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Un paseo por la vida de Simone de Beauvoir, de Carmen G. de la Cueva

Una paseo por la vida de Simone de Beauvoir

Una paseo por la vida de Simone de BeauvoirHay cosas que pasan cuando te acercas a la vida de Simone de Beauvoir después de haber leído algunos de sus libros o incluso sin haberlos leído; pasan esas cosas que sentimos cuando hablamos con una amiga de siempre, es como unir la forma y el fondo.

Si en días como hoy, en pleno siglo XXI aun nos faltan referentes de mujeres, no quiero ni pensar por lo que debió pasar Simone para organizar todo ese mundo filosófico e igualitario que llevaba en la cabeza pero no era capaz de encuadrar en el mundo en que ella vivía.

Yo con esta mujer empecé a lo grande, es decir, leyendo El segundo sexo; luego, tras aquel impacto lector, fui leyendo otros, hasta que no hace demasiado les recomendé una edición muy especial de “Malentendido en Moscú”… No tengo casi ningún libro de Simone de Beauvoir, todo lo que ha pasado por mis manos era de alguna amiga, o profesora, o los he tomado prestados de diferentes bibliotecas. Poco a poco quiero ir solucionando este asunto…

Con esta biografía tan peculiar de Carmen G. De la Cueva entenderemos perfectamente la manera en la que conviene acercarse a Simone de Beauvoir. Como con cualquier otro ser humano es importante empezar por el principio, la infancia y adolescencia, así como la presentación de la familia más cercana con la que convivía y creció. Y la autora lo hace mediante el reflejo de su propia vida como lectora en la vida y obra de la filósofa, y el resultado ha sido absolutamente maravilloso. La especial presentación que ha hecho Lumen lo convierte en una lectura interesante, bien estructurada, de literatura fina, ligera y atractiva para el lector, que lejos se verse apabullado ante tanta cita de la obra de la autora, lo agradece, y hace que su contenido sea muy adecuado para crear curiosidad entre las nuevas generaciones de lectoras por la obra de Simone.

¡Y como no!, también es un libro para regalar, pues el valor que le dan esas tapas duras, el diseño y las bellísimas ilustraciones de Malota, (María del Mar Hernández Fernández), hacen de Un paseo por la vida de Simone de Beauvoir una pequeña obra de arte.

Simone 2

Qué bien explica la autora que leer la obra de Simone de Beauvoir es mucho más que leer su vida y pensamiento, porque es además una forma de pasear por un tiempo y un lugar, es leer historia. He dedicado estos días a vagar por la vida de una y otra, la vida de Simone y la vida de Carmen, de sus vidas como ávidas lectoras que las convierte en mujeres críticas con el mundo que les rodea. Leo ahora a Carmen y recomiendo su libro a todas, como hace pocos días leía a Rosa Montero y hace un poquito más a Leticia Dolera y me doy cuenta de que todas se han dado cuenta de lo importante que es compartir experiencias para poder conocernos, escribirnos, exponernos para que todas comprendamos que frenar y desmontar el patriarcado depende sobre todo de nosotras mismas:

“Me ha costado casi treinta y un años de vida darme cuenta de que criticar o envidiar a otras mujeres me debilita, me causa dolor e inseguridad. Es más, el feminismo me ha ayudado a vislumbrar una idea esencial que poco a poco está cambiando mi vida y mi relación con las mujeres: desde niñas el patriarcado nos educa para competir entre nosotras, para destacar, para ser mejores que las otras, y nos convierte en enemigas. Así las cosas, era normal que Simone y Mary reaccionaran de esta forma; al fin y al cabo, Simone era la novedad la “existencialista guapa…”

Y así es como esto funciona, vamos recogiendo el testigo de las que nos preceden, nos vamos leyendo y nos vamos comprendiendo, ahora ya sabemos que cuando una mujer habla con otra mujer todo puede empezar a cambiar a su alrededor, porque Simone nos dijo que la mujer se hace, no nace, pero nosotras debemos aprender a hacernos y para ello debemos ver en otras mujeres a nuestras alidadas y no a nuestras enemigas.

Yo también, como muchas otras mujeres, tengo en mi poso lector la lectura de Mujercitas, hoy sé que me hubiese gustado poder compartir esta lectura con el resto de mis amigas, pero hay cosas de las que no se habla cuando una tiene catorce años y la cabeza llena de extrañas ideas… Carmen me ha recordado que yo, como muchas otras lectoras, fuimos y nos sentíamos como extraños personajes dentro de nuestra propia novela. Ahora, siendo ya todas adultas, vemos que lo que cada una de nosotras pretendíamos a nuestra manera era poder ser la protagonista de nuestra vida, poder conjugarnos e individualizarnos en nuestro propio verbo SER.

P.D: He terminado esta reseña, como verán, sin la necesidad de hablar de Sartre, que naturalmente está en el libro de la misma manera que estuvo en la vida de Simone de Beauvoir.

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Nosotras. Historias de mujeres y algo más, de Rosa Montero

Nosotras

Nosotras He empezado este libro casi al mismo tiempo en que Pedro Sánchez iniciaba la XII Legislatura de la democracia. Y he ido leyendo la vida de estas mujeres mientras iba conociendo el perfil de ese mar de ministras que iba nombrando…

Ni Rosa Montero en sus mejores sueños lo hubiese pensado en aquel 1995 en que publicó estas pequeñas biografías de mujeres, de sus mujeres, como ella dice, porque entiendo que es normal que cuando uno bucea en los abismos de la vida de otros, de otras en este caso, se convierten en algo tuyo, pero también, porque creo que Montero ha ido un poco más allá de la investigación y ha dejado que su alma de novelista arrope a estas mujeres para que lleguen a nosotras, las lectoras, llenas de vida y profundidad.

Ya nos dice la propia autora en su prólogo a esta edición que estamos en un momento importante de la causa antisexista, que el 8 de Marzo de 2018 ha marcado un antes y un después en la historia del feminismo, de la lucha por la igual y sobre todo en la lucha, creo yo, por la visibilidad.

Y es por eso que Nosotras, de Rosa Montero, nos viene ahora como anillo al dedo. Yo había leído en su día aquella primera edición mientras disfrutaba de mi reciente maternidad, así conocí más sobre la vida de Agatha Christie y aquel extraño asunto de su desaparición y posterior amnesia. He recordado la vida de mi querida Zenobia Camprubí, ahora que tanto sé ya sobre ella, y sobre lo que fue y pudo ser. Y cuando se habla de Zenobia no se puede dejar de pensar en María Lejárraga, de la que aun hoy hay que explicar que fue la esposa de Gregorio Martínez Sierra…

En aquel 1995, nos dice ahora Rosa Montero, que aun “había poca movida feminista y se buscaban poco los referentes”, y supongo que sí, que este es un buen momento para reeditar estas biografías tan cuidadas y acompañadas por las ilustraciones de María Herreros que le dan al libro el empaque y la imagen de gran obra que les aseguro que es.

Es posible que ahora me alegre de no saber a quién dejé en su día aquel Nosotras, o si se despistó en algún traslado de los muchos que he hecho en mi vida, pero eso ha sido lo que me ha llevado hasta esta nueva edición… Y ahora no lo lamento en absoluto, estoy encantada. Guardaré el libro y probablemente se lo regale a mi hija como suelo hacer con todos aquellos importantes en mi vida.

Para los que ya leyeron en su día estas biografías les contaré que, además de las ya conocidas de las Hermanas Bronte, Frida Kahlo, Alma Mahler o la curiosísima y terrible historia de Aurora y de su hija Hildegart Rodríguez, en esta edición de Nosotras, Rosa Montero nos ofrece algo más. Como les decía antes están las ilustraciones de todas las grandes protagonistas, y además la autora nos añade un buen puñado de minibiografías de también grandes pero desconocidas mujeres que abarca desde el año 2700 a.C  en que se tiene conocimiento de Merit Ptah, que fuera médica jefa de la corte en el Antiguo Egipto, hasta Asia Ramazan Antar, nacida en 1997 y fallecida en 2016… Y ya ven, muerta con 19 años y con motivos más que suficientes para que cierre este conjunto de pequeñas presentaciones.

Nosotras 2

Lees este libro y piensas casi de forma inmediata la cantidad de mujeres que han sido sobresalientes a pesar de lo difícil que lo han tenido siempre. La mayor parte de ellas que han destacado en el campo de las ciencias han sido autodidactas, ¿se imaginan la evolución que podría haber tenido este mundo en el que vivimos si todas estas mujeres, y tantas otras, hubieran tenido las mismas oportunidades que los hombres? Además todas y cada una de ellas se vieron solas, sin referentes, paralizadas muchas veces ante su propia inteligencia o capacidad. Me viene a la mente de las leídas, Clara Schumann, que a pesar tocar de forma virtuosa el piano y de haber compuesto varias obras que nos han llegado a través de la firma de su esposo, Robert Schumann, ella misma se resistía a creer que fuese normal que una mujer pudiera CREAR, y eso la hacía profundamente infeliz, se sentía extraña, diferente, pero Rosa Montero nos recuerda que en esa misma época ya había otras muchas mujeres creadoras que firmaban sus obras pero que, claro está, no estaban visibilizadas.

 

Y es por ello que hacen falta estos libros en que además de las mujeres que ya todos conocemos aparezcan otras igual de valiosas pero más desconocidas, y sepamos sus nombres y conozcamos sus valías y sus aportaciones a la sociedad. Rosa Montero nos muestra un buen número de ejemplos, y creo que obligación de todas nosotras es conocer, reconocer y aportar.

No sabía muy bien como terminar esta reseña, así que me decanto por lo de aportar, aportar el nombre Nubia Muñoz Calero (Cali 1940), investigadora colombiana gracias a la cual tenemos la vacuna contra el virus del papiloma humano que es el causante del cáncer de cuello de útero. El trabajo de Nubia y su equipo fue utilizado por el Dr. Harald Zur Hausen para llegar a las mismas conclusiones y en el año 2008, fueron ambos nominados al Nobel de Medicina, siéndole otorgado a él que al serle entregado ni tan siquiera hizo referencia al equipo de trabajo de Nubia, polémica en la que ella nunca ha querido entrar. Una estupenda mujer científica que defiende la enseñanza pública de la que ella salió, porque si además de ser mujer eres pobre las posibilidades de desarrollarte se reducen hasta la nada. Una historia, la de esta mujer candidata al Nobel de medicina, que se merecería no formar parte de ninguna biografía de mujeres olvidadas…

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La danza de los demonios, de Esther Singer Kreitman

La danza de los demonios

La danza de los demonios Ya sabía yo que este libro me gustaría. Y lo sabía porque había leído que era una biografía encubierta de Esther Singer Kreitman, a la que yo no conocía literariamente halando, desde luego, ¡que no soy yo tan leída, ni tan versada!  Pero verán, había leído que Esther era hermana de los escritores Israel Yehoshua, al que tampoco tenía el gusto de conocer, y de Isaac Bashevis Singer, ya saben el que fue Premio Nobel de Literatura en 1978, y del que sí tenía referencias.

¿No me digan que no les resulta interesante esta mujer cuando sabemos que en esta familia tenían un don para la escritura, y que este libro, La danza de los demonios, se publicó ya, en Polonia, en 1936?

Sobre la autora les puedo contar que nació en Bilgorai (Polonia), en 1891 y que falleció en Londres (Inglaterra), en 1954. Su familia se estableció en Varsovia y allí es donde comienza a escribir. Al parecer destruyó todos sus manuscritos cuando aceptó un matrimonio concertado y se trasladó a vivir a Bélgica y posteriormente, al estallar la Primera Guerra Mundial, a Inglaterra con su marido. Tras la II GM intentó localizar a sus hermanos, y descubrió que Israel, junto con su familia, habían fallecido en Rusia durante la Guerra, a su otro hermano, el Nobel, lo localizó en EEUU, parece ser que ella le pidió ayuda para poder trasladarse al nuevo mundo, pero … su ayuda nunca llegó.

Y no les cuento nada más que, La danza de los demonios es autobiográfico y siempre es recomendable que se acerquen a él con pocas indicaciones y muchas ilusiones.

“<Mijael, llegará a ser, con la ayuda de Dios, un gran talmudista>.
Estas palabras se las oía decir Débora algunas veces a su padre, Rev Avrom Ber, rabino de Yelejitz, en conversación con su madre, Reísele, quien además de rébbetsin, era algo así como la secretaria privada y consejera de su esposo…”

Que estupendo arranque de la novela nos hace Esther Singer Kreitman, como ven en cuatro líneas nos ha presentado y ubicado a todo el núcleo familiar. La pobre Débora se pasará toda la infancia preguntando lo que ya pregunta en esa primer página del libro, “¿Y yo qué llegaré a ser, papaíto?, pero a pesar de la insistencia, papaíto, por lo general, no le responde, o de hacerlo es para decirle que una señorita no necesita llegar a nada. Pero su madre, su referente, si había llegado a serlo…

Como saben todos los que siguen mis reseñas, esta colección de la editorial Xordica que nos está acercando a autores judíos que escribían en yiddish, nos están dado una visión, de cómo era la vida y el pensamiento de la comunidad judía en diferentes lugares, dependiendo del lugar en el que nos sitúe el narrador. Lo que hay en este libro de especial es la detallada descripción que se nos hace de su mundo desde dentro, no solo la vida familiar, que también, sobre todos su organización comunitaria, en las yeshivá, esos centros de estudio dedicados al Talmud y la Torá. Y como ya están imaginado, va a ser muy importante la visión de Esther sobre todo este mundo tan masculinizado y excluyente para la mujer.

“… Vamos, Débora, cámbiate de ropa y prepararnos un vasito de té – Pidió Reísele.

Débora no se movió. No le apetecía vestirse de nuevo como el ama de casa de cada día. Su estado de ánimo era demasiado festivo como para ponerse a avivar el fuego en el carbón del samovar.

De nuevo cruzó por su mente el pensamiento de que no era justo que su madre le exigiera a ella cambiarse de ropa, precisamente para preparar el té, cuando Mijael podía realizar igual de bien esa labor.

Sin embargo, recapacitó: la habían mimado y vestido tan bien que no dijo nada, se cambió de ropa y atendió el samovar…”

Así pues, les puedo contar que nuestra amiga Esther se ha convertido en Débora, que nace en una curiosa familia. Su padre es un Rabino muy peculiar, su madre es una mujer, no menos especial y con formación, cosa muy extraña en ese ambiente, pero viene de otra no menos curiosa familia donde el padre, también Rabino, sí apoyó la formación de su hija.

Desgraciadamente, no será el caso de nuestra joven amiga, que sí ansía leer y formarse, y de hecho lo hace pero al margen y sin la autorización, claro está, de su familia. No es el caso, naturalmente, y como han podido leer en ese fragmento, de su hermano Mijael, llamado a seguir los pasos de su padre. Un hermano que no pierde ocasión para menospreciarla y humillarla.

La familia se va desplazando desde pequeños pueblos hasta la gran Varsovia, donde definitivamente Débora encontrará la posibilidad de cambiar el destino de su vida y ello es así, porque es una mujer muy inteligente que sabe aprovechar las oportunidades, reponerse a ese padre que no la valora en absoluto, a un hermano que la desprecia directamente y a una madre a la que es muy difícil comprender en ese papel.

No es fácil leer estos libros, y no porque sean lecturas de difícil comprensión, que en absoluto lo son, sino porque son historias de las que no sales igual que cuando entras, estamos ante una literatura que nos abre una ventana a un mundo del pasado y nos hace reflexionar sobre el presente y es por ello que persiste el interés en sus lecturas.

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El monasterio, de Luis Zueco

Dos años han pasado desde la última vez que hablamos de Luis Zueco, un autor ya referente en el mundillo de la novela histórica, pero también, y eso es algo que no debemos olvidar, de las grandes intrigas; algo que parece ir especialmente vinculado a la historia de cualquier país, nación o reino.

Iniciábamos esta aventura con El Castillo, novela en la que veíamos el nacimiento y gran expansión del Reino de Aragón.  Loarre, un castillo sin el que no hubiese sido posible la reconquista, ni el nacimiento de la España que hoy conocemos. La segunda novela fue La ciudad, una historia perfectamente entretejida que se desarrolla en la bella ciudad medieval de Albarracín.

Al parece ha dicho el autor que llega la hora de cerrar esta trilogía, así llamada aunque no comparte ni tramas ni personajes, ni tan siquiera se sigue en el tiempo, y lo hace con este libro titulado El Monasterio, que nos sitúa en esa misma época medieval por la que nos ha paseado en sus anteriores novelas. En concreto nos vamos al Siglo XIV y a uno de los más importantes monasterios del Cister, el primero en el Reino de Aragón, Santa María de Veruela, situando este último Thriller en ese impresionante Moncayo, azul y blanco, del que tanto hablaron los poetas. Esa gran montaña de más de 2000 metros de altura que es la separación casi natural de los reinos de Aragón, Castilla y Navarra. No es de extrañar que el Cister eligiera este enclave para Veruela, indaguen sobre los lugares en los que han dejado huella con sus extraordinarios monasterios, todos en entornos bellísimos pero sobre todo estratégicos.

Así que estamos en plena época de la llamada Guerra de los Dos Pedros, Pedro I de Castilla y Pedro IV de Aragón, además de todos contra todos, con incursiones de franceses e ingleses en la península para apoyar, según su propio beneficio, a unos u otros.

En este escenario llega hasta el monasterio el joven Bizén de Ayerbe, ayudante del Notario Real de Zaragoza, con el fin de reclamar los restos del infante Alfonso que reposan en el interior del monasterio. Algo que naturalmente no le podrán fácil ni el Abad, ni el Prior, ni ninguno de los que habitan en Veruela, cada cual por sus personales, misteriosas y oscuras razones. Uno de los monjes aparecerá asesinado y a partir de ahí empezamos a desentramar uno de los muchos misterios que esconde El Monasterio.

Una vez más el autor nos mezcla personajes reales con ficticios, y utiliza mucho de la tradición popular más oscura de la zona. Recuerden, y para ello pueden releer las leyendas de Becquer, ya saben que pasó un tiempo en ese monasterio, que el Moncayo y su zona de influencia ha sido siempre un terreno envuelto en temibles y terribles leyendas, incluso sigue existiendo en la actualidad Trasmoz, un pueblo en la falda de la gran montaña, sobre el que pesan, y así lo recuerda Luis Zueco en El Monasterio, terribles historias de brujería y aquelarres, habiendo sido excomulgado el pueblo entero y sus habitantes ya en el Siglo XII, llegando así hasta nuestros días.

El autor sabe mucho sobre estos temas y esta zona, pues no podemos dejar de mencionar que es de Borja, y si de algo saben los borjanos es de vino, de castillos, monasterios y de la influencia del Moncayo en su forma de vida… ¡¿He dicho vino?! Pues sí, este será otro asunto no ajeno a esta historia.

Un monasterio del cister era mucho más de lo que hoy entendemos como tal, entonces eran recintos amurallados que se convertían en auténticas ciudades donde se producía de todo para poder subsistir.

El libro tiene una potente trama dentro de lo que es estrictamente el interior del monasterio pero naturalmente la historia sale extramuros para poder llevarnos por la zona y mostrarnos la forma de vida de los lugareños. Quien ha leído ya alguno de sus libros sabe que son tramas que enganchan con facilidad al lector y le lleva de la mano por un tiempo pasado bien recreado.

Podría decirles que conozco bien la zona, de hecho ya siendo pequeña estuve de campamentos en un pueblecito llamado Vera de Moncayo, y ya saben que uno de niño es mucho más receptivo a estas cosas de brujas y de cuentos. Pero he vuelto al Moncayo muchas veces, y he estado en el Monasterio de Santa María de Veruela, una maravilla que no deberían dejar de visitar ahora que está completamente restaurado, creo que pronto se convertirá en Parador Nacional.

Donde no he estado nunca ha sido en Trasmoz, y debería, porque allí está la casa del poeta a la que he sido invitada en alguna ocasión, una edificación de piedra bajo el castillo que la Editorial Olifante compró al Ayuntamiento de Trasmoz, es una residencia de trabajo con estancias de un mes para poetas, los poetas que allí van deben ceder sus manuscritos y realizar algún encuentro con los vecinos… Igual que se invita a los poetas, yo les invito a todos ustedes a leer El Monasterio, y a visitar el Moncayo, y verlo desde las distintas perspectivas y orientaciones, y a visitar Veruela, y los pueblos de la zona, seguro que se acercarán a Borja y no se irán sin comprar algo de vino en alguna de sus bodegas. Yo, de momento, me voy a acercar a Trasmoz, no descarto que allí puedan vivir en directo algún que otro aquelarre 😉

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Hipatia. La verdad en las matemáticas

HIPATIA

 

HIPATIAHay ya muchos colegios que se están haciendo con esta interesante colección de tebeos de la Colección Científicos que nos hablan y nos muestran las vidas de los más importantes científicos de la historia. Ya son unos cuantos aquellos de los que les he hablado según han ido apareciendo en el mercado. Incluso un par de ellos aparecen en el libro titulado Manual de Linternas: Incursiones, excursiones y reflexiones científicas, otro libro, por cierto, que tampoco debería faltar en ningún Instituto de este país.

Pues bien, aquí vengo ahora henchida de alegría a hablarles de Hipatia. La verdad en las matemáticas.

No es la primera vez que alguien me habla de lo importante que son las matemáticas para la filosofía ¿O era lo importante que es la filosofía para las matemáticas? Pues verán, ahora, después de haber conocido la vida y el pensamiento de esta mujer, creo que ambos planteamientos son ciertos.

Hipatia nació sobre el año 355, y tuvo suerte de hacerlo en Alejandría pues por aquel entonces era una importante provincia romana de Egipto en la que había un gran movimiento intelectual y en la que se concentraba el “Museo”, así llamado por incluir en su espacio un templo dedicado a las Musas, las Divinidades de las artes y el Conocimiento ¡Al parecer en el Museo ya se estudiaba anatomía examinando cadáveres! Recordemos las penurias que debió pasar Miguel Servet más de mil años después…

Así pues, fue afortunada por nacer en Alejandría pero no menos afortunada por ser hija del famoso matemático Téon, que era miembro del Museo, gracias a ello pudo formarse desde pequeña aunque está claro que además de formación había una especial predisposición al estudio y en especial de las ciencias.

A pesar de todo esto, Hipatia no lo tuvo fácil pues le tocó vivir tiempos conflictivos, ya que si bien Alejandría, como les he contado, era una ciudad muy cultural, también la diversidad la hacía estar siempre amenazada por los fanáticos … Esto parece que sigue siendo igual pasen los siglos que pasen ¡Qué triste!

Hace muy poco he sabido que existe una enfermedad llamada discalculia, que es algo así como lo que produce la dislexia en el lenguaje, por ello los niños que la sufren tienen dificultades para entender los números, y sin ellos no pueden enfrentarse al cálculo mental ni, naturalmente, al proceso matemático. Pues bien, cuando leía sobre esto pensaba en las palabras de Hipatia:

“Para comprender el universo, enseña Platón, tenemos que entender lo abstracto. Por ejemplo, aunque todos conocemos el número tres y hemos visto cosas en grupos de tres, nunca hemos visto el número tres. Lo mismo ocurre con la verdad, o la belleza, no se puede ver ni tocar, pero todos comprendemos lo que son…”

Y esta reflexión sobre Platón me lleva a pensar lo que las diversas materias se pueden ayudar para hacernos más fácil y accesible el estudio a todos. La importancia de que los maestros tengan una formación integral, como la que tenía Hipatia y por la que era capaz de llegar de una forma tan cercana a sus alumnos.

La biblioteca, el gran sueño de esta mujer, tener la más extensa biblioteca de todo el mundo, me ha llamado mucho la atención que a todos los barcos que atracaban en Alejandría se les obligaba a dejar que se hicieran copias de los libros que llevaban a bordo.

Al final del cómic encontramos dibujos de otros científicos y filósofos muy importantes en la historia. También hay un pequeño apartado dedicado a otras tres mujeres de la época de Hipatia que fueron también educadas en la filosofía y las matemáticas; y como siempre al final encontramos esos interesantes bocetos de los dibujos con los que han trabajado, algo que interesa mucho a todos aquellos chavales que les interesa aprender técnica de dibujo.

Pues ya ven, que sigue Jordi Bayarri empeñado en que nos acerquemos junto a nuestros chavales al mundo de la ciencia de la mano de los más importantes personajes que nos ha dado la historia, y que yo se lo agradezco, y que también le agradezco que haya pensado en Hipatia para poder unir el mundo de las ciencias con el del pensamiento y las letras, porque a alguien se le ha ocurrido, en esta actualidad que nos toca vivir, la brillante idea de que la filosofía podía desaparecer como asignatura obligatoria… Espero que aquellos que se vayan a dedicar a la biotecnología o cosas por el estilo, se acerquen también a la filosofía con un mismo fin, buscar la verdad y mejorar la vida para todos por igual.

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La tentación del perdón, de Donna Leon 

la tentacion del perdon
la tentacion del perdonDesde que leí Piedras ensangrentadas creo que ya he seguido atenta  a todas las novedades de Donna  Leon, esta autora es nacida en  New Jersey pero imagino que llevando más de treinta años residiendo en Venecia, podría considerarse como una veneciana más… ¿O no? Esa misma pregunta se hacen en algún momento en esta nueva historia de la autora.
 Ya saben que yo no vivo en la ciudad que me vio nacer, Valls, tampoco en Zaragoza, donde pasé mi juventud y unos extraordinarios años de mis vida, ahora vivo en la Capital de la comarca de las Cinco Villas, una localidad agrícola en la que siempre digo que hay gente estupenda y un par de buenas iglesias que ver… ¡Y mucho Románico a todo nuestro alrededor! Los ejeanos son un poco como los venecianos, si no has nacido allí, nunca terminas de ser reconocido como tal, incluso aunque les hayas aportado algún hijo con el que ampliar su Registro Civil.  😀
Pero era de la novela de lo que yo venía a hablarles y no de mi vida, así que allá vamos. Donna Leon siempre ha sido muy comprometida con los temas que toca en cada uno de sus libros, y eso me gusta. En La tentación del perdón han sido bastantes las páginas que han quedado marcadas y debidamente subrayadas por mi lapicero.
“- ¿Usted cree que la Ley está bien hecha? – preguntó, cosa que sorprendió al commissario.
Brunetti no se sentía obligado y tampoco tenía ganas de dar su opinión sobre el sistema legal y judicial.
-Lo que usted y yo pensemos de la ley no importa.- se limitó a decir.
-¿Y qué importa?
-Que los inocentes estén protegidos. Eso es lo que las leyes deben hacer.
En el fondo, Brunetti no lo creía. Las leyes aprobadas por los que ostentaban el poder, estaban pensadas para mantenerlos en él. Si además protegían a las personas inocentes, perfecto; pero no se trataba más que de un efecto secundario de agradecer.
-No lo había pensado así. –confesó ella.
Brunetti, que tampoco, se permitió encogerse de hombros.
-Supongo que la mayoría de las personas no piensan mucho en la función de la ley. …”
 Ya ven que fuerte nos entra en sus primeras páginas, concretamente en la 39,  y es que en esta ocasión, los paseos por nuestra querida Venecia, van a tener que ver con la visita que una professoressa, compañera de Paola, (esposa de Brunetti) le hace a éste en la comisaria. Por otro lado andaremos también ocupados con un problema de filtraciones dentro de la Questura. Y como no, también nos asomaremos a casa de los Brnetti para compartir algún rato de convivencia familiar y poder hojear las lecturas de Guido, que en este caso será Antígona.
Muchas y muy interesantes son las cuestiones que plantea Donna Leon, una novela muy adecuada para debatir en cualquier club de lectura, pues son muchos los temas que nos plantea y que van derivando de la vida misma.
“El camarero se acercó a la mesa, pero Griffoni lo alejó con un gesto de la mano. Luego abrió la boca, la cerró y respiró muy hondo cinco o seis veces. Estiró el brazo y le posó la mano en el antebrazo.
-Discúlpame, Guido. Me pone fatal oír cosas así.
-¿Qué cosas?
-A hombres justificando la violencia contra las mujeres pensando que la gente creerá que no les quedaba más remedio. Estoy asqueada de oír cosas así y de que la gente se lo trague. La mató porque estaba perdiendo el control sobre ella; así de fácil. Lo demás es una cortina de humo  que apela a nuestro deseo de sentirnos bien con nosotros mismos por se tan tolerantes con otras culturas. Pero es todo falso, falso falso. …”
Estas cosas tan estupendas pasan cuando coges un libro de esta autora, que nada está en la novela por estar, que todo es comentable y por ello sus novelas, siendo novela negra, son tan interesantes para poder desmenuzarlas en los clubs de lectura.
Y ya ven, en el fondo de todo ese título tan seductor: La tentación del perdón.
¿Quién no ha tenido alguna vez la tentación de convertirse en Dios todopoderoso y, dentro de sus posibilidades, perdonar malas actitudes o incluso hechos criminales?
Pues bien, si reflexionamos sobre este tema en la intimidad, a la vista de las noticias que tenemos cada día, podemos darnos cuenta de que en muchas ocasiones, aun no verbalizándolo, estamos perdonando comportamientos que no se corresponden con el ordenamiento jurídico, porque entendemos que la ley es muy dura o no tiene en cuenta las especiales circunstancias ¿A cuántos de nosotros nos repugna que alguien defraude a hacienda? ¿Qué tenga un pequeño negocio en casa sin pagar los impuestos correspondientes? ¿Pagar sin IVA? …
Muchos son los delitos que se comenten a nuestro alrededor a los que damos nuestro perdón o por lo menos nuestro mirar para otro lado…
¿Qué hará Guido Brunetti?
Cualquier día me marcho de nuevo a Venecia, antes de que deje de ser la ciudad que yo conozco, la ciudad que amo, con sus casas y sus habitantes venecianos, antes de que la invasión de los trasatlánticos la inunde por competo y se convierta finalmente en una especie de Disneyland Venecia.
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El coleccionista de atardeceres, de Óscar Guerrero

El coleccionista de atardeceres

 

El coleccionista de atardeceresYa saben que me suelo dejar llevar por cosas muy variadas para seleccionar mis lecturas. En esta ocasión ha sido definitivamente el título del libro, ni tan siquiera miré la contraportada; y en cuanto a la portada puede parecer poco llamativa para los que no son amantes de la fotografía, pero interesante para quienes se fijan en los pequeños detalles que marcan la diferencia entre una imagen y una obra de arte.

El coleccionista de atardeceres es, así, de entrada, una brillante novela, una historia en la que Óscar Guerrero nos lleva desde el Madrid de hoy hasta el París ocupado de la Segunda Guerra Mundial. También viajamos por otras ciudades como Barcelona y Hamburgo…  Incluso es posible que cambiemos de continente ¡Pero no les voy a contar todo!

Es una novela negra, donde la intriga nos acompaña por todas y cada una de sus páginas, una historia en la que reconocemos la Europa de hoy pero también aquella oscura Europa de los años cuarenta.

Cuando hablamos de París hablamos de pintura, de dibujo, fotografía, de moda, cine, literatura, de luz, hablamos de arte en general; y si hablamos del París ocupado, seguimos hablando de todo eso pero sin luz, porque a nadie se le escapa que también debemos hablar de lo peor que rodea en general al mundo del arte, y fundamentalmente del expolio que sufrieron las familias judías de sus colecciones de arte por parte de los nazis, con el silencio y el mirar para otro lado de la mayoría de los que con ello se lucraban, fueran o no de ideología nazi. El arte, como el dinero, mueve las más bajas pasiones.

Andrea, a la muerte de su tío Jürgen, en 2007, y ya como mayor accionista y heredera, debe ponerse al frente del gran imperio empresarial de su familia con sede en Hamburgo. Entre los legados recibidos en el testamento de su tío se encuentran, además de las acciones de la empresa, una impresionante colección de obras de arte. Para replantear el cambio que va a tener que dar su vida necesita rodearse de personas de suma confianza entre los que encontraremos a Hans, Marc y Topo, que formarán con ella el sólido equipo que deberá desentrañar un gran misterio. A través de ellos llegaremos a conocer a los más curiosos y oscuros personajes del pasado: Andrew Preston y Ángela Bonafonte.

La amistad de Andrea y Marc viene de una antigua relación amorosa entre ambos, pero como con el resto de su equipo lo que prevalece es la relación de amistad y confianza. Es difícil decidir a lo largo de la vida quiénes son las personas en las que podemos confiar y apoyarnos, pero yo creo que todos hemos tenido o tenemos amigos con los que nos vemos dos o tres veces al año pero que sabemos que allí estarán para lo que haga falta, y los reencuentros siempre son momentos felices.

El inicio de El coleccionista de atardeceres, como pueden ver, nos mete directamente en faena, así será a lo largo de toda la obra, un narrador entretenido y directo que va dirigiendo nuestra mirada y nuestros pasos:

“Madrid, febrero de 2008

Si todo cuadro es un enigma, el que tenía Sara López sobre su caballete lo era por partida doble. La restauradora remojó el pincel en el pequeño cuenco con agua y, tras escurrirlo, lo dejó con delicadeza en la tabla de madera sobre la que descansaban en aparente desorden alcoholes, bastoncillos de algodón, pinceles y otros utensilios de restauración. Después, con calma, se quitó los guantes mientras repasaba por última vez la zona del cuadro en la que había estado trabajando los últimos días…”

Pinturas y fotografías, presente y pasado, misterios y enigmas… Y personajes, muchos y muy variados, y todos interesantes y bien perfilados, teniendo profundidad aquellos sobre los que más peso literario recae. El autor sabe mantener durante las casi quinientas páginas que tiene el libro la intensidad de la trama y el interés activo, e incluso podríamos decir adictivo, del devenir de la historia, por lo menos en mi caso, y sin descuidar en ningún momento la calidad literaria de la obra.

Óscar Guerrero va desenvolviéndonos este regalo literario, desentrañando la historia sin prisa, porque estamos ante un libro que se lee con placer, yo me he dejado arrastrar por distintos tiempos y lugares siendo observadora privilegiada de diversos actos del pasado que han trascendido a la actualidad. Y eso es lo bueno, fiarte del autor y dejarte llevar.

En El coleccionista de atardeceres lo que pesa es el misterio de la historia que nos van desentrañando, cuando parece que ya está desvelada siempre queda un fleco abierto con el que debemos continuar hasta dejarlo perfectamente cerrado. Finalmente al lector queda con la sensación de que ya está todo dicho, de que todo cuadra y puede cerrar el libro… Y pensar.

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Morder la manzana, de Letricia Dolera

Morder la manzana

Morder la manzana Yo siempre me he manifestado abiertamente feminista. Lo fui desde muy pequeña, supongo que es lo que tiene ser niña y nacer en una casa en el que ya por delante de ti hay un niño. Si eres observadora llegas a darte cuenta de que ciertos privilegios no son porque él sea mayor, sino porque es niño. Y algo va haciendo que luches contra algunas desigualdades desde la más tierna infancia. Eso sí, mi madre es muy buena gente y si en algo ha sido responsable de esas desigualdades siempre ha sido inducida por el tremendo influjo que ejerce el patriarcado en todas nosotras.

Supongo que verdadera conciencia del poder del “Patriarcado” y de la discriminación como “mujer” por el hecho de serlo, los descubrí cuando un monje, me prohibió la entrada a la Cartuja de Aula Dei de Zaragoza cuando servidora no contaba más de 12 años, aduciendo, como única explicación que yo era “el pecado y la carne” y que no podía pasar (ni yo ni ninguna de las otras chicas, aunque sí los chicos ) al convento en el que había unas pinturas de Goya que pretendíamos ver. Ya ven, nosotras que no habíamos abandonado casi la infancia ya nos encontrábamos con las duras palabras de un Cartujo, al que taladramos con nuestras miradas y nuestras preguntas.

Alfonso Milian fue el sacerdote que nos llevó hasta allí aun sabiendo que las chicas no podríamos entrar, a él le agradeceré siempre que me enseñara a mirar el mundo de otra manera, siendo crítica con todo lo que me rodea, incluso con la propia Iglesia (Tan patriarcal ella, a la que también le vendrá bien una amplia revisión).

Quienes siguen este blog saben que soy feminista porque mi feminismo es bastante militante. Hace años no éramos muchas las que nos definíamos, al albor de las palabras de la RAE, como feministas. Éramos esas cuatro locas que pensábamos que cambiar el mundo y hacerlo igualitario era justo y debía ser posible.

Cada día es mayor el número de gente joven que pide información sobre libros que hablen de feminismo, pero empezar, hoy por hoy, con El segundo sexo de Simone de Beauvoir o cualquiera de los de Virginia Woolf, incluso con algo de Pardo Bazán podría ser complicado, así que iniciarse con un libro como este de Leticia Dolera, podría estar bien, entre otras muchas cosas porque, ella es joven y nos cuenta las cosas de manera sencilla, pero además lo hace desde esa primera persona del singular que tanto gusta en este tipo de libros a la gente más joven.

“Morder la manzana. La revolución será feminista o no será”, se inicia con una larga serie de agradecimientos que ya te acercan a la autora, porque si cualquiera tuviera que agradecer lo mucho o poco que tuviese de feminista, al primer lugar que hay que girar la mirada es a la propia familia, allí están nuestras madres y nuestra tías, e incluso nuestras abuelas que en alguna ocasión nos han empujado un poco más allá de lo que autorizaba la previsión de nuestras madres.

Leticia Dolera viene a contarnos su experiencia personal y de paso a reflexionar sobre la vida, esta vida que estamos viviendo y sobre la que hoy tenemos el firme convencimiento de que tenemos la auténtica posibilidad de hacer cambiar, o cuando menos de poder decir ya en voz alta cuales son las cosas que urge modificar. Y desde luego es cierto que todo empieza cuando una mujer habla con otra mujer… Así que si tienes con quien hablar, habla, peor si no tienes con quien hablar, lee. Y verás como eso que creías que solo te había pasado a ti resulta que le pasa a la mayoría de las mujeres, aun cuando en determinados entornos algunas nunca lo reconocerán.

Estamos ante un libro de capítulos cortos y muy directos. Donde contará, como les decía, episodios de su vida, reflexiones con sus amigas, y un valiente análisis muy crítico sobre el machismo que sufrimos. Digo valiente porque no es una mujer que se haya subido ahora al carro del feminismo, lleva muchos años denunciando tanto desde sus cuentas de las redes sociales como desde los micrófonos siempre que se le da la ocasión.

Y no, no habla solo de los abusos o discriminación que sufren las actrices, que va, habla de los actos machistas y micromachistas que debemos sufrir todos y cada uno de los días. Reflexiona sobre lo difícil que resulta ser feminista o no ser machista en una sociedad estructuralmente patriarcal.

“Los prejuicios son mucho más difíciles de cambiar porque no se sustentan en la lógica ni en la razón, sino en lo subjetivo y lo emocional y ahí como se llega no es a través de una ley, es a través del relato cultural…”.

Dolera hace un buen trabajo para llevarnos a esas lecturas de las que les hablaba en el inicio, pero también a otras muchas en las que se ha documentado. Porque antes les hablaba de lo importantes que son los referentes cercanos (madres, tías, abuelas…), pero las mujeres, como colectivo, necesitamos referentes culturales y artísticos porque el alma de las personas se forja de ellos, y sobre las mujeres los hay, pero hay que buscar para encontrar. Las mujeres tenemos que leer más a las mujeres, no solo sobre mujeres.

No hay tema con el que no arriesgue la autora, Morder la manzana tiene fuerza, entiendo que haya tenido tan buena acogida, y tiene calidad, y tiene humor, y siendo de fácil lectura tiene profundidad, te deja con una buena sensación. Porque al final, hay muchas cosas de tu vida que no llegas a comentar con nadie y como decíamos al principio y yo creo que es fundamental:

“Todo empieza cuando una mujer habla con otra mujer”… Y no hablan especialmente de hombres 😉

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Joaquín Sabina: Perdonen la tristeza, de Javier Menéndez Flores

Joaquíin Sabina

Joaquíin Sabina No soy la fan número Uno de Sabina, ese título creo que lo ostenta una tal María R., pero siempre me han gustado las letras de sus canciones. Al ver este libro pensé que en realidad tampoco sabía demasiado sobre su vida y esta podía ser una buena ocasión para conocerle más allá de ese par de conciertos a los que he acudido o, o las entrevistas que he leído o escuchado en prensa escrita, radio o televisión.

Por otra parte, y antes de decidirme por la lectura del libro también pensé que al ser una biografía autorizada por el cantautor, también sería condescendiente con él, pero aun así ya tenía el gusanillo metido en el cuerpo y quería saber más sobre este hombre, al escritor no lo conocía, se llama Javier Menéndez Flores y es periodista, y al parecer ha escrito ya casi una docena de libros, muchos de ellos son biografías de gente famosa, así que perdonen mi ignorancia.
Este es un libro que amplia o completa otro que fue editado en 2001 y que tenía el mismo título, por lo que estamos hablando de una nueva edición ampliada y, tal como les he comentado antes, autorizada en esta ocasión, por el propio cantautor.

No sabría decirles en qué momento conocí a Sabina, ni que canción es la primera que canté de él, pero sí recuerdo la primera vez que fui a verlo a un concierto, fue en Zaragoza y actuaba con Javier Krae y Alberto Pérez, sería por los primeros años de los 80, y sí, yo era una jovencita muy especial en gustos musicales 😀

Allá donde se cruzan los caminos,
donde el mar no se puede concebir,
donde regresa siempre el fugitivo,
pongamos que hablo de Madrid.

Donde el deseo viaja en ascensores,
un agujero queda para mí,
que me dejo la vida en sus rincones,
pongamos que hablo de Madrid.

Las niñas ya no quieren ser princesas,
y a los niños les da por perseguir
el mar dentro de un vaso de ginebra,
pongamos que hablo de Madrid.

Los pájaros visitan al psiquiatra,
las estrellas se olvidan de salir,
la muerte viaja en ambulancias blancas,
pongamos que hablo de Madrid.
El sol es una estufa de butano,
la vida un metro a punto de partir,
hay una jeringuilla en el lavabo,
pongamos que hablo de Madrid.

Cuando la muerte venga a visitarme,
que me lleven al sur donde nací,
aquí no queda sitio para nadie,
pongamos que hablo de Madrid

El libro nos cuenta que esta canción, que aparece en su álbum “Malas compañías” (1980) ha tenido a lo largo de su historia dos finales, es más que probable que muchos de ustedes conozcan los dos, este que es el original de la canción y el que realmente a mí me gusta y le da sentido a la canción, el otro representa la comunión entre el autor y la ciudad en la que quiere vivir por toda la eternidad, renunciando ya a ese sur que siempre habría añorado.

Me gustan esas letras eternas de Sabina que alguien creería casi imposibles de aprender, esa mirada a lo más triste de la vida, parece que todo es juerga y alcohol pero debajo está siempre esa decadencia del paso de la vida. Incluso las celebraciones parecen tristes en su boca y en su pluma.

En otra ocasión fui a verlo debió de ser por Septiembre del año 2000, después tuve ocasión, cuando cantaba con Serrat, pero aun queriendo no fui y es difícil entender porqué ya no podía ir a oír cantar a estos dos grandes poetas… Quizá a un recital poético sí habría ido.

Joaquín Sabina nació en 1949 en Úbeda, es difícil nacer en esas tierras y no ser poeta, y los poetas vuelan tras sus sueños, como lo hizo tras esa primera novia a la que su padre, notario de Úbeda, se lleva hasta Granollers. Nuestro poeta decide acampar junto a la casa durante unos días… Pero como siempre a lo largo de su vida, le toca seguir volando.

Terminados los estudios secundarios, su padre le regala la primera guitarra. Y el poeta se tornará en cantautor.

En 1968 inicia sus estudios de Filología en Granada, y allí iniciará su nueva vida que llega fuertemente politizada. En 1970 se declara en España el estado de excepción y su propio padre lo detiene. No tardaría mucho en tener que salir al exilio a Londres, de donde ya no regresaría hasta la muerte del dictador.

La verdad es que todo esto está muy bien narrado por el autor, se hace entretenida la lectura y a través de ella podemos ir viendo los hechos que hacen ir madurando al Sabina y como se va consolidando su compromiso político, pero también veremos de donde nacen su forma de hacer poesía a través de las canciones y reportajes periodísticos. Del compromiso político, de sus amores y sobre todo de sus desamores, las mujeres y Sabina… Todo un mundo.

Por “Perdonen la tristeza” van pasando sus letras, imágenes, y nombres muy vinculados a su vida ya plenamente asentada en España. Y va pasando su discografía, toda, y acompañada de imágenes exclusivas cedidas, por lo visto por el propio autor, también sus ídolos de los que están impregnadas sus composiciones: J.J. Cale, Tom Waitts y Bo Dylan entre otros pero principalmente.

19 y 500 noches parece que es el GRAN Álbum del autor, pero sobre todo es una de las canciones que pasará a la historia de la música de este país, y aunque ustedes no se lo crean, muchos de los que dicen que no son capaces de aprenderse la tabla de valencias han podido aprenderse su letra:

Lo nuestro duró
lo que duran dos peces de hielo
en un güisqui on the rocks,
en vez de fingir
o estrellarme una copa de celos
le dio por reír.
De pronto me vi
como un perro de nadie
ladrando a las puertas del cielo.
Me dejó un neceser con agravios,
la miel en los labios
y escarcha en el pelo.
Tenían razón
mis amantes en eso de que antes
el malo era yo,
con una excepción:
esta vez, yo quería querer quererla
y ella no.
Así que se fue,
me dejó el corazón en los huesos
y yo de rodillas
desde el taxi
y haciendo un exceso
me tiró dos besos,
uno por mejilla.
Y regresé
a la maldición del cajón sin su ropa,
a la perdición de los bares de copas,
a las cenicientas de saldo y esquina,
y por esas ventas del fino Laína,
pagando las cuentas de gente sin alma
que pierde la calma con la cocaína,
volviéndome loco,
derrochando la bolsa y la vida
la fui, poco a poco,
dando por perdida.
Y eso que yo,
para no agobiar con flores a María,
para no asediarla con mi antología
de sábanas frías y alcobas vacías,
para no comprarla con bisutería
ni ser el fantoche que va en romería
con la cofradía del Santo Reproche,
tanto la quería
que tardé en aprender a olvidarla
diecinueve días
y quinientas noches.
Dijo hola y adiós,
y el portazo sonó
como un signo de interrogación,
sospecho que así
se vengaba, a través del olvido,
Cupido de mí.
No pido perdón,
¿para qué? si me va a perdonar
porque ya no le importa…
siempre tuvo la frente muy alta
la lengua muy larga
y la falda muy corta.
Me abandonó
como se abandonan
los zapatos viejos,
destrozó el cristal
de mis gafas de lejos,
sacó el espejo
su vivo retrato,
y fui tan torero
por los callejones del juego y el vino
que ayer el portero me echó del casino
de Torrelodones.
Que pena tan grande,
negaría el Santo Sacramento
en el mismo momento
que ella me lo mande.
Y eso que yo…
Y regresé…

Y ya ven que como les decía las letras de Sabina son las más largas del mundo, y tan “extrañas como un pato en el Manzanares…”, No es de extrañar que al final del libro nos encontremos con “Cien perlas para la posteridad”, Sabinismos y sabinadas, le llaman, frases de Sabina que seguramente no les dejarán indiferentes, algunas divertidas, otras estrafalarias pero otras también necesarias.

 

El libro se cierra con algunas reseñas cobre el autor de gentes del mundo de la literatura en particular y de las artes en general: Serrat, Muñoz Molina, Juan Echanove… Ya ven gentes que en general le quieren y también sienten por él cierta admiración. Si les gusta Sabina y quieren saberlo todo de él, seguramente este es el libro que andaban buscando.

Y si he de quedarme con unos versos …

“…Se escapo de una cárcel de amor,
de un delirio de alcohol,
de mil noches en vela
Se dejo el corazón en Madrid
quien supiera reí­r
Como llora Chavela!”

 

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Reparación del fuego, de Fernando Gil Villa

Recibo el último poemario de mi paisano Fernando Gil Villa, editado por la diputación de Salamanca, ya saben que él es catedrático de esa Universidad, en más de una ocasión lo he traído a estas páginas para hablarles de su poesía o de sus novelas. Hace muy poquito les hablaba de su último poemario titulado La voz y el sigilo publicado por la editorial Olifante (2017).

Siempre me resulta difícil reseñar poesía, porque si normalmente vengo aquí a hablarles de lo que un libro me ha hecho sentir a través de su historia, además claro está de si literariamente hablando está correcto, en un poemario las sensaciones van apareciendo verso a verso, poema a poema, y siempre es mucho más difícil hablar de sentimientos que de historias, y cada poemas te lleva a un universo diferente aun cuando todos ellos puedan compartir una misma idea genérica.

Así empieza este poemario tras el Prólogo de Ricardo Pochtar, en el que nos habla de que el libro le ha transmitido una palabra por encima de las demás: REPARACIÓN

REPARACIÓN DEL FUEGO

Un fuego
inducido
nos calienta.

Por las profundidades corre
por obligación
el fuego verdadero.

No busca su reparación la venganza
-pues hace tiempo no pelean
dioses y hombres-
sino devolver al estómago
un poco de tranquilidad:
poner a cocer el alma
en el puchero matutino
a la vez que las patatas
mientras el gallo canta y el gato
transmite en su bostezo una idea de
felicidad.

Tras esta reparación del fuego, poco más adelante nos propone la “reparación del Barco”, … lo que hace del barco su fantasma/es el sabor de la soledad/a ausencia reciente/la forma de comportarse la madera/tan besada por el agua.

Para aquellos relacionados como yo con el mundo del Derecho, no nos pasa por alto este pequeño pero impactante poema.

LA MALA PALABRA

Calumnia que algo queda:
el cuerpo incorrupto de la
sonrisa congelada.

Es cierto que el poeta, en esta ocasión, nos llega más reparador, pero sobre todo mucho más cercano, supongo que así regresa una vez purificado por el fuego, el fuego que siempre le acompaña en su versos…

PROMETEO

Él me enseñó el camino.
Hacia fuego frotando versos
y yo después no me dormía.
aquél fuego no se apagaba,
no cedía aquel frotar
las almas con palabras .

lo que queda del verso es beso
de muerte derrotada.

Y así, reparación a reparación nos va llevando a través del tiempo, de las verdades, de los sueños, del aire, de la tierra, de dioses y de hombres… Eso tienen de bueno los poemas que cada uno nos lleva a ese espacio interior a través de palabras y sentimientos ajenos.
Y desde luego que cada poeta es una subespecie propia

SUBESPECIES DE POETAS
Hay poetas
orgullosos de su obra
y poetas que viven no ya
del despojo de la heráldica
-como dice un buen amigo-
sino del mismo
ser.

Ahora que ya todo el mundo tira lo que se estropea, es interesante leer a aquellos que nos ofrecen la reparación.

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Día 8 de Marzo

Emily Dickinson

Emily DickinsonEl otro día les contaba cómo me gustan las canciones de Rozalén porque me resulta una mujer inspiradora, también hablaba de lo mucho me gusta reseñar libros de mujeres inspiradoras, ya saben, mujeres que hablan de la vida de otras mujeres que a la vez son el reflejo de esta sociedad. Las mujeres necesitamos esos referentes que siempre se nos han hurtado en la historia en general y en el mundo de las artes en particular, que al final, son los referentes emocionales de los que se nutre el alma del ser humano.

Nací a la conciencia feminista con unos doce años a través un curioso libro titulado Cartas a una idiota española, de la que fuera histórica representante feminista española Lidia Falcón, y de ella salté a otras lecturas, a mujeres como Rosa Montero, Almudena Grandes o Maruja Torres… Y creces y vas llegando a otras autoras como Simone de Beauvoir, Virginia Woolf o Emily Dickinson cuya imagen, de la ilustradora Paula Bonet, preside mis palabras.

Empiezas a mirar la literatura de otra forma: Libros y personajes como mi querida Emma de Madame Bovary, Ana Karenina o Lolita, los analizas de otra manera… Ya ven, tres libros que adoro escritos por tres hombres, así de necesaria es la igualdad. Pero luego llegan amigas que te descubren joyas como La ciudad de las damas, de Cristina de Pizzan, Mi hermana Frida, de Bárbara Mújica, El cuaderno dorado, de Doris Lessing…

Y la vida sigue y tú sigues por la vida pero ya vas caminando de otra manera, compartiendo, debatiendo, y sobre todo observando cómo se vive la igualdad a nuestro alrededor.

Siempre que llega el 8 de Marzo vuelvo a pensar que todo está en los libros, que la literatura nos acerca, nos enseña el mundo y nos hace más iguales y más libres.

Es bueno tener una casa como Libros y Literatura donde descansan todos los libros, donde vivimos, leemos y escribimos en completa libertad, donde siempre encuentras un libro para celebrar un Día especial como este y como todos los 8 de Marzo, fecha en que  ya hace NUEVE AÑOS nació esta gran casa literaria. Y es por eso que hoy celebramos a las mujeres y es por eso que hoy celebramos la igualdad y la  literatura… y nuestro nacimiento en la red.

Día Internacional de la Mujer,
y yo sigo sin saberlo todo,
pero algo sé.
Mira, me encanta leer a Jelinek,
porque ella sabe algo
que yo no sé,
y a la Woolf
y a Duras,
y si nos acercamos a Lesissing
o a Gordimer
y hablamos con ellas
de mujer a mujer,
no seremos más felices
pero tendremos más sed
y no habrá sueño ni deseo
del que queramos volver.

Susana Hernández

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Cuídate de mí, de María Frisa

cuidate de mi

cuidate de miTodos los libros tienen una historia. Estoy segura de que este libró también se inició por algún motivo concreto. Sé que la autora, María Frisa, lo empezó hace muchos años y que ha invertido en él muchas horas de trabajo. Imagino que la novela negra es un género que le interesaba por la aplicación de la psicología, que es un terreno que ella conoce y domina. Pero también es posible que un día, mientras se atascaba con alguno de los personajes o subtramas de este libro, surgiera Sara, la niña de su famosísima saga “75 Consejos”.

La vida nos lleva por extraños caminos, algo así les pasa a las protagonistas de Cuídate de mí, que acaban juntas porque la vida es complicada. Y si no lo fuera no habría novelas como esta, historias que te cuentan cosas capaces de conmoverte, emocionarte, enfadarte…, y entretenerte, que para eso está la literatura.

La violencia contra la mujer, la violencia ejercida en el ámbito doméstico, los delitos sexuales, la presión ejercida desde la Redes Sociales, ya saben, injuria y difama que algo queda. En lo relativo a este asunto, imagino que esta parte del libro estará reescrita tras el terrible ciberataque y persecución que sufrió la propia autora por parte de esas hordas cobardes que se esconden tras nombres ficticios en internet con el único afán de imponer una visión trastornada y única de la vida.

Hay otros temas también muy interesantes que se tocan tangencialmente y de los que no les hablaré para que puedan acceder a la novela desprovistos de referentes, temas que resultan inevitablemente trascendentes para la forma en que cada una de estas mujeres ha forjado su carácter.

Ya les he dicho que es una novela negra pero no les he contado que la historia trata de dos mujeres policías integradas en una unidad especial de Familia, Mujer, y delitos sexuales; nuestras protagonistas serán la Inspectora Lara Samper y la Subispectora Berta Guallar. Y como pueden imaginar no le quedaba otra que hacer que fueran dos mujeres fuertes, muy fuertes, pero ambas muy diferentes, se complementan, y eso es fundamental para su trabajo. No son amigas, son compañeras.

Cuídate de mí está contada en capítulos cortos que se nos van relatando desde la visión de una y otra de forma alterna, algo que, como bien saben los escritores, le da muchísima agilidad a la lectura y hace que los lectores nos metamos en la trama principal desde la primera página, cosa que naturalmente ha conseguido María Frisa. Me ha sorprendido mucho, y gratamente, la habilidad que ha tenido para introducir las tramas secundarias, algunas, de hecho, enganchan tanto que dan la impresión de que pueden sobrepasar a la principal y eso es bueno para el lector de este tipo de novelas que siempre espera un in crescendo en la obra.

Me han gustado Samper y Guallar, los personajes están bien construidos y se mantienen sólidos durante toda la novela, también merece la pena prestar atención al resto de los compañeros policías, así como todos los personajes principales y secundarios de las subtramas… Entiendo que algunos, como el jefe de ambas o el marido de Berta, podrán ir desarrollándose más en posteriores entregas. Que no dudo que las habrá.

Y ahora viene lo malo: Y lo malo es que yo no sé reseñar este tipo de novelas, que a mí lo que me gustaría sería tener cerca a María Frisa para preguntarle mil cosas, como hacemos con los autores que vienen a los clubs de lectura. Preguntarle por esos detalles de los que es imposible hablar en una reseña que nada debe desentrañar de la trama, porque sin eso me es muy difícil contarles cómo me ha emocionado cierto capítulo y porqué. También me gustaría poder decirle qué es difícil y hay que tener la mano muy fina para tocar ciertos temas sin que se te revuelva el estómago, y lograr, a su vez, la justa empatía con determinados personajes que son durante toda su vida tan vulnerables.

Y eso es lo malo, que tenemos una estupenda novela negra de la que querría contar todo pero no puedo decirles casi nada, quizá comentarles que el libro lo leí en tres noches, la tercera se fue la luz a falta de las últimas cuarenta páginas, y me subí hasta la escalera superior de mi casa en las que hay una luz de emergencia, y así poder terminarlo… Nadie se va a la cama dejando este libro pendiente del desenlace final, imposible dejarlo, imposible.

Iniciar “Cuídate de mí” con un poema de Alejandra Pizarnik, tenía, por necesidad, que darle la fuerza que luego desarrolla la autora. Sin duda una buena elección

Solo la sed
el silencio
ningún encuentro.

Cuídate de mí amor mío
cuídate de la silenciosa en el desierto
de la viajera con el vaso vacío
y de la sombra de su sombra.

Al final no les voy a poner ningún fragmento de la novela, para qué, si ya ha dicho Aramburu que tiene una prosa directa, clara y precisa, y yo no puedo hacer otra cosa que suscribirlo.

Tampoco les he dicho que la novela se desarrolla en Zaragoza y que ya la portada nos da una pista de este detalle. No es la primera novela negra que veo que se desarrolla en esta ciudad, creo que, quienes conocen Zaragoza compartirán conmigo que da juego para este tipo de tramas.

Cada vez me gusta más reseñar libros de mujeres inspiradoras, ya saben, mujeres que hablan de la vida de otras mujeres que a la vez son el reflejo de la sociedad cambiante. Porque necesitamos esos referentes que siempre se nos han hurtado en general en la historia y en particular en el mundo de las artes, que al final, son los referentes emocionales de los que se nutre el ser humano.

Pues nada María Frisa, que por la parte que te toca, ¡gracias!

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