
La verdad es que tengo un gusto musical bastante ecléctico. Cualquiera que escuche mi lista de reproducción del teléfono podría asustarse. Venga, voy a hacer la prueba. Voy a poner las cinco primeras canciones que salgan en mi lista aleatoriamente. No hago trampa: Turnedo (Iván Ferreiro), Molly’s Chambers (Kings of Leon), Life on Mars (David Bowie), Futile Devices (Sufjan Stevens) y Ciudad de pobres corazones (Fito Páez). Bueno, no se ha portado muy mal. Podría haber sido peor. Podría haber salido Battiato y 50 Cent y a ver cómo explico yo eso.
Con esto quiero deciros que, aunque escucho música muy variada, el Rock es y siempre será uno de mis géneros favoritos. En este sentido soy muy de la old school. Me gustan los viejos rockeros. Lo cierto es que escucho poca música actual, aunque el modo aleatorio me haga quedar mal al decir esto. Soy muy de Zeppelin, Queen, Supertramp, Bowie, Beatles, Leonard Cohen y demás.
It’s only Rock and Roll me enamoró desde el principio. ¿Un repaso a la historia del rock con las ilustraciones de Tutticonfetti? Este libro tenía que gustarme sí o sí. Editado por Lunwerg, editorial que publica maravillas, este libro es otra muestra de ello.
No es que sea un libro exhaustivo sobre los cantantes y sus biografías, que os veo venir, puretas del rock. Es un paseo por la historia del rock en el que aparecen los principales protagonistas de este género desde sus antecesores, como Ella Fitzgerald o Luis Armstrong hasta artistas más actuales como Amy Winehouse o Arcade Fire.
¿Y entre todos ellos? Pues los grandes del género: Elvis Presley, The Who, James Brown, Jimmi Hendrix, Bob Dylan, David Bowie, Lou Reed, The Clash, Joy Division, Springsteen, The Smiths, Nirvana, Oasis, Beck y un largo, larguísimo etcétera. Lo que más me gusta de It’s only Rock and Roll es que no solo se nos presentan a los grandes, sino que también se hace un repaso sobre la propia historia de rock: los pioneros, las figuras del soul, la chanson francesa, la música psicodélica, el rock progresivo, el heavy metal, el glam rock, el punk, la new wave, el rock de masas, el rock alternativo o el rock actual.
Un viaje muy completo el que nos propone la diseñadora y periodista Susana Monteagudo de la mano de la magnífica ilustradora Marta Colomer. It’s only Rock and Roll me parece un libro perfecto para perderse en él y aprender sobre este fascinante género. Porque puede que solo sea Rock and Roll, pero nos gusta.

Aitor Saraiba quería escribir un libro sobre Roberto Bolaño, pero escribió Por el olvido. Lo que yo no sé es si Saraiba sabe que ha escrito mucho más que eso, porque más que un libro sobre Bolaño este es un homenaje precioso. Saraiba ha creado un universo, que es el suyo propio, y que gira alrededor del escritor chileno. Y ha condensado ese universo en este libro, que es pura magia.
No sé si os suena el nombre de Vivian Maier. Quizás a algunos os pase como a mí, que sabéis que era fotógrafa y poco más. Y eso que leyendo el libro me he enterado de que hay hasta una película sobre ella. El caso es que descubrir la figura de esta desconocida mujer merece mucho la pena y creo que lo que ha hecho Berta Vias Mahou en Una vida prestada es una auténtica maravilla.
Mi pasión por la fotografía ya viene de largo. Desde que tengo memoria puedo verme con una cámara de fotos en las manos. Primero, la de mi padre, que, aunque intocable, alguna vez se convertía en mi juguete. Después, mi primera cámara propia, la que me regalaron por mi comunión. No os imagináis la cantidad de fotos que hice ese día. Muy ridículas todas, por supuesto, pero ahora las veo y se me escapa una sonrisa. Con los años he ido avanzando en este mundo, hasta ganar, a los diecisiete, un premio que se convocaba en Barcelona. Se llamaba “La bici en la ciudad”. Yo presenté una foto que había tomado el verano anterior en Inglaterra, mientras trabajaba como aupair. Fotografié al niño que cuidaba mientras volvíamos a casa en bici. Él en la suya, diminuta y yo unos metros por detrás en la mía. Esa instantánea, en blanco y negro, hizo que llegara a mi poder mi primera cámara de verdad, una Sony DSC H50, que ha sido mi fiel compañera durante muchos de los mejores momentos de mi vida. Sobre todo, el viaje a Kenya, donde me ayudó a tomar unas fotos de las que estoy orgullosísima. Estas Navidades le pedí a Papá Noel una nueva compañera y ahora es una Nikon D3300 la que vivirá junto a mí lo que me depara la vida, al menos en un futuro próximo.
Este otoño 
Queen es la mejor banda de rock de todos los tiempos y Freddy Mercury es el más grande. En mi opinión, claro. Y, bueno, en la de millones de personas también. Por eso, no es de extrañar que más de veinte años después de la muerte de Mercury, aún escuchemos su voz casi a diario. Las canciones de este grupo británico aparecen en anuncios y películas y provocan que miles de personas entonen al unísono con solo escuchar los primeros compases de We Will Rock You, We are the champions o Bohemian Rhapsody. Esta última es mi canción favorita, por si había alguna duda; soy una fan de Queen muy típica, lo sé.
Es probable que, estando en una librería, hayas escuchado o incluso dicho alguna vez esa frase de «ya hay libros de todo». Si es así, estoy casi seguro de que al ver de qué trata este libro también lo dirás. Sí, es un libro donde se detallan a fondo todos los números de Messi. ¿Por qué de él? Porque, como defiende el propio autor, es el mejor jugador del mundo. Creo que de eso no hay duda. Yo añadiré algo más y acarreo con las posibles consecuencias: es el mejor de la historia.
Hay gente que tiene grandes sueños sobre cómo pasar los últimos años de su vida. Ya saben, una vejez tranquila en enormes casas situadas en ciudades de renombre, con viajes de ensueño cada pocos meses a lugares exóticos y retiros dorados a zonas costeras, donde la única preocupación sea la de darse la suficiente protección solar cada mañana. Los míos diría que son más grandes aún. Mi idea es que, cuando me llegue la edad de jubilación (que, haciendo un cálculo optimista, estará sobre los ochenta años para esa época), haya ahorrado lo suficiente para retirarme a la casa de piedra que tiene mi familia en un diminuto pueblo metido entre montañas, preparar adecuadamente el huerto, comprar unos cuantos animales y regresar a la civilización sólo cuando sea estrictamente indispensable. Nada me haría más feliz. Y a este respecto puedo decir que La vida en el campo, de Julia Rothman, ha sido otro empujoncito más para seguir conservando esas ganas de regresar a donde uno se puede sentir realizado con tan poco.
Sí, soy yo. ¿Quién si no iba a traeros esta reseña sobre gatos en el cine? Si el tiempo que paso hablando sobre gatos, leyendo sobre gatos y escribiendo sobre gatos lo hubiese empleado en sacarme una oposición mi madre estaría mucho más contenta con su hija la loca de los gatos. Pero qué le vamos a hacer, a cada uno le da por lo que le da y a mí me ha tocado esta tara felina. O este don, porque ya puestos, vamos a hacer que suene bonito.
Colorear o pintar dibujos pautados para adultos está de moda. En todas las librerías hay cuadernos y libros de este tipo. Lo cierto es que hay que tener paciencia para ponerse delante de algunas de estas láminas porque las hay de lo más sofisticadas e intrincadas. A mí me encantan, tengo que confesar que no les dedico mucho tiempo, pero me gusta tenerlos y me encantan las pinturas, rotuladores y demás material necesario. Es como volver a la escuela, a la infancia. Creo que en parte, en esto radica el éxito de estos libros, en la vuelta atrás. No necesitas mucha concentración, porque puedes colorear y estar pensando en cualquier otra cosa, aunque lo ideal es despejar la mente, ponerte música relajante y dejar actuar a las hadas de los colores. Tampoco tienes que ser muy hábil con el dibujo porque vienen hechos, con no salirse mucho de las pautas ya está. Luego pueden quedar mejor o peor dependiendo de lo bueno que seas combinando tonos, haciendo sombras y demás técnicas. Y como “para gustos hay colores”, cada uno es libre de escoger los que quiera.
Hacer una fotografía es congelar el tiempo. Es robar un momento al mundo que te pertenecerá para siempre. Es captar la belleza en las cosas más insospechadas. Es adueñarte de los instantes, sin pedir permiso.