Publicado el

Cable y Masacre: Si las miradas matasen, de Fabian Nicieza y Patrick Zircher

cable y masacre si las miradas matasen

cable y masacre si las miradas matasen¡Hola colegas! Mi nombre es Wade Wilson aunque cuando me enfundo mi traje de spandex rojo, ese que abraza mi cuerpo y marca obscenamente mis glúteos, ese que me hace tan sexy, todos me conocen como Deadpool; en los países hispanohablantes, que gozan de unas dotes sobrehumanas, diría que casi mágicas, a la hora de traducir, me llaman Masacre.

Tal vez os estéis preguntando dónde está el chaval flacucho que acostumbra a escribir las reseñas. No os preocupéis, sigue vivo. Tras amordazarlo y atarlo de pies y manos lo he encerrado en el armario. Oigo sus jadeos. ¡Oye chaval, espero que no estés practicando asfixia autoerótica, ya viste como acabó el tío de Kung Fu! Digamos que nuestra disputa se ha ocasionado por tener diferentes puntos de vista sobre cómo se debía proceder con la reseña del cómic en el que comparto protagonismo con el tío del ojo que brilla. Mientras él quería hacer algo similar a Marvels de Kurt Busiek o La Visión de Tom King yo solo quería amordazarlo, meterlo en el armario, buscar un poco de porno en el ordenador y cascármela. Pero oye, esto de contar de qué va el cómic en el que soy el héroe absoluto (bueno, Cable también tiene su cuota de protagonismo como secundario gracioso, ¿o ese soy yo?) tampoco está tan mal.

Nathan y yo tenemos pocas cosas en común pero las que compartimos son tan trascendentales que casi nos convierten en almas gemelas; igualitos que las gemelas Olsen. Por ejemplo: ambos fuimos cocreados por el historietista californiano Rob Liefeld; hecho que resulta la prueba irrefutable de que una sobrexposición al sol puede freírte las neuronas. Después de que tuviéramos unos inicios prometedores nuestra trayectoria empezó a flojear y acabó por desinflarse; situación que un puñado de viagras no iba a solucionar. Por suerte, las mentes pensantes de La Casa de las Ideas no tardaron mucho en encontrar una solución. Esfuerzo que por esta vez no implicó consumir sustancias ilegales. La suma de dos personajes que por separado no gozaban de una gran popularidad tenía que dar como resultado un mínimo de éxito. No hay nada como ser optimista y obviar que la posibilidad de un fracaso al cuadrado existía. Pero ya había precedentes. En los años setenta Power Man y Puño de Hierro: Héroes de alquiler saborearon las mieles del éxito que jamás habían llegado siquiera a olisquear en soledad. Por cierto, en el cómic que hoy nos ocupa, tanto el negrata de Cage como el niño rico afeminado de los ricitos de oro prueban un poco de mi verborrea, esa palabrería ingeniosa que mi boca excreta como si se tratase de una diarrea explosiva e inesperada y que me ha hecho merecedor del mote “El mercenario bocazas”.

Los encargados de tal tarea, y que daría como resultado este Cable & Masacre: Si las miradas matasen que tenéis entre manos y que ha publicado Panini (¿lo de Panini tiene algo que ver con el sándwich de origen italiano?) fueron el guionista Fabian Nicieza y el dibujante Patrick Zircher. Nicieza enseguida captó lo mejor de cada uno de nosotros, lo opuestos que llegábamos a ser, para, como si se tratase de un trabajador del tercer mundo, explotarlo al máximo. La naturaleza arisca de Cable contra mi espontaneidad amigable a la hora de tomarme todo tipo de confianzas. La rectitud ejercida por él contra el impúdico libre albedrío que yo practico. Vamos, lo típico en toda extraña pareja que se precie. Mirad sino a Matthau y Lemon, Bud Spencer y Terence Hill, Riggs y Murtaugh, Ryan Reinolds y Josh Brolin o Epi y Blas.

La única diferencia con los anteriormente mencionados es que ninguno de ellos llegó a convertirse en una deidad tras intentar controlar una bio-arma viral súper chunga que estaba un poquito adulterada, y Cable sí. Así que mientras él, como si fuera una especie de híbrido entre Jesucristo y Terminator, se dedica a predicar e intentar salvar a la humanidad de sí misma, yo, por el contrario, me paso el rato matando por doquier, como si no hubiera un mañana, mientras decido si la causa de Cable me parece lo suficientemente justa y divertida como para apoyarla. Y si esto no os parece suficientemente emocionante añadid viajes en el tiempo, realidades paralelas, infinidad de referencias al universo Marvel o a la cultura pop y un sinfín de apariciones estelares. Spiderman, S.H.I.E.L.D., Capitán América, La Patrulla X o Los Media Docena (con la macizorra de Dominó al frente) son solo algunos de los personajes con los que Cable y yo nos las tendremos que ver, en algunos casos sin haber vaciado la vejiga convenientemente lo que dará como resultado una escena tan salpicada de acción como de orina.

En el apartado gráfico Patrick Zircher ha sabido plasmar en el papel la belleza conceptual que destila cada átomo de mi cuerpo repleto de pústulas sanguinolentas. Con Cable hace un trabajo cojonudo a la hora de ir desarrollando paulatinamente los diferentes diseños que van conformando su personalidad. Del Cable dios, al Cable perverso pasando por el Cable bebé. (¡Oh, qué mono! ¿Me ha llamado papá? Pero qué cojones…). El virtuosismo del dibujante a la hora de representar las innumerables escenas de acción (escenas de acción que pondrán los pezones de Michael Bay tan duros que podrá utilizarlos para cortar vidrio) es tal que, siempre en perfecto equilibrio con la narración, insufla todavía más dinamismo a una historia de por sí muy ágil. Vaya, qué cosa más molona acabo de decir. Por cierto, si al igual que yo creéis que el único making-of interesante es aquel que da como resultado final un bebé estáis de enhorabuena, salvo tres páginas de dibujos inacabados (los gafapasta lo llaman bocetos) Cable & Masacre: Si las miradas matasen son 600 páginas de entretenimiento puro y duro donde grandes dosis de humor y acción se unen a un guion repleto de giros para formar un notable conglomerado de diversión.

¡Eh, el del armario! ¿Todavía sigues vivo? Yo ya he terminado con lo mío. ¿Te apetece una chimichanga?

[product sku= 9788491674115 ]
Publicado el

Marvels, de Kurt Busiek y Alex Ross

Marvels

MarvelsLa meta de cualquier narración, no importa el género ni el medio, es conseguir que quien se acerque a ella quede totalmente atrapado. Para ello resulta esencial hurgar en ese lugar donde se aloja nuestra capacidad para sentir empatía; esa disposición innata que tenemos para encontrar semejanzas entre algunos de los aspectos de los personajes protagonistas o las situaciones que viven a lo largo de la historia y nuestro propio ser o nuestras propias vivencias.

En los cómics de superhéroes la idea es ponerte en el pellejo de uno de ellos. Así es cómo te sentirías siendo el portador de un martillo capaz de destruir a tus enemigos de un solo golpe. De esta forma treparías por los edificios de la Gran Manzana. Sí, tú que sufres de vértigo. ¿Y qué te parece lanzar hechizos con tan solo pensarlo? Nunca hubieras imaginado que ser una bruja pudiera molar tanto. Pero lo cierto es que no empatizamos con ellos por todo el poder que ostentan, sino porque en muchas ocasiones caen (para volver a levantarse), lloran (como hacemos nosotros), sufren pérdidas irreparables y viven momentos mágicos de máxima felicidad junto a la familia y amigos. Vemos en su lado más humano un reflejo de nosotros mismos.

Ahora bien, ¿qué me decís de ser un simple humano en un mundo repleto de superhéroes? Ser testigo de primera mano de enfrentamientos que pueden destruir media ciudad. ¡Tu ciudad! Ser el pobre tipo al que una llamarada perdida de la Antorcha Humana derrite su coche recién comprado. Quedar atrapado en un monumental atasco porque Los 4 Fantásticos están zurrando a un villano. Un fastidio, ¿verdad? Ver por televisión cómo el Capitán América acaba él solito con un escuadrón de soldados. ¡Sublime! A priori puede ser menos atrayente que estar en el pellejo de un superhéroe pero el concepto de Marvels, donde los humanos corrientes y molientes se llevan el protagonismo, lleva el cómic superheroico a otro nivel de realidad.

En Marvels, el guionista Kurt Busiek nos muestra lo que es el día a día del ciudadano de a pie, ese que vive en una gran urbe e intenta llevar una vida normal. La ciudad en cuestión es Nueva York y la normalidad pasa por convivir con seres especiales que aparecen y desaparecen creando el caos. Phil Sheldon es uno de esos ciudadanos, además de fotoperiodista freelance. Todo el cómic es una crónica contada por este hombre mundano que cámara en mano, y a lo largo de más de treinta años, seguirá las andanzas de Los Prodigios, que es cómo él los acabará llamando. Esto sirve de excusa a Busiek para mostrarnos los hitos más importantes de La Casa de las Ideas. Desde el nacimiento de la primera Antorcha Humana (no confundir con Johnny Storm de Los 4 Fantásticos) hasta la dramática muerte de Gwen Stacy. Pasando por el sentimiento desmesurado de patriotismo que el Capitán América inspiraba en la sociedad hasta ese miedo absurdo hacia el diferente que los mutantes de la Patrulla-X tuvieron que soportar en sus propias carnes. De esta forma el guionista nos muestra lo mejor y lo peor del ser humano: la forma en la que cae en constantes contradicciones por sentirse con el derecho a tratar a los superhéroes como si fueran de su propiedad, pero también ese júbilo, mostrado sobre todo por los jóvenes, por todas y cada una de las proezas con final esperanzador que los superhéroes regalan a la humanidad. Las dos caras de una misma moneda.

Quizá en otro tipo de cómic el dibujo de Alex Ross resulte demasiado ostentoso, pero en uno que intenta ser lo más realista posible resulta apropiado. Sus acuarelas, aguadas y la utilización en ocasiones del aerógrafo se conjugan para mostrarnos una ciudad de Nueva York repleta de vida, con edificios emblemáticos fácilmente reconocibles y calles atestadas de tráfico y transeúntes. Una ciudad que emana vida pero repleta también de claroscuros. En lo referente a dibujar superhéroes, Ross debe ser el único dibujante capaz de poner arrugas en trajes sin que estos parezcan disfraces cutres de carnaval. Y aunque su estilo humaniza sobremanera, y alcanza cotas de realidad nunca vistas en el noveno arte, no resta ni un ápice de espectacularidad a todas esas luchas que se suceden a lo largo de la obra. Y a pesar de ello, las mejores escenas, las de excelsa factura, están reservadas a situaciones más terrenales. Como ese momento dramático en el que una barahúnda de personas enardecidas crean el caos en las calles en busca de mutantes. O esa otra, la más hermosa y conmovedora escena del cómic, en la que una cándida Gwen Stacy se maravilla bajo la llovizna provocada por los vehículos submarinos de Namor y nos hace entender que la belleza está en los ojos del que mira.

En esta nueva edición que nos trae Panini Cómics, y al igual que ocurría con La Visión de Tom King, la mitad es cómic y la otra mitad son extras. Gracias a los extras podremos adentrarnos mucho más en la historia planteada por Busiek y descubrir todas esas referencias a las historias clásicas de las que el guionista se sirvió para crear Marvels. Y, sobre todo, valorar todavía más el gran trabajo de investigación que hay tras el cómic. Entre el cuantioso material extra se encuentra una galería con más de 50 ilustraciones en las que podremos deleitarnos con el soberbio arte de Alex Ross. Los Guardianes de las Galaxia, Capitana Marvel, Daredevil, Spider-Woman, entre muchos otros y en su máximo esplendor, forman parte de este extraordinario compendio de ilustraciones. A destacar esa otra sección (que yo he llamado “cameos”) en la que descubriremos que por entre las páginas de Marvels se pasean personajes como Stan Lee, Clark Kent y Lois Lane, e incluso Buho Nocturno y Espectro de Seda, ambos personajes de Watchmen.

En definitiva, el cómic Marvels es único por su enfoque y extraordinario por su dibujo, además resulta un respetuoso homenaje a todas esas historias y personajes que se convirtieron en los pilares sobre los que hoy se sustenta la editorial Marvel.

[product sku= 9788491673408 ]
Publicado el

Thor de Jason Aaron 1: El carnicero de dioses, de Jason Aaron

thor el carnicero

thor el carniceroHay historias de Thor que son malas, las hay que son regulares y otras que son buenas. De las malas, algunas son malas con avaricia y de las regulares, pues eso, ni fu ni fa. Pero, ¡por Asgard bendito!, las que son buenas,  son…¡la hostia de buenas! Y son mucho mejores si Thor va en solitario, sin estar con Los Vengadores ni otros grupos, como es el caso que nos ocupa, y cuando atañen a su vertiente mitológica (aunque esta vez sí, pero no del todo).

En Thor de Jason Aaron 1: El carnicero de dioses vamos a ver tres Thors por el precio de uno,  los tres en diferentes momentos de su vida.

Tendremos al Thor del pasado. Un Thor joven y salvaje, sin su martillo Mjölnir, pues todavía no es digno de él, –aunque con un hacha–, sin poder volar, rodeado de sus fans vikingos, y  disfrutando a tope de los combates, las mujeres y el hidromiel.

También encontraremos al Thor del presente, al Thor famoso por pertenecer al grupo de Los Vengadores (Iron Man aparecerá muy brevemente), un Thor protector y con una vertiente más de héroe que de dios.

Y por último disfrutaremos del Thor del futuro. Rey de un Asgard yermo del que es último habitante, con un aspecto muy semejante al de Odín, tuerto, con barba y con un brazo que parece ser el de… ¿El Destructor? (Supongo que eso será algo que nos será revelado más adelante).

Aaron va alternando la historia mediante estas tres líneas temporales, las cuales a veces se cruzan, y compone un tomo épico impresionante que desde las primeras viñetas logran atraparte y que, en mi opinión, no necesita antecedentes previos para poder ser leído y disfrutado.

¿Pero de qué va este señor cómic? Todo empieza cuando Thor escucha la oración de una niña que pide lluvia para su pueblo para poder sobrevivir, ya que en su planeta hace años que no llueve. Ante el agradecimiento e incredulidad de la niña Thor responde:

“¿Qué clase de Dios sería si no respondiese a las oraciones?”

Más tarde, será Thor el que pregunte a un anciano el porqué de que la niña le rezara a él y no a sus propios dioses, a lo que este le responderá que en ese planeta no tienen dioses, que su madre le hablaba sobre ellos pero que debían de ser cuentos para niños… Intrigado, decide investigar y descubre que los dioses de ese planeta han sido exterminados y que… no son los únicos. Alguien está cargándose a todos los dioses… y Thor, por supuesto, intentará impedírselo.

La parte filosófica-religiosa acerca de la existencia o no de los dioses, del papel que deberían jugar, de su interrelación con sus adoradores… es más que evidente y es una crítica en toda regla más profunda de lo que parece.

En lo tocante al arte no puedo estar más contento. Un dibujo de un nivel altísimo, soberbio e impresionante, a la altura de la grandísima épica de esta historia protagonizada por uno de mis personajes favoritos. Unas viñetas que no se parecen en nada a las que serían las propias de un superhéroe, sino más bien a las que acompañarían a una leyenda medieval ilustrada.

Thor de Jason Aaron 1: El carnicero de dioses es una lectura excelente, cargada de epicidad, muy bien construida, adictiva y con una trama que va de menos a más, con un personaje (o tres) en el que distinguimos la evolución personal y el estrago de los años. Un cómic imprescindible en todos los sentidos, que ningún fan de Thor, de Marvel o de los buenos cómics debe perderse y que planta las semillas, o eso creo intuir,  de algo que cambiará el rumbo del Dios del Trueno hacia su “indignidad”. Un cómic digno de todo un dios nórdico.

¡Por Asgard!

[product sku= 9788491673729 ]
Publicado el

Marvel Integral: La Visión, de Tom King, Gabriel Hernández Walta y Jordie Bellaire

marvel integral la visión

marvel integral la visiónSi me hubieran preguntado hace unos meses cuál era mi Vengador favorito, seguramente, el primero que me habría venido a la cabeza habría sido Thor, pues su figura aúna en un solo personaje los pasionales mitos nórdicos y la épica de los cómics de superhéroes. Sí, claro, también podría haber escogido al Capitán América. ¿A quién no le gusta el Capi? El tipo de la gran estrella en el pecho, símbolo viviente de los verdaderos valores por los cuales se debería regir Norteamérica. La Viuda Negra también se halla en mi lista. La espía de procedencia rusa que es tan misteriosa como implacable a la hora de hacer frente a sus enemigos. Ironman, Ojo de Halcón o Hulk serían los siguientes en ser seleccionados en ese registro mental de Vengadores por los cuales siento simpatía. He de ser sincero, si me hubieran preguntado hace unos meses cuál era mi Vengador favorito la Visión ni siquiera habría rondado mis pensamientos; hasta ahora.

La Visión, que fue creado por el guionista Roy Thomas, lleva desde los años 60 dando guerra. Los orígenes de este androide (aunque él prefiere que se refieran a él como sintozoide) están íntimamente ligados a Ultrón. Este villano crearía a la Visión con el único fin de destruir a Los Vengadores. Pero cuando a un androide le otorgas conciencia también le estás dando la oportunidad de elegir. Y la Visión eligió ponerse del lado de los héroes a los que había ido a destruir para luchar contra su progenitor. Luego la Visión se convertiría en un miembro destacado de Los Vengadores. Con todo, a pesar de codearse con infinidad de humanos, el androide de personalidad fascinante y de frío raciocinio siempre ha sentido que no encajaba, que no era lo suficientemente normal.

En Marvel Integral: La Visión el protagonista decide que para ser una persona normal y corriente y formar parte de la sociedad necesita una familia. Una mujer, una hija y un hijo. Una casita con jardín y un perro correteando por el césped. Vestir siempre de forma elegante puede ayudar. Sociabilizar con los vecinos podría estar bien. Y que los niños asistan al instituto es de vital importancia. Pero cuando tu familia al completo es capaz de volar, atravesar paredes, destruir una mesa de un solo puñetazo o lanzar rayos de energía por la frente, quizá la palabra normal no sea la adecuada para definirte. Así que, esta peculiar familia tendrá que aprender a sobrevivir en un mundo en el cual si te sales del guion establecido eres señalado con el dedo.

Coger alguien excepcional y hacerle actuar de forma normal. Esta es la premisa planteada por el guionista Tom King que, gracias a una potentísima narración, solo necesita una página para conseguir enganchar al lector. Varias voces serán las que relaten la historia de los Visión. Voces que detallan de forma exquisita, y con cadencia de cuento, el pasado, presente e incluso futuro que rodea a todos los personajes; incluso el de aquellos más insignificantes. En ocasiones, esa narración tendrá la osadía de avanzarnos acontecimientos clave, que, una vez ocurran, aún a sabiendas de que iban a ocurrir, no dejan de sorprender. A esto hay que añadirle la magistral forma en la que King trata temas como el racismo, el bullying escolar o los conflictos familiares. Asuntos a los que da un inicio cautivante y un final contundente y que terminan uniéndose y formando un círculo narrativo perfecto. En conjunto, el guion de Tom King es una elaborada metáfora, que llega a alcanzar niveles de tragedia shakesperiana, sobre todo aquello especial a lo que cualquier individuo se ve obligado a renunciar para encajar en un grupo.

Si con un guion de manufactura antológica no bastaba, a los lápices encontramos al español Gabriel Hernández Walta creando un dibujo impecable. Sus ilustraciones, más cercanas al cómic independiente que al superheroico, no solo son capaces de dotar de gran elocuencia, e incluso humanidad, a los Visión (hablamos de seres sin cejas, sin pestañas y con una oquedad blanca donde deberían estar los ojos) sino que además eleva a niveles épicos escenas que a priori, explicadas de viva voz, podrían no parecerlo. La Visión y un mechero… Y no diré nada más. A través de la distribución de viñetas, o jugando con los elementos que hay dentro de ellas, Walta logra apoderarse de la atención del lector y lo sumerge en escenas que producen claustrofobia (la Visión en detención domiciliaria) o inmensa melancolía (la Visión, su ojo proyector y Shakespeare). Pero si hablamos de momentos emotivos y bellos entonces no podemos olvidarnos de Michael Walsh, el dibujante invitado, encargado de explicarnos en el séptimo capítulo el romance que vivieron la Visión y Bruja Escarlata. Amor, ternura, desamor, dolor, tragedia… Un torbellino de emociones marcado por una viñeta simplemente hermosa: la Visión y Bruja Escarlata besándose mientras Los Vengadores se enfrentan a Nefaria. ¡Pero no se vayan todavía, aún hay más! Y es que la colorista Jordie Bellaire, mediante sus pinceles, jugando con las luces, las tonalidades y los colores saturados en las escenas que hacen mención a recuerdos, dota de más profundidad y mejora un trabajo que ya de por sí parecía perfecto.

A todo lo anteriormente mencionado hay que añadirle la edición especial que se ha sacado de la manga la gente de Panini. Una edición que, sobre todo por el lomo, evoca los clásicos de la literatura y que incluye el guion al completo, el proceso de creación, portadas alternativas, entrevistas a los autores, bocetos, bocetos y más bocetos. Un completísimo montaje del director (más de 200 páginas) que encantará a los que sienten curiosidad por saber cómo se hace un cómic.

En definitiva, Marvel Integral: La Visión es una brillante fábula de ciencia ficción costumbrista que, a través de unos seres excepcionales que se enfrentan a situaciones cotidianas e intentan con todas sus fuerzas parecer humanos, invita al lector a reflexionar sobre la propia condición humana.

[product sku= 9788491673569 ]
Publicado el

La saga de Thanos, de Jim Starlin

la saga de thanos

la saga de thanosEl Universo Cinematográfico Marvel dio su pistoletazo de salida en 2008 con el estreno en cines de Ironman. Con la película del Vengador Dorado se iniciaba la denominada Fase 1 de un plan muy ambicioso. A lo largo de los años y a través de múltiples películas, no solo se han ido incorporando un sinfín de personajes, sino que también, mediante crossovers, se ha ido tejiendo una historia en común. De igual forma que diversos afluentes acaban desembocando en un río mayor, las películas han tenido su propia trama pero han trazado un camino en común para, y poniendo punto y final a la Fase 3, llegar hasta Vengadores: Infinity War.

El hype es real y virulento. Se extiende como lo hizo la peste negra e infecta la mente de todo aquel que anteriormente disfrutó con cada una de las producciones de Marvel Studios. Y es que los aquejados de esta dolencia, ahora ya en fase terminal, fueron empeorando con cada aparición de las denominadas Gemas del Infinito. Primero un Teseracto por aquí, que en realidad es la gema-espacio, en manos de Loki; luego un Ojo de Agamotto por allá, donde se encuentra recluida la gema-tiempo, que está en manos del Doctor Extraño… Y sí, incluso hemos podido atisbar brevemente como pinta Thanos, el Titán Loco. Lo que por el momento es toda una incertidumbre es si en Infinity War se nos explicará de dónde proviene este ser gigantesco con el insaciable anhelo de convertirse en un dios de la destrucción. Así pues, quizá sea necesario meter la nariz entre las páginas de un cómic y asistir al nacimiento de Thanos.

Pero primero deberíamos hablar de su padre. No de Mentor, su progenitor de celulosa y tinta, sino de Jim Starlin, el hombre de carne y hueso. Al guionista y dibujante le fue dada una oportunidad de demostrar sus dotes a principios de los años setenta. No la desaprovechó. En Ironman #55 USA hizo aparecer por primera vez un villano que decía ser el autoproclamado emperador de la luna Titán. Una aparición fugaz que dejaría la mella suficiente como para convertirse en uno de los villanos más poderosos de Marvel e involucrar, en sus inicios, a otros autores como John Byrne o John Buscema. En La saga de Thanos, publicada por Panini Cómics, se recogen los primeros pasos del malvado adorador de la muerte. Una primera etapa que se podría dividir en dos partes diferenciadas.

En la primera de las partes el protagonista absoluto es el Capitán Marvel. El Capitán Marvel ya daba guerra en los años cuarenta, aunque no la suficiente, así que Whiz Cómics tuvo que vender los derechos del personaje a DC. ¿Os suena Shazam? Marvel, en cambio, se quedó con los derechos de explotación de la marca, es decir: el nombre. Hoy el Marvel que nos interesa es el que reparte tortas en La Casa de las Ideas. Este antiguo soldado kree de nombre Mar-Vell intentará pararle los pies a Thanos que, tras conseguir el Cubo Cósmico (Teseracto en las películas), acabará ostentando el poder de un dios. El héroe de doble personalidad (una heroica y extraterrestre y la otra humana, cuando una entra en escena la otra queda atrapada en La Zona Negativa) no solo es utilizado por Jim Starlin para recrear batallas estelares de épica abrumadora sino que además, a lo largo de los capítulos, mejora al personaje para transformarlo en un ser con conciencia cósmica (que sería algo así como alcanzar la sabiduría absoluta a través de un chute de LSD proporcionado por un camello extraterrestre). Este primer tramo de la saga goza de grandes escenas de acción que alcanzan su clímax cuando Marvel une fuerzas con Los Vengadores, que hasta el momento habían desempeñado un papel tangencial en la guerra contra Thanos.

En la segunda parte seguimos a Adam Warlock. Inicialmente fue creado por Stan Lee y Jack Kirby y se le dio el simple nombre de Él. Intentaron convertirlo en una especie de Jesuscristo espacial, pero la idea no acabó de cuajar. Vaya, me pregunto por qué. Luego Jim Starlin retomaría el personaje, rediseñaría su aspecto, le daría nuevas aspiraciones y lo convertiría en un superhéroe (antihéroe más bien) con tal carisma que, para qué vamos a negarlo, ensombrece no solo al villano que da nombre a esta saga, sino a cualquier otro personaje que comparta viñeta con él. Junto a Adam Warlock disfrutaremos de aventuras más estilo space opera: viajar de galaxia en galaxia, meterse en líos, buscar respuestas a preguntas de índole existencial y que tienen que ver con la gema que lleva en la frente, hasta incluso acabar aliándose con Thanos. Viajes que llevarán a nuestro amigo de piel dorada a enfrentarse a paradojas espacio-temporales que pondrán a prueba sus tendencias maniaco-depresivas y que le enfrentarán con la terrible visión de su propia muerte. A lo largo de estos periplos a través del espacio también forjará amistad con seres pendencieros como el carismático Pip el Troll y con la bella y letal Gamora; ambos excelentes creaciones de Jim Starlin. Sin lugar a dudas para mí este tramo de la saga resulta no solo más divertida, sino también más espectacular, más profunda y visualmente seductora. Sobresalen capítulos como el titulado ¡1000 payasos! en el que Starlin satiriza la industria del cómic o Velatorio, en donde Los Vengadores vuelven a dar guerra, junto al Capitán Marvel, a Spiderman (tan irónico y mordaz como siempre sin desentonar en ningún momento en un escenario espacial) e incluso La Cosa. Una orgía de personajes y de acción desenfrenada que alcanza un final digno de tragedia griega.

La Saga de Thanos es una odisea cósmica, una batalla que pone en jaque a todo el universo, en la que un enérgico Jim Starlin de fértil imaginación creó un arco argumental memorable. No solo mejoró personajes y concibió nuevos, sino que además experimentó con la narración puramente visual y añadió grandes dosis de filosofía a las tramas.

[product sku= 9788491673095 ]
Publicado el

Solo: Mundo caníbal, de Oscar Martín

solo mundo caníbal

solo mundo caníbalUna rata antropomorfa, algo achaparrada pero con un torso y unos brazos que serían la envidia de un culturista. Piernas menudas que finalizan en unas botas gigantescas. En su rostro una mirada aviesa bajo un ceño dolorosamente fruncido. Media sonrisa de suficiencia a la sombra de un morro que aparece coronado por una enorme narizota. En la espalda del roedor pende una escopeta recortada. La mala leche fluye desde cada átomo del animal. Así era Solo la primera vez que el dibujante Oscar Martín realizó un boceto de su personaje insignia. Luego la rata vengadora iría evolucionando: su figura se estilizaría (como si hubiera rebajado su desmesurada ingesta de anabolizantes), su ceño se dulcificaría un poco (lo justo para pasar de dar muy mal rollo a dar mal rollo a secas) y al fin, y sobre todo en esos primeros planos del personaje en el que se nos revelaba su mirada, descubriríamos la heterocromía del iris que sufría Solo. Era 1997 y Solo era un cómic de serie B en formato grapa que había nacido porque Oscar Martín quería divertirse un poco. Contar historias en las que la violencia, la sangre y el humor cafre lo inundaran todo era su única meta. Pero entonces Solo se convirtió en un cómic underground de culto. Un cómic que buscar por cada rincón, por cada kiosco, por cada tienda de cómics y mercado dominical de segunda mano para conseguir el número que faltaba. El cómic que hoy os traigo es un reboot de aquella historia que en 1997 Oscar Martín nos relató.

En Solo: Mundo caníbal retomamos la historia poco tiempo después de lo acontecido en Solo: Los supervivientes del caos. Nuestro roedor protagonista vuelve a casa tras un día de caza y descubre que algo terrible ha ocurrido. Solo se embarcará en su vendetta personal, al estilo película de acción en la que Liam Neeson mata a todo lo que se menea. Y entre disparo y disparo los pensamientos de corte filosófico de la rata acompañarán al lector. Si en el álbum anterior estos trataban sobre la soledad y la necesidad de amar, en este nos mostrará las diferentes etapas del duelo.

Al igual que en Solo: Los supervivientes del caos nos hallamos ante un guion que es solo una excusa para armar una historia endiabladamente violenta. Degollar, abrir en canal, arrancar miembros, destripar, agujerear la carne mediante proyectiles… Son solo algunos de los métodos que el protagonista utiliza para abrirse camino hasta su meta. Y aunque la violencia con tintes de gore reina durante toda la historia también existen momentos de conciliación (Solo y sus ensoñaciones sobre un mundo mejor con un prado verde como telón de fondo) o conmovedores (el encuentro con el cachorro de perro).

El dibujo vuelve a mostrarse como la principal atracción del cómic. Oscar Martín pone toda la carne en el asador y diría que nos ofrece un arte por encima incluso del álbum anterior. Cachocarnes, moradores, solitarios o perros son algunos de los seres que encontraremos en los desiertos y lugares postapocalípticos que surgen de la mente del autor. El diseño de los personajes puede recordar a una compacta amalgama entre los animales que podemos encontrar en las películas de Disney o en los dibujos de Tom y Jerry, pero con un toque adulto dejando de lado todo lo pueril que tienen dichas historias. El color en conjunto parece mostrar una variedad cromática algo más extensa que Solo: Los supervivientes del caos, coloreando paisajes desérticos con tonos algo menos ocres y con más luminosidad en las escenas diurnas.

La edición por parte de Panini Cómics y Ominiky Ediciones es casi impecable. El álbum es del estilo y tamaño franco belga ofreciendo al lector la experiencia adecuada para enfrascarse en la lectura y disfrutar del cómic como si fuera una película de dibujos animados. Algunos errores tipográficos que afectan a la ortografía hacen bajar algo la nota del conjunto (harto sin hache es doloroso para la vista). Con todo, es de agradecer los extras que tanto en Solo: Los supervivientes del caos como en este cómic se han añadido. Fichas técnicas de personajes, bocetos e ilustraciones a doble página que podrían convertirse en un espectacular póster con el que vestir las paredes de una habitación.

Solo: Mundo caníbal es un cómic que atrapa al lector y lo lanza sin mesura a una vorágine de violencia en un mundo estéril. Un mundo creado por la fecunda imaginación del dibujante Oscar Martín que nuevamente vuelve a hipnotizarnos con esos extraordinarios dibujos que parecen cobrar vida en cada viñeta.

[product sku= 9788494684449 ]
Publicado el

Solo: Los supervivientes del caos (integral), de Oscar Martín

solo los supervivientes del caos integral

solo los supervivientes del caos integralEn 1992 casi dos mil científicos se reunieron para crear un documento en el que redactaron su preocupación por la devastación que estaba sufriendo el medio ambiente. El documento pasó por el mundo sin pena ni gloria. Año 2017: ahora son más de 15.000 los científicos que han puesto el grito en el cielo alertando a la humanidad sobre su deriva destructiva. Somos más gente en el mundo y los alimentos, así como el agua, no solo no se están repartiendo adecuadamente desde hace muchos años, sino que la renta per cápita de estos elementos de primera necesidad ha disminuido. Más sequías, más CO2, más especies animales aniquiladas, más zonas marítimas destruidas, más desertización, más contaminación, más esquilmar a una Tierra que ya no da más de sí, más, más, más… Y lo peor de todo es que estamos llegando a un punto de no retorno. A nuestra propia autodestrucción. A este paso, y si no ponemos remedio, todas esas novelas y cómics de los que tanto hemos disfrutado, y también temido, todas esas historias de seres intentando sobrevivir en mundos post apocalípticos dejarán de ser un mero entretenimiento y se habrán convertido en profecías. Voces desde el pasado advirtiendo a sordos.

El cómic que hoy vamos a desgranar nos lleva a un mundo de gente que no quiso escuchar las advertencias y vio como a su alrededor la humanidad entera se venía abajo. Adiós a las comodidades, incluso a las más básicas: un grifo que ofrece agua al abrirlo, un techo que da cobijo y un armario que mantiene la comida fresca y siempre al alcance de la mano. En Solo: Los supervivientes del caos las bombas, los virus, la contaminación, la radiación y miles de mierdas más propiciadas por la mano del hombre convirtieron un lugar habitable en un desierto que se extiende a lo largo de miles de kilómetros. La vegetación se extinguió y solo sobrevivieron los carnívoros y los que no lo eran tuvieron que cambiar su dieta. Ahora ya no existe una pirámide trófica, ya no hay presas ni cazadores, todos son presas y todos son cazadores. Y con todos me refiero también a los animales que se vieron forzados a evolucionar de una forma brutal, la mayoría de veces de un modo artificial. Lagartos, perros, gatos, cerdos incluso ratas. Solo es uno de esos animales; una rata que únicamente busca una chispa de esperanza en ese mundo devastado. Aunque la mayoría de veces solo hallará violencia y muerte.

El autor de este integral de Solo: Los supervivientes del caos es Oscar Martín, dibujante y guionista natural de Barcelona, que es un habitual entre las filas de Disney o Warner Brothers. Su arte ha ido madurando a medida que dibujaba cómics de El Rey León, Mickey o Tom y Jerry. No es de extrañar pues que los personajes de Solo sean la mayoría animales antropomórficos, con rasgos que puedan recordar a esos dibujos infantiles. Y hasta aquí esa comparación, pues el cómic no tiene nada de infantil. El protagonista de la narración, al igual que todos los otros animales que campan a sus anchas por la viñetas, van siempre armados hasta los dientes y no son pocas las escenas de destripamientos, de decapitaciones o de luchas encarnizadas con litros de plasma sanguíneo derramado. Escenas de luchas que visualmente son una gozada debido a una composición y diseño de viñetas que recuerdan a la cinemática utilizada en los dibujos animados. De este modo podemos asistir a rabiosas luchas con espadas con una transición entre viñetas de tal sutilidad que da la sensación de estar mirando unos fotogramas extraídos de una película de animación. Y por otro lado tenemos los recuerdos representados gráficamente con un dibujo igual de espectacular (o quizá más) en los que todavía se intuyen los primeros trazos y el color es suave y casi desvaído.

En lo referente al guion no hay mucho que explicar. El cómic no será recordado por tener una historia que goce de gran originalidad. A esto hay que añadirle todos esos errores tipográficos (acentos desaparecidos en combate, palabras que se juntan y alguna hache abducida) que hacen bajar la nota final del producto. Con todo, los acontecimientos que ocurren sirven de excusa y están suficientemente bien narrados para que podamos sentirnos muy cercanos a los pensamientos profundos (soledad, amor, supervivencia) que el protagonista acostumbra a tener en su vagar por ese mundo de tonalidades ocres y colores fríos. “De nuevo el penoso momento de saber cuánta soledad soy capaz de soportar”.

El integral de Solo: Los supervivientes del caos de Oscar Martín, publicado por Panini Cómics con la colaboración de OminiKy Ediciones, es una historia post apocalíptica que mezcla conceptos ya tratados en películas como Mad Max y Gladiator. Conceptos que une, enreda, moldea y hace evolucionar mientras son aderezados con un dibujo sublime que a la postre consigue que la combinación sea todo un éxito.

[product sku= 9788494684432 ]
Publicado el

Thor Integral, de Joseph Michael Straczynski

Thor integral de J M Straczynski

Thor integral de J M StraczynskiY entonces acaeció el Ragnarok y los dioses asgardianos perecieron.

Y entonces los cielos se abrieron y dejaron paso a Mjölnir: martillo creador de rayos y pulverizador de enemigos.

Y entonces una mano conocida asió el martillo, tomó conciencia del dios que habitaba en su interior, el dios con el que compartía cuerpo, y lo instó a vivir, a seguir luchando.

Y entonces Thor, dios del trueno, volvió a la vida.

Y entonces Joe Michael Straczynski hizo lo que mejor se le daba y nos relató los primeros y nuevos pasos del mito que era dios, hombre y superhéroe.

Si estás un poco verde en esto del cómic el nombre de Straczynski es posible que te suene a dios nórdico más que a guionista de cómics americano. Pero déjame que te lo presente. Este guionista natural de Nueva Jersey fue el creador, allá por los 90, de una serie de ciencia ficción que hoy en día es de culto: Babylon 5. Yo había conocido un poquito antes a Straczynski y fue en su faceta como escritor. Othersyde como título original y Mensajes del infierno como traducción de dudosa fidelidad, fue, y sigue siendo mi novela favorita de terror. Los que ahora disfrutáis con Stranger Things deberíais intentar por todos los medios leerla, con muda de recambio cerquita. Como polifacético que es, Straczynski no tardaría mucho en dar el salto al mundo del noveno arte, en el cual destacaría su trabajo realizado con Spiderman. Vuelta a casa es quizá uno de los mejores arcos argumentales que podáis leer sobre el trepamuros, un esencial con arte de John Romita Jr. ¿Y qué decir de Rising Stars? El guionista debió hacerse la pregunta de qué pasaría si los superhéroes realmente existieran, cómo se comportarían en sociedad, a qué enemigos harían frente… A pesar de ser una obra que tomaba como referencia el Watchmen de Alan Moore consiguió mostrarnos un producto original en el que personas especiales, personas con poderes que sobrepasaban lo inimaginable, debían tomar decisiones de gran responsabilidad que afectarían a sus conciudadanos y por ende a toda la población de la Tierra. Y esto nos lleva hasta Thor.

En este Thor Integral de J. M. Straczynski el dios renacido levantará desde cero el Reino Eterno de Asgard a las afueras de un pequeño pueblecito de Oklahoma. Una escena de apenas diez páginas que finaliza con una splash page que es toda una declaración de intenciones, no solo del guionista sino también del dibujante Olivier Coipel. “Donde está Thor, está Asgard”. Y es que esta vez Thor es más libre que nunca y son sus propias manos las que guían las riendas de su destino, a pesar de compartirlas con su alter ego humano Donald Blake. Es por esto que el Thor de Straczynski deberá sobre todo lidiar con asuntos muy humanos que lo llevarán a presenciar la destrucción y pobreza que dejó a su paso el huracán Katrina en Nueva Orleans o a terminar lo que empiece el doctor Blake en sus esfuerzos por ayudar a una tribu víctima de la erradicación étnica en África. Viajes que realizará en busca de su propio pueblo y que lo llevarán a confraternizar con los humanos a un nivel más íntimo. El anhelo de recuperar a sus congéneres a toda costa, de volver a las raíces, de descubrir quién es realmente y qué es lo que puede o no puede hacer es lo que portará al mismísimo Thor a cometer errores y de forma involuntaria a convertirse en su propio enemigo. Los típicos errores que un humano comete. Porque el Thor de Straczynski antes que superhéroe es dios, pero muy a su pesar también es inmensamente humano.

En esta saga el ritmo también juega un papel fundamental. Lo habitual en este tipo de cómics es insuflar un ritmo demasiado dinámico para que la acción nunca decaiga. En cambio, Straczynski es más amigo de la narración pausada, aquella que desentraña paulatinamente los misterios (ojito con Loki y su inusitada alianza con Doctor Muerte) y moldea a los personajes con delicadeza, utilizando las páginas que sean necesarias para ello, creando ambiente, dotando a los protagonistas de férreas personalidades, no sin obsequiarnos con magistrales momentos de acción desenfrenada. Es por ello que resulta todavía más extraño esa rapidez por acabar, ese acelerón cuando quedan pocas páginas y que nos deja con un final agridulce del cual hay que exculpar al autor y condenar a La Casa de las Ideas que buscaba continuidad para que todo cuadrara con el siguiente evento titulado Asedio.

Pero si este Thor Integral es sumamente épico a la vez que cautivadoramente terrenal es también gracias al excelente trabajo de los dibujantes. Por un lado tenemos a Olivier Coipel con un dibujo de una limpieza y una luminosidad prístina. El diseño de los personajes es simplemente impresionante (su diseño de Thor se convirtió en referente al crear la primera de las películas) con unos asgardianos de robustez marmórea y unas escenas de batalla de una espectacularidad apabullante. Por otro lado tenemos a Marko Djurdjevic (con un dibujo más oscuro y enmarañado) que va a la zaga de Coipiel pero sin sobresalir en ninguno de los anteriores aspectos en los que despunta el ilustrador francés.

El Thor Integral de Joseph Michael Straczynski publicado por Panini Cómics es un brillante ejercicio de armonía entre los mitos nórdicos y la ficción superheroica actual, entre lo divino y lo humano. Un cómic apasionante en lo referente al guion y tremendamente espectacular a nivel visual.

[product sku= 9788491671282 ]
Publicado el

Assassination Classroom 19: Hora de ir a la escuela, de Yusei Matsui

assassination classroom 19

assassination classroom 19Página cinco de mi diario de lectura del manga Assassination Classroom. O página diecinueve si lo hubiera leído desde el principio. ¡Ay, qué lástima no haberlo conocido antes!

Querido Yusei Matsui:

Gracias. Imagino que leíste mi anterior reseña, en la que te decía que no sabía si podría perdonarte otro episodio de relleno, y veo que has escuchado mis súplicas. ¿Qué dices? ¿Que eres un escritor serio y ya tienes toda tu historia trazada?, ¿que no haces caso a las rabietas de tus lectores? Bueno, vale, haré como que no he oído eso y seguiré recomendando tu manga a quienes aún no se hayan animado a leerlo.

La portada de Assassination Classroom 19: Hora de ir a la escuela es negra, algo que no es trivial en esta historia. Tanto es así que siempre va acompañada de la explicación oportuna. En esta ocasión, simboliza la ira, pero como viene siendo habitual en el aula de asesinato de escuela secundaria Kunugigaoka, es ira orientada a fines educativos. Y esa negrura ocupa toda la portada, a excepción de dos pequeñas luces: los ojos de su protagonista, Korosensei. Ni rastro de su sonrisa, esa que nunca desaparece, lo que no presagia nada bueno… Y yo, que estaba deseosa de acción y de acontecimientos relevantes, me echo a temblar. A las pocas páginas, para rebajar la tensión, aparece el Korosensei de siempre, con sus bromas y sus mil estratagemas para seguir creando momentos inolvidables con sus alumnos de 3º-E. Y me rio, pero no bajo la guardia. Que ya sabes, Yusei, que me encanta el humor de este personaje, pero me niego a que esta entrega se convierta en otra sucesión de gags.

Entonces, sucede lo que tanto temí. Ahora sí, comienza la cuenta atrás para el asesinato de Korosensei.  Assassination Classroom 19: Hora de ir a la escuela recorre la última semana hasta ese fatídico momento que supondrá el desenlace de este manga. ¿Conseguirán acabar con Korosensei? Espero que no, pero no me hago ilusiones. Porque ya he aprendido, Yusei, que contigo nunca se sabe por dónde va a tirar la historia.

Si en mi fase de lectora decepcionada deseaba que llegara el siguiente número, ahora, en la fase de lectora enganchadísima, estoy que me subo por las paredes. Qué larga se me va a hacer la espera de esas dos entregas que contarán los noventa minutos que quedan para el gran final. Menos mal que la salida del número 20 ya está anunciada y yo lo tengo reservado.

Así que gracias, Yusei Matsui, por haber puesto toda la carne en el asador en Assassination Classroom 19: Hora de ir a la escuela, para que el final de este manga sea tan apoteósico como parece que será. Gracias también por haber creado un personaje como Korosensei, tremendamente divertido, entrañable y sabio.
Y gracias por tu crítica al sistema educativo que no se fija en el potencial de cada alumno, a esa ciencia que rebasa los límites de la ética, a esos medios de información que manipulan a las masas a través de medias verdades y cultura del miedo.

No podía concluir la quinta página de este diario de lectura  sin darte la enhorabuena por Assassination Classroom. Con esta historia estás demostrando que, aunque algunos cómics se disfracen de puro divertimento, cuentan historias necesarias con personajes inolvidables.

[product sku= 9788491670605 ]
Publicado el

Lobezno: ¡Snikt!, de Tsutomu Nihei

lobezno snikt

lobezno snikt¡Snikt! Una onomatopeya que imita el sonido que realizan unas cuchillas abriéndose paso entre carne, tendones y piel.

¡Snikt! El sonido que precede a la amputación de un miembro, una rápida e impoluta decapitación o un destripamiento que verterá vísceras, convirtiendo el lugar en una baño de sangre.

¡Snikt! Es una única nota aguda, preámbulo de un himno de justicia desenfrenada. Si eres un villano, date por jodido.

¡Snikt! Es sin lugar a dudas el distintivo sonoro, representado con caracteres, de uno de los X-Men más bestiales y carismáticos que ha parido la editorial Marvel: Lobezno.

Desde que la creación de Len Wein y John Romita empezara sus andaduras allá por 1975 en los X-Men, hemos podido ver al mutante canadiense en un sinfín de aventuras que lo han llevado a recorrer medio mundo o a adaptarse a circunstancias realmente peculiares. En Arma X, por ejemplo, pudimos asistir atónitos a los traumáticos inicios del que más tarde portaría un esqueleto de un material indestructible; dejándonos no solo una historia que aunaba terror y ciencia ficción sino también la poderosa e icónica imagen de un Logan inhumano, en paños menores y con un raro casco que desempeñaba un papel clave en la narración. En la colección Marvel Zombies Lobezno se convertiría en un zombie altamente voraz, e igualmente putrefacto, que pondría en jaque a la galaxia. En Lobezno: Saudade Logan sería representado desde un punto de vista europeo al caer en las manos del guionista francés Jean-David Morvan (conocido sobre todo por su éxito con Spirou) y del dibujante Philippe Buchet. Brasil, favelas y mafias serían los ingredientes suficientes para que Lobezno acometiera una aventura marcada por el drama de la pobreza y la corrupción en un álbum que precisamente se convertía en un cómic de denuncia social con un apartado gráfico que sin llegar a ser sobresaliente cumplía con las expectativas.

Ahora, y de la mano de Panini Cómics, nos llega Lobezno: ¡Snikt! un volumen integral que recoge una miniserie de cinco números que originalmente fueron publicados entre los meses de julio y noviembre de 2003. El cómic que hoy nos ocupa podríamos clasificarlo, al igual que el de Lobezno: Saudade como de “rareza”. El autor en esta ocasión es el conocidísimo japonés Tsutomu Nihei. Algo que ya se sale de la normalidad de una editorial que en contadas ocasiones ha experimentado con la fusión del manga y el cómic americano. Aunque lo verdaderamente extraño de Lobezno: ¡Snikt!, a parte de su apartado visual, es también el mundo postapocalíptico en el que el protagonista tendrá que desenvolverse.

El argumento de Lobezno: ¡Snikt! no es ningún dechado de originalidad: una niña llamada Fusa, que ha aparecido de la nada, se acerca a Lobezno implorándole ayuda. Cuando ésta toca la mano de Logan lo transporta a un mundo en el que los humanos libran una terrible lucha contra unos monstruos que están devorando el mundo. Abominaciones que, dicho sea de paso, son terriblemente sensibles al adamantium. El guion, y a medida que vayamos avanzando en la historia nos daremos cuenta enseguida, no deja de ser un refrito de historias ya mil veces vistas en el cine, tales como Terminator, Matrix o Alien. En su defensa se puede argüir que Nihei no disponía de tantas páginas (apenas 130) como en el caso de Blame! para desarrollar una historia más compleja o para crear personajes más profundos o extraños (¡el misterioso oso de Biomega!). Con todo, la exigua historia no deja de ser una excusa para apoyar lo que realmente importa en este cómic: la acción, representada en un fabuloso apartado visual.

Lobezno ha perdido masa muscular y ha crecido varios centímetros. Su rostro es anguloso, los ojos se muestran rasgados y el cabello totalmente de punta. La sonrisa sigue siendo la de siempre: lobuna y descarada. La particular y transgresora visión de Nihei del mutante que porta un esqueleto de adamantium resulta chocante en la portada y en las primeras páginas, pero no supone ningún esfuerzo acostumbrarse. Al poco, es un gozo sumergirse sin remilgo en el desquiciante mundo que el autor ha creado. Su trazo vuelve a mostrase abocetado, aunque esta vez las notas de color lo disimulan. Un color aportado por Guru eFX que en esta ocasión prefiere trabajar con colores fríos y tonalidades oscuras dejando los rostros humanos con coloraciones lívidas. En lo visual hay que destacar también, y valorar notablemente, el ritmo vertiginoso que alcanza la historia que Nihei una vez más deja casi huérfana de diálogos pero bien arropada de alucinantes escenas de acción.

Lobezno: ¡Snikt! es la particular visión que realiza uno de los grandes mangakas del género de ciencia ficción del chulesco e inmortal Lobezno; llevando al mutante a vivir una aventura repleta de tópicos en lo tocante al argumento pero asombrosa en la parte visual.

[product sku= 9788491671596 ]
Publicado el

Biomega: The Ultimate Edition 2, de Tsutomu Nihei

biomega the ultimate edition 2

biomega the ultimate edition 2El giro argumental de una novela es ese momento en el que te llevas las manos a las mejillas como si fueras Macaulay Culkin en Solo en casa; ese latigazo súbito pero coherente con la narración que crea una onda expansiva y sacude al lector; ese preludio, casi siempre, de un final que se paladea con nostalgia antes incluso de que la palabra de tres letras que cierra el libro se presente. El giro argumental en ocasiones convierte una novela corriente, de diversión ordinaria y de pedigrí impreciso, en un purasangre que se lanza sin cuartel en busca de la gloria. El primer volumen de Biomega ya apuntaba maneras, dejando caer algunas sorpresas entre el torrente de acción que inundaba al cómic. El inicio de Biomega: The Ultimate Edition 2 de Tsutomu Nihei es un puñetazo en la boca del estómago que deja sin aliento al lector; primer aviso de la paliza, a base de virajes narrativos, que le espera. Reconozco que yo, acostumbrado a las historias más bizarras jamás imaginadas por escritores de mente retorcida, todavía me encuentro algo grogui.

El segundo volumen de Biomega se inicia justo donde finalizaba el primero: diferencias de ideología en el seno de la Fundación para la Recuperación de Datos (podría resumirse como la corporación malvada) hace que explote una guerra civil entre sus agentes. Unos buscan continuar con el plan que involucra al virus N5S y que cambiaría el curso de la historia de todo el planeta Tierra; el resto han decidido recular ante tan descabellado plan y luchar contra quien quiera llevarlo a cabo. Industrias Pesadas Toa (los buenos de la película), con su principal agente al frente, el humano sintético Zoichi Kanoe (el protagonista que repartía estopa en la primera parte) y Fuyu, la inteligencia artificial que lo acompaña, se encontrarán en el medio de ese fuego cruzado.

Las primeras páginas del manga que hoy nos ocupa nos muestran qué fue de esa guerra, de la gente que luchaba en ella y del estrambótico plan que se pretendía llevar a cabo. A mitad del capítulo 27 llega el primero de una larga lista de giros argumentales que deja al lector tan aturdido como a sus protagonistas principales. “Lo que está claro es que ha ocurrido un fenómeno desconocido”. Si ya nos habíamos acostumbrado a las estructuras metálicas, al hormigón armado, al olor del asfalto y a los habitantes de esos lugares, el autor decide borrar de un plumazo nuestra zona de confort y enviarnos a explorar nuevos mundos y nuevas situaciones, pero sin dejar de lado el hilo principal. Ahora el dibujo resulta menos frío, menos rectilíneo, pero igual de impresionante. Tsutomu Nihei deja atrás la escuadra y el cartabón y da paso a un mundo de redondeces y bulbosidades, un mundo que parece respirar en todo su conjunto. No son pocas las viñetas que me han recordado al cómic Alef-Thau: esos mundos repletos de magia y fantasía que surgieron de las mentes de Arnaud Dombre (más conocido como Arno) y de Alejandro Jodorowsky y que narraban las aventuras de un muchacho incompleto. Y es que el autor de Biomega incluso llega a coquetear con la fantasía, a pesar de que la ciencia ficción sigue siendo el género principal al que pertenece la obra.

En Biomega: The Ultimate Edition 2 la acción pierde algo de protagonismo, la cual cosa no es difícil ni algo que debamos lamentar. Sigue habiendo acción, por supuesto, pero a un nivel más “sosegado” que evitará que al lector le pueda dar un infarto de miocardio. El texto, las aclaraciones y en general los diálogos son bastante más abundantes que en el primer volumen; algo necesario para no perder el hilo de una historia que a medida que avanza se vuelve tan compleja como surrealista. Punto que juega más en favor de la obra que en contra, a pesar incluso de esas últimas páginas en las que las explicaciones se apelotonan y fuerzan un final algo confuso.

Biomega: The Ultimate Edition 2, publicada en una impecable y lujosa edición por parte de Panini Cómics, pone de manifiesto que la imaginación de Tsutomu Nihei no tiene límites a la hora de narrar una historia, explorando complejos argumentos que fuerzan al lector a prestar atención mientras disfruta de unas escenas de acción que lo atraparán desde la primera viñeta. Además, ahora ya sí, sabréis qué cojones pintaba un oso en todo este embrollo.

 

[product sku= 9788491670353 ]
Publicado el

Biomega: The Ultimate Edition 1, de Tsutomu Nihei

biomega the ultimate edition 1

biomega the ultimate edition 1El cyberpunk es ese subgénero de la ciencia ficción que siempre se ha llevado toda mi atención. El motivo no es otro que esos mundos futurísticos y distópicos en los que se sucede una extraña paradoja: el ser humano vive hacinado en megalópolis, que por las noches se iluminan con miles de millones de luces de neón, en las que la tasa de pobreza es elevadísima, pero a su vez, esos ciudadanos prefieren gastar sus pocos ahorros en alta tecnología; aunque eso signifique pasar un tiempo sin nada que echarse a la boca. Una tecnología que forma parte de la gente, siendo más una forma de vida que una simple frivolidad. Es por ello que todo el mundo anda loco por hacerse con todo tipo de chips que pueden ser insertados directamente en el cerebro o extremidades cibernéticas para dotar de más fuerza al sujeto; operaciones en ocasiones llevadas al extremo y que pueden crear monstruos de carne, hueso, acero y cables. La tecnología también está presente en forma de inteligencias artificiales que en ocasiones guían las vidas de los humanos y en ordenadores de gran potencia que son utilizados por hackers que buscan derrocar mandatarios, delinquir o evadirse del mundo real. Toda esta ensalada de ficción hay que aliñarla con gobiernos totalitarios que son manejados por corporaciones y que imponen la ley por la fuerza, algo que al final siempre crea caos y anarquía en las calles. ¿A quién no podría gustarle todo este batiburrillo? ¿Quién no disfrutaría con las situaciones que pueden llegar a darse en un mundo que es a la vez tan diferente y parecido al nuestro? El manga que hoy nos ocupa, y haciendo honor al canon del buen cyberpunk, tiene una mezcla equilibrada de todas las particularidades anteriormente mencionadas además de alguna que otra grata e inesperada sorpresa.

Biomega: The Ultimate Edition 1 de Tsutomu Nihei empieza con una expedición a Marte. Es el año 3005 dC y hacía siete siglos que no se enviaba una misión tripulada al planeta rojo. Los expedicionarios saben que las colonias humanas que allí se asentaban ya no existen: un incidente las borró del mapa. Así que es toda una sorpresa para ellos encontrar a una mujer sana y salva, sin traje espacial vagando por una de las estaciones que se encuentran en ruinas. Este hecho se convertirá en el inicio de una concatenación de acontecimientos que acabará con una infección terriblemente virulenta en la tierra. Los humanos se convierten en seres denominados como drones (algo similar a los muertos vivientes que tantas veces hemos visto en las películas) debido al efecto del virus N5S. La humanidad se encuentra al borde del abismo. Zoichi Kanoe un agente de Industrias Pesadas Toa es enviado con una única misión: buscar a alguien adaptado al virus para salvar a toda la raza humana.

Es inevitable pensar en Blame! cuando se habla de Biomega, porque el autor es el mismo y porque lo que se narra es en cierto modo similar; como lo son en apariencia todas las guerras, todas las revoluciones o todas las civilizaciones que se han alzado para luego sucumbir. Hay que acercarse más y analizar con detenimiento para descubrir todas esas disparidades que hacen a cada cómic único. Si bien es cierto que en más de una ocasión os encontrareis pensando en si Biomega es una precuela de Blame! debido a la aparición en ambos mangas de Industrias Pesadas Toa, de armas similares y de un mundo postapocalíptico; aunque en este caso los escenarios sean algo menos claustrofóbicos.

Si hay una palabra que defina a Biomega esta sería espectacular, aunque molón o acojonante también cumplirían. Todas ellas harían referencia sobre todo al apartado visual, el cual se lleva todo el peso de la narración. Nihei vuelve a crear un dibujo en ocasiones sucio, abocetado (aunque mucho menos que en Blame!) en otras muestra rostros de trazo impoluto, limpios de sombras y de belleza arrolladora; rostros que son la contrapartida de los monstruos y aberraciones semihumanas que se arrastran por las páginas y que cargan con sombras, oquedades de luz y trazos enloquecidos. Los diseños de personajes, escenarios o vehículos (esa moto… la moto de Nihei, que recuerda tanto a la de Kaneda… soñareis con ella, la querréis, la necesitareis. ¡Pedidla para navidad coño!) os dejaran con la boca abierta, y más cuando todo se ponga en movimiento. Y es que el dibujo de Tsutomu Nihei parece cobrar vida en cada viñeta, debido mayormente a una composición que es similar al storyboard de una película. No es difícil imaginarse escenas a cámara lenta (Zoichi disparando a una veintena de agentes de la DRF), situaciones de velocidad endiablada (la lucha sobre el tren bala o contra los aviones a reacción) o esos momentos en que te ahogarás en tu propia adrenalina al igual que un borracho lo hace en su propio vómito (Zoichi intentando eliminar trece misiles balísticos intercontinentales).

Biomega: The Ultimate Edition 1 editado por Panini Cómics es un seinen de ciencia ficción con excitantes sobredosis de acción. Personajes, escenarios o artilugios, todo forma parte de una abrumadora coreografía que utiliza la imagen como principal lenguaje para contarnos la supervivencia de la raza humana en un mundo que no le es favorable. Incluso el oso, ese oso que camina sobre dos patas y habla, cumple un importante cometido en todo este tinglado. Qué narices pinta un oso en todo esto, te debes estar preguntando. Ven y averígualo.

[product sku= 9788490949214 ]