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El carterista 2, de Kazuo Koike y Goseki Kojima

El carterista 2

El carterista 2Pobre, pero honrado, se decía antaño. Pues bien, como vimos en la primera parte de El carterista, nuestro héroe Ankuro es ladrón, carterista, para más señas. Pero honrado. Y como servidor también lo es, os advierto de que, para hablar de la segunda parte de este clásico del manga, tendré que desvelaros algo de la primera. ¿Trato hecho? Bien, pues más os vale respetarlo, si no queréis que os parta los dedos uno a uno, u os obligue a saltar al río con una lápida a los pies y las manos atadas con tallos secos de boniato.

La imagen que tenemos de los japoneses es la de un pueblo trabajador, eficiente y perfectamente organizado. También así sus carteristas, cuyos jefes, por lo menos en el Japón del s. XIX, llevan un escrupuloso registro de todos los miembros de su banda. Veíamos cómo en la primera parte, Ankuro, preparando su venganza, conseguía hacerse con los nombres de aquéllos que destrozaron su vida y se ponía manos a la obra. Sute el Tambaleante era el primero en caer, y el lector da por supuesto que la segunda parte le mostrará el destino del resto de la banda, entre los que se encuentran Kichi el Mojacamas, Tadasu el Dormilón y Bankaku el Ciego. Y así lo hace, pero no sin antes deleitarnos con pequeñas digresiones en forma de historias y aventuras. Una de ellas es, sin duda, la del diamante, que, por su estructura y su divertido y escatológico final, nos hace pensar en El Decamerón o Los cuentos de Canterbury. Sin embargo, si queremos buscar obras que pudieran estar relacionadas con El carterista 2, habría que pensar en el cine, y más concretamente, en ese subgénero que podríamos denominar “películas de venganza”. Y pensad que, aunque los primeros títulos que os vengan a la cabeza puedan indicaros lo contrario, lo cierto es que el cine de venganza al que nos remite esta obra es el gran cine, el de Sin perdón Malditos bastardos.

Ankuro, decíamos más arriba, es carterista pero honrado. Su código de honor le impide robar vidas (venganzas aparte), y siempre da a su rival la oportunidad de derrotarlo y ganarse su perdón en relativamente noble lid. Su confianza en su propia agilidad, ingenio y habilidades prestidigitadoras le llevan a asumir riesgos que le ponen al borde de la muerte o, en una ocasión, al borde de la castración.

Y ya que hablamos de las regiones bajas, ¿qué me decís de la lectura de vaginas? En uno de sus geniales y genitales golpes de astucia, Ankuro se presenta como un itinerante rasurador púbico, que hay que decir que era una profesión tan respetable como necesaria, por razones higiénicas, en aquel mundo de hampa y prostitución. Así, aparte de mostrar una rara habilidad para dejarles el monte de Fuji suave como el culo de un bebé, nuestro héroe deja pasmados a mujeres y sus cornudos maridos con su capacidad de leer toda su vida pasada y futura en el rincón más recóndito de su anatomía. Estamos, como veis, ante otro episodio que parece sacado de las descaradas aventuras recogidas por Bocaccio.

El carterista 2, pues, pese a inscribirse en la tradición de la literatura de samuráis y ronins, bebe, como tantos otros mangas quintaesencialmente japoneses, de numerosas fuentes tanto orientales como occidentales, tanto clásicas como contemporáneas, y nos brinda una historia sobre honor, justicia y destino, repleta de acción, violencia, y refinada crueldad, con toques de erotismo y humor. Vamos, que lo tiene todo. Manga.

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JLA Acto divino, de Dough Moench y Dave Ross

Jla Acto divino

Jla Acto divinoNo puedo imaginarlo. No puedo saber qué se siente. Debe de ser una tragedia. Una grandísima tragedia. ¿Qué es un héroe sin sus poderes? ¿Un humano más (o un alienígena más en el caso de Supes)? ¿O el heroísmo es algo más que una suma de habilidades por encima de lo normal, algo más profundo e inherente a la persona? Sea como sea la filosofía al respecto, siempre es una putada tener algo tuyo y perderlo. Ahí, en el recuerdo de lo perdido, es cuando más se valora eso que antes dabas por supuesto que era tuyo para siempre porque siempre había sido así y siempre seguiría siéndolo y que ya casi ni notabas que estaba contigo. Poder volar, ser más rápido que el rayo, materializar a placer tu voluntad, gozar de una fuerza asombrosa, poseer visión calorífica…

¿Y si un buen día estos dioses modernos se quedaran huérfanos de poderes? ¿Qué harían? ¿Cómo lo afrontarían? Está claro que a Batman no le afectaría. Ni a muchos otros como Green Arrow, Nightwing, La Cazadora, Canario Negro… Pero, y los que sí… Superman, Wonder Woman, Flash, Aquaman, Green Lantern, Detective Marciano (este atrapado en su forma alienígena), Shazam,… ¿cómo van a afrontar esta nueva etapa? ¿Seguirán con una vida civil o intentarán seguir realizando gestas con ayuda de una tecnología que supla, sin llegar nunca al nivel anterior, la pérdida de sus habilidades?

Esto es lo que propone JLA Acto divino. Un cómic enmarcado en el sello “Otros mundos”, caracterizado este por hacerse las típicas preguntas “¿Y si…?”, colocar personajes en mundos alternativos o en otras épocas con conocimiento o sin él de la época de la que proceden.

Publicado en 2001, este cómic arrastra ese clima sombrío que inauguró Frank Miller por el 86 en donde afirmaba que “los guionistas les hacen la vida demasiado fácil a sus personajes; les resulta muy fácil ser virtuosos”. Y no le faltaba razón. Desde entonces pudimos mejores historias: la muerte de Superman, a Bane rompiendo la espalda de Batman, a Aquaman sufriendo la amputación de su mano, a Daredevil pasándolas muy pero que muy putas gracias a Kingpin en el IM-PRES-CIN-DI-BLE Born Again (en el mismo 86 y de la mano del propio Miller),…

Así que cómo no probar una putadita a escala global deceíta. Los resultados son muy gratificantes (no es que sea masoquista y me guste ver a los buenos pasarlo (tan) mal) como lectura. Unos se refugiarán en la bebida, otros en la religión y algunos en la compasión más lastimera. Ver a Superman (con lo poco fan que soy del boy scout) en el estado en el que queda, da pena, penita, pena.

Otros intentarán surgir de sus cenizas y dejarse adoctrinar por alguien, Batman, que ha sido un héroe por sí mismo desde siempre. Y habrá también quienes lo acepten e incluso sientan que se han quitado un peso de encima.

Al mismo tiempo se lleva a cabo una investigación para descubrir por qué motivo ha sucedido todo esto. ¿Es algo que han tramado los villanos o por el contrario es eso que dice el título, un acto de Dios?

Globalmente el cómic es bueno. El dibujo cumple con creces y la historia gusta y convence. Está bien elaborada y cuenta lo justo. Sin embargo, no acaba de ser esa obra brillante por culpa del papel que juegan los villanos. No el líder de estos, ese sí, sino los villanos (particularmente uno que siempre tiene un papel estelar y es de los de primera fila) que actúan como subcontratados de ese líder.

En fin. Un mundo alternativo que se lee con placer y que lanza el interrogante de qué es lo que realmente hace falta para ser un héroe. Una lectura muy reveladora de superación personal y de aprendizaje que nos descubre el carácter oculto de algunos de los personajes más conocidos de DC en sus horas más oscuras. Una sorprendente revelación con momentos agridulces. Una excelente lectura.

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Wonder Woman: Huesos, de Brian Azzarello

huesos

huesosBueno… Pues parece que ahora sí que sí. Este es el fin, amigos. La, como dice la contra, “épica conclusión” de una etapa fantástica orquestada por Brian Azzarello. ¿Qué puedo decir a estas alturas que no haya dicho ya? Si me he quedado sin palabras de elogio y servil peloteo. Antes de zambullirme en las aventuras de la amazona había leído dos o tres historias sueltas del icónico personaje. Ahora, con la lectura de este sexto tomo, Wonder Woman: Huesos, recién digerido, y haciendo balance del total, admito que me he convertido en fan del personaje. Puede que sea mérito del guionista. Es más. Estoy seguro. Y eso, lo de hacerse uno fan, es bueno y malo. Es bueno porque el personaje ya ha conseguido meterse en mi y cada vez que salga una nueva publicación del personaje y deambule por la librería especializada de turno se me va a encender la alarma. Antes también lo hacía, pero claro, era una alarma silenciosa, un curioso acercamiento a la portada y poco más. Ahora la alarma va a ser difícil de desconectar. Y es malo porque el listón de toda esta finiquitada etapa, –y sí, habéis leído bien: de toda todita la serie, porque el ritmo ha estado perfecto y regular, sin bajones ni momentos de decir “pfff, a ver si esta parte pasa ya…”– deja muy altas las expectativas de futuras lecturas… Y ya sabemos el problema que sucede con el hype… Pues eso.

Pero venga. Vamos a ver qué digo de este tomo en concreto sin hacer muchos destrozos. Solo los justos.

Vaya por delante que es un tomo imprescindible, el colofón. Aquí ya se resuelve todo y tienes que leerlo si has leído los otros cinco. La portada es de un preciosismo que atrapa la mirada. El inicio con la conversación entre Hades y ese Neptuno transfigurado en criatura marina es de los que hacen presagiar que van a ocurrir cosas importantes. Es un pequeño prólogo en el que, a primera vista puede parecer que no pase mucho, pero a mi me ha parecido soberbio.

El primogénito se ha hecho con el Olimpo y quiere vengarse cueste lo que cueste de todo el panteón griego. Wonder Woman tendrá que plantear un cambio en la sociedad de amazonas. Un cambio que muchas de ellas no ven con buenos ojos.

La guerra se va a librar en Temiscira. Una guerra para la que Diana ha estado captando aliados, enviando avanzadillas… y recibiendo bajas. Mientras tanto, el bando del primogénito gana terreno, tiene un ejército abundante y poderoso y cuenta con un líder que parece invencible y capaz de matar todo lo que desee matar.

Lealtad, fortaleza, honor, amistad, amor, ambición camuflada, lucha, acción, mitología, emoción, algunos diálogos brillantes, piel de gallina… Todo esto contiene Wonder Woman: Huesos.

Es un cierre brillante. Épico, como ya he dicho. Que un montón de frentes abiertos y aún más montones de personajes, tanto inventados para la colección como los mitológicos de siempre, interactúen con normalidad, sin que al lector le chirríe, es algo digno de elogio y nada fácil de conseguir.

Precisamente eso, la galería de personajes, algo que ya comenté en los inicios, en Sangre, es uno de los puntos gordos a favor. Tienen una actualización y un rediseño tan impresionante y original durante todo este ciclo, que cualquier estudioso o amigo de la mitología griega debería acercarse a estos tomos por el mero placer de descubrir el tratamiento que se les ha dado. Seguro que ellos sabrían incluso disfrutar más con matices que al resto se nos escapan.

Lo único que puedo echar en falta es un breve glosario de personajes o notas al pie en las primeras apariciones de estos. Eso enriquecería muchísimo más la lectura.

En fin. Un buen cierre a una etapa magnífica. He disfrutado como un gorrino en un lodazal con esta princesa Diana y, en un futuro no muy lejano, espero volver a divertirme con nuevas aventuras de este pilar de la trinidad de DC.

Recomendabilísimo.

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La historia oculta. Integral 3, de Jean-Pierre Pécau

La historia oculta Integral 3

La historia oculta Integral 3Ya han pasado milenios desde que el Abuelo Lobo traspasó los marfiles del poder a cuatro niños: Reka, Dyo, Aker y Erlin. Convertidos en arcontes inmortales, sus enfrentamientos y luchas por el poder han dirigido el destino de la Humanidad a lo largo del tiempo. En La historia oculta. Integral 1, vimos la época dorada de los cuatros hermanos, capaces de alzar y destruir imperios a su antojo, mientras que en La historia oculta. Integral 2, varios humanos se unieron al juego de conquistar el mundo, creando sus propias barajas para socavar el poder de los marfiles originales. A medida que aumentan los enemigos, el caos y la destrucción son mayores y llegan a su punto álgido en La historia oculta. Integral 3, la última entrega de esta ucronía de ciencia ficción publicada por ECC.

Los anteriores integrales recreaban acontecimientos históricos de varios siglos, pero La historia oculta. Integral 3 se centra en los años de la Segunda Guerra Mundial, un periodo especialmente devastador para la historia de la Humanidad. Este integral está compuesto por cuatro volúmenes —«La logia de Thule», «La piedra negra», «Nadia» y «Lucky Point»—, y la presencia de los arcontes es poco significativa en todos ellos. Cada vez son más determinantes el resto de jugadores de la partida: humanos que pueden ver el pasado y el futuro; humanos ansiosos de poder; humanos que dejaron de serlo porque se cegaron de ambición y traspasaron todos los límites. Si al comienzo de esta historia eran los arcontes la gran amenaza para el mundo, a estas alturas parecen los únicos capaces de poner un poco de orden.

La Segunda Guerra Mundial sirve de telón de fondo a las intrigas y alianzas de las decenas de personajes que aparecen en este integral. He echado en falta los toques de humor que tanto me agradaron en la anterior entrega y, quizá, más momentos épicos, pero he vuelto a sorprenderme con el giro de tuerca que ya se veía venir y que en estos volúmenes se confirma: la existencia de universos paralelos, donde la línea entre pasado y futuro se esfuma y hace posible continuar la lucha en todos los planos del espacio y el tiempo. Con el cameo de Albert Einstein y la mención a las teorías de Erwin Schrödinger para darle empaque al asunto. Porque sí, estamos ante una novela gráfica de ciencia ficción y fantasía; pero, por momentos, lo que nos cuenta no es tan descabellado. La documentación histórica que sustenta la trama está tan bien hilada que rellena los huecos que siguen siendo un enigma en la vida real y da una explicación a acontecimientos atroces a los que es difícil encontrarles lógica.

La historia oculta. Integral 3 concluye antes de que la Segunda Guerra Mundial llegue a su fin y, como podéis imaginar, que el conflicto bélico lo gane el Eje o los Aliados está en manos de los jugadores de esta partida. ¿Conseguirán los arcontes recuperar el control? ¿Existe algún universo alternativo en el que nuestro mundo no acabe destrozado? Me temo que no, pero con esta versión alternativa de la historia que nos plantea Jean-Pierre Pécau nunca se sabe.

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El Multiverso, de Grant Morrison

El multiverso

El multiversoEl Multiverso DC empezó a dar sus tímidos pasitos en la Edad de Oro, pero no fue hasta la Edad de Plata cuando realmente emergió como un concepto para dar sentido a la existencia de diferentes versiones de los personajes de la editorial. Entonces el multiverso creció y creció, se expandió tornándose algo complejo y confuso que traería, a partes iguales, quebraderos de cabeza e hitos en la historia del cómic.

Flash de dos mundos, cómic aparecido a principios de los 60, sería el percutor para empezar a cruzar historias entre mundos paralelos. En el cómic en cuestión Barry Allen se trasladaba a una tierra alternativa en donde conocía a Jay Garrick, el Flash de la Edad de Oro. Con este hecho Allen descubría dos cosas: que lo que es ficción en un mundo en otro es real y que las diferentes tierras vibraban en una frecuencia específica. Conocer esa frecuencia era el primer paso para viajar de una a otra. Así nacieron Tierra-Uno y Tierra-Dos; las dos primeras de un sinfín de nuevas tierras. ¿Me seguís? ¿Todavía estáis ahí?

Con la creación de las diferentes tierras, DC ya tenía una excusa para ir ubicando no solo diferentes versiones de sus superhéroes más icónicos (Superman, Batman , Wonder Woman, etcétera), sino que además encontró un lugar para todos esos personajes que fueron llegando a medida que DC iba adquiriendo nuevos sellos editoriales. Y todo esto hubiera estado muy bien si se hubiera conservado cierto orden. Se intentó, pero algunos guionistas descuidados juntaban a personajes de diferentes tierras sin hacerlos trasladarse previamente; otros simplemente crearon errores garrafales de continuidad. El caos se apoderó del multiverso.

Había que poner orden en el caos, y para ello en ocasiones es necesario destruirlo todo para volver a empezar; fue entonces cuando nació la miniserie Crisis en Tierras Infinitas. En este colosal crossover un peligro a nivel multiverso fue la solución para simplificar el concepto, eliminando tierras paralelas y fusionando otras. Vaya jaleo, ¿eh? Venga, una aspirina y continuamos.

A pesar de que ya se había establecido cierto orden, el concepto de multiverso era demasiado suculento como para dejarlo escapar, así que tras muchas historias con más o menos éxito DC lo recuperó para una serie denominada 52 en la que finalmente se definieron ciertas normas y parámetros, además de tierras paralelas limitadas para que la anarquía no volviera a reinar. Luego Flash (de nuevo Barry Allen en el epicentro del tinglado) en Flashpoint, y sus malabares con las líneas temporales, sería la excusa perfecta para reiniciar algunas series y retomar otras que habían quedado en suspenso.

Bien, ahora que ya os he puesto en contexto, y si todavía queda alguien leyendo, o que todavía no se haya dormido, podemos continuar con El Multiverso de Grant Morrison, serie de nueve números en la que el guionista escocés nos revela el Multiverso DC, el definitivo, pero que además aprovecha tal coyuntura para dar un merecido homenaje al Crisis en Tierras Infinitas de 1985.

El Multiverso se inicia con una llamada de auxilio, un S.O.S. recibido por Nix Uotan y su compañero, el mono conocido por Sr.Stubbs. Como buenos investigadores multiversales se trasladarán a la tierra que ha lanzado la llamada de auxilio para encontrarse con que unos seres que se hacen llamar La Nobleza han destruido Tierra-7. Este primer número esboza los fundamentos que hallaremos en las otras ocho historias. Diferentes tierras y cada una con su crisis particular. Y como nexo de unión un cómic “maldito” que no tiene mayor relevancia que la de hacer que los personajes progresen en sus respectivas tramas y que el lector visite diferentes tierras.

Cada una de esas tierras nos mostrará sus principales héroes o villanos y las alteraciones ocurridas en esos mundos. Así pues, en Mastermen, con Jim Lee a los lápices, se nos revela una realidad alternativa en la que los nazis ganaron la Segunda Guerra Mundial con ayuda de una Liga de la Justicia nazi. Ucronía típica, y utilizada hasta el hastío en la ciencia ficción, pero que sigue funcionando si a los villanos les siembras una chispa de conciencia y moralidad. Con todo, no es esta la mejor de las historias. Tampoco lo es La Sociedad de los Superhéroes, en la que Tierra-20 y Tierra-40 se sincronizan con consecuencias catastróficas. Fascinante narración que junto al dibujo de Chris Sprouse se convierte en una bonita oda a los cómics clásicos de superhéroes.

Pax Americana y Ultra Cómics son los robustos pilares de este tomo integral editado por ECC. El primero es una historia repleta de simbología, de cariz paradójica y de armonía milimétrica que funciona como un motor bien engrasado. Un cómic que homenajea a Watchmen tomando algunos de los conceptos que planteó Alan Moore, pero dándoles una nueva vuelta de tuerca que obliga al lector a releer una y otra vez (a veces del final hacia el inicio) para descubrir las diferentes capas que confeccionan el relato. Frank Quitely, con su capacidad de dibujar rostros duros y marcados, su detallismo en cada insignificante elemento y la forma excepcional de disponer viñetas, vuelve a demostrar ser la mitad perfecta para completar ese consorte artístico que resultan ser él y Morrison.

Ultra Cómics es Grant Morrison en estado puro. Ese Grant Morrison que a más de uno nos hace pensar si este hombre hace uso de algún tipo de narcóticos para crear sus guiones. Ultra Cómics es un héroe pero también resulta ser el cómic que está infectando el multiverso. Un ejercicio soberbio de metaliteratura y de narración presuntuosa que alcanza su objetivo cada vez que el personaje rompe la cuarta pared para hablar con el lector y obligarlo a no seguir leyendo. Pero si entráis en el juego que plantea Morrison, si os prestáis a ello, llegaréis hasta ese clímax que resulta tan ambiguo como abierto; tal vez una invitación para que alguien más pueda recoger el testigo y continuar con la labor de añadir más matices al multiverso.

El Multiverso es una serie tan brillante como difícil de definir (con Grant Morrison siempre lo es), un cómic que es solo una sublime muestra de la poliédrica configuración que puede llegar a tomar toda historia que penetre en los cimientos del Multiverso DC.

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Wonder Woman: La verdadera amazona, de Jill Thompson

Wonder Woman: La verdadera amazona

Wonder Woman: La verdadera amazona

Reconozco que no soy lector habitual de cómics de superhéroes; es un género literario que me atrae, pero pocas veces me atrevo, bien porque siento que me va a faltar conocer algo de la historia previa, o porque creo que no voy a poder seguir el resto de la colección y me voy a perder todo lo que ocurra después del tomo que he conseguido. Pero he tenido la suerte de que mi pareja se haya comprado este Wonder Woman: la verdadera amazona, y conociéndome como me conoce, cuando lo ha terminado entre lágrimas me ha dicho que debía leerlo sin preocuparme, porque era una historia preciosa y autoconclusiva.

Jamás entenderé el desprestigio que tienen los cómics, considerados por muchos un género menor de la literatura, cuando hay piezas como Wonder Woman: La verdadera amazona, de Jill Thompson que son verdaderas obras de arte. Cuenta la historia de las amazonas utilizando las raíces de la mitología griega, para enlazar con la historia personal de Diana, quien más tarde se convertiría en Wonder Woman, contada muy al estilo de una tragedia griega. Dura menos que novela, pero se disfruta de una forma mucho más intensa, gozando la narración acompañada por cada dibujo.

Tengo que decir que he disfrutado una barbaridad este libro. No sé si rompo algún estereotipo, pero llamarlo “cómic” no me parece del todo apropiado; es una edición de lujo, con tapa dura, de esas que da gusto tener entre tus manos. El dibujo es fantástico, de esos que te hace quedarte dos minutos mirando una viñeta solo para disfrutar del trazo de las líneas, del color, de la expresividad de los rostros, del movimiento… La belleza salvaje y demoledora de las amazonas, los pintorescos paisajes, los grotescos enemigos que tendrán que derrotar… Cada imagen es como un cuadro precioso, como una historia en sí mismo. Encumbramos a narradores por el arte de contar historias con palabras, pero Jill Thompson nos cuenta una gran parte de la historia con imágenes, reforzadas con las palabras justas para formar una historia digna de los más grandes novelistas.

He leído Wonder Woman, la verdadera amazona con las emociones a flor de piel y el corazón dándome brincos a cada poco. Si miráis la portada, veréis la pesadumbre en los ojos de Diana. Y es una emoción que transmite perfectamente esta obra. Es un libro que vibra en las manos, probablemente por toda la energía que contiene y la pasión que transmite. Para un no-iniciado como yo en las tramas de uno de los personajes no tan conocidos de DC como Batman o Superman, este ha sido un descubrimiento del que sin duda quiero más, y si hay más cómics por ahí con tanta calidad en el dibujo y en el guion, quiero descubrirlos todos.

 

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Teen Titans Go! 1, de Sholly Fisch, Hagan, Bates y Corona

Teen Titans Go! 1

Teen Titans Go! 1Si tienes hijos o sobrinos seguramente estarás hasta el moño de ver los dibujitos animados que ponen en las nuevas cadenas infantiles. Dibujitos, en su mayoría, que pasan de demasiado infantiles a estridentes y raritos. Bob Esponja fue el comienzo de dibujitos psicodélicos. Ahora hay unos cuantos que he de decir que me han sorprendido gratamente. Se llaman Gumball o algo así, y fue junto a otras series tipo Sanjai y Craig, los canallas dibujos de un chaval y su mascota serpiente, los que más me han llamado la atención. Quizá por su irreverente carácter rebelde. Si puedes, ponte un capítulo que trataba sobre los personajes extra en la serie de Gumball, de lo mejorcito que he visto desde los antiguos Simpson, los buenos, los que molaban. Bueno, a lo que iba, desde que tengo sobrino veo muchos dibujitos nuevos en la tele. Y también leo algunas cosas más infantiles. Cosas tan tronchantes y divertidas como Teen Titans Go! 1, la nueva serie de cómics relacionada con los Jóvenes Titanes del Universo DC. También tiene su versión televisiva y mantiene el mismo estilo.

Por ser infantil no quiere decir que no la disfruten los adultos. Bueno, no sé si considerarme adulto, pero mis añitos y canas luzco ya, así que algo de eso tendré. Ante todo, lo que tengo son ganas de encontrarme series curiosas y con un toque canalla que me devuelva el placer por leer una historieta, entretenerme y disfrutar de ella. Sholly Fisch, que ha traído de vuelta lo mejor de Scooby-Doo a los cómics, escribe la primera de las dos historietas que componen este Teen Titans Go! 1. En ella, Ciborg quiere descubrir quién se está comiendo su comida de la nevera. Para ello intenta hacer una estrategia de vigilancia total para descubrir al zampón que se come su pastel. Cuando vuelve a abrir la nevera su comida ha vuelto a desaparecer. Pero, ¿cómo? Si ha vigilado toda la noche. Un adorable y pepón Robin quiere descubrir el misterio de habitación cerrada en la que sin que nadie abra la nevera desaparece la comida. Para ello lleva a sus amigos a un inquebrantable interrogatorio que resulta bastante cómico. Como cómico es el desenlace de la historia. Una pizza con un ingrediente especial, posesión demoníaca, será la protagonista. Como dice Raven, siempre es mejor una pizza con ingredientes endemoniados que con piña.

Para la segunda historieta, el equipo creativo cambia pero no así su estilo. Los dibujos, al más puro estilo cartoon que tan bien le vienen a esta serie infantil, le dan ese toque expresivo y achuchable, si se me permite la expresión, a estos jovencitos titanes. En este otro relato corto Beast Boy y Robin apuestan por ver quién ganará en un juego de mini golf. El precio de la apuesta es alto así que deciden jugar sin leyes y ponen en práctica sus poderes y habilidades para conseguir ganar el juego.

Esta serie me ha ganado por su narración amena y divertida, con diversas situaciones cómicas entre los personajes. También su estética y trato adorable hacia los Jóvenes Titanes y el carácter canalla que, como en las series de dibujos animados que comentaba al principio, consiguen hacerme reír y pasar un rato de lo más gratificante. Sin duda lo recomiendo para todo aquel padre, madre, tío o tía que lleva a sus guajes a la tienda de cómics a comprarle sus primeros tebeos.

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¡Scooby-Doo! Y sus amigos 2, de Sholly Fisch y Dario Brizuela

¡Scooby-Doo! Y sus amigos 2

¡Scooby-Doo! Y sus amigos 2¡Scooby-Doo! ¿Dónde estás? Sí, así comenzaban los capítulos de los dibujos animados. Así que rescataré siempre este grito de guerra de Shaggy hacia su perruno compañero Scooby para reseñar la serie de cómics. Si se trata de rescatar detalles del programa de televisión ya lo hizo Sheldon Cooper de The Big Bang Theory y fan incondicional de Scooby en una divertidísima escena en la que, escondido en el asiento trasero del coche de Leonard le sorprende mientras este cantaba una canción de los Black Eyed Peas. En esa escena Sheldon, obligado a tomarse unas vacaciones, se niega a quedarse en casa y quiere asistir de incógnito a la universidad. Surge entre ellos un tronchante diálogo en el que se hace alusión a la serie Scooby-Doo. «Si alguien pregunta algo, di que llevas trampas para langostas», dice Sheldon escondido bajo una manta. «¿Trampas para langostas?» responde Leonard. «Sí. Así es como Vilma y Scooby escondieron a Shaggy en el viejo faro».

Scooby-Doo mola y está de vuelta gracias a su nueva serie de cómics. ¡Scooby-Doo! Y sus amigos 2 es la segunda entrega que une a la banda del misterio con el Dúo Dinámico, Batman y Robin. Tras el primer encuentro en el que juntos tuvieron que detener al peligroso Manbat se reúnen ahora para asistir al Club de Detectives, donde están algunos de los personajes detectivescos más importantes de las viejas series americanas de tebeos. En dicha reunión ocurre algo inesperado, algo que solo afecta a los humanos. Todos comienzan a ver horrorosas arañas gigantes, hombres lobo o vampiros que les acechan. Todos excepto Scooby y Ace, el batsabueso. He aquí el personaje rescatado para esta serie. El perro de Batman, al igual que el súper perro de Superman, tuvo su éxito en viejos cómics en Estados Unidos. Desconozco si se llegaron a editar en España y en qué cabeceras, pero gracias a este número podemos hacernos una idea de las habilidades de este personaje.

Scooby siempre sueña despierto con ser el perro maravilla, el fiel compañero de Batman. Bueno, piensa en eso y en comida, pero aquí va a tener la oportunidad de convertirse en héroe por un día ya que ni a él ni a Ace, el batsabueso, les afectan esas extrañas y terroríficas visiones que mantienen aterrados a Batman, Robin y al resto de la banda del misterio. El creador de esas visiones no es otro que el temible Espantapájaros que con su gas del miedo ha conseguido despertar las pesadillas de los humanos. Como no ha sido capaz de hacer lo propio con los perros, serán ellos quienes tengan que hacer el duro trabajo de detenerle.

El cómic está repleto de guiños al Caballero Oscuro, con sus rayos de tormenta sobre fondo azul oscuro del cielo, esta vez con la silueta de Scooby luciendo la capa del Chico Maravilla. Una historieta creada por Sholly FIsch y Dario Brizuela, que como ya dije en la primera entrega de esta serie de Scooby-Doo, consiguen rescatar los mejores momentos de los dibujos animados del modo más fiel posible. Los más pequeños de la casa, como se suele decir, están de enhorabuena. Si quieren recuperar las aventuras y misterios que resuelven Shaggy, Scooby y compañía y encima unirlos a las habilidades de Batman para adentrarse de un modo amable a los personajes peligrosos de Gotham esta es la serie adecuada.

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¡Scooby-Doo! Y sus amigos 1, de Sholly Fisch y Dario Brizuela

¡Scooby-Doo! Y sus amigos 1

¡Scooby-Doo! Y sus amigos 1¡Scooby-Doo! ¿Dónde estás? Grita esto entonando la adolescente voz de Shaggy y ponle música surfera —los Beach Boys siempre son un acierto— y de golpe retrocedemos en el tiempo a esas fabulosas tardes cuando pasaban por televisión los episodios de Scooby-Doo. La serie de Hanna-Barbera se estrenó en la televisión americana CBS allá por 1969. Su estética hippie y cortinillas psicodélicas sugieren que surgió fruto del verano del amor. La serie de dibujos animados trataba de las aventuras de un grupo de adolescentes, Fred, Daphne, Vilma, Shaggy y su glotón y asustadizo perro Scooby que, a bordo de su furgoneta hippie, la Máquina del misterio, recorrían diversos lugares desenmascarando misterios relacionados con fantasmas y fenómenos paranormales. La serie fue la leche. No sé muy bien cuándo llegó a España, pero sí recuerdo la de tardes que pasaba mientras comía, justo antes de tener que volver al cole para dar las pesadas y últimas horas de clase, viéndola con mi hermano pequeño. El tono era más bien ingenuo y ligero, pero molaba mogollón. Las ocurrencias que tenían para resolver los misterios eran muy entretenidas y divertidas aunque los desenlaces se resolvían todos del mismo modo; los malos se ocultaban tras un disfraz cuya careta les quitaban al final.

Su éxito fue enorme consiguiendo que al poco tiempo de su estreno en la tele se realizara una serie de cómics basados en las aventuras de la banda del misterio. Y no solo eso, también participaban en ella personajes de otras series americanas que aparecían realizando cameos junto al grupo de Scooby. Entre ellos, no podía ser de otra manera, los héroes por excelencia, el Dúo Dinámico formado por Batman y Robin. Sí, eran los años locos de los setenta, los de la estética y temática más boy scout. Aquellos en los que Batman resolvía los crímenes a plena luz del día y de forma amable, pero no por ello menos interesantes y válidos que los de temática más adulta u oscura, por no decir decadente, de años posteriores. La unión de la banda de Shaggy, Scooby y compañía compartieron un divertido episodio en la serie animada con Batman y Robin para luchar contra el Joker. Ahora, en pleno siglo XXI, surge ¡Scooby Doo! Y sus amigos 1, una nueva serie de cómics de DC que hereda el ingenuo y amable tono de la serie animada de Scooby-Doo junto a los personajes de Gotham. El respeto por los dibujos de la tele es máximo. Es más, es imposible no poner las voces a los personajes, imaginar la canción de cabecera y poner entre medias esas divertidas y añejas cortinillas llenas de psicodelia setentera.

Esto se lo debemos agradecer a Sholly Fisch que escribe las historietas enfocadas al público infantil (también a los adultos que añoran aquella época) y al dibujante argentino Dario Brizuela, que con su trazo limpio y expresivo dota a las viñetas de una simpleza narrativa que evoca al programa de televisión. Creo que este regreso al mundo de Scooby-Doo no podía tener mejor equipo creativo.

En este primer número nos encontramos a la banda del misterio que han sido reclamados para resolver el misterio que existe por los rumores de un peligroso hombre murciélago que atormenta a los ciudadanos. Tratándose de murciélagos, quien mejor para ayudarles que Batman junto a su compañero Robin. Unidos intentarán detener al terrible Manbat, conocido personaje de Gotham. Los tics de la personalidad asustadiza de Shaggy y Scooby, la valentía de Daphne y Fredd y el ingenio de Vilma están fielmente retratados. ¡Scooby-Doo! Y sus amigos 1 es una de las apuestas más interesantes que ha editado ECC para los niños y niñas que quieren adentrarse en el fascinante mundo de los cómics y por un precio muy reducido para este inicio: un euro. Yo he disfrutado mucho de este cómic y será una de las series que sin duda continuaré leyendo.

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Superman/Batman/Wonder Woman: Metrópolis, de Randy Lofficier, Jean-Marc Lofficier y Ted McKeever

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superman batman wonder woman metropolisImaginad que la nave que transportaba a Superman hubiera aterrizado en el Reino Unido en vez de en Estados Unidos, logrando, con este mero hecho, que su vida se convirtiera en una comedia de los Monty Phyton; o que lo hubiera hecho en la Unión Soviética, transformando al Hombre de Acero en una especie de arma con la que meter el miedo en el cuerpo a los americanos en plena Guerra Fría. Raro, ¿verdad? ¿Y qué me decís de Batman y Harry Houdini uniendo fuerzas para resolver un crimen? ¿Y de Edgar Allan Poe, el cual se ve en la obligación de aliarse con un hombre que se disfraza de murciélago para poder echar el guante a unos asesinos? Parece poco menos que inverosímil, ¿no es cierto? La Liga de la Justicia de América convertida en monstruos y protagonistas de La isla del doctor Moreau, el clásico de ciencia ficción de H.G. Wells, es otro de esos experimentos que algunos guionistas han llevado a cabo en el sello Otros Mundos de DC (que en España publica ECC) y que resulta el punto en común de todas las historias que antes os he planteado. En Otros Mundos la premisa está clara: transportar a los superhéroes más conocidos de la editorial DC a lugares, mundos o circunstancias que nada tienen que ver con las que los catapultaron a los mitos que hoy en día son. Superman/Batman/Wonder Woman: Metrópolis es otro de esos cómics. Esta vez asistiremos al nacimiento de la trinidad fundadora de La Liga de la Justicia desde el prisma que ofrece el cine expresionista alemán.

La corriente artística que supuso el cine expresionista alemán nació a principios del siglo XX y, tomando las directrices que el expresionismo ya había dejado más que perfilado en las artes plásticas, se creó un estilo visual nunca antes visto en el cine en el que mediante las formas se intentaba acentuar el dramatismo. Se considera al film El gabinete del doctor Caligari como uno de los precursores de este tipo de cine, y junto a la, conocidísima, Metrópolis del director Fritz Lang, la película de horror Nosferatu y El ángel azul, protagonizada por Marlene Dietrich, conforman las fuentes de inspiración del matrimonio de guionistas Randy y Jean-Marc Lofficier y del dibujante Ted McKeever para llevar a cabo Superman/Batman/Wonder Woman: Metrópolis.

Superman: Metrópolis es la primera de las historias. Una distopía en la que las clases pudientes, más conocidas como patricios, viven a expensas de una clase obrera que trabaja sin cesar para que toda la maquinaria que hace que funcione la ciudad no se pare. Clark Kent vive entre los ricos y apenas tiene preocupaciones hasta que se cruza con Lois Lane, una revolucionaria que busca el equilibrio entre ambas sociedades. El amor entre el niño rico y la chica de clase baja será el inicio de una serie de acontecimientos que cambiarán el orden establecido.

Todos esos personajes que siempre han rodeado la figura de Superman, tanto amigos como villanos, así como su mitología, los podréis encontrar en esta historia, pero totalmente subvertidos, encajando adecuadamente hasta fundirse, de forma natural, con una narración que toma muchísimo del film Metrópolis de Fritz Lang.

Batman: Nosferatu se sucede inmediatamente tras la primera historia. Aquí el matrimonio de guionistas nos sumerge en las oscuras profundidades de la ciudad de Metrópolis. El doctor Arkham, director de una institución psiquiátrica, se valdrá de sus dotes hipnóticas para, a través de un paciente al que llama el Hombre Risueño (inconfundible alter ego del Joker) cometer un sinfín de atroces asesinatos. Un hombre intentará detenerlo pero será lanzado a las sombrías profundidades de la ciudad, resurgiendo, después, como Nosferatu.

Si en la historia anterior podíamos gozar del traje de Superman más extraño nunca antes visto en un cómic, en ésta asistiremos al Batman más oscuro, bizarro y retorcido que una mente (jodidamente enferma) haya podido concebir jamás. Claramente basado en el vampiro que protagonizaba la película de Nosferatu. Y es que esta historia es una simbiosis entre el film del chupasangre y el de El gabinete del doctor Caligari. Tomando de cada una lo necesario para crear un ambiente, de marcados colores fríos, tétrico, terriblemente lóbrego, opresivo, macabro por momentos y con tintes de novela de terror.

Es en Batman: Nosferatu donde se pondrán a prueba los posibles prejuicios que el lector pueda tener en lo referente a la parte visual. Yo, que casi me considero libre de esos prejuicios, cuando llegué a esta parte, y hasta que no me acostumbré, pensé que el dibujo era tan absurdo como intrincado. Hasta que empecé a disfrutar de esas perspectivas imposibles, de las sombras alargadas, de los rostros, cuerpos o edificios que se retuercen en ángulos imposibles, de la realidad deformada, del trazo brutal e insoportablemente grueso y del color que parece pastel al óleo.

La última de las historias, Wonder Woman: La amazona azul, se apropia de algunos rasgos de la película El ángel azul para reformular la historia de la heroína creada por William Moulton Marston. Diana es una muchacha que ejerce de cabaretera en un local de mala reputación conocido como El palacio del pecado y regentado por el Doctor Psycho. Ésta, ayudada por Steve Trevor, intentará por todos los medios recuperar unos recuerdos que le fueron borrados para mantenerla dócil e indefensa.

Es la historia de la amazona, y a pesar de que enlaza correctamente con las otras dos, la más floja, tanto en guion (narración apática y con prisas por acabar) como en dibujo (de trazo todavía colérico pero de color demasiado “usual”) de las tres.

Superman/Batman/ Wonder Woman: Metrópolis es una curiosa, valiente y muy arriesgada propuesta que empieza con gran fuerza, evoluciona hacia algo salvajemente visual (no apto para el lector medio de cómics) y termina por perder fuelle en el tramo final. Aun así, ya solo por su apartado visual, este tomo, por primera vez en español, es una de esas llamativas rarezas a tener en cuenta.

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El carterista, de Kazuo Koike y Goseki Kojima

El carterista

El carteristaEn buena hora se me ocurrió meterme en el mundo manga, pues resulta que no es tal mundo, sino una galaxia, y lo que se presentaba como un viajecito a un género diferente lleva así camino de convertirse en un exilio definitivo. Parece que he caído en un agujero negro, el del manga, y nadie va a poder sacarme de allí. Y la verdad es que ECC, con la publicación de clásicos del género como este El carterista, no está precisamente colaborando para mi regreso a la tierra, a ese mundo en el que había otros libros, otras novelas, otras historias, y el manga no era más que una estrella lejana en el cielo.

Os escribo, pues, desde mi agujero negro, donde estoy en compañía de Ankuro, un joven, diestro y misterioso carterista que carga con el juramento que se hizo a raíz de una terrible tragedia que le acaeció siendo niño. Estamos en Edo, que por si, al igual que yo, no lo sabíais, era el nombre que tuvo hasta 1868 la megalópolis que hoy conocemos como Tokio. La historia que va a suceder transcurre a mediados del siglo XIX, en una sociedad que estaba constituida por cuatro grandes clases: los samurái, los campesinos, los artesanos y los mercaderes… Un momento, ¿he dicho cuatro? Me temo que he olvidado un grupo social de extraordinaria relevancia para esta historia: los carteristas.

El carterista se abre con una gran escena, en la que un iracundo samurái acusa a una bella mujer de haberle robado la cartera. La mujer niega las acusaciones y reta al samurái: si ella demuestra su inocencia, él se postrará en el suelo para disculparse. Lo que sucede a continuación puede sugerir que nos vamos a encontrar con una típica historia de golfo encuentra a golfa, que tan bien nos ha contado el cine con películas como Los timadores. Sin embargo, no van por ahí los tiros, y la novela empieza a sorprendernos por sus inesperados giros, por el retrato que hace de la vida y costumbres sexuales de los edoítas, por su brutal violencia, por el exquisito modo en que se organizaba el mundo del hampa, y, sobre todo, por el retrato psicológico del protagonista principal.

Ankuro, al que todos llaman An, se revela bien pronto como un personaje carismático y oscuro, capaz de hacer enloquecer a las mujeres y de salir bien parado, gracias a sus argucias, de las crueles y refinadas trampas que le tienden los jefes de la banda de carteristas de turno. A An le gusta jugar. Confiado en su destreza e inteligencia, renuncia a las victorias fáciles y da a su contrincante la oportunidad de vencerle, como un cowboy que acepta enfrentarse con un revólver y un solo cartucho a un forajido con dos cargadores llenos. La comparación con los cowboys no es baladí, pues esta gran novela puede recordar al lector al legendario western Centauros del desierto. Al igual que John Wayne, An es un hombre sediento de justicia y con una misión, y nada, ni el amor de una mujer, ni una banda de carteristas, ni una colección de consoladores (sí, como lo oís) de todas las formas y colores lo va a desviar de su camino…

…¿o quizá sí? Para averiguarlo habrá que esperar al segundo volumen de este gran manga de violencia, sexo, venganza y algún que otro samurái.

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La historia oculta. Integral 2, de Jean-Pierre Pécau

la historia oculta integral 2

la historia oculta integral 2Hace un par de meses os hablé del integral I de La historia oculta, de Jean-Pierre Pécau. Os conté que se trataba de una ucronía donde el enfrentamiento de cuatro hermanos inmortales por controlar los marfiles del poder —copa, espada, basto y oro— era el motor de la historia de la Humanidad y de sus respectivos giros. Sin embargo, el desarrollo de esta premisa tan interesante no había acabado de entusiasmarme porque las elipsis de la narración y los acontecimientos históricos a los que hacía referencia, y que yo desconocía en su gran mayoría, me hacían perder el hilo. Me alegra decir que esas pegas han desaparecido casi por completo en La historia oculta: Integral II, compuesto por los volúmenes «1666», «El águila y la esfinge», «Nuestras señora de las tinieblas» y «Los siete pilares de la sabiduría».

Al igual que en la entrega anterior, la particular guerra de los cuatro arcontes tiene como campo de batalla el mundo y como víctimas potenciales a civilizaciones enteras. En esta ocasión, el primer volumen del integral comienza con el ataque de la Armada Invencible en 1588 y el último concluye en 1919, recién acabada la Primera Guerra Mundial. Pero en estos tres siglos las cosas ya no son lo que eran para los cuatro hermanos, que ven cómo la gente va dejando de lado la superstición para creer en la ciencia y en la técnica. Eso, unido a las réplicas de su baraja (acontecimiento explicado en el Integral I), hace que sus poderes estén más dispersos y, en vez de dominar el mundo, ahora solo sean capaces de generar caos y destrucción. Su pérdida de influencia ha llegado hasta tal punto que, a pesar de las rencillas familiares, deben plantearse volver a unir sus fuerzas para no desaparecer.

Aunque siguen habiendo saltos temporales y decenas de personajes y autoreferencias, La historia oculta: Integral II me ha parecido mejor hilada. Sobre todo, lo que me ha facilitado enormemente la lectura ha sido reconocer a los jugadores que participan esta vez en la partida de cartas que dirige el rumbo de la Humanidad, bajo el mando de los arcontes o dándole la vuelta a sus planes, como es el caso de Newton, Napoleón o Hitler. En La historia oculta: Integral II hay mucha más acción, magia y monstruos que en el primer integral, y humor, bastante humor, un aspecto casi olvidado en la anterior entrega y cuya presencia se agradece para aligerar tanta muerte, odio y traición.

En mi primera reseña de esta saga dije que no descartaba leer el integral II, y lo he hecho. Y en esta os afirmo que no dejaré escapar el integral III, que se publicará en breve. Se avecina la Segunda Guerra Mundial y estos cuatro arcontes inmortales se desbocan, más si cabe, en los periodos de caos, así que estoy deseando leer si su afán de poder les hará cargarse el mundo o serán los seres humanos los que acaben rompiendo definitivamente la baraja.

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