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La playa, de Sara Cantador

La playa

La playaHoy voy a hablar de YouTube. En concreto, voy a hablar de los chicos y chicas que se dedican a hacer reseñas en esa red social, lo que se conoce como “BookTube”. Hace muchos años que descubrí que esto existía. En concreto, la primera videorreseña que vi fue una de Sebas G. Mouret, un chico que se ponía delante de su estantería y hablaba del último libro que se había leído. Me pareció fascinante, porque tenía una forma de hablar que parecía que me estaba recomendando el libro a mí personalmente y eso hizo que descubriera muchos títulos que leí gracias a él. Después vinieron muchos más booktubers a los que fui conociendo poco a poco y que pasaron a formar parte de mi lista de favoritos. Y entre ellos se encuentra Sara Cantador, la autora del libro del que vengo a hablar hoy y que es más conocida en YouTube como Nube de palabras. 

Siempre me ha dado la sensación de que Sara es una chica muy sencilla, que se muestra en las redes tal y como es y que habla siempre desde el corazón. Está claro que cada booktuber destaca por una cosa u otra y a mí se me viene una palabra para describir a Sara: delicadeza. Es como una florecilla, no sé si me estoy explicando, pero es eso: tan alegre, divertida, curiosa, que no puedo evitar relacionarla con esa palabra.

Y ahora, después de tantos años siguiéndola en YouTube me encuentro con que ha publicado un libro: La playa. Y os voy a ser sincera: quise leerlo por curiosidad. La temática no era algo que me apasionara (aunque dentro de unas líneas voy a hacer unas matizaciones porque esto requiere una explicación) pero después de haberla visto tantas veces a través de la pantalla, me gustaba la idea de sumergirme en una historia que ella misma había escrito. 

Así que nada, me puse a ello y estas son las conclusiones que he sacado.

Lo primero que tengo que decir es que estaba del todo equivocada con este libro. La sinopsis de La playa deja entrever que tenemos en las manos un libro de temática romántica de chica conoce a chico. Después de leer el resumen pensé que iba a ser un libro adolescente total repleto de esa intensidad que tanto los caracteriza. Pero para nada. No ha sido así en absoluto. Y esto me cabrea bastante, porque seguramente mucha gente piense que este libro es simplemente una historia de amor (lo que se deduce de la sinopsis), pero no es así. Es mucho más. 

Veamos, el libro se divide en dos partes, una parte dedicada a la historia de amor en sí y la otra dedicada a la investigación. Porque sí, hay una investigación, en la que Ian y Eloise, los protagonistas, se meterán de lleno. Por lo tanto tenemos una parte muy intrigante en la que los personajes van a tener que rebuscar en el pasado y tomar decisiones que podrían ponerles en peligro. Esa parte no la esperaba en absoluto, porque como os decía, no pensaba que la autora nos fuera a dar algo más aparte de la historia de amor. 

He leído algún comentario que dice que la primera parte del libro es un poco pesada. Yo no lo pienso así en absoluto. Como digo, no tiene nada que ver con la segunda y es muy probable que al lector le enganche más el libro a partir de la mitad más o menos, pero el principio es una oportunidad fantástica para adentrarse en los sentimientos y en la personalidad de los protagonistas, hecho que Sara Cantador aprovecha para presentarnos a unos personajes que después irán evolucionando notablemente a lo largo de toda la novela. 

En definitiva, ha sido una gran sorpresa haber leído esta obra. Y estoy un poco enfadada conmigo misma por haber pensado lo que no era, porque os aseguro que la imagen que me había hecho yo en mi cabeza sobre este libro no tiene nada que ver con lo que me he encontrado. 

Sé que esta reseña se está alargando más de lo normal, pero no quería irme de aquí sin hacer un inciso. Sinceramente, estoy muy harta de todos los comentarios que oigo por ahí que dicen que los booktubers y los youtubers en general no deberían escribir libros, que si ahora está de moda, que si son solo un elemento de publicidad de las editoriales… Mira, de verdad. Es un tema que me fastidia bastante, porque es posible que haya algún libro escrito por youtubers que sea una mierda, y es posible incluso que haya algún libro que no esté escrito por quien dice estarlo (cosa que ha pasado en toda la historia de la literatura). Pero por eso no podemos generalizar, no podemos tachar a esta generación, o como quiera que lo llamemos, de oportunista. Los booktubers son chicos y chicas que se pasan horas entre libros y si muchos de ellos tienen inquietudes que van más allá de leer y quieren escribir, pues perfecto. ¿Que tienen más facilidades para publicar porque son más conocidos? Puede. ¿Y qué? Aquí cada uno se labra el camino de la forma que mejor puede y esos chicos que antes se sentaban delante de una cámara de mierda a hablar de sus libros favoritos cuando solo los veían diez personas, han recorrido un largo camino para llegar hasta donde están hoy. 

Así que a mí, personalmente, me alegra mucho ver que Sara Cantador ha podido cumplir su sueño de publicar su primera novela (objetivo que ha conseguido, además, con muy buena nota) y solo espero que este sea el comienzo de una larga carrera. 

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Nosotras. Historias de mujeres y algo más, de Rosa Montero

Nosotras

Nosotras He empezado este libro casi al mismo tiempo en que Pedro Sánchez iniciaba la XII Legislatura de la democracia. Y he ido leyendo la vida de estas mujeres mientras iba conociendo el perfil de ese mar de ministras que iba nombrando…

Ni Rosa Montero en sus mejores sueños lo hubiese pensado en aquel 1995 en que publicó estas pequeñas biografías de mujeres, de sus mujeres, como ella dice, porque entiendo que es normal que cuando uno bucea en los abismos de la vida de otros, de otras en este caso, se convierten en algo tuyo, pero también, porque creo que Montero ha ido un poco más allá de la investigación y ha dejado que su alma de novelista arrope a estas mujeres para que lleguen a nosotras, las lectoras, llenas de vida y profundidad.

Ya nos dice la propia autora en su prólogo a esta edición que estamos en un momento importante de la causa antisexista, que el 8 de Marzo de 2018 ha marcado un antes y un después en la historia del feminismo, de la lucha por la igual y sobre todo en la lucha, creo yo, por la visibilidad.

Y es por eso que Nosotras, de Rosa Montero, nos viene ahora como anillo al dedo. Yo había leído en su día aquella primera edición mientras disfrutaba de mi reciente maternidad, así conocí más sobre la vida de Agatha Christie y aquel extraño asunto de su desaparición y posterior amnesia. He recordado la vida de mi querida Zenobia Camprubí, ahora que tanto sé ya sobre ella, y sobre lo que fue y pudo ser. Y cuando se habla de Zenobia no se puede dejar de pensar en María Lejárraga, de la que aun hoy hay que explicar que fue la esposa de Gregorio Martínez Sierra…

En aquel 1995, nos dice ahora Rosa Montero, que aun “había poca movida feminista y se buscaban poco los referentes”, y supongo que sí, que este es un buen momento para reeditar estas biografías tan cuidadas y acompañadas por las ilustraciones de María Herreros que le dan al libro el empaque y la imagen de gran obra que les aseguro que es.

Es posible que ahora me alegre de no saber a quién dejé en su día aquel Nosotras, o si se despistó en algún traslado de los muchos que he hecho en mi vida, pero eso ha sido lo que me ha llevado hasta esta nueva edición… Y ahora no lo lamento en absoluto, estoy encantada. Guardaré el libro y probablemente se lo regale a mi hija como suelo hacer con todos aquellos importantes en mi vida.

Para los que ya leyeron en su día estas biografías les contaré que, además de las ya conocidas de las Hermanas Bronte, Frida Kahlo, Alma Mahler o la curiosísima y terrible historia de Aurora y de su hija Hildegart Rodríguez, en esta edición de Nosotras, Rosa Montero nos ofrece algo más. Como les decía antes están las ilustraciones de todas las grandes protagonistas, y además la autora nos añade un buen puñado de minibiografías de también grandes pero desconocidas mujeres que abarca desde el año 2700 a.C  en que se tiene conocimiento de Merit Ptah, que fuera médica jefa de la corte en el Antiguo Egipto, hasta Asia Ramazan Antar, nacida en 1997 y fallecida en 2016… Y ya ven, muerta con 19 años y con motivos más que suficientes para que cierre este conjunto de pequeñas presentaciones.

Nosotras 2

Lees este libro y piensas casi de forma inmediata la cantidad de mujeres que han sido sobresalientes a pesar de lo difícil que lo han tenido siempre. La mayor parte de ellas que han destacado en el campo de las ciencias han sido autodidactas, ¿se imaginan la evolución que podría haber tenido este mundo en el que vivimos si todas estas mujeres, y tantas otras, hubieran tenido las mismas oportunidades que los hombres? Además todas y cada una de ellas se vieron solas, sin referentes, paralizadas muchas veces ante su propia inteligencia o capacidad. Me viene a la mente de las leídas, Clara Schumann, que a pesar tocar de forma virtuosa el piano y de haber compuesto varias obras que nos han llegado a través de la firma de su esposo, Robert Schumann, ella misma se resistía a creer que fuese normal que una mujer pudiera CREAR, y eso la hacía profundamente infeliz, se sentía extraña, diferente, pero Rosa Montero nos recuerda que en esa misma época ya había otras muchas mujeres creadoras que firmaban sus obras pero que, claro está, no estaban visibilizadas.

 

Y es por ello que hacen falta estos libros en que además de las mujeres que ya todos conocemos aparezcan otras igual de valiosas pero más desconocidas, y sepamos sus nombres y conozcamos sus valías y sus aportaciones a la sociedad. Rosa Montero nos muestra un buen número de ejemplos, y creo que obligación de todas nosotras es conocer, reconocer y aportar.

No sabía muy bien como terminar esta reseña, así que me decanto por lo de aportar, aportar el nombre Nubia Muñoz Calero (Cali 1940), investigadora colombiana gracias a la cual tenemos la vacuna contra el virus del papiloma humano que es el causante del cáncer de cuello de útero. El trabajo de Nubia y su equipo fue utilizado por el Dr. Harald Zur Hausen para llegar a las mismas conclusiones y en el año 2008, fueron ambos nominados al Nobel de Medicina, siéndole otorgado a él que al serle entregado ni tan siquiera hizo referencia al equipo de trabajo de Nubia, polémica en la que ella nunca ha querido entrar. Una estupenda mujer científica que defiende la enseñanza pública de la que ella salió, porque si además de ser mujer eres pobre las posibilidades de desarrollarte se reducen hasta la nada. Una historia, la de esta mujer candidata al Nobel de medicina, que se merecería no formar parte de ninguna biografía de mujeres olvidadas…

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Llámame por tu nombre, de André Aciman

Llámame por tu nombre

Llámame por tu nombre“We had the stars, you and I.

And this is given only once”.

 

Llevo escribiendo reseñas para Libros y Literatura desde hace dos años y han sido muchos los libros sobre los que he escrito. Tenéis que creerme cuando os digo que esta reseña es, con diferencia, una de las más difíciles a la que me he enfrentado. Se me bloquean las manos cuando intento escribir sobre este libro porque tengo miedo de no estar a la altura de su belleza. Debo advertiros, antes de nada, que si no habéis visto la película ni habéis leído el libro debéis hacerlo cuanto antes. No es que vaya a pasarme con los spoilers, pero para poder hablar sobre esta novela como se merece es inevitable que os cuente detalles sobre la trama.

Cojo aire. Con Llámame por tu nombre empecé el revés. Es decir, primero vi la película y después leí el libro. No suele gustarme hacerlo de esta forma, pero no me arrepiento. La película es tan maravillosa y los actores tan perfectos que creo que mi imaginación no lo hubiera hecho mejor. Ha sido toda una experiencia revivir la película a través de las palabras de André Aciman.

Llámame por tu nombre no es una historia de amor. Es quizás la historia de amor más bonita, tierna, sensual y pura que se haya escrito y se haya llevado a la gran pantalla. Tenéis todo el derecho a llamarme exagerada. Lo cierto es que no me importa. Cuando una historia te toca el corazón de esta manera es imposible no sentirme como me siento.
Elio es un joven de diecisiete años, culto, amante de la música y políglota, que pasa los veranos con sus padres en su mansión en un pueblo costero del norte de Italia. Su padre, profesor de arqueología, tiene la costumbre de recibir durante el verano a universitarios extranjeros para que le ayuden a cambio de alojamiento. El joven de ese verano de 1983 es Oliver, un atractivo americano estudiante de filosofía que está a punto de publicar su tesis.

Elio y Oliver. Oliver y Elio. En el momento en que se dan la mano por primera vez empieza todo, pero nosotros nos iremos dando cuenta poco a poco. Será Elio el encargado de narrar esta historia que sucede en el mismo paraíso. Una historia de amistad, de juegos íntimos, de un amor que nace y crece y ha de permanecer escondido. El mérito es de Aciman. Este autor nacido en Alejandría ha escrito una historia tan pura, cargada de sentimientos y erotismo que hace imposible no conectar con estos dos amantes, no desear estar en sus pieles y formar parte de esa maravillosa conexión.

Como os decía, la película, dirigida por Guadagnino es una de las mejores adaptaciones que he visto. No hay que olvidar que James Ivory se llevó el Óscar al mejor guion adaptado por ella. Es una auténtica delicia para los sentidos. La química entre Timothée Chalamet y Armie Hammer es brutal, tanto como en el libro. Y la banda sonora, con Sufjan Stevens, es también una maravilla.

Eso de que el libro siempre es mejor que la película suele ser verdad. En esta ocasión, la película está a la altura de la novela y consigue reflejar de manera brillante el texto de Aciman. Eso sí, el libro va mucho más allá. No solo en la historia (de ahí que ya han anunciado la secuela), sino en la pasión y la belleza. Hay cosas que solo pueden expresarse con el cuerpo y otras que solo pueden expresarse con palabras. Por eso creo que la combinación novela y película es tan maravillosa.

Probablemente no haya dicho todo lo que quería decir. Probablemente esta reseña no esté a la altura de la novela, pero si he conseguido transmitir un poco de la belleza y autenticidad que emana Llámame por tu nombre yo me doy por satisfecha. Lean el libro y vean la película. Puro arte.

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Fractura, de Andrés Neuman

Fractura

Fractura

El Kintsugi es una técnica japonesa  que consiste en reparar con barniz de resina o con polvo de oro o plata las fracturas que se producen en una cerámica cuando ésta se rompe. Es decir, una técnica de reparación que consiste en dejar expuestas las cicatrices en lugar de esconderlas, que es lo que venimos haciendo más o menos todos. Me parece maravilloso, sinceramente, que exista una técnica capaz de mostrar la desnudez y la fragilidad de quienes somos y además alardear de ello. Porque este arte, aplicado a los objetos, también nos vale para el alma. No sé, al menos a mí me encantaría poder llevarlo a la práctica.

Fractura, de Andrés Neuman tiene un poco de este arte de Kintsugi para el alma que me acabo de inventar. Al terminar de leer la novela tienes la sensación de que has conseguido encajar todas las piezas, que las cicatrices están a la vista, que siempre lo han estado, y que todas las fracturas en las que se descompone un objeto, nuestra vida, son, sin duda, el recuerdo circular que nos completa.

Eso es lo que hace el señor Watanabe a lo largo de las páginas de esta novela: recoger esos pedazos, esas fracturas, para reconstruir, dejando bien visibles las marcas, los fragmentos que componen su vida. No estará solo en esta tarea, para ello cuenta con las voces de cuatro mujeres que compartieron esos pedazos rotos y que narran sus recuerdos a un periodista argentino. Como telón de fondo están las ciudades de Tokio, París, Madrid, Nueva York y Buenos Aires. Un crisol de culturas y lenguas diferentes que conforman sus vidas, la del señor Watanabe y estas cuatro mujeres con las que resulta imposible no empatizar al leerlas narrar sus recuerdos y sensaciones.

Imposible también el no empatizar con esa memoria colectiva de los supervivientes de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, como el propio señor Watanabe. Porque le memoria perdura, pero el olvido también se cuela entre esas cicatrices, tratando de desaparecer hasta que una nueva sacudida, como el terremoto que provocó el accidente de Fukushima, vuelve a agrandar la grieta, dando más visibilidad a esa fractura.

Con Neuman me pasa algo que me ocurre con muy pocos escritores y es una conexión que no sé bien cómo llamar. Como si ya hubiésemos estado antes en esa fractura, como si sus palabras ya me hubiesen roto antes. Me lo confirman sus poemas, sus anteriores novelas y la vez que pude oírle recitar un fragmento de Hablar solos en la feria del libro de Cáceres. Sí, definitivamente ya me ha roto otras veces.

Con un estilo exquisito, en el que combina el humor y una narrativa muy seria, Fractura me ha parecido una maravilla de novela. Uno de esos libros que se quedan dentro y que creo que no voy a poder sacarme. ¿La verdad? La verdad es que no me quejo en absoluto.

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Los perros duros no bailan, de Arturo Pérez-Reverte

los perros

los perrosDos tardes, y eso porque no pude dedicarle una entera, me ha llevado leerme lo nuevo de Pérez-Reverte. Suelo leer todos los libros del académico (a pesar de habérseme atragantado Cabo Trafalgar y El tango de la guardia vieja –para más inri, este último incluso firmado por él)  y este nuevo libro, uniendo a perros con novela negra, no iba a ser una excepción.

Lo cierto es que en un principio, meses antes de la publicación, al anunciarse el libro y un breve extracto del mismo, se hacía raro. ¿Pérez-Reverte escribiendo diálogos y reflexiones para un protagonista perruno? ¿Una historia en la que los personajes son perros? Es bien sabido el amor que el autor profesa a los perros. ¡Pardiez, si incluso se han recopilado algunos de sus artículos de temática canina que ha escrito para una publicación dominical en el libro Perros e hijos de perra! (Aunque también es cierto que choca mucho ese amor hacia los perros pero que no vea mal las corridas de toros. Pero bueno, cada uno tiene sus “cadaunadas” y lo que tenemos que tratar aquí son los libros). El caso es que no lo veía claro, pero había curiosidad. Mucha.

Y una vez saciada la curiosidad puedo decir que Los perros duros no bailan es una lectura agradable y que se reconoce el estilo del autor pero, desde luego, no es ni de lejos lo mejor que ha parido. Es un cuento sencillo, a veces parece una fábula para adultos, sin mayores pretensiones y muy fácil de leer, cuyo personaje es el de un tipo duro, por más que en esta ocasión se trate de un perro, que arrastra un pasado oscuro y violento del que, dada su edad, comienza a olvidar algunos detalles o bien estos le asaltan de buenas a primeras sin él quererlo. Un tipo, como tantos otros antes en la bibliografía perezrevertiana, con un fuerte sentido del honor, de la amistad, del deber y, cómo no, yendo esto de perros, de lealtad y fidelidad.

¿Pero de qué va, de qué va?  Pues va de que Teo, el mejor amigo del Negro, y Boris el Guapo han desaparecido. No se sabe nada de ellos y por eso el Negro decide investigar, igualito que un detective privado, pero sin fumar ni beber güisqui. Preguntando irá de aquí para allá, siguiendo el rastro, sorteando peligros y metiéndose en algún que otro jaleo, con perros neonazis incluidos y… y poco más puedo decir sin destripar la trama.

Y así, a medida que la investigación va avanzando, pasaremos de un inicio de novela policiaca a un nudo y desenlace de novela negra mientras somos testigos de un mundo y una vida de perros adaptado del nuestro, con su propio Rodolfo Perrostino,  con refranes o dichos populares, con los perro-corridos de Los Chuchos del Norte, con los equivalentes en perro de humanos famosos como, por ejemplo, Charlize Theron o Brad Pitt y con los oficios o roles que cada personaje ha asumido (Agilulfo es filósofo, Margot regenta un abrevadero, Fido es perro policía, Susa la lumi…)

Aprovecha también Pérez-Reverte, el pistolero más rápido de Twitter (y posiblemente el escritor español más presente en dicha red), para criticar, con toda la razón, el trato que esta sociedad de animales humanos da a los perros. Tratados por muchos como cosas que se regalan en Navidad y son abandonadas en verano, cuando la “cosa” ha crecido y ya no es tan mona o graciosa como cuando cachorra, y, sobre todo, arremete contra las peleas de perros, contra los desalmados hijos de puta que se deshacen de los galgos cuando ya no les son útiles, contra la pasividad de la justicia y contra lo barato que sale el maltrato en este país.

Habrá lectores amantes de los perros a los que alguna escena tal vez le revuelva el estómago, y eso, sinceramente, es buena señal.

“…por un momento pensé en todos los que ladraban. En aquellos compañeros de infortunio sentenciados a un final infame: perros que, como había dicho el dogo, tal vez un día fueron cachorrillos mimados, felices, arrancados de su sueño confortable por la estupidez y la crueldad humanas, y que ahora, en aquellas sucias jaulas, esperaban su destino…”

En resumen, Los perros duros no bailan es un libro menor del autor. De fácil lectura, entretenido y con un ritmo ágil, que no se para en chorraditas innecesarias y va al meollo. Un libro para todo fan de Pérez-Reverte, (y yo me considero uno más, aunque repito, no es de lo mejor de su obra), para completistas y para todos los que saben lo que es tener o haber tenido a un perro como compañero.

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Las Supervivientes, de Riley Sager

lassupervivientes

lassupervivientesNo es fácil ser una chica. Tampoco lo es ser chico, ojo. Pero si nuestra vida es una película de terror, ser chico suele ser más fácil. Simplemente basta con resistirse a morir, morir finalmente y ya. En cambio, siendo una chica tienes que ir ligera de ropa y correr por cementerios neblinosos o campamentos donde hasta hace poco alguien te sobaba las tetas o atravesar fríos bosques, golpeándote la cara con ramas y arañándote las piernas con la maleza mientras tratas de escapar de un maniaco con un hacha, cuchillo, motosierra o el fetiche elegido por el tunante de turno para desmembrarte.

No, no es fácil. Pero tampoco es fácil ser la superviviente de una de esas matanzas. Imagínalo. Planeas un finde con los amigos, pilláis una casa rural, lleváis juegos, comida, hacéis senderismo… Un finde en el que incluso habéis tenido en cuenta la previsión del tiempo y este os acompaña. ¿Qué puede salir mal?  Tantas cosas, ¿verdad? Imagina que un loco empieza a matar a tus amigos y sobrevives. Vives con ello, con el recuerdo diario de ellos y con la culpa de haberles sobrevivido. Y, sobre todo, te reconcome el haber olvidado unos minutos de esa escena. Tienes una pequeña laguna temporal en el suceso más importante de tu vida.

Eso le pasa a nuestra prota, Quincy Carpenter, quien pasó a ser etiquetada como otra más de las integrantes del grupo de las “últimas chicas”, en el cual también están Lisa y Sam, únicas supervivientes de otras matanzas.

Diez años después de la terrible carnicería, Quincy parece haber superado todo eso: se dedica a la repostería y sube fotos de sus creaciones a su blog, que parece ser muy visitado e incluso tiene patrocinadores; y comparte su vida con una pareja comprensiva. Además, cuenta con el policía que le rescató al cual puede acudir siempre que lo necesite como si de un terapeuta se tratase.

Todo parece ir bien, hasta que se presenta en su casa Sam y poco después la policía encuentra a Lisa en la bañera con las venas cortadas.

¿Acaso hay un psicópata suelto que va a dedicarse en su tiempo libre, o puede que a tiempo completo, laborables y festivos, a matar a las supervivientes de este tipo de tragedias? ¿A hacer justicia porque ese era el “destino” de esas chicas?

Sea como sea, este es el planteamiento de Las Supervivientes, una novela, primera del autor, que se lee con interés, con la intriga  y el comeuñas del “qué pasará” propio de este tipo de thrillers y en el que somos capaces de empatizar con alguien como Quincy, a pesar de que a veces la abofetearíamos sin dudarlo. La entendemos, sí, pero a veces hace cosas bajo la influencia que vaya…

Un punto que me ha gustado ha sido el enfoque que se hace sobre la prensa, ya sea sensacionalista o general. Una crítica inteligente hacia todos los carroñeros que viven del morbo y desgracia ajenas sin importarles las consecuencias de sus actos.

Pero volviendo al tema principal y sangrante, Riley Sager va a jugar con nosotros desde el principio. Apoyándose en la baza de la laguna en la memoria de Quincy va a plantar en nosotros la semilla de la incertidumbre, haciéndonos incluso sospechar de la propia protagonista. ¿Realmente ella no recuerda, o dice que no recuerda porque sabe perfectamente lo que hizo? ¿O tal vez encubre a alguien? ¿Es verdad que Lisa se suicidó? ¿Y Sam? ¿Por qué aparece justo ahora? Cuantos interrogantes…

Como digo, Las Supervivientes se lee con facilidad, los personajes más o menos están bien perfilados, y la historia no te permite abandonarla. Pero ese final chirría algo. Y chirría más cuando ves en las solapas a King alabar el libro (claro que King hace tiempo que no acaba bien un libro), a otro decir que “mirarás al otro lado de la habitación cuando el personaje escuche a alguien que se acerca” (venga ya, por favor que no es un libro de terror),  o a Lisa Gardner afirmar sin cortarse un pelo que es “el mejor libro del año”. Francamente, esas aseveraciones van en contra del libro porque te crean unas expectativas que no se cumplen y el famoso giro final (porque en el fondo desde que empiezas a leer el libro –o cualquiera similar a este– estás buscando ese giro final sorprendente que te cagas y que te va a dejar con el culo torcido), no es ni tan sorprendente ni sería creíble en la realidad a nada que te pongas a pensarlo.

Al margen de eso, si se acude sin hype y leyendo la sinopsis y nada más que la sinopsis tendremos una entretenida y disfrutable lectura. Ni de coña la mejor del año, pero, desde luego, entretenida y muy muy disfrutable.

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Que nadie duerma, Juan José Millás

Que nadie duerma

Que nadie duermaAntes de nada, me gustaría decir algo que hasta leer esta novela no sabía y que quizás tampoco sepa quien esté leyendo esta reseña y así igual podamos congeniar ya de primeras y así restemos presión de algo que no debería tenerla y que es la ignorancia de muchas (muchísimas) cosas: no sabía que Nessun Dorma significa «Que nadie duerma». Ahora sí. Y quién sabe hasta cuándo lo sabré. Este, Que nadie duerma, es el título de la última novela de Juan José Millás que, por supuesto, tiene mucho que ver con la canción, si no, no creo que la mencionase. O sí. ¿Quién sabe?

Que nadie duerma es Millás en estado puro. Dice la faja del libro que estamos ante «El mejor Millás», pero yo creo sinceramente que el mejor Millás llegó hace tiempo a la cima y que, por el momento, no ha decidido emprender el descenso de ella. Sigue ahí arriba contemplando el mundo con su mirada periférica decidido a contarnos cosas de una manera aparentemente llana pero con mucho fondo y, sobre todo, con unos giros capaces de despeinar al lector más frío. Como siempre, el tema que trata es sencillo: en este caso nos presenta a Lucía, programadora informática que se queda sin trabajo y decide hacerse taxista. Tiene la edad en que falleció su madre y algo en su interior que desde entonces pugna con su cuerpo por salir. Pero si quien lea esto ya es conocedor del universo Millás, sabrá que en sus novelas lo importante no es tanto la trama principal sino el cariz que esta toma. Los personajes de Millás siempre esconden algo que todos como humanos tenemos dentro. Un virus inoculado al nacer, un tabú escondido, una filia nunca confesada.

Lucía emprenderá su aventura como taxista enamorada de su misterioso vecino, alguien a quien solo ha visto una vez gracias al Nessun Dorma, que ha abandonado su vivienda dejando a Lucía extasiada y que habitará su conciencia a lo largo de toda la novela. En busca de ese misterioso vecino por unas calles de Madrid que ella convierte en las de Pekín, todas sus carreras serán meros trámites, con sus respectivas aventuras y rocambolescas hazañas que harán disfrutar de lo lindo a los lectores, con los que llegar a la carrera final y decisiva: la que le haga llevar a Braulio Botas, el gran actor, su antiguo vecino.

A medida que avanzan las páginas, los trayectos en taxi, los encuentros curiosos y furtivos entre taxista y cliente, Lucía irá notando que algo crece en su interior. ¿Recuerdas aquello que yo comentaba al principio, ese «algo en su interior» que pugnaba con su cuerpo por salir? Pues eso. La metamorfosis, a lo Kafka o a lo Droguett en Patas de perro, sucederá, y Lucía acabará cerrando el círculo convertida en lo que ella misma sabía que era desde el principio. ¿Que a qué me estoy refiriendo? Tendrás que leer la novela para saberlo.

Humor, intriga, pasión, sexo descarnado, sangre, sudor y lágrimas; lo que digo: Millás en estado puro. Lo siento por Alfaguara, que a todo esto ha hecho una cubierta preciosa y ha escogido un título más que correcto, pero yo no soy capaz de decir que este es «El mejor Millás», aunque pudiera serlo. Aunque lo sea.

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Máquinas mortales, de Philip Reeve

Máquinas mortales

Máquinas mortalesA veces me pasa. Veo un libro y sé que tengo que leerlo. No sé muy bien por qué. Ni siquiera me importa leer la sinopsis o saber de qué trata. Simplemente, es como si el libro me llamara a mí directamente y lo tuviera que leer, sin elección. No me pasa normalmente, claro. Soy bastante rigurosa con mis lecturas y escojo muy a fondo lo que quiero leer en cada momento. Tengo una lista repleta de lecturas pendientes que acaban ahí por recomendaciones o porque la sinopsis me ha llamado muchísimo. También tengo autores predilectos que hacen que lea cualquier cosa que escriban o editoriales que sé que son una apuesta segura. Pero hay ciertos momentos en los que, sin motivo alguno, se me antoja un libro porque sí.

Y este ha sido el caso. Mi Instagram se llenó de repente de gente que había comprado Máquinas mortales. Yo no quise saber de qué trataba: quería descubrirlo por mí misma al sumergirme en sus páginas. Y eso fue exactamente lo que hice.

Así que, cuando lo empecé, no sabía que en ese mundo creado por Philip Reeve las ciudades se habían alzado para ir sobre ruedas. Ni que las ciudades más grandes se dedicaban a ir a la caza de las más pequeñas para apoderarse de sus bienes. Tampoco sabía que, después de una horrible guerra los humanos se habían puesto al servicio de la tecnología siendo esta la única religión que profesar. Y muchísimo menos sabía que Tom, el protagonista de este libro, tendría que huir de Londres (una de las ciudades más peligrosas e importantes del mundo) para acabar junto a una chica llamada Hester en la tierra, también conocido como “terreno de caza”. Así que ya os podéis ir haciendo una idea de la sorpresa que me llevé cuando empecé a leer este libro. Si hubiera sabido todo esto antes de empezar con él, igual no me hubiera sorprendido tanto.

Me parece una idea genial que me recuerda muchísimo a la saga Star Wars. Y eso es lo que ha hecho que me gustara tanto el libro, porque adoro Star Wars. Este punto hay que aclararlo: no me recuerda porque haya naves espaciales y cosas así, sino por lo de las alianzas entre ciudades que vagan por el cielo intentando no encontrarse con una que pudiera parecer un peligro. No sé, quizás esta conexión solo la encuentre yo, puede ser. Pero, sin duda, es algo que me ha gustado.

Máquinas mortales es la primera parte de una saga que se compondrá de cuatro libros. Y una de las cosas más importantes que debes saber sobre ella es que Peter Jackson —quien dirigiera El señor de los anillos y El hobbit— ya está preparando la adaptación para llevarla al cine. De hecho, en España podremos ver la primera parte muy pronto. Y no os lo voy a negar, esto va a ser un reclamo increíble para el libro, porque serán muchos fans de este director los que quieran saber de antemano qué se podrán encontrar cuando vean la película.

Contiene una historia que atrapa y que es muy original. En ella se puede ver perfectamente ese mundo distópico y futurista que está ambientado en un marco un tanto steampunk. El escritor, Philip Reeve, se toma muchas molestias en adentrarnos en ese contexto y en describirnos todo para que podamos imaginárnoslo perfectamente.

En cuanto a los personajes, quizás ahí se quede un poco atrás este libro. No he conseguido establecer una conexión profunda con ellos, ya que me han parecido a veces planos. Sobre todo, Tom. En ese aspecto, a Hester la podemos llegar a conocer mejor, ya que es una chica que por sus características particulares, es más trasparente que Tom. Quizás en las siguientes partes de la saga el autor dedique más tiempo a mejorar este aspecto. Puede ser que, al tratarse de una primera parte, el autor haya querido dar solamente unas pinceladas para después desarrollar la personalidad de los personajes con más profundidad a medida que avanza la historia.

Aun así, ha sido un libro que me ha gustado mucho. Está muy bien que yo tenga esa lista interminable de libros por leer y que me rija por su contenido cuando quiero empezar una lectura nueva. Pero también está muy bien tener ese sexto sentido que me dice que tengo que leer un libro porque sí. Sin ninguna razón. Porque ese sexto sentido que hoy me está haciendo escribir estas líneas, me está demostrando que muy pocas veces se equivoca.

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Qué vas a hacer con el resto de tu vida, de Laura Ferrero

Qué vas a hacer con el resto de tu vida

Qué vas a hacer con el resto de tu vidaLaura Ferrero supuso todo un boom literario con su libro de relatos Piscinas vacías. Un libro que yo no he leído, pero que ya reseñó mi compañero Roberto Moro.

Si os digo la verdad, no he necesitado leer su primer libro para saber que Laura me iba  a gustar. Llamadlo intuición, llamadlo conexión… pero sabía que Laura no me iba a defraudar. Hace tiempo que la sigo en redes sociales y me gusta. Me gusta lo que escribe, su forma de ver el mundo y esa melancolía que impregna sus escritos. Me siento muy identificada con ella. Es como si a Laura ya la conociese de toda la vida. Una sensación extraña y muy bonita al mismo tiempo.

Así que, claro, enfrentarse a la lectura de un libro así tiene sus ventajas: sabes que lo que vas a leer te va gustar. Ahora es inevitable leer Piscinas vacías para convencerme de que no me equivoco (y sé que no lo hago).

Pero vayamos a Qué vas a hacer con el resto de tu vida. El título ya me sobrecogió. Es uno de esos títulos que te plantan cara, te hacen pensar e intuir que lo que se esconde dentro de sus páginas te va a doler, pero no vas a poder dejar de leerlo. Así soy yo, un poco masoquista. O como os decía antes, inclinada a la nostalgia, que suena mucho mejor.

Laura es la protagonista de esta novela. Una joven de treinta años inmersa en una crisis que afecta a todos los niveles de su vida. Una crisis que viene marcada por una vida difícil en el seno de una familia de lo más complicada. Es cierto que todas las familias tienen sus taras, ya lo sabemos. Pero también es cierto que la familia de Laura no se lo ha puesto nada fácil. Y ella, que de por sí tiende a la complicación, se ve inmersa en una batalla interior a la que con treinta años va a plantarle cara. Aunque lo haga indirectamente, como dejándose llevar por la vida. Esa es la manera en que Laura se enfrenta a sus monstruos.

Para ello, decide dejar a su pareja e irse de Ibiza, la isla donde ha vivido siempre, para empezar una nueva vida en Nueva York. Pero huir no es sinónimo de avanzar, y eso es algo que Laura ya sabía. En este caso, huir es volver al pasado, enfrentarse a él y plantarle cara. Desde Nueva York y su propia soledad, Laura se enfrenta a todos los recuerdos que no dejan de molestarla, recuerdos que también parecen preguntarle directamente a ella qué va a hacer con el resto de su vida.

Su padre, del otro lado, en su mundo de islas y cosas intangibles. El recuerdo de una madre que desapareció de sus vidas. Su hermano, Pablo, con sus fantasmas y luces. A todos ellos, inevitablemente, regresa Laura desde Nueva York.

Qué vas a hacer con el resto de tu vida sobrecoge. Laura Ferrero consigue hacernos estremecer, reflexionar y enfrentarnos a nosotros mismos. Es como experimentar lo que le ocurre a la protagonista en primera persona. Una delicia que duele e incomoda, pero que también te deja un buen sabor de boca. Así escribe Laura Ferrero, así es esta novela.

 

 

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Vibrato, de Isabel Mellado

Vibrato

Vibrato

Hace unos meses reseñé Tríos de Anagrama y en aquella reseña dije que lo que más me había gustado de aquel compendio de relatos basados en el concepto de trío era el haber descubierto la escritura de Isabel Mellado. Y como suele pasar cuando descubres a un autor nuevo lo primero que hice fue buscar qué libros tenía publicados la chilena. No encontré gran cosa, pero sí un libro de relatos que había llamado la atención de bastantes lectores. Metido en esa primera búsqueda de tanteo, descubrí que a los pocos meses Alfaguara publicaría su primera novela. De la autora, no de la editorial, claro. Noticia feliz. Esta es aquella primera novela de Isabel Mellado que vi anunciada: Vibrato. Y antes de que dejéis de leerme: no os la podéis perder.

Dice la faja del libro que lo que tenemos delante es «La literatura hecha música. La música hecha literatura». Y no pueden tener más razón. Isabel Mellado, aparte de escritora es violinista, y Clara (No-Marta), también. Clara es la protagonista (ya entenderéis lo de No-Marta) y a quien acompañamos desde su infancia en Chile hasta su viaje a Alemania con el fin de convertirse en concertista. Como si estuviéramos tumbados en su violín, leyendo Vibrato sentimos cómo la música es capaz de hablar en prosa, de decirnos cosas que hemos sentido también nosotros y a las que nunca hemos sabido ponerle palabras. Pero ella sí. Porque una de las cosas que más me gustaría destacar de Isabel Mellado es su capacidad para decirlo todo. A veces de la forma más clara posible, otras, con el uso de las metáforas más rocambolescas y preciosas que he leído en años: que las estrellas son las migas que alguien sacude de un mantel negro, que el oleaje es el eslogan del mar, que nosotros solo somos botellitas de perfume de Dios. Es tan bueno todo lo que escribe que te da igual no tener ni idea de música clásica.

Vibrato, en sí, no como título, es una desafinación programada, intencionada; y ese vibrato es lo que Mellado intenta aunar a su vida o a la de Clara. La vida como vibrato. Sin mayúsculas. De una infancia en Chile con un padre alcohólico, una madre secundaria y un hermano demasiado principal, Clara parte a su vida con una sensibilidad sin límites que le lleva a verlo todo desde el colchón de la música, su salvación. Todo es música en Vibrato porque todo en esta novela es lo que Clara ve, y lo que ve solo es música. Árboles, comida, personas, Chile y Alemania, el amor, la pena y el sufrimiento, todo como un repertorio de canciones que conforman una vida.

Del amor al desamor, de la entereza a la ruptura y la pérdida, de la armonía musical a la desafinación más brutal. Todo a través de una prosa que esconde versos, que esconde el ritmo de una muy bonita canción. Aramburu destaca en la contracubierta del libro los diálogos como «súbitas ráfagas de poesía» y no, Fernando, todo lo es. Me acuerdo, escribiendo esto, de una canción en la que la voz le canta a una mujer que se unten ambos resina en el cuerpo para cuando venga el viento. Aquí no hace falta. Aquí lo mejor es dejarse sacudir por el fuerte viento que esas «súbitas ráfagas de poesía» traen página a página. Muy recomendable novela. ¿La primera de más?

 

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Ordesa, de Manuel Vilas

Ordesa

OrdesaEn los últimos años he descubierto que cuanto más se sincera el autor en sus novelas mayor es la calidad que le ofrece al lector. Es fácil de entender, si hablo de mí y de los míos, por mucho que reforme mi propia historia, quiero mostrar lo mejor, pero sin buenismos, y mostrarlo de la forma más literaria y original.

Llevo tiempo siguiendo de cerca a Manuel Vilas, alias “El Gran Vilas”. A mí me gusta. Me gusta mucho el poeta y en ocasiones me ha costado un poco acercarme al Vilas más prosaico, si es que realmente lo hay. Pero aquí, en Ordesa, he encontrado el punto exacto, quizás ese punto de equilibrio en el que Vilas me ha ofrecido lo que seguramente me apetecía de él.

Ordesa es el acierto del autor. Cuando leí las 20 primeras páginas ya sabía que Manuel Vilas había acertado. Había arriesgado y había ganado. También sabía que había llegado el momento de abrir aquella botella de Enate Caberné que tenía guardada para una ocasión así de especial.

Manuel lleva mucho tiempo buceando por las profundidades de las reacciones humanas, lo ha hecho a través de la poesía, de la narrativa, de los artículos de viajes y del neoperiodismo de opinión pura o de pura opinión. El autor, que ha experimentado muy acertadamente con las redes sociales, ha llegado al fondo del lector de mediana edad, y no duden que llegará con este libro, Ordesa, incluso a los seguidores de redes sociales que no se acercan nunca a la literatura. Y la degustarán y la amarán y ya será lectores eternos.

Además, el autor de Barbastro ha hecho algo importante para la literatura, ha abierto las puertas de la poesía a miles de lectores no habituales. Pero no se preocupen, lo más probable es que nadie note que está ante el poemario de una vida. Porque lo que hay ante nuestros ojos es una novela, la historia en la que Vilas se nos presenta en forma de narrador, y ahí nos irá descubriendo las miserias humanas de nuestra particularísima generación X, esta que en España superó a la conocidísima Generación del Baby Boomer, o lo que es lo mismo, los nacidos en la primera mitad de los años sesenta.

Vilas, como todo buen poeta, es un explorador, ha viajado a EEUU y ha regresado hecho todo un Roth a la española… Mejor aún, un Auster, porque Manuel, como Auster, sí ha tenido la capacidad literaria de sorprenderme con Ordesa, que para mi gusto ha venido a rociarnos de frescura y a recordarnos que “si olemos a limpio es porque otros están sucios”. Incluso que unas veces podemos oler a limpio porque en otras ocasiones la vida nos ha hecho sudar la gota gorda.

Así suena el arranque de Ordesa.

“Ojalá pudiera medirse el dolor humano con números claros y no con palabras inciertas. Ojalá hubiera una forma de saber cuánto hemos sufrido, y que el dolor tuviera materia y medición. Todo hombre acaba un día u otro enfrentándose a la ingravidez de su paso por el mundo. Hay seres humanos que pueden soportarlo, Yo nunca lo soportaré.

Nunca lo soporté.

Miraba la ciudad de Madrid y la irrealidad de sus calles y de sus casas y de sus seres humanos me llegaba por todo mi cuerpo.

He sido un eccehomo.

No entendí la vida.

…”

Si un poeta se desnuda en sus poemas, ¡imagínense un poeta escribiendo una especie de autobiografía! Poco importa si lo dicho es realmente cierto o no, lo que denota la escritura de Vilas es la honestidad de querer dar dándolo todo. Si no recuerdo mal, en una ocasión subió una analítica personal a facebook y la gente se volvió loca comentando y dándole al “me gusta”… No es de extrañar que ahora nos entregue el resto de sí mismo.

El libro es triste, en alguna ocasión he sonreído, pero mirándolo ahora desde el recuerdo, veo que tiene esa tristeza de saber que te enfrentas a toda una larga vida sin la dulce amargura del chocolate. El libro es triste y es bueno, y es bueno porque el autor ha hecho un trabajo literario único. Alguien de esta generación debía hacerlo, debía adentrarse en el interior de aquellos que hoy son o fueron hijos pero al mismo tiempo se están descubriendo como padres… La familia.

El amarillo es el pasado, pero creo que si hablamos del amarillo como el color de la muerte, también ha de ser presente y futuro. La muerte presente de forma constante en el libro porque la muerte forma parte de la vida. Y la vida puede ser muy larga cuando bebes agua con gas y te has criado en la ribera del Vero…

Me preguntan mis amigos que si merece la pena comprar el libro de Vilas, y yo les digo que hace tiempo que Manuel debía haber salido de pobre, compra uno para ti y regala otro a un amigo. Es un libro personal, un libro que he degustado en pocos días, un libro que ha quedado subrayado y con notas al margen, uno de esos que no podré dejar porque tras la lectura y las notas ya queda pesonalizado, tanto como la historia que nos cuenta el autor.

¿Qué si me gusta Ordesa?

Ordesa siempre será el mejor lugar para encontrarnos con nosotros mismos. Y si viajan a Ordesa con Ordesa en la mano, miel sobre hojuelas.

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18 libros para leer en 2018

el legado de los espias

Hace pocas horas que despedíamos un 2017 cargado de buenas lecturas. Es tiempo de hacer balance, mirar los últimos doce meses y disfrutar de todo lo bueno leído. Pero también toca mirar al futuro, y las editoriales ya están anunciando sus mejores libros para 2018. El Libros y Literatura hemos hecho una selección de los mejores libros para leer en 2018, o al menos en sus primeros meses de vida.

Grandes autores (Le Carré, Ellroy…) y escritores multipremiados (Atwood, Padura, Ford…); escritores de ayer (Leopardi) y de hoy (Mairal, Knox…); gente de aquí (Somoza, Millás…) y del otro lado del charco (King, Hustvedt…); grandes grupos editoriales y editoriales independientes. Una lista variada que esperemos se amolde a todos los gustos de nuestros lectores.

Aquí empieza nuestra lista de 18 libros para leer en 2018. ¡Disfrutad de ella!

el legado de los espias1. El legado de los espías, de John Le Carré (Planeta. 9 enero)
Peter Guillam, leal colega y discípulo de George Smiley en los servicios secretos británicos –conocidos como El Circo–, disfruta de su jubilación en la finca familiar de la costa meridional de Bretaña, cuando una carta de su antigua organización lo insta a regresar a Londres. ¿El motivo? Su pasado en la Guerra Fría lo reclama. Unas operaciones de inteligencia que habían sido el orgullo del Londres secreto y habían implicado a personajes como Alec Leamas, Jim Prideaux, George Smiley o el propio Peter Guillam están a punto de ser investigadas con criterios perturbadores, por una generación sin memoria de la Guerra Fría ni paciencia para atender a sus justificaciones. Entretejiendo pasado y presente para que ambos cuenten su tensa historia, John le Carré ha urdido una única trama tan ingeniosa y apasionante como la de las dos predecesoras sobre las que se ha basado: El espía que surgió del frío y El topo. El pasado ha venido a cobrarse sus deudas.

Mis rincones oscuros2. Mis rincones oscuros, de James Ellroy (Literatura Random House. 11 enero)
En junio de 1958, James Ellroy tenía diez años cuando recibió la terrible noticia del asesinato de su madre. El cadáver de Geneva Hilliker fue hallado cubierto de hiedra en una cuneta de las afueras de Los Ángeles, estrangulado con una cuerda y unas medias de nylon y con signos evidentes de violación. El caso no se resolvió, pero la brutal muerte marcó para siempre la vida del autor y fue el germen de toda su obra. En 1994, después de publicar el último volumen del «Cuarteto de los Ángeles», Ellroy decidió descubrir la verdad sobre el crimen. Para ello contrató los servicios de un veterano y experimentado «detective» llamado Bill Stoner. A medida que ambos avanzaban en este caso enterrado desde hacía treinta años, Ellroy descubría el misterio que en realidad fue su madre, cuáles fueron sus aspiraciones y por qué decidió salir de un pequeño pueblo de Wisconsin para empezar una nueva vida en Los Ángeles. Mis rincones oscuros relata esta investigación, en una mezcla de crónica negra y memorias confesionales, y se convierte en un libro fascinante que proporciona las claves autobiográficas de sus novelas y, a su vez, en la introducción perfecta a la perturbadora obra de este autor imprescindible de la novela del siglo XX.

La semilla de la bruja3. La semilla de la bruja, de Margaret Atwood (Lumen. 11 enero)
Es un lunes cualquiera de enero de 2013 y Felix pasa el control de seguridad para acceder al centro correccional de Fletcher. Los guardias lo miran con simpatía y benevolencia; para ellos este hombre solo es el señor Duke, un cincuentón que en sus ratos libres se dedica a organizar funciones de teatro con los reclusos. El autor elegido siempre es Shakespeare, y este año el profesor les propone La tempestad. Felix accede sin problemas al recinto de la cárcel, llevando consigo algo muy peligroso pero imposible de detectar a través de un escáner: son las palabras, aún vivas, robustas, sonoras, de una obra donde la venganza viaja a través del tiempo y se instala en el presente. De a poco, ensayo tras ensayo, los chicos de Fletcher, que quizá nunca antes habían oído hablar de Shakespeare, convierten la obra en algo muy personal. Ahí se encuentran con sus fantasmas y con algo de sí mismos que no sabían, pero hay más: Felix, ese profesor terco y a veces aburrido, el día del estreno de la obra también podrá vengarse de quien le arruinó en el pasado.

La transparencia del tiempo4. La transparencia del tiempo, de Leonardo Padura (Tusquets. 16 enero)
A un Mario Conde a punto de cumplir sesenta años, y que se siente más en crisis y más escéptico que de costumbre con su país, le llega de manera inesperada un encargo de un antiguo amigo del instituto, Bobby, que le pide ayuda para recuperar la estatua de una virgen negra que le han robado. Conde descubre que esa pieza es mucho más valiosa de lo que le han dicho, y su amigo tiene que confesarle que proviene de su abuelo español, que, huyendo de la Guerra Civil, la trajo de una ermita del Pirineo catalán. En los bajos fondos de La Habana, Conde da con un sospechoso al que acaban matando. Con el asesinato de otro cómplice, Conde descubre una inesperada trama de galeristas y coleccionistas extranjeros interesados en la talla medieval, y se tropieza inevitablemente con la policía de homicidios de La Habana. Pero, en capítulos intercalados, La transparencia del tiempo también cuenta la epopeya a lo largo de los siglos de la estatua, una virgen negra traída de la última cruzada a una ermita del Pirineo por un tal Antoni Barral, y será otro Antoni Barral quien la salve y se vea obligado a embarcar como polizón rumbo a La Habana.

Recuerdos del primer amor5. Recuerdos del primer amor, de Giacomo Leopardi (Acantilado. 17 enero)
«Heme aquí, pues, enamorado a los diecinueve años […] Pero como necesito dar algún consuelo a mi corazón […] escribo estas líneas para explorar las profundidades del amor y poder recordar con la mayor exactitud cómo irrumpió en mi corazón esta pasión soberana». En diciembre de 1817 Leopardi conoció a Geltrude Cassi Lazzari, prima de su padre, por quien profesó un amor secreto. Ese mismo día empezó la redacción de los dos textos recogidos en este volumen: «Recuerdos del primer amor», publicado por primera vez en 1906, y la «Elegía primera», incluida poco después en los Cantos con el título de «El primer amor». Tanto el diario como el poema del joven Leopardi constituyen dos de los textos más emblemáticos del Romanticismo no sólo por su belleza sino también por su singularísima sensibilidad.

Muerte con pingüino6. Muerte con pingüino, de Andrei Kurkov (Blackie Books. 17 enero)
Viktor es un escritor arruinado: está sin blanca, lo ha dejado su novia, tiene frío. Imaginen si se siente solo que decide adoptar a un pingüino. No sabe que este nuevo compañero de piso, Misha, también está deprimido: suelta suspiros melancólicos cuando chapotea en la bañera de agua helada y se encierra en la habitación como un adolescente. Ahora Viktor no solo está triste, sino que debe consolar a su amigo. Y además alimentarlo. Todo se complica cuando un gran periódico le encarga escribir esquelas de personajes públicos que aún están vivos. Parece una tarea fácil. Pero no lo es: los protagonistas de sus necrológicas empiezan a fallecer en extrañas circunstancias poco después de que escriba sobre ellos. Misha y Viktor se ven atrapados en una trama absurda y violenta. Una novela oscura y luminosa, con humor blanco y negro. Como la vida. Como un pingüino.

La herida7. La herida, de Jorge Fernández Díaz (Destino. 18 enero)
Una monja desaparece dejando un enigmático mensaje, y un colaborador del papa Francisco les encarga a dos agentes de Inteligencia buscarla por cielo y tierra. En paralelo, una operadora política despedida por el gobierno argentino es contratada por el gobernador de un feudo de la Patagonia para mejorar su imagen y evitarle una catástrofe electoral. Con la ayuda de Remil ―un perturbador personaje que trabaja desde las sombras―, ella se vale de todo: espionaje político, compra y amenaza de jueces. Hasta que juntos se topan con un crimen de Estado y una siniestra organización. La herida es un thriller político dentro de una gran novela policial cruzada por cuatro misteriosas historias de amor, que empieza en el Vaticano y viaja a la Patagonia, que se devora con suspenso y que retrata el lado oscuro del poder. Una combinación que solo la pericia del escritor y periodista Jorge Fernández Díaz es capaz de llevar adelante con el pulso y el rigor de una investigación y con un demoledor ritmo cinematográfico.

el origen del mal8. El origen del mal, de José Carlos Somoza (Ediciones B. 18 enero)
«ESTOY MUERTO.» Así comienza el misterioso manuscrito que un conocido escritor recibe de manos de un amigo librero. Son más de doscientas páginas, escritas a máquina y fechadas en 1957. El encargo es muy preciso: debe leerlo en menos de 24 horas. Intrigado, el novelista comienza a leer y se encuentra con una historia de secretos y traiciones contada por Ángel Carvajal, un militar español de la Falange que actuó como espía en el Norte de África. El texto, además, contiene diversas frases que alguien ha subrayado cuidadosamente. Pronto comprenderá por qué era tan urgente que el manuscrito llegara precisamente a sus manos… ¿Puede haber un mensaje oculto relacionado con el tiempo presente? ¿Qué relación existe entre el manuscrito, el librero y el lector? ¿Se puede reescribir la historia?

Entre ellos9. Entre ellos, de Richard Ford (Anagrama. 18 enero)
El libro se compone de dos textos escritos con treinta y cinco años de diferencia. El segundo, dedicado a su madre, ya se había publicado en 1986 de forma autónoma. El primero, centrado en la figura de su padre, es reciente y rigurosamente inédito. ¿Qué historias se nos relatan en este volumen? Las de dos jóvenes de Arkansas, en el corazón de la América profunda: Parker y Edna, que se casan en 1928 y tienen un hijo –el autor– en 1944. La historia de un hombre de carácter bondadoso que se gana la vida como viajante de comercio, pasa mucho tiempo en la carretera, fuera de casa, y muere de un ataque al corazón cuando Ford tiene solo dieciséis años. La historia de una chica con un pasado complicado y un secreto, que quedó viuda a los cuarenta y tuvo que mantener a su hijo… Dos textos bellísimos que evocan la infancia del escritor y las vidas de sus padres, unas vidas que podrían haber sido pasto del olvido como tantas otras, pero que la fuerza de la literatura rescata y convierte en piezas esenciales del universo literario de Richard Ford.

Cuadernos de Kabul10. Cuadernos de Kabul, de Ramon Lobo (Península. 23 enero)
Cuadernos de Kabul nos sumerge en la otra cara de la guerra, la de las pequeñas o grandes historias de las verdaderas víctimas del conflicto: aquellos que casi nunca tienen derecho a protagonizar su propia noticia. Ramón Lobo nos recuerda la lucha anónima de los civiles, el peso de la vida en la retaguardia, el dolor de las personas que tratan de vivir un día más en medio de un enfrentamiento bélico. No como explicación de lo que allí sucede, sino como muestra de una realidad repleta de colores, olores y sabores, de gentes sin derecho a un nombre y a una voz.

Memorial device11. Memorial Device, de David Keenan (Sexto piso. Enero)
Articulada a partir de una alucinógena serie de entrevistas a antiguos miembros de la escena postpunk de la pequeña y desolada localidad escocesa de Airdrie, Memorial Device pretende reconstruir, a partir de los testimonios más delirantes, la corta historia de los legendarios Memorial Device, considerados la mejor banda salida de la ciudad, una banda visionaria, rematadamente underground y maldita, un fulgurante meteoro hacia la nada que parece quintaesenciar a todos los grupos oscuros, abismados y malogrados de aquella época convulsa y febril, empezando por Joy Division. Con esta ficticia indagación documental sobre un grupo igualmente ficticio –que sirve a su vez para presentarnos una heterogénea y extravagante galería de personajes y cartografiar la peculiarísima escena artística y musical del lugar, llena de estrambóticas bandas que hacen de la anormalidad su razón de ser– David Keenan ha escrito una especie de carta de amor deforme y malsano, pero sincero; ha pergeñado un retrato intenso, poético, onírico y conmovedor –y también entrañablemente grotesco– del movimiento postpunk, el movimiento musical más importante desde la psicodelia de los sesenta, como afirmaba el crítico Simon Reynolds. La obra es un homenaje, en última instancia, a la urgencia, la pasión y los sueños de juventud como motores vitales, y a la eterna lucha de cada generación por encontrar su lugar en el mundo; un brindis blasfemo por toda esa recua de adolescentes desorientados cabalgando los caballos desbocados de la música. MEMORIAL DEVICE, la primera y celebrada novela de David Keenan, es un libro visceral, hilarante, profundo y trágico, que capta magníficamente la locura, el sinsentido y las dificultades sociales de esa década mítica que fueron los años ochenta.

Manual de linternas12. Manual de linternas: Incursiones, excursiones y reflexiones científicas, de Marta Magariños (Editora) (Libros y Literatura. Enero)
El objetivo de este Manual de linternas es promover la divulgación científica a través de los libros. La lectura ofrece varias ventajas diferenciales que la hacen particularmente interesante; quizá, la más significativa es que permite la reflexión. La literatura surge de un yo y cuenta con la palabra para conectar con las inquietudes, los aprendizajes y las emociones de otro yo. Es un proceso introspectivo y solitario que, además, permite hacer un paréntesis temporal en el caudal de llegada, dando cabida a la gestación de nuevo conocimiento, a veces, profundamente original. Como dice Antonio Osuna, uno de los autores de este manual, «hay libros que se pueden leer de seguido, pero hay algunos en los que, de vez en cuando, se debe apartar la mirada y dejar que lo que se acaba de leer se asiente».
Manual de linternas pone el foco en libros elegidos libremente por los autores de las reseñas. Hemos tratado de organizarlos en categorías, aunque de una forma un tanto imprecisa, ya que muchos de ellos podrían estar en varias de ellas. Cada categoría se introduce con inspiradoras ilustraciones de María Lamprech, nuestra ilustradora. La mayoría son libros de divulgación científica en el sentido estricto, pero no todos lo son. Algunos tienen más condición de ensayo, otros son memorias o ficción, e incluso hay un cómic. Sin embargo, todos comparten la premisa de transmitir con entusiasmo el conocimiento científico. De modo que este manual no pretende ser en ningún momento una selección de los libros más relevantes de cada campo, pero sí servir como linternas que iluminen nuestras ganas de saber qué hay en la oscuridad de lo desconocido. Esas linternas son cincuenta y un libros con vocación de transmitir y satisfacer el interés por la divulgación científica. Si se quedan con hambre, hemos incluido un listado de libros recomendados por los autores, que deseamos que les resulte de ayuda.

Sirenas13. Sirenas, de Joseph Knox (Reservoir books. 1 febrero)
En los bajos fondos de Manchester, todo tiene un precio. Cuando el detective de policía Aidan Waits es reclutado por una misteriosa rama policial que cumple órdenes de un todopoderoso y millonario miembro del Parlamento británico, sabe que a él también le han puesto precio. La misión es encontrar a Isabelle, la hija del magnate, y para ello tendrá que adentrarse en el oscuro mundo de la noche, donde el dinero y las drogas circulan por clubs sin ley y las jóvenes son tratadas como mercancía. ¿Será capaz de salvar a la chica sin caer en el desenfreno y la corrupción de este nocturno canto de sirena? Joseph Knox es la gran revelación de la novela negra británica y ha sido comparado con Ian Rankin, James Ellroy o Raymond Chandler. Como buen librero, se ha nutrido durante años de los grandes maestros del gé- nero, siendo el responsable de compras de novela negra en Waterstones. Sirenas es su thriller de debut, con el que inicia la saga del detective Aidan Waits. Knox retoma el crime más clásico y hardboiled, en el que hace un guiño a los lectores más alternativos y de culto: cada una de las partes de la novela evoca versos de Joy Division.

Bellas durmientes14. Bellas durmientes, de Stephen & Owen King (Plaza & Janés. 1 febrero)
En esta espectacular colaboración entre padre e hijo, Stephen King y Owen King nos ofrecen la historia más arriesgada de cuantas han contado hasta ahora: ¿qué pasaría si las mujeres abandonaran este mundo? En un futuro tan real y cercano que podría ser hoy, cuando las mujeres se duermen, brota de su cuerpo una especie de capullo que las aísla del exterior. Si las despiertan, las molestan o tocan el capullo que las envuelve, reaccionan con una violencia extrema. Y durante el sueño se evaden a otro mundo. Los hombres, por su parte, quedan abandonados a sus instintos primarios. La misteriosa Evie, sin embargo, es inmune a esta bendición o castigo del trastorno del sueño. ¿Se trata de una anomalía médica que hay que estudiar? O ¿es un demonio al que hay que liquidar?

Los ojos vendados15. Los ojos vendados, de Siri Hustvedt (Seix Barral. 13 febrero)
Iris Vegan, una estudiante de literatura de la Universidad de Columbia, relata sus inquietantes encuentros con personajes neoyorquinos que el azar y la coincidencia han puesto en su camino. La relación de estos singulares momentos, en los que las fuerzas oscuras pueden cambiar el curso de una vida, permite al lector abordar esta obra como la suma de cuatro episodios independientes pero complementarios a la vez.

Cuando sale la reclusa16. Cuando sale la reclusa, de Fred Vargas (Siruela. 14 febrero)
El comisario Jean-Baptiste Adamsberg, tras unas merecidas vacaciones en Islandia, se interesa de inmediato a su regreso a Francia por la muerte de tres ancianos a causa de las picaduras de una Loxosceles rufescens, más conocida como la reclusa: una araña esquiva y venenosa, pero en ningún caso letal. Adamsberg, que parece ser el único intrigado por el extraño suceso, comienza a investigar a espaldas de su equipo, enredándose inadvertidamente en una delicada y compleja trama, llena de elaborados equívocos y profundas conexiones, cuyos hilos se remontan a la Edad Media. Un caso elusivo y contradictorio que se escapa a cada momento de las manos del comisario, haciéndole regresar a la casilla de salida. Solo sus intuiciones, tan preclaras como dolorosas, serán capaces de devolverle la confianza que necesita para salir ileso de la red tendida por la más perfecta tejedora… Cuando sale la reclusa es sin duda la obra más ambiciosa de Fred Vargas, la reina indiscutible de la novela negra europea. En ella se entrecruzan con maestría todos los temas que han convertido la publicación de cada una de sus novelas en un auténtico acontecimiento literario, tanto para la crítica como para los lectores: el medievo, la arqueología, los mitos, el mundo de los animales y, por supuesto, la descripción detallada y poderosa de los oscuros laberintos del alma humana.

Que nadie duerma17. Que nadie duerma, de Juan José Millás (Alfaguara. 15 febrero)
El día en que Lucía pierde su empleo como programadora informática, su vida da un giro definitivo. Como si de un algoritmo se tratara, establece los siguientes principios en los que se basará su existencia futura: será taxista, recorrerá las calles de su ciudad, Madrid, mientras espera la ocasión de volver a encontrarse con el hombre del que se ha enamorado, y todos los momentos importantes tendrán como banda sonora el «Nessum dorma» de Turandot, ópera de la que se siente protagonista. Lo cotidiano y lo extraordinario se entremezclan en esta novela que tiene todas las claves del universo narrativo de Juan José Millás: la ironía, las distintas facetas de la realidad, el desdoblamiento del yo, la soledad y la constatación de una verdad inmutable: el espejo en el que miramos nuestras vidas nos devuelve siempre una perspectiva insólita ante la que solo cabe el más puro de los asombros.

Una noche con Sabrina Love18. Una noche con Sabrina Love, de Pedro Mairal (Libros del Asteroide. 26 marzo)
Todas las noches en Curuguazú, un pueblo de la provincia de Entre Ríos, Daniel Montero celebra un rito: mirar el programa televisivo de Sabrina Love, la porno star más popular del momento. Por eso, cuando gana el sorteo para pasar una noche con ella, siente que ha tocado el cielo con las manos. Sabrina lo espera en un hotel de Buenos Aires. A los diecisiete años, Daniel emprende un viaje que, además de la gran ciudad, le descubrirá mucho más de lo que había imaginado. Una noche con Sabrina Love ganó el premio Clarín en 1998, otorgado por un jurado que integraban Adolfo Bioy Casares, Augusto Roa Bastos y Guillermo Cabrera Infante. Esta vertiginosa novela de iniciación marcó el brillante debut de Pedro Mairal en la escena literaria.