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¡Shazam! La Monstruosa Sociedad del Mal, de Jeff Smith

shazam la monstruosa sociedad del mal

shazam la monstruosa sociedad del mal¡Di la palabra mágica!

No es necesario ser de otro planeta ni haber sido picado por ningún bicho radioactivo.

¡Di la palabra mágica!

No debes poseer una abultadísima cuenta corriente. Tampoco hace falta que te expongas a rayos gamma.

¡Di la palabra mágica!

Esta la vez la magia se impone a la ciencia y solo necesitas decir una palabra mágica. Grita. Fuerte y claro.

¡Shazam!

Un rayo seguido de un tremendo trueno te otorgará la sabiduría de Salomón, la fuerza de Hércules, la resistencia de Atlas, el poder de Zeus el coraje de Aquiles y la velocidad de Mercurio.

De esta forma el huérfano Billy Batson se convertirá en un superhéroe de gran poder y de corazón puro. Compaginará el día a día en el que debe patearse las calles en busca de algo que llevarse a la boca con afrontar tareas más místicas y extraordinarias.

Shazam, también conocido por su nombre original Capitán Marvel, fue creado en 1939 por el guionista Bill Parker y el dibujante Clarence Charles Beck. Su primera aparición llegaría en febrero de 1940 en la revista Whiz Comics. Desde entonces ha llovido mucho y la mayoría de ese aguacero tuvo que ver con una lucha entre las editoriales DC y Marvel; los primeros propietarios del personaje, los segundos del nombre original. Con todo, Shazam supo aguantar, a pesar de no ser de los héroes de cómic más populares y de tener que compartir en multitud de ocasiones protagonismo con otros superhéroes de La Liga de la Justicia. ¡Shazam! La monstruosa Sociedad del Mal da al superhéroe de la capa blanca ese papel de protagonista indiscutible que merecía.

En ¡Shazam! La monstruosa Sociedad del Mal Jeff Smith (sí, el creador de Bone, el que tiene en su haber un saco repleto de premios Eisner) se encarga del guion así como del dibujo para plantear una historia de reminiscencias clásicas, ligera y fácil de leer. Una historia en la que veremos cómo nace un nuevo héroe tras llegar a una misteriosa caverna en la que reside un anciano hechicero; una escena repleta de la naturaleza mística del cómic original pero que el autor dota de modernidad, añadiendo además una pizquita de humor blanco que le dará un toque desenfadado. Jeff Smith además deja claro desde el principio, destacándolo con contundencia, quienes son los buenos y quienes los malos. De esta forma se aleja claramente de todas esas obras en las que héroes (atormentados) y villanos (todavía más atormentados) están repletos de matices, en ocasiones imbuidos de forma tosca por un autor que parece que se sienta obligado a ello. Así pues, nos hallamos ante una reinterpretación de ¡Shazam! perfecta para aquellas nuevas generaciones que no conocían nada del personaje pero también para todo avezado lector de cómics que busque el placer de vivir aventuras con sabor a clásico Pre-Crisis.

En el apartado gráfico Jeff Smith nos regala un dibujo de trazo grueso donde priman las redondeces, además de pulcro, refulgente y minuciosamente estructurado dentro de las viñetas. Se me hace difícil elegir entre el robusto y amigable diseño de Shazam, la elegante figura de Tawky Tawny, los variados entes monstruosos o la delicadeza y expresividad de los rostros de los niños protagonistas. Y aquí me detengo para hacer un pequeño inciso, y es que cualquiera que entienda mínimamente de dibujo sabe lo difícil que es dibujar los rostros de los niños. Una arruga de expresión de más y el muchacho de ocho años que pretendías dibujar se acaba de convertir en un enano octogenario. Lo que sí puedo elegir son mis momentos favoritos: el primero es cuando Mary prueba sus poderes. Una escena repleta de travesuras e inocencia infantil. Y la otra es el enfrentamiento final. Ocho páginas mágicas que ponen de manifiesto que se puede alcanzar lo épico sin utilizar interminables y rimbombantes escenas de batalla.

Para finalizar, ¡Shazam! La monstruosa Sociedad del Mal es un cómic publicado por ECC que es delicadamente bonito, con él los adultos volverán a ser niños y los niños confirmarán lo que ya sabían: la magia existe.

Di la palabra mágica.

¡Shazam!

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La historia oculta. Integral 5, de Jean-Pierre Pécau

la historia oculta 5

la historia oculta 5Hoy vengo a hablaros de La historia oculta. Integral 5, de Jean-Pierre Pécau, lo que quiere decir que ya he leído los cuatro integrales anteriores. Como muchos no habréis leído las reseñas que les dediqué y los que sí lo hayáis hecho seguramente no os acordéis (han pasado seis meses desde la última entrega), veo oportuno dar un repaso rápido a lo que hasta ahora ha dado de sí esta ucronía con toques de fantasía, humor y acción (mucha acción), para que os convenzáis de que pocas historias ofrecen una trama tan ambiciosa y bien hilada como esta.

En La historia oculta. Integral 1 nos remontábamos al último periodo del Neolítico, cuando los cuatro hermanos protagonistas eran todavía niños y adquirían su poder e inmortalidad a través de cuatro marfiles: oros, bastos, espadas y copas. Ese primer volumen relataba los acontecimientos que tenían lugar entre los años 1350 antes de nuestra era y 1527, cuando los hermanos dirigían los designios del mundo levantando y destruyendo civilizaciones a su antojo. La historia oculta. Integral 2 se desarrollaba entre 1588 y 1919, un periodo en el que los cuatro arcontes perdían paulatinamente su poder a medida que se hacían réplicas de sus barajas y se iban sumando seres humanos a esta partida por el dominio del mundo. La historia oculta. Integral 3 se centraba en la Segunda Guerra Mundial, donde los arcontes aparecían por primera vez como los únicos capaces de poner un poco de orden en una humanidad abocada al caos y la destrucción. Finalmente, en La historia oculta. Integral 4 se narraban los últimos episodios del conflicto bélico mundial y, a punto de llegar a los años cincuenta del pasado siglo, la acción principal se trasladaba a la guerra árabe-israelí, otro polvorín en el que los arcontes tenían un papel decisivo.

Así llegamos a La historia oculta. Integral 5, donde el cada vez más complejo guion de Jean-Pierre Pécau está ilustrado con sumo detalle por Igor Kordey. Compuesto por «Operación Kadesh», «El fin de Camelot», «La era de acuario» y «La puerta del agua», este integral arranca en el desierto de Egipto en 1942 y concluye en los primeros envites de los años setenta.

Como siempre, para crear su versión alternativa de las razones que han motivado los grandes cambios de la historia mundial, Pécau juega con esas historias y personajes reales que han dado pie a infinitas teorías conspiratorias. En esta entrega desfilan personajes por todos conocidos: la familia Kennedy, Nixon, John Edgar Hoover, Howard Hughes o Martin Luther King, e incluso el hijo del actor Errol Flynn y Borges y su ficticia (o no) ciudad de Kor. El FBI, el Mossad, la Unión Soviética y la mafia tienen especial protagonismo. Además, asistimos a momentos históricos relevantes a los que no se les han dedicado demasiadas páginas en la literatura: la Revolución húngara, en 1956, y la invasión de Checoslovaquia, en 1968. Y como no todo va a ser sangre, también se recrea el Verano del Amor, el festival hippie de 1967. Puede que La historia oculta sea ficción, pero sus raíces históricas son de tal envergadura que es también una forma muy original de repasar los grandes conflictos que se han ido sucediendo en nuestro mundo.

A esta novela gráfica aún le quedan muchos capítulos. Algo me dice que llegará hasta diciembre de 2012, la famosa fecha del calendario maya. Tendré que esperar para saber si, en la ucronía creada por Pécau, ese día supondrá el fin del mundo o el punto de inflexión hacia una nueva era.  De lo que estoy segura es que este reverso de la historia me sorprenderá hasta la última página.

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Batman: El Príncipe Oscuro (1 de 2) de Enrico Marini

Batman principe oscuro

Batman principe oscuroDesde que en verano de 2017 supe de la existencia de este proyecto no veía el momento en que cayera en mis manos. Faltaba tanto para que saliera publicado en España, que a punto estuve de pillarlo por cierta empresa de comercio electrónico en su edición francesa y de lujo, a pesar de no tener ni zorra idea de francés. Pude controlarme, con dificultad, pero lo logré, como buen guerrero con nervios de acero. Cómo él me enseñó. En vez de eso tuve que conformarme con las pildoritas que el propio Marini subía a Facebook, en donde nos ponía los dientes largos enseñándonos con videos su destreza con las acuarelas.

Pero ahora ya, por fin, lo tengo en mis manos. Formato europeo, tapa dura y portada chulísima con un Batman que parece pensativo ocupándola casi toda, pero dejando también espacio al negro y al morado. Una excelente combinación cromática para una portada simple, pero igualmente atractiva.

Marini y Batman. ¿Qué decir de ellos? De cualquiera de ellos. Uno de los mejores artistas de cómic del mundo (Rapaces, El Escorpión) junto a uno de los personajes e iconos mundiales del noveno arte. Sobran las explicaciones, y aunque lo cierto es que es raro ver a autores como Marini trabajando para las grandes editoriales yanquis, ¿cómo no vas a hacerlo cuando el propio Batman entra en tu casa rompiendo tu ventana, (que no te va a pagar), y te pide que le dibujes una historia sobre él? A Batman no se le dice que no, y menos cuando ves que tu sueño de infancia se va a hacer realidad y además querías que tu próximo proyecto fuera un noir.

Para leer este Batman: El príncipe oscuro (1 de 2) no hace falta estar al corriente de ninguna de las múltiples colecciones del murciélago. Cualquiera puede adentrarse en la lectura de este tomo y disfrutarlo sin miedo a perderse por falta de conocimientos previos en la mitología del personaje.

La historia comienza con el secuestro de una niña por parte del Príncipe Payaso. Una niña que, no quiero hacer spoilers, pero va a traer de cabeza a Bruce Wayne y, claro está, a Batman. El murciélago va a dejarse la piel, va a dejar de comer y de dormir por encontrar a esa niña y va a hacer de su rescate algo personal.

En cuanto al Joker, es el viejo Joker de siempre al que no le importa matar a su propia banda si un chiste no le hace gracia y Harley Quinn parece ser la de los tiempos de Mad Love, cuando aún estaba enamorada de su pastelito.

Y ya sé que está feo decirlo pero, aunque en un cómic, como en un libro, la historia es importante, es un pilar básico, en un cómic también lo es, pero el dibujo a veces lo es aún más. Yo buscaba aquí una buena historia, y la he encontrado a pesar de faltar aún la segunda parte, pero sobre todo lo que quería era ver a Batman, a sus villanos, a Gotham, y al universo del Caballero Oscuro dibujados por ese genio del dibujo que es Marini. No me importaba tanto la historia. Por mí, como si no hubiera ni un diálogo. Quería el dibujo. Y, ¡joder!… ¡vaya que si me lo ha dado! Un dibujo de una calidad indiscutible. Muchas veces he dicho de algún cómic que tiene páginas dignas de ser enmarcadas y colgadas en las paredes de mi casa. Aquí no solo cada una de las páginas pueden ser enmarcadas, sino protegidas con un cristal blindado como si se tratara de La Gioconda o La Piedad de Miguel Ángel.

¿Ha merecido la pena la espera? ¡Coño!, ¿no has leído lo que te he dicho? Rotundamente sí. Batman: El príncipe oscuro (1 de 2) es el cómic que debes leer tanto si eres fanático del personaje como si quieres encontrarte con un dibujo increíblemente bueno de la mano de uno de los mejores dibujantes.

En serio, si no habéis visto en acción a Marini, buscad sus videos. Podríais pasar horas embobados viéndole pintar.

Un cómic para leer y releer, arte para la vista y para las paredes. Un cómic que se convertirá en otro clásico del murciélago.

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He-Man y Los Masters del Universo: colección de minicómics vol.1, de VV. AA.

he-man y los masters del universo coleccion de minicomics vol 1

he-man y los masters del universo coleccion de minicomics vol 1En la década de los 80 todos los niños querían uno.

Con tan solo esta frase la tarea de adivinar el objeto de deseo podría llevarnos varios años. Así que, es necesario acotar más, allanando el camino hacia la incógnita final. No era un Gremlin ni tampoco un Transformer y, podemos añadir, que el juguete guardaba ciertas similitudes con Conan. La semejanza con el Cimmerio creado por Robert E. Howard es tal vez el indicio definitivo que os haya llevado hasta He-man y los Masters del Universo. Aunque me da a mí que la pista principal ha sido el título de esta reseña.

Hubo una época en la que yo también anhelé poder jugar con un Masters del Universo. Para alcanzar ese fin pacté una alianza con mi hermana que enseguida se puso en marcha con una brutal táctica ofensiva: dar la tabarra a mis padres para que nos compraran uno de esos muñecos de piernas arqueadas y de descomunal pecho de culturista adicto a los anabolizantes. Finalmente unas navidades nuestra batalla culminó en victoria y cada uno recibió su parte del botín. El He-Man que obtuve era una de las figuras de la última hornada, de la serie de animación The new adventures of He-Man. Aquel He-Man era más estilizado, menos cabezón, de músculos menos monstruosos y portaba unos accesorios de corte más futurista. En conjunto resultaba algo menos carismático, pero no dejaba de ser lo que yo tanto había deseado. Casi treinta años después todavía lo conservo.

Aunque ha llovido mucho desde entonces recuerdo vagamente como era el packaging de las figuras (por lo menos el de las más clásicas): la palabra Masters coronando el blíster, en el centro se originaba una explosión rojiza de piedras que eran lanzadas contra el espectador, y, en medio del aluvión de rocas, de forma llamativa, incluso sugerente, la figura. Pero había algo más, una última, gratificante e inesperada sorpresa oculta tras el muñeco y que solo tras haber hecho pedazos el paquete de forma frenética se hacía patente: un minicómic.

He-Man y los Masters del Universo: colección de minicómics vol. 1 recoge los primeros 15 minicómics de los 51 que se llegaron a publicar. Así pues, empezaremos descubriendo los orígenes de He-Man y los compañeros que posteriormente se le unirían, asimismo ocurrirá con su némesis Skeletor y sus lacayos, a través de unas historias que rondan la veintena de páginas. A los primeros de estos cómics no se les puede etiquetar como tal, pues eran más bien cuentos con una única ilustración por página. Con todo, no tardarían mucho en dejar atrás esos cuentos de narración farragosa para dar el salto al, siempre más ágil, mundo de las viñetas.

La estructura de los cómics, de un máximo de cuatro viñetas por página, era siempre la misma: Skeletor intentado hacerse con el control del poder que ostentaba el castillo de GraySkull para dominar el mundo de Eternia. He-Man entrando en acción. Un intercambio de tortas entre el bien y el mal, y, finalmente Skeletor huyendo con el rabo entre las piernas. “¡Maldito seas, He-man! ¡Has vuelto a derrotarme! Pero algún día… ¡Te venceré! ¡Yo, Skeletor, lo juro!” Puede afirmarse, sin duda alguna, que los guiones eran simples como el mecanismo de un chupete, pero, al igual que el accesorio para bebés, sumamente efectivos. Y es que los minicómics no solo funcionaban como una brillante idea de marketing para que compraras las figuras que desarrollaba Mattel, sino que además creaban un contexto que resultaba un brutal fertilizante para la floreciente imaginación de los niños. Tramas que, simple y llanamente, estimulaban a seguir jugando, aunque, como en mi caso, ese juego implicara que los Masters del Universo debían luchar hombro con hombro con las Barbies de mi hermana para detener los pérfidos planes de los malévolos G.I. Joe.

Pero hablemos de la gente que hizo posible las historietas, pues tras estas encontramos a dibujantes de la talla de Alfredo Alcalá o Mark Texeira. El primero sería uno de los que daría forma a La Cosa del pantano de Alan Moore, además de ser un habitual en Marvel dibujando a Conan el Bárbaro; algo que le haría perfecto para dibujar un mundo ambientado en el subgénero fantástico de espada y brujería pero que también gozaba de grandes dosis de ciencia ficción. Por otro lado tenemos a Mark Texeira que, a posteriori, se convertiría en un peso pesado de la industria con títulos como The Punisher: War Journal y diversas aportaciones para Wolverine o Spiderman. El dibujo de Texeira es atractivo aunque irregular: épico en algunas viñetas y simplemente correcto en otras. Alcalá, en cambio, es más hábil a la hora de otorgar detallismo a cada personaje o escenario. En lo referente al color hay que destacar esas tonalidades desvaídas que le da al conjunto ese aire de objeto arqueológico que inflamará la morriña por los años 80 de más de un lector.

A tener en cuenta también los extras que aporta esta edición: prólogo del presidente de Mattel, entrevistas a guionista y dibujantes, detalles sobre el proceso creativo, y anécdotas que, en forma de breves acotaciones a pie de página, servirán para explicarnos por qué el diseño de algunas figuras fue variando o en qué momento los minicómics se inspiraron en la serie de animación producida por Filmation.

He-Man y los Masters del Universo: colección de minicómics vol. 1 publicado por ECC es un libro esencial para todo aquel que creció gritando a los cuatro vientos: Por el poder de Grayskull… ¡Yo tengo el poder!

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La pequeña forastera 2: Siúil, a Rún, de Nagabe

la pequeña forastera siuil a run 2

la pequeña forastera siuil a run 2Hace mucho tiempo, en un lugar muy lejano, había dos países separados por un muro. En un lado estaba el país exterior, bajo el control del dios negro, en el que habitaban unos seres terroríficos que contagiaban una maldición a todo aquel que tocaban. En el otro lado, el país interior, dominado por el dios blanco, donde vivían los humanos.

El doctor era uno de esos seres de apariencia horripilante y Shiva era una niña humana desamparada. Sus caminos no tendrían por qué haberse unido nunca, pero lo hicieron, y así dio comienzo La pequeña forastera 1: Siúil, a Rún, de Nagabe, un manga que me cautivó hace meses.

A diferencia del primer volumen, La pequeña forastera 2: Siúil, a Rún comienza con una escena de acción, y no es la única. Sin embargo, siguen siendo los momentos de convivencia del doctor y Shiva los que hacen que me enamore de esta historia. Las ilustraciones de Nagabe recrean una atmósfera oscura, en la Shiva aparece como único punto de luz. Los sonidos juegan un papel fundamental para que no solo veamos lo que ocurre, sino que lo sintamos. Igual que sentimos el cariño entre los dos personajes protagonistas, que traspasa las páginas. Sentimos la preocupación del doctor al ver que Shiva está en peligro, y la candidez de la niña, capaz de olvidar al instante los momentos más dramáticos, movida por la esperanza de volver junto a su tía.

Lejos de dar respuesta a las preguntas que se abrieron en la primera entrega de este manga, en este surgen otras de la mano de nuevos seres siniestros. Unos y otros se preguntan cómo romper la maldición y Shiva, la pequeña forastera —quizá la única alma pura que queda en ese mundo— es la pieza clave del misterio. ¿Podrá el doctor protegerla hasta el final?

Con La pequeña forastera 2: Siúil, a Rún llegamos al ecuador de esta historia cocinada a fuego lento, y yo me muero de ganas de leer la continuación. Me fascina cómo con unos pocos personajes, escasos diálogos y sin apenas explicaciones de ese enigmático mundo en el que se desarrolla la trama, Nagabe nos atrapa, nos conmueve y nos mantiene a la expectativa. Sin duda, sus excelentes ilustraciones contribuyen a que sucumbamos a su historia y el giro final, de nuevo, nos deja en vilo. La lectura de La pequeña forastera 2: Siúil, a Rún ha sido una delicia y seguro que también lo será la de las dos entregas que aún están por publicarse. ¿Cuánto nos hará esperar ECC para el próximo número? Espero que no mucho.

Sé que muchos lectores no le daréis una oportunidad a La pequeña forastera: Siúil, a Rún porque es un manga y se publica por entregas. Pero si dejáis a un lado esos prejuicios, estoy segura de que no os defraudará. Con su guion, Nagabe nos demuestra que es un buen contador de historias y que, por eso, no necesita recurrir a grandes parafernalias para cautivarnos página tras página. Y, con sus dibujos, nos deja claro que el manga es el formato ideal para crear ciertas atmósferas. Yo ya me he apuntado su nombre para estar al tanto de sus siguientes trabajos. Y es que pocas veces se encuentra una con un artista capaz de tanto con tan poco.

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Batman Eterno Integral 2, de Scott Snyder y VV.AA.

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be2Muy bien. Pues ya tenemos aquí la conclusión del arco Batman Eterno con este segundo integral, formato tochazo. Si al finalizar el anterior habíamos dejado Gotham reventada por mil sitios distintos y con más frentes abiertos que la II Guerra Mundial aquí vamos a poder ver cómo poco a poco van a ir cerrándose, con hilo y aguja, con precisión quirúrgica, algunos de ellos.

Y no parece nada fácil después de ver cómo acabó el Batman Eterno, integral volumen uno. Recordemos rápidamente, y solo por encima, el estropicio (y no hace falta decir que hay spoilers si no has leído dicho tomo): Alfred prisionero en Arkham; Arkham convertido aún más si cabe en un puto infierno; Silencio suelto a su bola haciendo cosas muy ruidosas; Gordon preso en Blackgate; Selina haciéndose poco a poco con el control de la mafia; los nanovirus siguen en los Narrows;  la policía en manos de un comisario corrupto que organiza una cruzada paresonal para atrapar a Batman a toda costa y, en general, las calles enfrentadas en una guerra de bandas; la batfamilia al completo, y algunos más,  intentando poner orden y otros cuantos elementos más por ahí desperdigados… Un caos absoluto. Lo que dije. ¿¡Quién quiere vivir en Gotham, por Dios!?  ¡¿Quién en su sano juicio…!?

En fin. Parece mentira pero las cosas irán arreglándose… pero solo después de que se fastidien aún mucho, mucho más.

¿Pero, por qué? ¿Quién está tras todo esto? ¿Será capaz el mejor detective del mundo de averiguar quién mueve los hilos? ¿Realmente hay alguien dirigiendo todo, al mando de este enorme cotarro? Si lo hay, es una lumbrera. Todos sabemos que derrotar a Batman es imposible. Batman siempre tiene un plan B, C, D, y así hasta J, aproximadamente. Siempre vencerá si se le da tiempo para estudiar el terreno de juego, para prepararse, siempre está preparado y lleva una estrategia dos o tres pasos por delante de su rival. ¿Siempre?

Sin embargo, Batman se está metiendo una paliza para descubrir el cerebro oculto tras toda esta trama y esto acabará pasándole factura. ¿Cuánto tiempo podrá el murciélago estar al 100%? ¿Cuántas horas sin dormir podrá rendir sin fallar, cuántas sin comer…? ¿No pensaste en estas cosas cuando decidiste enfundarte el traje, eh, Bruce? Si ya es jodido actuar como “civil” de día y justiciero de noche en épocas de relativa calma, ahora ya ni te cuento…

Por si fuera poco, vamos a ver cómo no solo Batman va a tener que luchar contra los malos y el acoso de la policía, sino que Bruce Wayne también va quedarse sin nada. Algo como lo que vimos en The Dark Knight Rises o parecido también a lo que le sucedía a Daredevil en el estupendo y más que recomendable cómic Born Again. Que va a pasar las de Caín, vamos.

Por primera vez veo a un Batman desconcertado, sin rumbo, como una marioneta yendo de un lado a otro, siguiendo el humo, sin saber cuál es el siguiente paso a dar, con la barba de tres días (bueno con barba de tres días ya le hemos visto más veces)…:

“No tengo ni idea de quién está detrás de esto. He juntado todas las piezas de todos los puzles. Todas estas malditas pistas… y ninguna de ellas encaja con las demás. Ninguna en absoluto. La ciudad está en llamas y todo esto no es más que una condenada distracción. Y no sé para qué…”

¡Y lo reconozco!: me ha encantado el conjunto y me ha encantado el final que han dado a la historia. No lo esperaba así, la verdad. Me imaginaba que el maestro del caos que había preparado y coordinado todo este tinglado contra el Caballero Oscuro fuera alguien que se sacaran de la manga, que no supieran cómo acabar la historia y metieran un Deus ex machina, algo que al final hiciera que el conjunto de los dos tomos no fuera tan redondo, pero no. ¡Chapó! Me ha gustado el desenlace y la explicación final. Me ha gustado ver a Batman abatido, cansado, extenuado…, pero no rendido, eso nunca.

El dibujo se mantiene a la altura de la historia. Muchos dibujantes, pero cohesionados que aportan su toque artístico a una de las historias más atractivas del murciélago.

Lo único que desentona, en mi opinión y, teniendo en cuenta que en este segundo tomo su presencia es casi cero, es la parte paranormal. Pero eso ya lo comenté en la otra reseña.

Un guion repleto de tramas, héroes, villanos, y secundarios que no se quedan atrás en sus papeles; con alguna que otra concesión al humor, con un gran nivel constante durante las más de mil páginas que hacen muy disfrutable el conjunto de los dos integrales.

Batman Eterno, integral volumen 2 completa un arco que gustará a todo aquel que sea fan del héroe de Gotham, o a los enemigos de este que quieran verle pasarlas muy putas.

De lo mejor que he leído de Batman últimamente.

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Lucifer. Sangre en las calles, de Richard Kadrey y VV. AA.

sangre en las calles

sangre en las callesYa comenté en la reseña de Padre Lucifer, igual un poco de pasada y por eso ahora me voy a explayar, que Lucifer no es el malo de la película. Arrastra el peso de la mala fama que le ha endosado la otra parte, la de los que han escrito la versión mayoritariamente aceptada del cuento. Pero lo cierto es que gracias a él tenemos el poder de decisión. El libre albedrío, y es algo por lo que está dispuesto a luchar las veces que haga falta. De hecho, Lucifer ha salvado nuestro mundo un par de veces y volverá a hacerlo cuando haga falta o cuando le toquen las bolas.

En el tomo anterior habíamos visto como tras la muerte de Dios algo que decía ser Dios, aunque su aspecto recordaba más a una mezcla de cucaracha y criatura lovecraftiana, ocupaba su lugar y proclamaba ser un nuevo dios que despreciaba el libre albedrio, pretendía rehacer el mundo a su imagen y semejanza y obligar a todos a seguir el mismo camino. Y eso es algo que a Lucifer le jode sobremanera. Eso y que claro, para rehacer el mundo la Presencia tiene que destruir previamente el actual. Padre Lucifer acababa dejándonos con ganas de más al acabar con Lucifer y Mazikeen coincidiendo en querer matar a Dios.

Sangre en las calles no entra directamente en materia. Hay dos historias cortas antes de eso. Dos historietas pseudonavideñas que sirven de aperitivo y parecen estar desconectadas de lo gordo que vendrá a continuación pero que tienen detalles que habrán de tenerse en cuenta para el desarrollo posterior del cómic.

Y ya sí. Una vez calentitos podemos disfrutar de un cierre por todo lo alto con una batalla a punto de empezar en el Cielo, otra en el Infierno y combatientes de ambos bandos pululando por La Tierra entre los humanos.

El bando de Lucifer contará con aliados nuevos (o al menos yo no los recuerdo) como Arabelle Crane, que viene a ser una Hellblazer en femenino, una megaespada y alguna que otra sorpresa.

El bando de Dios contará con un montón de ángeles bajo su influjo hipnotizante y el hijo de Lucifer, que sigue emperrado en matarle y también en reinar en el Infierno.

Por su parte, Makizeen quiere recuperar el Infierno, pero su ejército ha quedado diezmado y tendrá que hacer lo que pueda con unos pocos demonios y una fantasmita. Pero Mazikeen no se amilanará. Y además de lista, –hay que serlo para ya no solo gobernar, sino para vivir en lugar así–,  cree que “la lealtad suele vencer al número.”

Ni un minuto de tregua, entretenimiento durante cada maldita página y un dibujo espectacular que me ha encantado. Lucifer dibujado como una mezcla del Constantin y Bowie, elegante, carismático, arrogante, chulito pero inteligente, ágil y resolutivo.

La historia te secuestra por completo, te aísla. Supongo que en parte es por toda la mitología cristiana, pero aparte de eso, el guion es tan increíblemente poderoso que no puedes evitar leerlo de una sentada. Te sorprende. Es hábil, es una historia atractiva tanto individual como colectivamente en el contexto global de la colección.  La riqueza de los personajes, el historial que arrastran del pasado literario/bíblico/mental, los matices, la filosofía… Todo hace de este personaje y sus cómics, algo que es jodidamente obligatorio de leer y esta es una de esas reseñas en las que me quedo corto y no sé cómo más alabar una obra.

Y, por otra parte, como en todos en los cómics de esta “naturaleza preternatural” los giros son indispensables pero también lo es que estos sean creíbles, que no chirríen y que sorprendan para bien, algo que se ha logrado con creces.

Tenía mis dudas, dije en la reseña anterior. En su día Lucifer fue una gran serie, sigue siendo una de mis favoritas y le tengo un cariño especial. Por eso las dudas y los miedos. Porque cabía la sospecha de que recuperar tan icónico personaje de una serie finiquitada doce años antes, y además concluida con un cierre que no dejaba mucha opción de continuidad, era tan solo una maniobra para vender cómics. No sé si habrán vendido muchos, pero desde luego estos tres tomos, Cielo frío, Padre Lucifer y Sangre en las calles, son una continuación más que digna que, creo yo, satisfará a los que les enamoró la saga de Carey.

¡Larga vida a Lucifer!

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Paper girls. Volumen 1, de Brian K. Vaughan y Cliff Wilson

paper girls 1

paper girls 1Que Vaughan es bueno haciendo cómics es como decir que la lluvia moja. Antes del éxito de Saga, Ex-Machina y Paper girls, Brian K. Vaughan parió Y, el último hombre, Los leones de Bagdad, (obra esta menos conocida pero a tener muy en cuenta), por poner unos ejemplos y… fue guionista de… chan chan… ¡Perdidos! No llegué a terminar la de Y,  (por despiste, no por otra cosa. Es lo malo de las series de cómics que, al igual que con las de formato televisivo, hay tantas que tienes que elegir cuáles sigues y cuáles no, y esta, a pesar de estar en el grupo de las que sí, fue quedando poco a poco relegada), pero era un cómic cojonudo, muy original y de lo más entretenido que había leído hasta entonces.

Con Paper girls 1 el entretenimiento no falta, pero en cuanto a originalidad… digamos que, en principio, no es del todo original (y no hablo de que plagie ni nada parecido, ojo). Y es que nos vamos a trasladar a finales de los ochenta y todo el cómic recuerda la estética, los protas (aunque aquí en versión femenina) y situaciones típicas de esos años que hemos visto ya cientos de veces en Los Goonies, Cuenta conmigo, E.T. y pelis del estilo, (todos sabemos de qué tipo de pelis estamos hablando), y que parecen volver con fuerza –y para breve muestra tenemos el remake de It y acabamos de ver la segunda temporada de Stranger Things (aunque este cómic es anterior)– . Sí, amigos. La nostalgia vuelve y, sobre todo, ¡vende y mucho!

En este tomo se recogen los número 1 a 5 de su versión en grapas y en ella seguimos a Erin, de doce años y repartidora en bici del periódico local y a otras tres repartidoras del mismo periódico a las que conoce la noche de Halloween. Estas tres, Tiffany, Mac y KJ, se reúnen desde el año anterior en Todos los Santos para hacer juntas el reparto porque esa noche suele haber mucho loco suelto, y Erin se unirá a ellas. Y… efectivamente, si  en Todos los Santos hay locos, esa noche va a ser una puta y absoluta locura.

¿Qué puedo contar si es que…? En realidad podría contar todo y os quedarías igual al final.  ¿He dicho que Vaughan fue guionista de Perdidos? ¿Recordáis el oso polar? Bueno, al final sí que se explicó su porqué y eso espero que suceda al final de esta serie, porque deja tantos, pero taaaantos misterios dispersos ya desde este primer tomo, que es imposible no querer conocer como continúa para poder enderezar el culo.  Así que venga, ¡qué coño! Vamos a avanzar un poco más. Las cuatro chicas se dividen en dos grupos para agilizar la tarea, y a Tiffany  la atacan tres tíos con “disfraces cutres” y se llevan su walkie. Ese segundo walkie que compró tras ahorrar las propinas de Navidad. A partir de aquí sí que ya no cuento nada porque aunque os dejara igual, estropearía la sorpresa de descubrir por uno mismo las sorpresas, que son muchas, que nos tiene guardadas este cómic.

En cuanto al arte, me encanta. Corre a cargo de Cliff Chiang, de quien ya destaqué su currazo impresionante con sus trazos y diseños en la etapa de la Wonder Woman a cargo de Azzarello. El color, fundamental durante todo el recorrido es obra de Matt Wilson, quien venía de colaborar también con Chiang en la misma colección de la amazona. Mismos artistas pero un trabajo tan diferente que no parece de ellos, y aún así, increíblemente bueno.

Paper Girls 1. Un cómic para nostálgicos, para amantes de la ciencia ficción, de los misterios, de los viajes en el tiempo, de los que se comen la cabeza e inventan teorías locas sobre lo que puede pasar cuando una película acaba con final abierto y de los que, simplemente, quieren pasar un buen rato con un gran cómic.

Intriga, misterio, ciencia ficción. En definitiva un gran entretenimiento. A saber qué nos deparará este fantástico viaje en tomos sucesivos y si se resolverán todas las incógnitas. Yo no me lo pienso perder.

4,8,15,16,23,42…

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El Asco, de Grant Morrison y Chris Weston

el asco

el ascoBienvenidos a El Asco, yo seré su guía.

Ahora se deben estar preguntando qué es El Asco. Déjenme que les ilustre: somos una agencia secreta con jurisdicción para operar en todo el mundo. Piensen en cualquier agencia gubernamental, cuerpo de seguridad u organismo oficial. Ellos son una panda de simples pelagatos. Nosotros somos la autoridad. Nosotros dictamos y ellos obedecen.

Pero, ¿a qué se dedica El Asco? Buena pregunta. Veo que están ansiosos por saber. El Asco es la última línea de defensa entre el orden establecido y la anarquía más irreverente o el libre albedrío más inmundo. Nosotros mantenemos el Estatus:Q. Nosotros nos ocupamos de que se mantenga el precario equilibrio sobre el que se sustenta la sociedad. Somos el sistema inmune de un cuerpo que es constantemente atacado por una miríada de bacterias y virus que podrían hacernos enfermar. Debemos mantener el control. Someter, oprimir, dominar…. Y para ello tenemos a nuestra disposición a los mejores agentes. Todos se deben a La Mano. “La Mano da y recibe. La Mano golpea. La Mano señala. La Mano acaricia. La Mano invoca.” La Mano es la encargada de limpiar la suciedad de este infecto culo que es el mundo. Luego podrán darnos las gracias, ahora déjenme continuar. Por cierto, recuérdenme que les hable de Dmitri 9, nuestro chimpancé comunista que asesinó a JFK.

Lo que les estoy entregando es un manual. El Asco de Grant Morrison y Chris Weston. Léanlo bien, con detenimiento. Una, dos, tres… las veces necesarias para asimilar el mensaje. A Grant Morrison, guionista y mago del caos natural de Glasgow, lo conocerán por obras tan brillantes como All Star Superman, We3, Los Invisibles o El Multiverso. Si ya han tenido el placer de embarcarse en alguno de sus psicodélicos viajes ya saben a lo que se atienen, si no, relájense, disfruten y dejen a mano un paracetamol. La Mano da y recibe. Él será el encargado de relatarnos la historia de nuestra agencia. Algo que logrará a través de las vivencias de nuestros agentes; en particular desde el punto de vista de Ned Slade, anteriormente conocido por su parapersonalidad de ocio Greg Feely. Un tipo mediocre, con su gato Tony como único amigo y los constantes gemidos de las películas pornográficas que emiten por televisión como único calor humano. “Unnh, fóllame con tu trofeo de ajedrez, Liam.” La Mano acaricia. Hallarán entre sus páginas, sí, veamos… vayan a la página 33 por favor, que Ned sufre un grave caso de amnesia. Así que mientras él intenta recordar quién es realmente, aferrándose a los jirones de su cordura para no caer en la demencia, ustedes serán testigos de sus aventuras. Divertido, ¿verdad? Para ustedes, no para el pobre bastardo de Greg Feely.

Déjenme advertirles que las aventuras de nuestro agente Slade son como una hedionda y retorcida versión de Los viajes de Gulliver. Viajarán, como así lo hizo el cirujano y capitán de barco creado por Jonathan Swift, a mundos extraños que no serán más que una excusa para satirizar la forma de pensar, sentir y actuar de los seres humanos. ¿Está el humano endiosándose a través de la tecnología? ¿El progreso de una sociedad está irremediablemente ligado a la caída y resurgimiento de esta? ¿De qué medios se valen los poderes fácticos para manipular nuestras vidas? ¿Nuestra capacidad de raciocinio sale indemne tras visionar una televisión podrida de juicios de valores? ¿Qué es la locura? ¿Estamos todos un poco locos? No, no me miren a mí. Lean El Asco. Busquen sus propias preguntas. Hallen luego sus propias respuestas.

Mientras tanto, continuemos con esos viajes, con esos personajes, mundos y seres abominables. Observen como la representación gráfica creada por el ilustrador Chris Weston nos recuerda a los cómics de mediados de los noventa: trazo duro, sombras remarcadas, con un detallismo sublime en lo desagradable y lo grotesco. Rostros repletos de arrugas, torsos masculinos de pelos retorcidos, secreciones humanas, gore sin mesura y desagradables escenas de sexo. Una perfecta conjunción entre lo feo y lo colorido, con las tonalidades más estridentes para mostraros a un puñado de agentes que, pertrechados como The Beatles en Sgt. Pepper’s, acaban siempre enfrentándose a casos dignos de una novela de espías. Si no fuera por esas montañas de basura pornográfica. Revistas con títulos tan sugerentes como: Sexo lésbico, Jovencitas cachondas, Chochos, Le dan por detrás. O por la posibilidad de atravesar la cuarta pared al visitar el Papelverso, donde los superhéroes no son más que un puñado de tinta bien ordenada sobre papel satinado. ¿Y qué me dicen de El desierto de piel muerta, en donde los ácaros son del tamaño de un camión volquete? Y hablando de camiones, observen en las últimas páginas de El Asco, déjenme ver… sí, a partir de la página 319, los bocetos de nuestro ilustrador para crear todos esos vehículos que son mitad metal mitad material orgánico y que parecen surgidos directamente de una de las películas del director David Cronenberg.

Para finalizar este itinerario déjenme que les haga unas recomendaciones: Mastúrbense. Dejen que el semen seco acartone sus calzoncillos. Introduzcan sus dedos en su húmeda vagina. Gocen. Que el fluido inunde sus bragas. Disfruten. Visionen a diario Telecinco. Sigan con su deprimente vida. Sean sumisos. Cuiden a sus piojosas mascotas. Tengan un hijo o dos. Hipotéquense. Lean La Razón. “Nos aseguramos de que duermen mientras actuamos…” No lean algo inteligente como El Asco, podrían acabar pensando. No pidan a ECC que continúe publicando cómics tan magníficos en un formato de tanta calidad, podrían seguir haciéndolo. Olvídense de Morrison. Olvídense de Weston.

“Prepárate para la inoculación. Ten a mano la bolsa para el mareo. Esto es El Asco.”

Espero que hayan disfrutado de la visita. Hasta la próxima.

Olvídense de mí.

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Batman Eterno Integral 1, de Scott Snyder y VV.AA.

Batman Eterno Integral 1

DBatman Eterno Integral 1e vez en cuando, cuando revistas, telediarios llenos de videos de youtube o autopromociones de series o realitis –cosas que cualquier informativo que se precie forzosamente DEBE incluir– se quedan con huecos que rellenar, echan mano de “noticias” comodín. Una de las que con más frecuencia se repite es la de las ciudades o países en los que es mejor vivir o en los que se es más feliz. Cada vez que sale alguna así me pregunto en que puesto queda Gotham. Si yo fuera gothamita, ni de coña me quedaba en esa ciudad en la que cada día, solo por salir a la calle, te la juegas. La ciudad en la que cualquiera puede ser víctima de algún payaso disfrazado, cobaya de algún doctor chiflado, destinatario de alguna bala perdida, envenenado con el agua corriente, asfixiado por el gas de la risa o moneda de cambio de algún secuestrador con ínfulas elevadas.

Me pregunto ¿por qué cojones los gothamitas de a pie, y los que no los son; da igual si ricos o pobres pues todos son pasto de los criminales, no hacen las maletas y huyen a alguna ciudad menos dañina para la salud? Porque diez millones de gothamitas, que es la población según el censo oficial, son muchos gothamitas para vivir en semejante olla a presión.

En fin, que en estas reflexiones se me va el tiempo mientras se comenta el listado de lugares agraciados. Sea como sea se quedan a vivir y Batman, pobrecito mío, tiene que desvivirse por mantenerlos a salvo gratis y a veces hasta tiene que aguantar que se vuelvan contra él.

¿Qué nos depara esta Batman Eterno Integral 1? Pues un cisco de los buenos. Vamos a tener a un Jim Gordon acusado de provocar la muerte de ciento sesenta y pico personas al provocar el descarrilamiento de los vagones de metro tras perseguir a un secuaz del Profesor Pyg. Por supuesto, Gordon irá de cabeza a Blackgate, y, a partir de aquí… ¡A partir de aquí fiesta y desmadre y quince mil frentes abiertos! Bárbara Gordon, Batgirl, fuera de sí irá hasta Brasil para probar la inocencia de su padre; tendremos un nuevo comisario en la ciudad cuya prioridad absoluta será la caza del murciélago; unos nanorobots extenderán un virús en la zona de los Narrows; Vicky Vale hará de periodista; Catwoman tendrá sus batallas que librar y el Pingüino no será menos… Y además, aparecerán también otros miembros de la “familia”: Batwoman, Capucha Roja, Red Robin, Alfred, incluso la aparición de batmans de la vieja (no recuerdo haberla visto en ningún otro cómic) Batman Inc. (recuperada, al igual que el ya mencionado y olvidado Profesor Pyg, de Grant Morrison), un par de nuevas aliadas y unas cuantas subtramas al margen de la principal, que no es otra que averiguar quién está detrás del encarcelamiento de Gordon. Porque está claro, que alguien está moviendo los hilos para controlar de nuevo Gotham. Todo tiene un fin, y ese alguien bien pudiera ser alguien a quien no vemos desde El largo Halloween. O tal vez no… Pero un otra nueva crisis se abrirá al desatarse una guerra de bandas…

Los diversos frentes están bien repartidos y no llegan a aburrir en ningún momento. Se alternan bien las duraciones de unos y otros y entretienen de lo lindo. No obstante, la subtrama que protagoniza Jim Corrigan (El Espectro) no me convence e incluso, en mi opinión, tal y como ha ido la cosa en este primer tomo sobra. Cuando busco a Batman acepto los criminales tarados, los dementes, y puedo aceptar los monstruos como Killer Croc o Man Bat, pero eso de mezclar también en una historia policiaco/detectivesca una parte mística o sobrenatural no me ha gustado del todo. Esperemos que más adelante se encarrile y tenga algún sentido.

Obviando eso, la lectura es muy entretenida, es vibrante, sorprende con los continuos giros que no te esperas y tienes prisa por encajar todas las piezas y resolver el enigma, que, parece haberse resuelto ya en este tomo, aunque con Snyder nunca se sabe y esperemos que nos tenga reservadas muchas sorpresas más.

Puede que haya personajes desconocidos si se ha estado, como es mi caso, desconectado de la trama de Los Nuevos 52 (Stephanie Brown, El Arquitecto,..) que puedan desconcertar un poco, pero no son ningún obstáculo para comprender completamente la historia hasta aquí.

En cuanto al dibujo, hay un ejército de dibujantes y todos aportan cohesión y un grafismo espectacular y detallista, pero no puedo con el dibujo de Ian Bertram. Es algo subjetivo, es como el dibujo de Corben y Crumb, se me atraganta. Por fortuna, dura poco.

En fin, que si os gusta Batman, este Batman Eterno Integral 1 es un tomo no imprescindible, sino necesario. Y aunque en parte del cómic Batman no hace acto de presencia, e incluso en algunos tramos cuando está es un mero secundario, (cosa que no es novedosa) realmente no importa, porque Batman es mucho Batman y está siempre en Gotham; Batman ES Gotham y de una u otra manera uno lo percibe cuando se leen estas páginas y tal vez sea ese el motivo por el que los gothamitas se quedan.

En definitiva, un tomo que respeta al personaje, lo hace grande, nos muestra villanos de siempre y otros nuevos, nos deja las calles oscuras y la batcueva, las cloacas, la cárcel y la locura, siempre la locura… Y, sobre todo, nos deja con ganas de más, pasando por méritos propios a ocupar su hueco en la estantería junto con las mejores obras del murciélago.

Esperemos que el segundo tomo esté, por lo menos,  a la altura de este. Apuesto a que sí.

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Los leones de Bagdad, de Brian K. Vaughan y Niko Henrichon

Los leones de Bagdad

Los leones de Bagdad¿Merece la pena ser libre para morir? ¿Hay algo, en verdad, por lo que merezca vivir? Los leones de Bagdad es la historia más triste que he leído en mucho tiempo. Sin duda, tiene un inmenso poder evocador por los dramáticos acontecimientos que en el cómic se narran, pero aún más, por quienes lo protagonizan. No es de extrañar, y el propio autor así lo confirma, que emplear animales para contar la historia va a crear una conexión más estrecha con el lector, y el efecto de la catarsis —me compadezco de lo que le ocurre al otro y temo lo que me puede ocurrir a mí—, que se defendía en los textos aristotélicos, en ese estado en el que el hombre se enfrenta al mundo y a la vida producto del efecto que le causa la fábula, va a intensificarse en mayor grado. Los animales como protagonistas de la historia, como reflejo de la sociedad, siempre han causado una gran atención en el mundo literario. La fábula (esta vez no el concepto que tenía Aristóteles, sino el género narrativo en sí) tiene el poder de inducirnos conceptos morales que ya desde niños, en cuentos infantiles, intentan inculcarnos. Así, una historia tan dura y fascinante como la que se cuenta en este cómic no podía tener mejor aliciente para hacernos llegar su carga dramática que el de ser protagonizada por animales.

El escritor galardonado con el Premio Eisner, Brian K. Vaughan (Saga, Y, el último hombre, Paper Girls) y el dibujante Niko Henrichon han creado en Los leones de Bagdad una suerte de fábula moralizadora de nuestro tiempo más actual como así hicieran antes George Orwell con Rebelión en la granja o Art Spiegelman en Maus. Una narración basada en un hecho real en el que durante los bombardeos del ejército estadounidense sobre la ciudad de Bagdad uno de los artefactos destruyó el zoológico dejando en libertad a una familia de leones. ¿Libertad? He aquí la carga moral de esta fábula.

La familia de leones se compone de dos machos, uno adulto y el otro apenas un cachorro nacido y criado en cautividad, y dos hembras, una joven a la que apenas le quedan recuerdos de su pasado en libertad y otra adulta y ciega que reniega de la vida más allá de los barrotes. Cada uno de los leones representa los distintos tipos de personas que constituyen la sociedad iraquí. Por un lado estarían aquellos jóvenes que aún desconocen quién es Sadam o George W. Bush y que, en la figura del león cachorro, tiene que descubrir por fuerza la brutalidad de la guerra. La leona ciega y adulta, curtida en la crudeza que la vida le deparó en su pasado (sufrió peleas, vejaciones y maldades por parte de otros leones de su manada cuando vivía en libertad) se niega a dejar el zoo. Prefiere vivir una vida privada de libertad, pero con alimento proporcionado cada cierto tiempo y una estabilidad que le otorgan los cuidadores. Sería la imagen de las mujeres adultas de Irak que se limitan a pasar sus días sin buscar ni procurarse un cambio y aceptar las normas establecidas por el sistema. En contraste estarían la leona joven y el león adulto. Ellos son la imagen de las nuevas juventudes iraquíes que esperan una prosperidad y progreso para su país. Sueñan con un futuro mejor.

Una vez derribados los barrotes del zoo, los leones emprenden una aventura por las calles de la ciudad en la que tendrán que enfrentarse con otros animales que también huyeron, procurarse alimento que antes les era servido en raciones y descubrir el horror de un enemigo que escapa de su comprensión: el ejército militar estadounidense. Estos, por cierto, quedan muy en segundo plano; quienes llevan la batuta aquí son los animales. Sin duda, esta obra tiene todos los ingredientes de protesta antibélica, y se apoya en la potencia dramática de los actos que ocasionan las guerras en lo que bien pudo ser la pena y desgracia sufrida por centenares de familias iraquíes. Los dibujos de Niko acompañan las expresiones narrativas de cada uno de los sucesos con excelente trazado; los textos de Vaughan, actualmente, para mi gusto, el mejor guionista de cómics, deja frases en sus viñetas que bien merecen ser rescatadas aquí, como una de las que mejor retratan la historia: «La libertad no se concede, se gana».

El autor escribió esta historia pensando en sus héroes, los leones, como caracteres que iban a llevar el peso de las acciones, pero cuyo destino estaba fijado. Un destino de tragedia griega que, volviendo sobre los conceptos aristotélicos, sigue el curso necesario y verosímil para la culminación de una fábula perfecta.

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El club del divorcio, vol. 1, de Kazuo Kamimura

El club del divorcio vol. 1

El club del divorcio vol. 1No sé si coincidiréis conmigo en que la palabra divorcio en un título, sea éste tanto el de un libro como el de una película, le confiere a la obra cierto tono de comedia de enredo. Si no me creéis, echad un vistazo a algunas de las infumables españoladas que inundaban nuestras pantallas a principios de los 80 y veréis que divorcio, humor chusco y destape iban siempre cogiditos de la mano. Me disculpará, allá en el cielo, Kazuo Kamimura, por comenzar la reseña de esta gran novela gráfica con la mención de semejantes bodrios, pero he pensado que las tribulaciones de Yuko y el Club del divorcio que regenta no están del todo exentas, a diferencia de aquel cine patrio, de cierto sentido del humor amargo, resignado y sutil, que es lo único que nos puede ayudar a sobrellevar lo que, con frecuencia, es un episodio duro e incluso trágico para quien lo vive.

Ya en sus primeras páginas, El club del divorcio nos muestra tres de sus rasgos fundamentales. Nos enfrenta, de buenas a primeras, con el machismo de la sociedad japonesa, un aspecto en el que, desde luego, no nos conviene hacer hincapié, pues en todas partes cuecen habas (y creo que España, por los años en que se publicó esta obra, no tenía mucho de qué presumir). El club en cuestión es un bar de copas en el que van a recalar mujeres divorciadas que intentan apañárselas para sobrevivir, en este caso, como mujeres de compañía. Sin embargo, también desde el primer momento nos damos cuenta de que, lejos de apocadas víctimas, estamos ante unas mujeres fuertes, que no se resignan a dejarse llevar por el destino sino que luchan por hacerse con las riendas.

El tercer aspecto que queda patente desde el primer momento es el impresionante sentido de la composición y la perspectiva de Kamimura. Qué me decís, si no, de esa primera presentación del club, en las páginas 6 y 7, donde aparecen, como quien no quiere la cosa, todos los personajes y elementos relevantes del primer capítulo. O ese contraluz de 215-217. O esas perspectivas de la página 54 o la 303. Y así, una página tras otra el arte del autor nos deslumbra por su originalidad, su eficacia narrativa o, simplemente, su belleza. No hay duda de que Kamimura. como cualquier mangaka que se precie, aprendió lo suyo del maestro Tezuka, pero también se recogen aquí las influencias de genios del cine como Ozu, Welles o Eisenstein.

Nos habla Kamimura en esta novela de la vida de un grupo de almas abandonadas y solitarias que, como he señalado más arriba, intentan rebelarse contra la sociedad, la familia o el destino, en una lucha siempre desigual y que nunca acaba de hundirlos de manera definitiva. Puntúan la obra una serie de oportunos datos estadísticos que, al tiempo que nos ayudan a entender ciertos aspectos de la trama, vierten luz sobre la situación de la mujer en la sociedad japonesa. Entre esos datos tenemos, por ejemplo, el índice de suicidios, con sus métodos y causas, entre las mujeres de compañía; las cifras de bodas y divorcios en el año 1974 (año de publicación de la obra), la experiencia sexual de las mujeres de 20 años, o la intención de las mujeres divorciadas de volver a casarse. Y así, poco a poco, viñeta a viñeta, con episodios cerrados que, al mismo tiempo, se hilvanan perfectamente uno con otro, se va levantando ante nuestros ojos la impresionante personalidad de Yuko, cuyo retrato psicológico, presentado con exquisita sensibilidad, nos muestra a una mujer a la que nunca llegamos a conocer en toda su complejidad, y que, grandeza del autor, nos da la sensación de que va descubriéndose a sí misma junto al lector.

En el debe de esta edición, mi obligación mencionar algunos errores de traducción, en particular catalanismos como “habían billares”, “explicar” una historia, o una madre que “padece” por su hijo. Asimismo, pese a la abundancia de notas a pie de página, el lector se queda perplejo ante ese inexplicable “¡hurra!” de la página 176. Pero nada puede empañar la inmensa calidad de este El club del divorcio, una obra monumental, a la altura de los mejores retratos de una dama que nos ha brindado la literatura. Esperando con expectación el segundo volumen.

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