Publicado el

Jóvenes Ocultos, de Tim Seeley y Scott Godlewski

jóvenes ocultos

jóvenes ocultosLos hay que pertenecen a la aristocracia pero también los encontrarás entre las clases populares. Están los que han vivido miles de años y los que apenas han empezado a dar sus tímidos pasos por el mundo de las tinieblas. Unos moran al pie de los Cárpatos, algunos soportan temperaturas extremas en Alaska y otros se alimentan de estadounidenses desprevenidos. Viejos decrépitos, maduros sensuales, doncellas implacables, jóvenes rebeldes, mujeres atrapadas en cuerpos de niñas… ¡Vampiros! Ahora los puedes encontrar en todas partes, infiltrados en todos los estratos sociales y de rostros dispares. Con todo, allá por 1987 los jovenzuelos de dientes afilados y con sed de sangre escaseaban, hasta que llegó Joel Schumacher con su película Jóvenes Ocultos.

En Jóvenes Ocultos la familia Emerson (Michael, su hermano Sam y la madre de estos dos, Lucy) se trasladaban a vivir con el abuelo en Santa Carla. La familia no tardaría mucho en percibir que la ciudad ocultaba un gran secreto que estaba relacionado con la masiva desaparición de personas. Sí, exacto, vampiros. Chupasangres veinteañeros. Unos guaperas de pasarela, que vestían a la última moda, que ni trabajaban ni estudiaban (¿y quién lo necesita cuando para conseguir dinero solo tienes que robárselo a tu alimento?) y que rondaban, haciendo el mal, las calurosas noches de verano montados sobres sus motocicletas. El jefazo de la banda era David, interpretado por un jovencísimo Kiefer Sutherland, que tenía pinta de cabronazo sin siquiera transformarse en vampiro.

El film de Schumacher no solo nos dejó una visión más moderna, y menos romántica, del monstruo que se alimentaba de sangre creado por Bram Stoker, transportándonos a una historia que mezclaba aventuras, horror y toques de humor, sino que además nos brindó una banda sonora de lujo. ¿Quién no recuerda el Cry little sister de G. Tom Mac al inicio de la película? ¿Cuántas veces os habéis descubierto tarareando el People are strange de The Doors tras visionarla? Y así, con estos ingredientes, una película que tuvo una buena recepción en su momento, con el paso de los años se convirtió en un film de culto que tendría dos secuelas de dudosa calidad.

Jóvenes Ocultos del guionista Tim Seeley y el dibujante Scott Godlewski es la continuación que la película realmente merecía. Una continuación que retoma la acción dos semanas después de los sucesos acontecidos en la película y que los lleva más allá. Si la familia Emerson, tras la acojonante lucha final en el salón del abuelo, pensaba que todo había terminado, estaba muy equivocada. Los vampiros han vuelto para terminar el plan que habían puesto en marcha.

Lo primero que se piensa al empezar un cómic de este calibre es que va a ser un refrito, un pastiche de situaciones ya vistas en la película con algún giro sorprendente, pero probablemente absurdo, que no cuadrará con el conjunto de la narración. Por suerte este no es el caso, pues el guion que se saca de la manga Tim Seeley amplia lo contado en la película, haciéndolo con el mismo tono y creando algunos giros interesantes que mantienen el interés hasta la última página. Los vampiros en este caso son igual de jóvenes y bellos pero mucho más místicos, con más profundidad en su historia, así como en la de cada uno de los personajes con los que volveremos a reencontrarnos: Michael, Sam, Estrella o los hermanos Frog. La gran sorpresa para mí ha sido que el personaje que interpretaba Tim Cappello en el film (un saxofonista con el pelo recogido en una coleta, el pecho descubierto y embadurnado en aceite) pase de ser un simple secundario que tocaba una canción con su saxo a tener cierto peso en la historia, diría que hasta siendo vital para que avancen algunos acontecimientos.

Bien, el guion cumple con creces, ¿pero y el dibujo? A los lápices encontramos a Scott Godlewski. Su trabajo de poner imágenes a las palabras de Seeley es un digno aunque regular acompañante. Y esto se debe a que en algunas viñetas el parecido con los actores es algo dudoso y en cambio en otras es aceptable. A pesar de esto, el resultado final es para bien, gracias a todos esos juegos de claroscuros y a las sombras con textura que semejan huellas dactilares. Mención especial para el portadista Tony Harris. Su maravilloso arte bien podría estar en el libro de muestras de un tatuador.

Jóvenes Ocultos de Tim Seeley y Scott Godlewski publicado por ECC es una digna secuela de la película de Joel Schumacher, un cómic que hará las delicias de todos aquellos que disfrutaron con la película de horror que en los 80 nos hizo descubrir a un nuevo tipo de vampiros.

[product sku= 9788417243180 ]
Publicado el

Ulna en su torreta, 1, de Izu Toru

Ulna en su torreta 1

Ulna en su torreta 1La nieve siempre es muy resultona como escenario de terror. Todavía recuerdo vivamente cómo, de niño, por aquel glorioso 1982, me impresionó aquella copiosamente nevada La cosa, de John Carpenter, una película no del todo apreciada en su momento, pero que ha ganado mucho con el tiempo.

Situar una historia de terror en un paisaje remoto y desolado no sólo nos proporciona imágenes más o menos espectaculares, sino que sirve al autor como metáfora de una lucha de poder a poder entre dos fuerzas elementales: el hombre contra el mal, un mal que, lejos de la civilización, sea en la Antártida, como en la película de Carpenter, sea en el espacio exterior, como en Alien, apenas puede ocultársenos. La metáfora se completa, así, cuando descubrimos que el mal, simbolizado en esos terroríficos bichejos, no se encuentra sino dentro de nosotros mismos.

Los paisajes remotos y desolados, no obstante, van mucho más allá de la belleza visual que nos pueda proporcionar el cine, y de hecho desde ellos resuenan unos ecos literarios de tanta enjundia como El desierto de los tártaros, de Dino Buzzati, o Esperando a los bárbaros, de J.M. Coetzee.

Ulna en su torreta nos lleva a un escenario bastante parecido, el de la isla de Lizl, “una isla de viento y nieve donde casi nunca hacía buen tiempo”. Allí, al borde de un acantilado de espanto se encuentra una base científica reconvertida ahora en pequeña fortaleza, desde la que un regimiento formado casi exclusivamente por mujeres se dedica a combatir a la tribu salvaje de los Thuud. Así, mientras por un lado la fortaleza y la torreta del título penden junto al abismo, por el otro lado encaran un gigantesco trampolín conocido como “las alas de Chilmo”, que utiliza el enemigo para sus “saltos bárbaros”. Si no lográis haceros una idea, pensad simplemente en ese torneo de saltos que todos los días de Año Nuevo nos ayuda a calmar la resaca. Así, pero más bestia. Pues bien, ahí es donde, por decisión personal, fruto de un afán de cobrarse venganza, o, por decirlo de otra manera, de hacer justicia, a ido a parar nuestra heroína Ulna.

No es fácil, a estas alturas del siglo y de los efectos especiales, crear monstruos que cumplan el cometido de todo monstruo que se precie, a saber, dar miedo. Espinas, babas, tentáculos, ojos amarillos y colmillos a tutiplén han dado, posiblemente, todo lo que podían dar de sí. El terror ahora ha de proceder, por supuesto, de algo más cercano a nosotros, más reconocible, más personal. Y así, Ulna en su torreta nos regala unas criaturas nunca antes vistas, y absolutamente espeluznantes en todo su prosaico esplendor. Se trata, ni más ni menos, que de dentaduras. No, no son bichos con dientes feos. Son dentaduras. Monstruosas, repulsivas, escalofriantes y, sobre todo, absolutamente humanas. Y si pensáis que eso a vosotros no os da yuyu, recordad la primera vez que visteis aquello, en un vaso, al lado de la cama de vuestro abuelito.

Este primer volumen de Ulna en su torreta, en definitiva, nos trae una historia interesante y original, un personaje central muy atractivo,  escenas de una violencia difícil de digerir, y una escena final de sexo francamente turbadora. Queremos más.

[product sku= 9788417206512 ]
Publicado el

La pequeña forastera 1: Siúil, a Rún, de Nagabe

la pequeña forastera 1

la pequeña forastera 1Yo no soy de las que eligen los libros por su portada. Aunque si habéis leído otras reseñas mías, como Aura o La sombra del Golem, quizá no os lo acabéis de creer. Pero os aseguro que os estoy diciendo la verdad: yo me muevo por el interior y no por el exterior. Donde se ponga una sinopsis atractiva, que se quiten todas las portadas hermosas del mundo.

Me fijé en La pequeña forastera 1: Siúil, a Rún, de Nagabe, por su sinopsis, que me pareció muy sugerente. Hablaba de que hace mucho, mucho tiempo, en un lugar muy lejano, había dos países: el país exterior estaba bajo el control del dios negro, y en él habitaban uno seres anómalos que, con el simple tacto, contagiaban una maldición; mientras que en el país interior, dominado por el dios blanco, vivían los humanos. Unos y otros no se conocían, pues entre ellos había un enorme muro para mantenerlos separados, pero dos de sus habitantes se acabaron encontrando y así se desencadenó la pequeña historia que se cuenta en este cómic. Las palabras «hace mucho, mucho tiempo», «maldición» y «pequeña historia» despertaron mi interés (lo que me motiva a mí una maldición, oye), pero reconozco que el empuje definitivo lo dio, esta vez sí, su portada, con esa niña cándida y ese ser extraño que parecía sacado del mismo averno. Una mezcla de inocencia y oscuridad que me arrastró sin remedio a leer la primera entrega de este cómic que, según se prevé, estará compuesto por cuatro volúmenes. Y pese a que la ilustración de la portada ya lo anunciaba, estaba lejos de imaginar el derroche de ternura que Nagabe ha dejado en esta pequeña gran historia.

La pequeña forastera 1: Siúil, a Rún apenas plantea el punto de partida, lanzando al aire varias preguntas e intrigas que se irán resolviendo en las próximas entregas. Y no se puede decir que abunden los diálogos o los momentos relevantes, quitado del giro final. Sin embargo, sus dos protagonistas, la niña Shiva y el doctor, me han cautivado por completo. La relación entre estos personajes, que ni siquiera pueden tocarse, es tan entrañable que, de inmediato, queremos que permanezcan juntos y que nadie les haga daño, ni siquiera ellos mismos. Pero la amenaza de la maldición siempre está presente y, como anuncian las últimas páginas de esta primera entrega, Shiva cada vez corre más peligro.

No me suelen atraer las sagas de cómics, aunque si habéis leído mis reseñas de Assassination Classroom y La historia oculta, no os creeréis ni una palabra de lo que estoy diciendo. Pero lo cierto es que, precisamente por seguir esos dos que he mencionado, no tenía ganas de meterme en otra historia contada por entregas. A mi impaciencia no le vienen bien tantas esperas. Pero esa sinopsis y esa portada de La pequeña forastera 1: Siúil, a Rún han podido conmigo. Afortunadamente, la segunda entrega saldrá en diciembre, y como solo son cuatro, pronto llegaré al desenlace. Así que no me arrepiento de haber conocido a Shiva y al doctor. Sé que la historia de La pequeña forastera me va a encantar.

[product sku= 9788417176945 ]
Publicado el

La Patrulla Condenada: Ladrillo a ladrillo, de Gerard Way y Nick Derington

la patrulla condenada ladrillo a ladrillo

la patrulla condenada ladrillo a ladrilloLa luz que hoy emite el sol es extrañamente sedosa. Se enrosca entre los titánicos edificios que se cimbrean peligrosamente, como espigas de trigo mecidas por la suave brisa primaveral. Las calles han amanecido desiertas y el silencio es un embustero, falso testimonio de una ciudad súper poblada. Una figura humana, de rostro enmarañado, que se pasea por la acera de enfrente atrae mi atención. De la mano lleva una correa, al final de esta hay un perro inmensamente peludo. El can está intentando defecar pero le está resultando imposible. El hombre alza al perro y olisquea su ano, seguidamente lo sacude con fuerza, de igual manera que un barman sacude la coctelera para que los ingredientes se mezclen adecuadamente. Fuerte, fuerte, más rápido. Esto te aligerará las tripas, grandote. Cuando vuelve a dejar al animal en tierra este se sacude y todo su pelaje cae al suelo de forma pesada. Solo la cabeza del pobre chucho conserva su tersa y brillante pelambrera. Las emociones fuertes todavía no han terminado para el pobre perro, pues en cuestión de segundos pasa de estar tranquilo a jadear y babear. El trasero del perro se infla y explota como una bonita piñata de cumpleaños, pero en vez de esparcir golosinas son polillas, del tamaño de golondrinas, cientos, miles, las que inundan cada recoveco de la ciudad.

Lo que os acabo de contar es uno de los últimos sueños que he tenido. Y como todo sueño, mientras estás viviendo esas extrañas aventuras, todo tiene sentido y la trama parece seguir algún tipo de retorcidas reglas. Es el momento en el que despiertas cuando se desvanece como por ensalmo toda lógica aparente y se revela la total incongruencia que rige en los sueños. Con algunos cómics pasa exactamente igual. Mientras tienes la narizota metida entre sus páginas y estás fuertemente agarrado al hilo de la historia, lo que allí se explica, por raro y demencial que te parezca, no carece de cierta coherencia. El cómic que hoy nos ocupa es uno de ellos.

La Patrulla Condenada: Ladrillo a ladrillo nos narra la vida de Casey Brinke, una conductora de ambulancias que tiene recuerdos de una vida que no parece ser la suya. La aparición de diferentes y extraños personajes pondrá su vida patas arriba, al igual que sus convicciones, dejando la frontera entre lo real y lo fantástico hecha unos zorros. Y que los villanos de la historia sean la versión chunga de la cadena de comida basura McDonald’s empeñados en conquistar un planeta que tiene consciencia propia no va ayudar en nada a que Casey deje de flipar en colores. Tal vez La Patrulla Condenada pueda poner un poco de cordura en todo esto. ¡Jajajaja! No en serio. ¡Jajajaja!

La Patrulla Condenada: Ladrillo a ladrillo es un reboot de aquellos inadaptados con poderes que empezaron su andadura en 1963 en el cómic antológico My Greatest Adventure. Tras dos etapas que pasaron sin pena ni gloria, los héroes más bizarros de las historia cayeron en manos del guionista Grant Morrison que le dio el toque surrealista que necesitaba la serie para que por fin probara las mieles del éxito. Ahora es Gerard Way, cofundador y ex vocalista del ya extinto grupo My Chemical Romance, (When I was a young boy, my father took me into the city, to see a marching band… Genial, ahora no puedo quitármela de la cabeza) el que se ha encargado de resucitar a Robotman, Crazy Jane, El Hombre Negativo o Flex Mentallo. Habiendo leído The Umbrella Academy y The true lives of the fabulous Killjoys (con el pelón de Morrison convertido en uno de los villanos de la historia) ya esperaba un gran trabajo por parte del chavalote natural de Nueva Jersey.

Para empezar Way no ha concebido un reinicio desde cero. ¡Qué les den a los fans de siempre, viva la generación spinner! No, así no. Es más bien un regreso. Los personajes portan el bagaje de historias antaño contadas y de aventuras de chifladura supina ya vividas; recuerdos que gustan de hacer partícipes de ellos al lector que les observa desde el otro lado de la página, ya sea un principiante o alguien curtido en mil lecturas. Así sí. Y aunque Way no olvida los verdaderos inicios de estos héroes tan bizarros, con un tono fresco y gamberro nos narra una nueva aventura que, a pesar de esos mundos ocultos dentro de un dürüm, de cómics dentro de cómics (metaficción a tope), de Crisis Existenciales (¿o Crisis en Tierras infinitas?), goza de una cierta lógica evolutiva que solo serás capaz de percibir si te dejas atrapar por ese influjo de ensoñación por el cual está rodeado el cómic. O lo que es lo mismo: lee, sueña y disfruta. Algo a lo que también ayuda sobremanera Nick Derington con un dibujo que rememora lo clásico sin renegar de lo moderno, siendo capaz de dotar de un tono indie a un cómic de superhéroes que no parece un cómic de superhéroes y que goza de unos colores solo vistos anteriormente mediante el consumo habitual de LSD.

La Patrulla Condenada: Ladrillo a ladrillo, publicado por ECC, es un cómic tan brillante como loco. Una lectura que te deja desorientado pero satisfecho, con la sensación de haber experimentado un viaje con unos chalados de acompañantes y con una sola pregunta en tu mente: ¿Qué cojones acabo de leer?

[product sku= 9788417206260 ]
Publicado el

La historia oculta. Integral 4, de Jean-Pierre Pécau

la historia oculta integral 4

la historia oculta integral 4Ya está, lo veo clarísimo: La historia oculta merece una serie de televisión. ¿A quién hay que hacerle la propuesta? Los guionistas de Juego de tronos estarán libres pronto, ¿no? Esos serían buenos, porque ya están curtidos en enfrentamientos dialécticos, traiciones, sangre y giros inesperados. Y, de eso, esta novela gráfica tiene un rato.

Mira que ya lo veía venir, porque cuando leí La historia oculta. Integral 1, a principios de este año, dije que esta ucronía podía dar mucho de sí, y en las siguientes entregas fue gustándome todavía más. En La historia oculta. Integral 2, disfruté de la mezcla de fantasía y ciencia ficción y, sobre todo, de los toques de humor. En La historia oculta. Integral 3, aplaudí la admirable documentación histórica que sustentaba la trama, que conseguía hacerme plausible esta versión alternativa de nuestro mundo. Pero ha sido al leer La historia oculta. Integral 4 cuando me la he imaginado adaptada al medio audiovisual.

La historia oculta. Integral 4, al igual que las anteriores, enlaza un montón de leyendas y momentos históricos, y por ellos desfilan infinidad de personajes reales y ficticios. Está formada por cuatro volúmenes: «El crepúsculo de los dioses», «Los vigilantes», «La cámara ambarina» y «Sion». Es tantísima la información que se da, que las escenas se suceden a una velocidad de vértigo, y es una pena, porque están cargadas de simbolismos y autoreferencias que apenas nos da tiempo a apreciar. Por eso, mientras lo leía, pensaba en que sería una gozada recrearse en todos esos detalles y conocer más a fondo a cada uno de los personajes secundarios. Pero no en una película, no; en una serie con buen presupuesto. El universo alternativo creado por Jean-Pierre Pécau es tan complejo y rico que daría para varias temporadas.

Y la Segunda Guerra Mundial también ha dado mucho de sí en esta saga. Fue el eje del anterior integral y en el número cuatro da sus últimos coletazos. En eso tienen mucho que ver Alan Turing, el padre del ordenador moderno, que hace un gracioso cameo en uno de los capítulos, el desembarco de Normandía o las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, episodios en los que, cómo no, tienen un papel decisivo los arcontes protagonistas. Me llamó especialmente la atención el flashback de la guerra civil española, pero no podía faltar, porque allá donde haya sangre, los personajes de esta ucronía están metidos hasta el cuello.

Y como la rueda del caos y la destrucción nunca cesa, una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, la acción se traslada a nuevos focos, entre los que destaca la guerra árabe-israelí de 1948. Imagino que este conflicto ocupará una parte importante en las próximas entregas, porque es una zona crítica para los arcontes y en ella se juegan su futuro en este mundo. Aunque el nacimiento de un nuevo personaje, con un poder hasta ahora desconocido, seguramente será decisivo en el devenir de los acontecimientos. Y es que, en la historia alternativa creada por Jean-Pierre Pécau, absolutamente todo es posible y poco o nada es predecible.

No me negaréis que tiene ingredientes de sobra para ser una serie de éxito. Pero como no sé cuánto tiempo tardará mi deseo en hacerse realidad, os recomiendo que, mientras tanto, vayáis leyendo esta novela gráfica desde el principio. Seguro que cuando os pongáis al día, estaréis tan deseosos como yo en verla convertida en una serie de televisión.

[product sku= 9788417147976 ]
Publicado el

Injustice. Gods among us: año dos. Integral, de VV.AA.

injustice año 2

injustice año 2Teníais que haberle hecho caso cuando Él os avisó. Él. Siempre desconfiado y con planes B, C, D… Siempre previsor y dos o tres pasos por delante de todos… El mejor detective, el mejor estratega… Él os previno sobre el cabrón alienígena. Y es que, aunque nunca he sido muy amigo de Superman, se puede decir que lo medio tragaba. Hasta ahora. Porque lo que está haciendo en esta saga… ¡Tío, vale que el Joker ha hecho que te cargues a Lois y con ella al hijo que esperabais! Pues cárgate al puto Joker como buena venganza, como haría y sigue haciendo Liam Neeson a pesar de su edad, y, si quieres te pasas por España y haces algo con Rajoy y cía., y ya. Pero de ahí a convertirte en un dictador y a querer que todos se comporten como debieran según tu criterio… ¡pues no! Te vas a tu Ktypton natal y haces ahí lo que quieras, si es que te dejan. Ay, no; que no existe Krypton. Vaya, pues te buscas un planeta que invadir, pero aquí deja que nos matemos nosotros como queramos, que no venga nadie de fuera a decirnos que no lo hagamos y ya si eso luego hacemos juicios justos, como dice el defensor de Gotham.

Porque sí, porque toda ciudad debería erigir una estatua a Batman. ¿Qué digo toda ciudad? ¡En cada casa debería tener un altar! Porque, después de lo que Supes le hizo a su “amigo” Batman (y si estás leyendo esto doy por sentado que leíste el tomo anterior, Injustice. God among us: año uno, Integral, y por ello puedo hacer espoilers sobre él) rompiéndole la espalda como si fuera una vulgar copia de Bane, te mereces lo puto peor, y sufrirás y, como dijo el murciélago en Batman v Superman, “sangrarás”.

Injustice. Gods among us: año dos. Integral, sigue la acción en donde acabó el año uno. Como hace casi un año de su lectura, he tenido que repasar un poco por encima ese tomo para poder seguir el hilo y me reafirmo: esta serie es lo puto mejor que estoy leyendo en materia de cómic de superhéroes últimamente.. Da igual que haya muchos personajes que no se conozcan o que me medio suenen. La trama tiene una agilidad, una rapidez y una capacidad de enganche que pocas veces he experimentado… En dos páginas, o menos, la situación de la batalla entre partidarios de Batman y Superman que parecía encarrilada a favor de unos puede cambiar notablemente hacia los otros.

Sin destripar mucho (no soy un monstruo alienígena kryptoniano), eso ya lo haré al reseñar el año tres, ¿qué vemos en este tomo? Pues van a tener bastante protagonismo los Green Lantern y los Sinestro Corps. El comisario Gordon y Oráculo, la resistencia ciudadana, Canario Negro, Harley Quinn y muchos más van a tener también su importancia, aunque sus apariciones van a ser más repartidas, pero sumados todos no dejan de ser relevantes. Y, por supuesto, Batman, que, aunque convaleciente e interviniendo muy poco en este tomo, se adivina detrás de la estrategia de equipo que lidera.

En resumen, tras un intento de eludir la guerra, esta se hace inevitable. Vamos a ver fostiales a punta pala y unas cuantas escenas gore que te remueven por dentro y no solo por lo gráficamente gore que son, sino porque no suceden precisamente en medio de la batalla, sino antes y porque son… inesperadas. Y esto es lo bueno. Además, mueren personajes y mueren de verdad. Y no secundarios precisamente. Aquí las decisiones que se toman se toman hasta sus últimas consecuencias y Superman se ha convertido definitivamente en villano, a pesar de que comprendemos sus argumentos y de que puede que incluso empaticemos con él.

Extrañas alianzas, tácticas, personajes infiltrados, engaños, traiciones. Si hubiera sexo y dragones podría ser un Juego de Tronos. Estamos viendo una partida de ajedrez a hostias. Es la definición más apropiada que puedo asignar a este superentretenido Injustice: Gods among us: año dos, Integral.

El dibujo, a pesar de ser ciento y la madre los dibujantes, es perfecto. No se nota el cambio de artista, prácticamente parece ser el mismo todo el tomo. Y en cuanto al guión, me encanta. Tendrá sus fallos y sus cosas, pero me encanta. Me lo trago todo. Suspensión de la incredulidad al 100% y una historia que avanza como una bola de nieve haciéndose más y más grande a cada página.

Un cómic que para mi ya es imprescindible y cuya esperada continuación será una tortura. Un cómic que deberé releer cuando el último año (¿el cinco?) se haya editado.

[product sku= 9788417147952 ]
Publicado el

Batman de Arkham y otras leyendas, de Enrique Alcatena

Batman de Arkham y otras leyendas

Batman de Arkham y otras leyendas¡Arr! ¡Barco a la vista! ¡Mostrad los colores, miserables ratas de sentina! ¡Sacadle brillo a vuestras espadas y clavadlas en los fétidos corazones de esas cucarachas hambrientas!

Lo reconozco, las historias de piratas me vuelven loco. Poco hay en sus leyendas que no resulte fascinante. Tienen todos los ingredientes que se les pide a las mejores narraciones de aventuras. Basadas en relatos de las grandes batallas por conseguir el oro de los españoles en el Caribe allá por los siglos XVIII y XVIII, estos cuentos poseen un cariz histórico envuelto en grandes dosis de fantasía y enigmas en alta mar. Las historias están repletas de acción, lo que las hace ideales para convertirse en entretenidas lecturas. Batman de Arkham y otras leyendas, pese a dar protagonismo por el título y la portada a la historia con la que comparte antología, incluye dos aventuras de piratas que aúnan lo mejor de este tipo de lecturas, pero con el incremento de ver a Batman, Robin, Catwoman o Joker convertidos en temibles corsarios. En seguida comento lo más destacado de este cómic que, ya os adelanto, va a hacer las delicias de los amantes de las buenas ilustraciones.

Los cuentos de piratas han dejado una huella imprescindible en la literatura a través de sus pintorescos personajes siempre actuando en pos del honor y la valentía que caracterizaba a aquellos hombres rudos que lucharon y saquearon grandes botines cuando los reyes de España poseían el control del oro en el Caribe. La Corona de Inglaterra intentaba apropiarse de tan preciadas posesiones y, en ocasiones, alistaban en sus filas a piratas para que hicieran el trabajo sucio. A partir de ahí se formaron diversos bandos que intentaban conseguir sus propios tesoros y se crearon leyes infranqueables que todo hombre debía respetar. Después llegaron las leyendas de valientes piratas que arrasaron poblaciones enteras y consiguieron escapar de la horca y de otros peligros, como las míticas bestias marinas que surgían de las profundidades del océano. Los temidos piratas dominaban el mar.

Muchas son las aportaciones sobre corsarios y bucaneros en la literatura. Desde cuentos infantiles a tenebrosas historias adultas, la piratería ha gozado de una espléndida muestra de narraciones impecables. Y por supuesto, el cine no ha hecho más que agrandar el mito con, entre otras, la exitosa saga de Piratas del Caribe sobre las aventuras del excéntrico capitán Jack Sparrow (Johnny Depp). Todas estas aventuras han bebido de dos de las más importantes obras literarias de piratas: La Taza de Oro, de John Steinbeck, donde se narra la historia de Henry Morgan, el más famoso bucanero que ambicionaba hacerse a la mar y conseguir grandes tesoros y que, pese a tenerlo todo, anhelaba aquello que siempre le era negado, el amor. En esta novela, centrada en los históricos y reales saqueos a la ciudad de Panamá, conocida como la Taza de Oro, se reflejan los códigos de honor de los piratas que prácticamente han continuado el resto de narraciones sobre piratería. Otra de las obras cumbre de este género aventurero es El Corsario Negro, del escritor italiano y gran especialista en novelas de acción Emilio Salgari. La historia de este otro corsario se relaciona con la anterior ya que uno de sus ayudantes no es otro que un joven Henri Morgan, aún preparándose para convertirse en el gran pirata que llegaría a ser. La romántica historia de El Corsario Negro no solo muestra las reglas de la piratería sino el sentimiento más elevado sobre el honor y la lealtad de los hombres de mar.

Todas estas características comunes a las leyendas de piratas han sido tomadas en cuenta para una obra rompedora, original y excitante como la que recoge el tomo Batman de Arkham y otras leyendas. Créeme cuando te digo que he leído a uno de los mejores Batman que puedas imaginar. Aunque en realidad, lo mejor de este cómic son sus dibujos. Corren a cargo del argentino Enrique Alcatena que se convierte en protagonista indiscutible de este tomo elevado a la categoría de obra maestra. Sin duda su nombre aparece en letras grandes por encima de los guionistas que escriben las historias que contiene el cómic, Alan Grant y Chuck Dixon, porque la genialidad de su talento bien merece reflejar en portada su labor. Yo todavía no puedo quitarme de la cabeza las viñetas que ha creado. Imposible hacerlo.

El tomo pertenece a la colección Otros Mundos; historias que narran las vivencias de los héroes de DC si vivieran en otra época y contexto. En el caso de Batman de Arkham y otras leyendas, las historias que se agrupan en esta antología pertenecen a dos épocas distintas; la primera de ellas traslada al Caballero Oscuro al Londres de 1900 donde Bruce Wayne es un afamado doctor que intenta encontrar una cura para los pacientes de Arkham durante el día y por la noche se cubre con su capa para intentar capturar al Joker. En esta obra, el tono pulp se hace patente además con el respetuoso homenaje que el dibujante dedica al Batman de Bob Kane. Sus puntiagudas orejas se perfilan en los morados cielos como una sombra.

La segunda de la historias es la dedicada al mundo de la piratería. Aquí viene la genialidad de este cómic. La estética de los personajes te va a dejar con la boca abierta y por supuesto se quedará grabada en tu retina. Muchos son los cómics que han plasmado una imagen de Batman o de sus villanos y las han convertido en icónicas. La ya citada de Bob Kane, el Joker de camisa hawaiana de Brian Bolland, la vigorosa corpulencia que Frank Miller realizara para El retorno del Caballero Oscuro, el original estilo detectivesco de Francavilla o los modernos diseños actuales de Greg Capullo. Sin duda, los creados por Alcatena formarán parte de este listado de icónicos estilos. Encuadrados en un precioso entramado de viñetas de corte barroco, la historia de saqueos en alta mar por parte del capitán Leatherwing (Batman) y su ayudante, el pirata Alfredo, avanza con un ritmo trepidante propio de las aventuras de corsarios y provoca en el lector una escapada de las tan manidas historias del Hombre Murciélago. El Joker, con una llamativa estética barroca, intenta hacerse con el botín del navío de Leatherwing, así que decide perpetrar una audaz estratagema aliándose con Catwoman. Esta divertida aventura cede el paso a un relato corto narrado en verso que cierra una antología brillante y muy necesaria para devolver el placer de leer historias llenas de fantasía y acción.

Los piratas nunca dejaron de existir, elevaron sus anclas y navegan por el mar del Caribe esperando a que otros den rienda suelta a sus fantásticas leyendas. Era solo cuestión de tiempo que alguien, en su imaginación, volviera a avistar a lo lejos los colores piratas, la ondeante bandera de la calavera. ¡Arriad las velas, repugnantes sapos tuertos, y disfrutad de la leyenda pirata!

 

[product sku= 9788417147129 ]
Publicado el

Primavera azul, de Taiyo Matsumoto

primavera azul

primavera azulLa maldita adolescencia: ese momento de locura transitoria en el que las personas se convierten en una inestable bomba de relojería. Personalidades volátiles y cambiantes que estallan por una mirada inoportuna, una palabra malinterpretada o una situación que, a priori, no vaticinaba un desenlace de cariz violento. ¿Qué pasa contigo? ¿Qué coño miras? Si quieres pelea la tendrás. Parece una buena idea reunir a todos estos muchachos y muchachas, que intentan tomar el control de un cuerpo que parece ir a la deriva, en un mismo lugar. Añadámosles, en algunos casos, marginalidad, drogas y la falsa creencia de ser eternos. No existen peligros, la inmortalidad les ampara. Morir es solo de viejos. Sí, parece una buena idea concentrarlos en un único edificio que les infunda la engañosa sensación de perder su libertad. El instituto: un polvorín atestado de seres frágiles y cargados de inseguridades que solo buscan subsistir. De este tipo son los personajes y las situaciones que vamos a encontrar en Primavera azul, la última obra del mangaka Taiyo Matsumoto publicada por ECC.

Primavera azul de Taiyo Matsumoto es una recopilación de siete historias que nos mostrarán el lado más extremo de lo que significa ser adolescente. Extremo porque el autor añade elementos como las drogas, la violencia a través de las armas o el más hondo desprecio por la vida; la de los demás y la propia. De hecho, las primeras cuatro páginas del manga ya son toda una declaración de intenciones de lo que nos vamos a encontrar a continuación. Cuatro páginas de color ocre que muestran a jóvenes divirtiéndose, comiendo, peleándose e incluso suicidándose. Jóvenes con el rostro marcado por el sufrimiento y con la mirada perdida que, aun rodeados por una multitud, se sienten solos e incomprendidos.

Si eres feliz y ya lo sabes, bate palmas es la primera de las historias que encontraremos en Primavera azul. Un comienzo por todo lo alto; en varios sentidos. Un relato sobre muchachos que se ven en la obligación de mantener su estatus en el instituto mediante un juego arriesgado que pondrá sus vidas en peligro. Igualmente ocurre en Revólver, un relato contado en tres actos en el que el autor introduce una variante: un arma de fuego que puede cambiar la vida de sus dueños. En Verano de mahjong un grupo de jóvenes deportistas se enfrentan al estrés que tienen que soportar ante la posibilidad de acceder a la final de un torneo de baseball. Muchachos que intentarán rebajar dicha tensión jugando al mahjong y descubriendo que se juegan en esos partidos más de lo que creen.

Y así hasta siete historias: truculentas y extrañas, como la de Paz; divertidas, distendidas y que muestran lo que significa la amistad a esas edades (como en ¡Los restaurantes familiares son nuestros paraísos!) o amar hasta la últimas consecuencias (véase ¡Esto no está bien!); o agradablemente reveladoras, como la de Señor Suzuki, en la que asistiremos a los primeros pasos juntos del yakuza conocido como “El ratón” y su joven pupilo Kimura, tiempo antes de que se cruzaran con Blanco y Negro, los niños protagonistas del manga Tekkon Kinkreet; la magnum opus del autor.

Fue dicha obra la que nos enseñó que Taiyo Matsumoto era un mangaka que se salía de lo normal. Rompía sobre todo las normas narrativas visuales llevándolas al extremo, y pasaba olímpicamente de proporciones y de dibujos de aburrida perfección. Es por ello que algunas de sus viñetas acercan al lector a un insólito, diría que onírico, mundo visto a través de una lente ojo de pez o, en otras ocasiones, de un exagerado gran angular. No importa si está narrándonos un partido de ping pong, una historia de samuráis o las desventuras de un grupo de muchachos huérfanos, pues entre las páginas de sus mangas encontraremos picados, contrapicados, primerísimos planos, perspectivas imposibles y un diseño de personajes y escenarios que se alejan totalmente del estilo kawaii del que tan acostumbrados estamos en el cómic japonés. Es, sin ningún género de dudas, un tipo de dibujo chocante, de surrealismo explosivo, que goza de una gran fortaleza descriptiva debida a su trazo inquieto y, en ocasiones, sobrecargado. Un tipo de dibujo que, afortunadamente, en Primavera azul volvemos a encontrar.

Primavera azul de Taiyo Matsumoto es un seinen de corte dramático que muestra sin tapujos y de forma realista situaciones desgarradoras y violentas en las que también hay cabida para el amor y la amistad. A esto hay que añadirle la lucidez que revela el autor a la hora de hacer un profundo y laborioso retrato sobre la psicología de unos personajes hastiados de la vida y que buscan la libertad en los lugares o de las formas más insospechadas.

[product sku= 9788417147273 ]
Publicado el

Tekkon Kinkreet: All in one, de Taiyo Matsumoto

Tekkon Kinkreet: All in one

Tekkon Kinkreet: All in oneCuando leemos libros como el Quijote, Anna Karenina, o, dentro de la novela gráfica, Maus o Watchmen, además de disfrutar, somos conscientes, porque todo el mundo que entiende de esto así nos lo ha dicho, de que estamos leyendo una obra maestra de la literatura, con la tranquilidad que eso da y lo bien que queda en nuestro currículum lector.

No obstante esa tranquilidad, saber de la grandeza universal de lo que acabamos de leer puede estropear esos instantes, horas o semanas que deberíamos dedicar a la reflexión tras el ¡bum! que hace el libro al cerrarlo (si habéis leído el Quijote o la Karenina, sabréis que hacen ¡bum! cuando los cerráis). Pues bien, lamento deciros, queridos amigos, que hoy soy yo el que va a estropearos ese tiempo de reflexión: Tekkon Kinkreet es una obra maestra absoluta e indiscutible. Podéis confirmarlo con vuestra lectura, pero tenéis que ser conscientes de que yo lo dije antes.

Esta novela gráfica de extrañísimo título (mis indagaciones me han permitido averiguar que se trata de la pronunciación infantil de “hormigón armado” en japonés) nos cuenta la historia de Blanco y Negro, dos niños huérfanos que malviven en los callejones de la ficticia Ciudad Tesoro, y a quien la policía conoce como los Gatos. Blanco sufre de cierta discapacidad intelectual, y, dentro de ese mundo de privaciones y violencia salvaje en el que vive, ha sido capaz de conservar su inocencia. Negro, por su parte, ha asumido la responsabilidad de cuidar a Blanco, lo cual implica asumir la carga de maldad necesaria para sobrevivir y defenderse en un mundo hostil.

Junto a los dos niños, en Tekkon Kinkreet encontramos una serie de personajes fascinantes e inolvidables. Días después de haber hecho ¡bum! (véase más arriba), todavía estoy acompañado, entre muchísimos otros, del desencantado y cínico Suzuki, el Ratón, un yakuza venido a menos a quien tanto le importa hacer un negocio sucio como recibir un tiro; Kimura, un yakuza que quiere ir a más aunque para ello deba convertirse en un traidor; el inspector Fujimura, un viejo conocido de Suzuki consciente de que ser un hombre justo no le ayudará a progresar en la vida; su acompañante Sawada, un ser asexuado que se hizo policía para poder disparar un arma; tres asesinos casi invencibles a las órdenes de un mafioso con bucle folklórico; o el Abuelo, un sabio anciano que conoce a los dos niños mejor que nadie.

Se me ocurre, no obstante, que, aparte de Blanco y Negro, el personaje principal de esta novela es la ciudad donde transcurre la historia. Ciudad Tesoro es una ciudad de asfalto, callejones, cables y solares, una ciudad habitada por extrañas tribus urbanas y con indigentes tumbados por las aceras, un lugar dominado por el olor a basura y los aullidos del viento, una ciudad deshumanizada que, sin embargo, los niños aman y están dispuestos a proteger de los espurios intereses de un extraño personaje que se ha propuesto el intolerable objetivo de acabar con los puticlubs de su barrio y construir en su lugar un parque temático para niños.

El estilo de Taiyo Matsumoto se aleja mucho del manga más tradicional, pero no cabe duda de que tiene el trazo ideal y la visión perfecta para esta grandísima novela. Tekkon Kinkreet está dominada por perspectivas imposibles y escenarios barrocos donde los detalles más insignificantes se mezclan con imágenes surrealistas. Un realismo sucio de estética Blade Runner se impregna del mundo onírico de los niños y envuelve por completo al lector, que asiste embelesado al espectáculo de mafiosos, niños y supervillanos que, mientras se persiguen por el metro, donde un hipopótamo lee el periódico, nos llevan hasta un maravilloso desenlace con la aparición del Minotauro.

Tekkon Kinkreet nos habla de la deshumanización de nuestras ciudades, de inocencia, odio, maldad, culpa, redención, esperanza, y es uno de los libros más sorprendentes, impresionantes e inolvidables que he leído en mucho tiempo. ¡Bum!

[product sku= 9788417147402 ]
Publicado el

Flash: Nacido para correr, de Mark Waid

Flash nacido para correr

Flash nacido para correrTodos queremos ser Batman. Playboy por el día, caballero oscuro cuando cae la noche. El superhéroe más sagaz de La Liga de la Justicia de América. Cuando todo quisqui todavía anda atascado en qué ha pasado, él ya tiene respuestas para el quién, el dónde, el cuándo y el porqué. Además, y debido a su fortuna, posee una Batcueva repleta de chismes de alta tecnología y unos vehículos de infarto.

Sí, todos queremos ser Batman. O en su defecto, Superman. Ese kryptoniano súper poderoso que abraza un dogma similar al de los boy scouts. Dechado de virtudes como el de la bondad extrema o la fidelidad perruna por su mundo de acogida. Emblema viviente de América. Como la Coca Cola pero capaz de volar y de otras maravillas que el brebaje chispeante jamás podrá llegar a ofrecer.

Wonder Woman, también queremos ser ella. ¿Y quién no quiere ser una amazona con los poderes de una diosa? ¿Quién no quiere ser un símbolo inmortal del feminismo?

Vale, sí, muy bien. Todos queremos ser Batman, Superman o Wonder Woman, pero entonces el Multiverso empieza a irse a la mierda (véase Crisis en Tierras Infinitas o El Multiverso) y ninguno de esos tres es capaz de solucionar el contratiempo. ¡Suerte que tenemos a Flash! El hombre más rápido del mundo. El superhéroe capaz de dar varias vueltas a la Tierra en lo que tu tardas en realizar un pestañeo (en ocasiones a tal velocidad que es capaz de adelantarse a sí mismo), de hacer vibrar su estructura molecular para atravesar paredes y de otras proezas que ponen patas arriba las leyes físicas conocidas.

Ahora que ya tengo tu atención ya podemos conocer un poco mejor a Jay Garrick, a Barry Allen y en especial a Wally West en el tomo editado por ECC titulado Flash: Nacido para correr.

Aunque el cómic que hoy nos ocupa está casi enteramente protagonizado por Wally West, en la primera de las tramas, un especial publicado en 1990 conmemorando el 50 aniversario del personaje, asistiremos a una aventura de 80 páginas en la que tanto Jay Garrick como Barry Allen asomarán la cabeza. Una historia de viajes en el tiempo y con un enemigo en común, en el que los dibujantes emulan el tipo de dibujo que hizo famoso a cada Flash en su correspondiente época. El colofón llega con unas páginas en las que se nos explican las diferencias y similitudes entre los tres velocistas; no solo en lo que respecta a poderes, sino también en lo que a repertorio de enemigos se refiere o la forma en la que resguardan sus respectivas identidades secretas. Y esto es solo el principio: una apertura por todo lo alto, con fuegos de artificio y confeti en dónde Mark Waid, el guionista que escribe la mayoría de las aventuras de este tomo, comparte tareas con otros como Gerard Jones o con el legendario dibujante Carmine Infantino. ¿Os suena el mítico cómic El Flash de dos mundos? Sí, ese Carmine Infantino. Y esto, como decía, no ha hecho más que empezar.

Pero, como he comentado antes, aquí el protagonista es Wally West, y eso lo descubriremos en Flash Año Uno: Nacido para correr. En esta historieta, que originariamente se publicó en el año 1992, asistiremos al origen del que recogería el testigo de Barry Allen. El poderoso triunvirato Waid-LaRocque-Marzán nos deja un relato que engancha desde la viñeta uno y emociona hasta esa en la que una foto de Iris West y Wally West cierra una aventura redonda. Y es que Mark Waid, hablando a través del protagonista en una íntima primera persona, destapa todos sus sentimientos y los muestra al lector, consiguiendo además desnudar el lado más humano e indefenso del velocista escarlata. Asimismo, logra dotar de una agilidad extrema a una narración tan fresca como cinematográfica, consiguiendo que conjugue a la perfección con esas imágenes que nos brinda LaRocque (atentos al momento bomba explotando a cámara lenta). La guinda la pone el entintador José Marzán Jr. convirtiendo el traje de Flash, (en algunas ocasiones, y dependiendo también del colorista) en una segunda piel que parece mostrar tendones y músculos en diferentes tonalidades carmesí.

El inteligentísimo Gorilla Grodd, el tecno-mago Abra Kadabra o el inestable Doctor Alquimia son algunos de los villanos a los que Wally West deberá hacer frente a lo largo de este tomo. Mientras que con algunos se enfrentará con la única ayuda de su súper velocidad, con otros contará con la colaboración del propio Barry Allen, Aquaman o Green Lantern. Éste último luchará a su lado en una aventura de cuatro números titulada La guerra gorila. Un crossover, tan grato como intenso, que irá alternando los puntos de vista del relámpago humano con los del poseedor del anillo de poder, para mostrarnos diferentes ángulos de un mismo acontecimiento. A ellos se les unirán, poniendo una simpatiquísima nota de humor, algunos de los integrantes de La Oficina de Animales Evolucionados: Rex, el perro maravilla, que os sacará una sonrisa, y Bobo, jefe de todo el tinglado y que resulta ser un chimpancé tan desvergonzado como profesional y que os arrancará más de una carcajada. Una situación delirante que dejará a Green Lantern haciéndose cruces. “¿Tú jefe es un… chimpancé? ¿Y el de quién no, ya puestos?”.

Flash: Nacido para correr no solo resulta un cómic perfecto para iniciarse en los entresijos del hombre más rápido del mundo, sino que además es una sublime muestra de narración dinámica, la cual, en algunos puntos alcanza niveles electrizantes.

[product sku= 9788416998067 ]
Publicado el

Tom Strong: Libro 01, de Alan Moore y Chris Sprouse

Tom Strong

Tom StrongSiempre he pensado que los cómics son para el verano. Y esto lo dice alguien que lee cómics todo el año. Pero hay algo en la época estival que le otorga un plus de idoneidad a eso de sentarse ante viñetas y viñetas en las largas tardes de julio y agosto. Naves nodrizas colonizando nuevos planetas, mutantes en guerra constante por el derecho de pertenecer o noches alargadas hasta la extenuación en pro de la lucha contra el crimen organizado. Sólo de pensarlo se me ensancha la sonrisa y el viaje atrás en el tiempo está asegurado. Creo que leer cómics me hace contactar directamente con mi yo adolescente, preguntarle qué tal todo, cómo van todas esas expectativas imposibles de cumplir. En verano ese canal de comunicación es más sólido. De algún modo, más auténtico. Debido a ello, haber leído las maravillosas historias que nos presenta Tom Strong: Libro 01 editado por ECC me ha dado más de una alegría. Y es que reinventar a un héroe de mediados del siglo XX con toda la nostalgia y el pulp que requiere dicho acto alquímico sólo podría salirle bien a alguien como Alan Moore.

Pero, ¿quién es Tom Strong? Criado en la isla perdida de Attabar Teru por unos padres cuya fe en la ciencia hace que confundan educación con experimentación, Tom Strong es un niño que desarrolla una serie de habilidades extraordinarias gracias al control férreo de los factores a los que queda expuesto durante sus primeros años de formación. Entre dichas habilidades se encuentra la cuasi inmortalidad otorgada por la raíz de goloka, una droga manufacturada por los nativos de la isla en la que pasa sus primeros años. Pero es tras la pérdida de dichos progenitores y su salida al exterior cuando Tom Strong empieza la verdadera e infinita aventura que protagoniza. Acompañado por Dhalua, su esposa; Tesla, la hija de ambos; Pneuman, un androide cuyo prototipo diseñó su padre; y Solomón, un gorila con una inteligencia sobre humana y la capacidad de hablar propia de un inglés bien educado; Tom tendrá que hacer frente a todas las amenazas del mundo conocido. Estos cinco personajes aterrizarán en Millenium City para encontrarse con un elenco de villanos que hará las maravillas de todo aquel que disfrutara en su momento de viejos cómics americanos de colores chillones y desarrollo ingenuo y genuino.

No quiero dejar pasar la oportunidad de hablar de Millenium City. Superman no sería el héroe que es sin Metrópolis. Del mismo modo no podríamos definir a Batman si quitásemos de la ecuación a la omnipresente Gotham. Algo parecido sucede con Millenium City. Ubicada cerca de Nueva York, esta ciudad representa como en los anteriores casos todas las bondades y defectos del superhéroe al que hospeda. Rascacielos flamantes, medios de transporte que recorren la ciudad por tierra y aire. Y es que la ciencia se ha desarrollado de forma óptima y se ha puesto al servicio de los ciudadanos, entre los que se encuentra Tom Strong. La mayor parte de las victorias que se adjudica nuestro protagonista se debe a inventos científicos y al uso de la razón. Me ha sorprendido cómo en muchas ocasiones, y quiero decir muchas, la forma de vencer al enemigo de turno es dialogando con él y llegando a una especie de acuerdo. Sí, hay instrumentos de todo tipo para amenizar la tarea. Máquinas del tiempo y aerodeslizadores interdimensionales. Pero al final del día todo se reduce a Tom y a un villano llegando a un punto de entendimiento. Un lugar en el que ambas posturas puedan sobrevivir. No recuerdo si en los 14 capítulos que componen este primer tomo, alguno de ellos acaba en la cárcel o muerto. Puede que algún secuaz haya caído en el fuego cruzado de las preliminares. Pero las conclusiones finales, ese punto álgido de desenlace, brillan por carecer de bajas. Y este paroxismo mediático se debe a que la ciudad en la que nos encontramos, Millenium City, se alimenta del avance de la ciencia y de la evolución del hombre del nuevo siglo, dejando de lado cualquier tipo de barbarismo.

El dibujo de Chris Sprouse, que ya pudimos ver en El Multiverso, es asombroso y lleva las ideas de Alan Moore a un plano visual que tiene coherencia con ese flashback nostálgico que representa Tom Strong. Porque aquí hay un homenaje y una sátira, todo junto, todo mezclado. A veces Moore juega con nuestra memoria y con el recuerdo feliz de cómo funcionaba el mundo del cómic hace años. Y como homenaje Tom Strong brilla y conquista al lector con unas aventuras que siempre se solucionan al final de cada capítulo. Unas historias que nos devuelven, como decía al principio, a un estado de gracia casi infantil. Pero no descarto la posibilidad de que Moore también esté criticando justo eso. La falta de tonos grises en unas historias que poco tenían que ver con el mundo real. Historias en las que los buenos no tenían flaquezas y estaban lejos de la corrupción. Y decir esto del hombre que nos trajo Watchmen es otorgarle a esta dualidad un peso mucho mayor. Es como si Alan Moore hubiese retorcido aquellos libros de Elige tu propia aventura a un nuevo nivel, usando la moral del lector para que sea éste quien decida ante que tipo de cómic se encuentra. Elijas la opción que elijas, es innegable que este primer tomo de Tom Strong es una auténtica maravilla y el cuidado extremo que han puesto los chicos de ECC en esta edición hace que se haya convertido en lectura obligada para estos meses de verano.

[product sku= 9788417071448 ]
Publicado el

Harley Quinn 4: La llamada del deber, de Amanda Conner y Jimmy Palmiotti

la llamada del deber

la llamada del deberYa tenemos de vuelta a la payasa sociópata más sexy del panorama comiquero. Si en el tomo anterior, Entre besos, tiros y puñales, acabábamos con la idea de Harley de formar una banda, aquí ya está montada, con unos cimientos frescos y débiles, dispuestos a combatir el crimen de la ciudad por un módico (o no tan módico) precio y con el visto bueno, previo chantaje (“si es que hay que poner etiquetas a todo”), del alcalde.

La banda tendrá que hacer frente a varios sucesos, de los cuales el que más páginas ocupará será el de un marinero convertido en Popeye malvado gracias a unas extrañas algas alienígenas, que llevarán de cabeza a Harley para poder pararle los pies.

Pero también habrá tiempo de ensoñaciones lisérgicas varias, citas interrumpidas, una misión de rescate en la que se cruzará con Deadshot, y un viaje en caravana junto con Catwoman y Hiedra Venenosa para despedir las cenizas del tío de nuestra pálida majadera.

Y todo con el humor característico y mala leche dosificada de una mujer que podrá o no salir victoriosa de sus enfrentamientos, pero que no se lo piensa dos veces antes de plantar cara y atacar, sea el tamaño que sea el que tenga el rival de turno. ¡Ja! ¡Esta sí que es una wonder woman!

Harley Quinn 4: La llamada del deber tiene muertos, acción, violencia, historias bizarrísimas (incluso veremos un cameo de Bizarro), pérdidas de maletas en el aeropuerto, secuestros, millonarios gordos desnudos en bañeras hidromasajes en medio de una fiesta, sueños con Batman, Joker, Green Lantern, Aquaman…, réplicas ingeniosas (no siempre), y personajes estrafalarios (aunque a muchos de ellos ya los hemos visto con anterioridad).

Los dibujos son muy variados. Los hay de mi gusto y los hay que ya no tanto. En general cumplen su función en un tebeo de estas características y el cambio de dibujantes, a pesar de parecer brusco en el contraste, no reviste mayores complicaciones y la lectura no se resiente, no distrae la atención de la línea argumental.

No obstante, a pesar de ser un cómic que solo piensa en entretener sin más, se empieza a notar un decaimiento. De los cuatro tomos este es quizás el más flojo, el que pega un bajón respecto a los tres primeros. Las historias no son tan frescas y pecan de ser demasiado absurdas. Es normal. Tarde o temprano tenía que pasar; no es fácil mantener el excelente nivel que llevaba la colección hasta ahora. Confíemos en que haya sido algo puntual y que el próximo número nos devuelva a la payasa a la gloria y esplendor de los tomos pasados, que es donde debe estar. Un personaje como Harley puede dar aún muchísmo juego y Conner y Palmiotti pueden con ella, ¡faltaría más!, ya lo han demostrado. Siendo como han sido capaces de lo mejor, mi fe y esperanza sigue con ellos.

Con todo esto no quiero decir que el cómic sea malo. En absoluto. Tal vez la pareja guionista me ha malacostumbrado y me he vuelto exigente. Es mucho mejor que cualquier cómic de humor. (Hay que admitir que la serie de Harley pertenece al género de la comedia y acción). Ya les gustaría a muchos cómics tener la mitad de categoría que tiene este. Es simplemente que, en comparación con sus antecesores, no es el mejor. Ni más ni menos, pero Harley Quinn 4: La llamada del deber sigue siendo un cómic recomendabilísimo.

Así pues, chalada, espero tus próximas aventuras. A ver en qué líos te meten esta vez…

[product sku= 9788417106065 ]