato tu lista de lecturas pendientes y poco a poco vayas masticando este libro. Cógelo, busca lo que concuerde con lo que sientes en ese momento, mira qué libro o libros recomiendan para ello y entrégate a la lectura.

Manual de remedios literarios es sin duda uno de esos libros que puedes tener siempre en tu mesilla de noche, o en tu escritorio, o en el coche, pero siempre a mano, y coger siempre que sientas que necesitas explicación a algo que en ese momento te recorre por dentro. Solemos enamorarnos de un libro cuando nos parece que habla por nuestra boca, cuando notamos que eso mismo que está diciendo es lo que tú dirías si tuvieras el talento de su autor. Pues aquí te lo ponen más fácil. Ya no vas a tener que maquillar tus explicaciones al librero de turno para explicarle que lo que quieres es un libro que te ayude a olvidar a tu ex, ya no tendrás que irte por las ramas para solo querer decir que quieres un libro que te acompañe los domingos de resaca, ya no tendrás que dar mil vueltas por las librerías rezando para que el libro que buscas pero que no sabes ni cuál es ni cómo se titula te encuentre por arte de magia. Ya no, porque ahora tienes un manual que te pregunta qué es lo que te pasa y te pone en bandeja lo que tienes que ir a buscar, lo que te va a curar, lo que te va a salvar. Un libro genial.

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Correr es algo más, de Isabel del Barrio

Correr es algo más

Correr es algo másAl menos una vez al año suelo sentir esa llamada. Puede surgir de forma involuntaria, por mera inspiración divina, pero por regla general viene provocada por algo concreto, ya sea no llegar a un balón de fútbol en un pase que iba a una velocidad ridícula o comprobar como aquellos pantalones que hace unos meses me quedaban muy holgados se han convertido de buenas a primeras en pitillos. Suele ser a partir de experiencias como estas cuando me fuerzo a coger las deportivas, la camiseta de algodón y la pantaloneta —o pantalón corto, para los no oriundos de La Rioja— y me lanzo a correr, sin mucha mayor planificación que parar cuando ya esté cansado o cuando se ponga muy oscuro el cielo, que luego toca volver.

Es por ello que el enfoque que propone Isabel del Barrio en su libro Correr es algo más chocó desde el principio con mi modo de ver este deporte —algo que agradezco, ya que nunca compraría un libro de técnicas deportivas escrito por mí—. La autora, triatleta, entrenadora personal y comunicadora de referencia desde su blog On my training shoes, no sólo se distancia desde un primer momento de la visión de que correr es una herramienta para estar bien físicamente, sino que defiende con ahínco a lo largo de todo su libro una máxima completamente inversa: hay que estar en forma para correr.

Partiendo de esta idea, lo que Del Barrio propone en este trabajo no es un compendio de rutinas y ejercicios, sino más bien un tratado de estilo de vida. Así, la autora destina buena parte del libro a narrar sus propias experiencias, tanto a nivel deportivo como personal, para ir introduciendo explicaciones pormenorizadas sobre los distintos aspectos que afectan a la hora de practicar adecuadamente este deporte. Emplea también reflexiones y enfoques inteligentes para introducir los temas, lo que consigue amenizar algunas partes del libro que, de otra forma, podrían hacerse cuesta arriba para buena parte de los lectores. Y es que conceptos como el core, la cadencia o la fascia plantar entran mucho mejor en el cuerpo con anécdotas y comentarios personales de interés. Además, la autora va recordando cada poco tiempo aspectos que han sido explicados en capítulos anteriores, lo que sirve para acabar con una idea mucho más global del asunto.

Si algo no ha acabado de convencerme ha sido la maquetación del libro, ya que las dos pequeñas columnas por página en las que se divide el texto no creo que sean lo ideal para favorecer una lectura fluida. No obstante, el contenido está muy bien estructurado en secciones y subsecciones y esto ameniza y agiliza la tarea. Además, también es necesario remarcar la gran cantidad de fotografías que acompañan al texto. En ellas aparece la propia autora realizando distintos ejercicios, lo que en buena parte de los capítulos es de mucha ayuda para entender mejor cómo poner en práctica las explicaciones que se van ofreciendo.

Este no es el primer libro de correr que he leído hasta la fecha, pero sin duda se trata del más personal con diferencia. Correr es algo más ayuda a cambiar el chip en torno a lo que significa este deporte y a cómo afrontarlo. En sus páginas se aprecia un gran interés por divulgar y facilitar la buena práctica de un deporte que, por requerir tan poco material complementario, podría dar la impresión de que puede llevarse a cabo de cualquier manera. Y sólo hay que echar un ojo a este trabajo de Isabel del Barrio para darnos cuenta de que nada más lejos de la realidad.