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El Asco, de Grant Morrison y Chris Weston

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el ascoBienvenidos a El Asco, yo seré su guía.

Ahora se deben estar preguntando qué es El Asco. Déjenme que les ilustre: somos una agencia secreta con jurisdicción para operar en todo el mundo. Piensen en cualquier agencia gubernamental, cuerpo de seguridad u organismo oficial. Ellos son una panda de simples pelagatos. Nosotros somos la autoridad. Nosotros dictamos y ellos obedecen.

Pero, ¿a qué se dedica El Asco? Buena pregunta. Veo que están ansiosos por saber. El Asco es la última línea de defensa entre el orden establecido y la anarquía más irreverente o el libre albedrío más inmundo. Nosotros mantenemos el Estatus:Q. Nosotros nos ocupamos de que se mantenga el precario equilibrio sobre el que se sustenta la sociedad. Somos el sistema inmune de un cuerpo que es constantemente atacado por una miríada de bacterias y virus que podrían hacernos enfermar. Debemos mantener el control. Someter, oprimir, dominar…. Y para ello tenemos a nuestra disposición a los mejores agentes. Todos se deben a La Mano. “La Mano da y recibe. La Mano golpea. La Mano señala. La Mano acaricia. La Mano invoca.” La Mano es la encargada de limpiar la suciedad de este infecto culo que es el mundo. Luego podrán darnos las gracias, ahora déjenme continuar. Por cierto, recuérdenme que les hable de Dmitri 9, nuestro chimpancé comunista que asesinó a JFK.

Lo que les estoy entregando es un manual. El Asco de Grant Morrison y Chris Weston. Léanlo bien, con detenimiento. Una, dos, tres… las veces necesarias para asimilar el mensaje. A Grant Morrison, guionista y mago del caos natural de Glasgow, lo conocerán por obras tan brillantes como All Star Superman, We3, Los Invisibles o El Multiverso. Si ya han tenido el placer de embarcarse en alguno de sus psicodélicos viajes ya saben a lo que se atienen, si no, relájense, disfruten y dejen a mano un paracetamol. La Mano da y recibe. Él será el encargado de relatarnos la historia de nuestra agencia. Algo que logrará a través de las vivencias de nuestros agentes; en particular desde el punto de vista de Ned Slade, anteriormente conocido por su parapersonalidad de ocio Greg Feely. Un tipo mediocre, con su gato Tony como único amigo y los constantes gemidos de las películas pornográficas que emiten por televisión como único calor humano. “Unnh, fóllame con tu trofeo de ajedrez, Liam.” La Mano acaricia. Hallarán entre sus páginas, sí, veamos… vayan a la página 33 por favor, que Ned sufre un grave caso de amnesia. Así que mientras él intenta recordar quién es realmente, aferrándose a los jirones de su cordura para no caer en la demencia, ustedes serán testigos de sus aventuras. Divertido, ¿verdad? Para ustedes, no para el pobre bastardo de Greg Feely.

Déjenme advertirles que las aventuras de nuestro agente Slade son como una hedionda y retorcida versión de Los viajes de Gulliver. Viajarán, como así lo hizo el cirujano y capitán de barco creado por Jonathan Swift, a mundos extraños que no serán más que una excusa para satirizar la forma de pensar, sentir y actuar de los seres humanos. ¿Está el humano endiosándose a través de la tecnología? ¿El progreso de una sociedad está irremediablemente ligado a la caída y resurgimiento de esta? ¿De qué medios se valen los poderes fácticos para manipular nuestras vidas? ¿Nuestra capacidad de raciocinio sale indemne tras visionar una televisión podrida de juicios de valores? ¿Qué es la locura? ¿Estamos todos un poco locos? No, no me miren a mí. Lean El Asco. Busquen sus propias preguntas. Hallen luego sus propias respuestas.

Mientras tanto, continuemos con esos viajes, con esos personajes, mundos y seres abominables. Observen como la representación gráfica creada por el ilustrador Chris Weston nos recuerda a los cómics de mediados de los noventa: trazo duro, sombras remarcadas, con un detallismo sublime en lo desagradable y lo grotesco. Rostros repletos de arrugas, torsos masculinos de pelos retorcidos, secreciones humanas, gore sin mesura y desagradables escenas de sexo. Una perfecta conjunción entre lo feo y lo colorido, con las tonalidades más estridentes para mostraros a un puñado de agentes que, pertrechados como The Beatles en Sgt. Pepper’s, acaban siempre enfrentándose a casos dignos de una novela de espías. Si no fuera por esas montañas de basura pornográfica. Revistas con títulos tan sugerentes como: Sexo lésbico, Jovencitas cachondas, Chochos, Le dan por detrás. O por la posibilidad de atravesar la cuarta pared al visitar el Papelverso, donde los superhéroes no son más que un puñado de tinta bien ordenada sobre papel satinado. ¿Y qué me dicen de El desierto de piel muerta, en donde los ácaros son del tamaño de un camión volquete? Y hablando de camiones, observen en las últimas páginas de El Asco, déjenme ver… sí, a partir de la página 319, los bocetos de nuestro ilustrador para crear todos esos vehículos que son mitad metal mitad material orgánico y que parecen surgidos directamente de una de las películas del director David Cronenberg.

Para finalizar este itinerario déjenme que les haga unas recomendaciones: Mastúrbense. Dejen que el semen seco acartone sus calzoncillos. Introduzcan sus dedos en su húmeda vagina. Gocen. Que el fluido inunde sus bragas. Disfruten. Visionen a diario Telecinco. Sigan con su deprimente vida. Sean sumisos. Cuiden a sus piojosas mascotas. Tengan un hijo o dos. Hipotéquense. Lean La Razón. “Nos aseguramos de que duermen mientras actuamos…” No lean algo inteligente como El Asco, podrían acabar pensando. No pidan a ECC que continúe publicando cómics tan magníficos en un formato de tanta calidad, podrían seguir haciéndolo. Olvídense de Morrison. Olvídense de Weston.

“Prepárate para la inoculación. Ten a mano la bolsa para el mareo. Esto es El Asco.”

Espero que hayan disfrutado de la visita. Hasta la próxima.

Olvídense de mí.

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El Multiverso, de Grant Morrison

El multiverso

El multiversoEl Multiverso DC empezó a dar sus tímidos pasitos en la Edad de Oro, pero no fue hasta la Edad de Plata cuando realmente emergió como un concepto para dar sentido a la existencia de diferentes versiones de los personajes de la editorial. Entonces el multiverso creció y creció, se expandió tornándose algo complejo y confuso que traería, a partes iguales, quebraderos de cabeza e hitos en la historia del cómic.

Flash de dos mundos, cómic aparecido a principios de los 60, sería el percutor para empezar a cruzar historias entre mundos paralelos. En el cómic en cuestión Barry Allen se trasladaba a una tierra alternativa en donde conocía a Jay Garrick, el Flash de la Edad de Oro. Con este hecho Allen descubría dos cosas: que lo que es ficción en un mundo en otro es real y que las diferentes tierras vibraban en una frecuencia específica. Conocer esa frecuencia era el primer paso para viajar de una a otra. Así nacieron Tierra-Uno y Tierra-Dos; las dos primeras de un sinfín de nuevas tierras. ¿Me seguís? ¿Todavía estáis ahí?

Con la creación de las diferentes tierras, DC ya tenía una excusa para ir ubicando no solo diferentes versiones de sus superhéroes más icónicos (Superman, Batman , Wonder Woman, etcétera), sino que además encontró un lugar para todos esos personajes que fueron llegando a medida que DC iba adquiriendo nuevos sellos editoriales. Y todo esto hubiera estado muy bien si se hubiera conservado cierto orden. Se intentó, pero algunos guionistas descuidados juntaban a personajes de diferentes tierras sin hacerlos trasladarse previamente; otros simplemente crearon errores garrafales de continuidad. El caos se apoderó del multiverso.

Había que poner orden en el caos, y para ello en ocasiones es necesario destruirlo todo para volver a empezar; fue entonces cuando nació la miniserie Crisis en Tierras Infinitas. En este colosal crossover un peligro a nivel multiverso fue la solución para simplificar el concepto, eliminando tierras paralelas y fusionando otras. Vaya jaleo, ¿eh? Venga, una aspirina y continuamos.

A pesar de que ya se había establecido cierto orden, el concepto de multiverso era demasiado suculento como para dejarlo escapar, así que tras muchas historias con más o menos éxito DC lo recuperó para una serie denominada 52 en la que finalmente se definieron ciertas normas y parámetros, además de tierras paralelas limitadas para que la anarquía no volviera a reinar. Luego Flash (de nuevo Barry Allen en el epicentro del tinglado) en Flashpoint, y sus malabares con las líneas temporales, sería la excusa perfecta para reiniciar algunas series y retomar otras que habían quedado en suspenso.

Bien, ahora que ya os he puesto en contexto, y si todavía queda alguien leyendo, o que todavía no se haya dormido, podemos continuar con El Multiverso de Grant Morrison, serie de nueve números en la que el guionista escocés nos revela el Multiverso DC, el definitivo, pero que además aprovecha tal coyuntura para dar un merecido homenaje al Crisis en Tierras Infinitas de 1985.

El Multiverso se inicia con una llamada de auxilio, un S.O.S. recibido por Nix Uotan y su compañero, el mono conocido por Sr.Stubbs. Como buenos investigadores multiversales se trasladarán a la tierra que ha lanzado la llamada de auxilio para encontrarse con que unos seres que se hacen llamar La Nobleza han destruido Tierra-7. Este primer número esboza los fundamentos que hallaremos en las otras ocho historias. Diferentes tierras y cada una con su crisis particular. Y como nexo de unión un cómic “maldito” que no tiene mayor relevancia que la de hacer que los personajes progresen en sus respectivas tramas y que el lector visite diferentes tierras.

Cada una de esas tierras nos mostrará sus principales héroes o villanos y las alteraciones ocurridas en esos mundos. Así pues, en Mastermen, con Jim Lee a los lápices, se nos revela una realidad alternativa en la que los nazis ganaron la Segunda Guerra Mundial con ayuda de una Liga de la Justicia nazi. Ucronía típica, y utilizada hasta el hastío en la ciencia ficción, pero que sigue funcionando si a los villanos les siembras una chispa de conciencia y moralidad. Con todo, no es esta la mejor de las historias. Tampoco lo es La Sociedad de los Superhéroes, en la que Tierra-20 y Tierra-40 se sincronizan con consecuencias catastróficas. Fascinante narración que junto al dibujo de Chris Sprouse se convierte en una bonita oda a los cómics clásicos de superhéroes.

Pax Americana y Ultra Cómics son los robustos pilares de este tomo integral editado por ECC. El primero es una historia repleta de simbología, de cariz paradójica y de armonía milimétrica que funciona como un motor bien engrasado. Un cómic que homenajea a Watchmen tomando algunos de los conceptos que planteó Alan Moore, pero dándoles una nueva vuelta de tuerca que obliga al lector a releer una y otra vez (a veces del final hacia el inicio) para descubrir las diferentes capas que confeccionan el relato. Frank Quitely, con su capacidad de dibujar rostros duros y marcados, su detallismo en cada insignificante elemento y la forma excepcional de disponer viñetas, vuelve a demostrar ser la mitad perfecta para completar ese consorte artístico que resultan ser él y Morrison.

Ultra Cómics es Grant Morrison en estado puro. Ese Grant Morrison que a más de uno nos hace pensar si este hombre hace uso de algún tipo de narcóticos para crear sus guiones. Ultra Cómics es un héroe pero también resulta ser el cómic que está infectando el multiverso. Un ejercicio soberbio de metaliteratura y de narración presuntuosa que alcanza su objetivo cada vez que el personaje rompe la cuarta pared para hablar con el lector y obligarlo a no seguir leyendo. Pero si entráis en el juego que plantea Morrison, si os prestáis a ello, llegaréis hasta ese clímax que resulta tan ambiguo como abierto; tal vez una invitación para que alguien más pueda recoger el testigo y continuar con la labor de añadir más matices al multiverso.

El Multiverso es una serie tan brillante como difícil de definir (con Grant Morrison siempre lo es), un cómic que es solo una sublime muestra de la poliédrica configuración que puede llegar a tomar toda historia que penetre en los cimientos del Multiverso DC.

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El universo Marvel de Grant Morrison, de varios autores

el universo marvel de grant morrison

el universo marvel de grant morrisonGrant Morrison. ¿Quién es Grant Morrison? Un guionista de cómics que no deberías perderte. Esa sería la respuesta corta. Si tuviera que extenderme y dar un dictamen más justo y completo añadiría que en la solapa de uno de sus cómics reza así hacia el final de su biografía: portavoz de la contracultura, músico, dramaturgo premiado y mago caótico. Frase escueta que solo es una muestra de lo prolífico, polifacético y algo excéntrico que es este guionista natural de Glasgow. Cuando en mi cabeza, a la vertiginosa velocidad de la luz, se entrelazan el adjetivo excéntrico y la maravillosa ocupación de guionista de cómics, por asociación de ideas, también emergen los nombres Alan Moore y Frank Miller. Y es posible que algunos digan que a Grant Morrison le quedan unos añitos para estar a la altura de esos dos titanes de la narración, pero por lo que a mí respecta hace ya un tiempo que alcanzó tan laureado podio. Grant Morrison es un guionista de calidad que se aleja de los tópicos tocando en ocasiones temas muy chungos como drogas, violencia o sexo y los mezcla con metafísica, demencia y ciencia ficción saturada de filosofía. Es pues un contador de historias único que con títulos tan dispares como Animal Man, Doom Patrol, We3 o Batman y Robin logra atraernos hasta sus paranoicos mundos de héroes que se comportan como villanos, de viñetas repletas de humor cáustico y de tramas que te dejarán atascado en realidades paralelas o futuros imposibles. Y luego además está All Star Superman; una obra maestra se mire por donde se mire.

Pero Grant Morrison no ha trabajado solo para DC, de hecho hoy vengo a enseñaros una parte muy importante en su trayectoria por la editorial Marvel. Una trayectoria que en mi caso apenas había inspeccionado y que gracias a El universo Marvel de Grant Morrison editado por Panini Cómics podré al fin dar un soberbio vistazo.

El universo Marvel de Grant Morrison recopila cuatro historias cortas de dicho guionista. En ellas se acompaña de grandes del mundo del cómic como Mark Millar o Steve Yeowell, para hacernos llegar retorcidas obras como Skrull Kill Krew en la que los héroes tienen más de genocidas que de salvadores. Los protagonistas son una banda de inhumanos formada por un skinhead que se está volviendo negro (Morrison y sus ironías), un negro con rastas (que evidentemente tendrá sus más y sus menos con su compañero cabeza rapada), una top model, un surfero y una punk. Sus aventuras los llevan de pueblo en pueblo con la única misión de erradicar a los Skrull, una raza alienígena que como en el clásico de ciencia ficción La invasión de los ladrones de cuerpos se ocultan entre los humanos a la espera de conquistar la Tierra. Por las viñetas de este irreverente cómic aparecerá el Capitán América, tan patriota como siempre pero apabullado ante la forma de actuar de la SKK. Por cierto, en este relato la encefalopatía espongiforme bovina, o comúnmente conocida como la enfermedad de las vacas locas, claramente sirvió como inspiración para una de las historias más locas que hayáis leído en mucho tiempo.

Si Skrull Kill Krew publicado a mediados de la década de los 90 ya manejó temas bastante peliagudos, con Marvel Boy, en el año 2000, Grant Morrison volvería a la carga, con J.G. Jones a los lápices, en un relato de extraterrestres que buscan venganza mediante el terrorismo. Realidades paralelas, guerras interestelares, formas de vidas sintéticas de inteligencia superior o elementos tan insólitos y peculiares como el calabozo de conceptos en el que están presas las ideas más peligrosas del universo. Marvel Boy es un todos contra todos que derrocha acción por los cuatro costados. ¿Quiénes son los buenos? ¿Quiénes los villanos? A cada vuelta de página cualquiera puede formar parte de uno de los dos grupos.

Llegamos a la tercera de las obras reunidas en este tomo: Los 4 fantásticos: 1234. No busquéis aquí al súper grupo entrañable y divertido que por ejemplo Mark Waid nos ofreció en Imaginautas. No busquéis a esa familia más o menos bien avenida (sin tener en cuenta las escaramuzas entre la Antorcha Humana y la Cosa). Grant Morrison construye una historia sobre los cimientos de las rencillas que siempre han sobrellevado y superado Los 4 Fantásticos y las lleva más allá, mucho más allá, cruzando esas fronteras en las que un simple perdón ya no es suficiente. Es la historia más oscura de las cuatro y el dibujo íntimo, estremecedor y de corte realista de Jae Lee, unido al color frío y de salpicaduras controladas de José Villarrubia crean una atmósfera angustiosa y desapacible que le dan un toque tan lóbrego al conjunto que llega a dar mal rollo. Una miniserie magnifica, que al igual que las otras dos, se alejada de las ideas triviales que abundan sobre este género.

Acabamos el compendio con un relato corto. Apenas doce páginas. En El mundo de Nick… abunda el humor. De hecho es una historia de humor en donde un Nick Furia algo especial se queja de padecer diarrea cuarenta minutos después de comer carbonara o es atropellado por una loca jauría de ciclistas descontrolados. Una historia de ciencia ficción, dibujada por Manuel Gutiérrez, que se mueve entre lo absurdo y lo cómico y que aun siendo la más floja de las cuatro es como mínimo de agradecer el que podamos disfrutar de ella por primera vez en castellano.

¿Quién es Grant Morrison? La respuesta más completa, la más esclarecedora, y la que encima os dejará un regusto a rareza que os desorientará (el regusto que dejan las historias que se salen de lo común) la encontraréis tras las más de 380 páginas de Morrison en estado puro que componen El universo Marvel de Grant Morrison.

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Wonder Woman Tierra Uno, de Grant Morrison

wonder woman tierra uno

wonder woman tierra unoSi en su momento Batman y Superman ya tuvieron (y siguen teniendo) su Tierra Uno  ahora es el turno de la mujer maravilla. Pero… ¿qué es Tierra Uno? Ni más ni menos que un reboot, de esos que tanto se llevan ahora en el cine; un volver a contar los orígenes de los personajes de DC en un contexto más actual (con Internet, móviles, Facebook, sin la Segunda Guerra Mundial…), readaptado conservando su legado, y, en ocasiones alterando algunos detalles.

También es una forma de captar nuevos lectores y hacer caja, sobre todo en estos días en los que la trinidad deceíta ha sido, o será llevada a la gran pantalla (sin ir más lejos la propia WW tendrá película en 2017).

Otra pregunta que creo que hay que hacerse así, sin más ni más, es:  ¿hace falta saber el origen de un superhéroe para poder leer sus historias? ¿Se puede entender una pelea entre Batman y el Joker sin saber que los padres del primero murieron, blablablá…? ¿O que Superman es un alienígena de Krypton? (¿Hay alguien que no lo sepa?) Particularmente pienso que se puede, aunque mi opinión es subjetiva porque para eso es mía, y tal vez ya tenga tan asimilados ciertos orígenes que una vuelta a ellos me puede parecer superfluo. Pero, lo cierto es que vuelvo a ellos. Y vuelvo porque siempre hay detalles que el guionista añade ingeniosamente o no. Guiños para los que conocen la historia de siempre y elementos para los neófitos, que hacen que leas esos orígenes con ganas de ser sorprendido, de encontrar las diferencias y también de divertirte con un nuevo enfoque.

En el caso de Wonder Woman Tierra Uno pasa tres cuartos de lo mismo. El nacimiento de la amazona va a ser siempre polémico porque siempre hay variaciones en cuanto a que si es o no producto de la arcilla hecha vida, si es el resultado del salvaje fornicio entre Zeús e Hipólita o si es el que aquí se cuenta y que no desvelaré.

Sea como sea, y entrando ya en el cómic en cuestión, vamos a encontrarnos con una buena historia. Isla Paraíso, hogar exclusivo de mujeres que odian a muerte a los hombres, en el que el lesbianismo impera y el bondage es práctica normal también. Lugar en el que en 3000 años las mujeres han avanzado tecnológicamente muchísimo más que en el resto del mundo, el llamado “mundo de los hombres” y en el que todo es armonía y paz, pero también en el que nuestra chica se aburre y siente que hay algo más ahí afuera, como la verdad de Mulder y Scully.

Y he aquí que un día se encuentra en la playa con un hombre. ¿¡Un hombre!? ¿Estás segura, Diana? Anda, mira a ver, que en estos temas estás un poco pez y estando como estás acostumbrada a tetas y otras cosas, mejor te aseguras y tocas la mandanga. Pues sí, WW lo comprueba poniendo su mano en el paquete del soldado negro. Eso es comprobar las cosas y lo demás tonterías.

En fin. Si la noticia de que un hombre ha pisado Isla Paraíso llega a oídos de Hipólita, será hombre muerto, así que a ayudarle se ha dicho.

Será así como la amazona descubre el mundo exterior, en el que las mujeres no son las que cortan el bacalao y en donde el machismo se ve cada dos por tres. Pasar de una dictadura, de mujeres pero dictadura, a otra de hombres es un duro revés para nuestra chica, feminista de armas tomar y vestida de corto.

La historia se desarrolla mediante flashbacks durante un juicio con el lazo de la verdad de por medio y se aleja del típico guión de superhéroe contra (super)villano,  mezcla elementos mitológicos (mola mucho, pero mucho, Medusa), fantasía y ciencia ficción y los incorpora al mundo “real”, por decirlo de alguna forma.

Y el dibujo… ¡impresionante! Desde las primeras páginas, con un desconocido Hércules en plan cabronazo maltratador, hasta… bueno, hasta el final, porque Yanick Paquette ha hecho un trabajo soberbio, algo sexual en algún momento, (no, qué digo, en realidad muy muy sexual en algunos momentos), pero de quitarse el sombrero, y en el que me ha parecido ver, sobre todo en la isla, a una Diana jovencísima, a una chiquilla bien formada pero chiquilla al fin y al cabo, tal vez reflejo de su juventud e inexperiencia sobre muchos asuntos.

En resumidas cuentas, por mucho que conozcamos los comienzos de los superhéroes, Wonder Woman Tierra Uno debe leerse, no sólo porque tanto dibujo como trama sean buenos, sino porque no deja de ser otra versión más a tener en cuenta y porque es una lectura más compleja que el simple reboot de un origen: es un no a la guerra de sexos.

Y sobre todo, es otro origen más a añadir a la lista de orígenes, revisiones, crossovers y universos paralelos que poder meter en conversaciones frikis, de esas que tenéis todos los días, cosa para nada baladí (nadie esperaba esta palabra a estas alturas de reseña) a la hora de hacer relacionarse en los cócteles de sociedad.

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Batman INC. Robin R.I.P., de Grant Morrison

robin-ripAunque siempre me ha llamado más el Universo Marvel, reconozco que tengo una debilidad con Batman desde hace muchos años. Puede ser porque vengo de una generación que ha crecido al abrigo de un grupo de superhéroes diferentes a los clásicos. Unos superhéroes que, si hay algo que les caracteriza, es que son oscuros. Con debilidades. Humanos como cualquier persona, con sus defectos, aunque tengan cualidades especiales.

Es obvio decir que hay un antes y un después de la aparición de Frank Miller en el universo de Batman, pero es justo decir que es este personaje fue, es y será el estandarte de esa nueva generación de superhéroes. Batman es un personaje lleno de conflictos. Una persona con desorden de estrés post-traumático, egomanía, grandes problemas de ira, tendencia a la depresión y otro montón de características más hacen de Batman el superhéroe con el que más empatizamos. Bob Kane creó un personaje oscuro y negativo que no dudaba en matar cuando alguien se colocaba en su camino sobretodo, villanos y pandilleros. Sin embargo en los 60 se asentó una versión light del murciélago que duró toda una década hasta que en los 70 una pequeña transformación empezó a mostrarnos a un personaje lleno de conflictos internos. Después, de la mano de Miller, se convirtió en el paradigma de lo inflexible e implacable. Sigue leyendo Batman INC. Robin R.I.P., de Grant Morrison

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All Star Superman

All_Star_Superman

All Star Superman, de Grant Morrison, Frank Quitely y Jamie Grant

All_Star_Superman¡¡Ciudadanos de Metrópolis!! ¡¡Superman, ha muerto!! Esto lo que hubiera aparecido en el Daily Planet de haber sucedido en realidad lo que os voy a contar. Una historia de uno de los mayores superhéroes que poblaron la Tierra (aunque no sé muy bien qué número de todas las que hay) y que abandonó a la población esperando que todo lo que aparecía en las noticias no fuera cierto. Esta es una de esas historias que quizá a algunos de los admiradores del personaje no les hubiera gustado leer nunca, o quizá sí, pero nadie está dispuesto a aceptarlo. Esta es la historia de una muerte, pero también de un renacimiento, de un villano que consigue sus propósitos y se queda sin némesis, de una mujer enamorada que siempre se quedará mirando al cielo esperando ver una capa roja, de un periódico que se quedará huérfano de redactor con gafas y eterna torpeza, y de una población entera que nunca más (¿o quizás, no?) volverá a ver aparecer a Superman y sus hazañas.

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WE3

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WE3, de Grant Morrison y Frank Quitley

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Desde hace algún tiempo, el género de la novela gráfica se ha convertido en un gran narrador de historias. Junto a grandes historias, aparecen las imágenes que nos ponen en situación y, como si de magia se tratara, nos hace ver a nuestros personajes y por qué hacen lo que hacen. Esa es una de las razones por las que se ha hecho un gran hueco en el mercado editorial. Otra, sin duda, es el esfuerzo por algunos autores, como el que nos ocupa, Grant Morrison, por crear relatos diferentes, fuera muchas veces de toda lógica, y que suponen un soplo de aire fresco para los lectores que se inician en este tipo de ediciones. Y he aquí que, como si de un oasis en pleno desierto, se presenta “WE3” como una de esas historias que se cuentan, te seducen y después, cuando lo has acabado, te hace reflexionar sobre lo que estamos haciendo con nuestro mundo.

En una base de experimentación militar, tres animales (gato, perro y conejo) se han modificado para ser una de las mayores armas que puedan existir. Todo esto se cae en pedazos cuando su cuidadora, decide dejarles en libertad. Será entonces cuando la huida de estos tres seres se convierta en una carrera contrarreloj por su supervivencia. Pero, ¿qué les espera cuando todo acabe?

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