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Injustice. Gods among us: año dos. Integral, de VV.AA.

injustice año 2

injustice año 2Teníais que haberle hecho caso cuando Él os avisó. Él. Siempre desconfiado y con planes B, C, D… Siempre previsor y dos o tres pasos por delante de todos… El mejor detective, el mejor estratega… Él os previno sobre el cabrón alienígena. Y es que, aunque nunca he sido muy amigo de Superman, se puede decir que lo medio tragaba. Hasta ahora. Porque lo que está haciendo en esta saga… ¡Tío, vale que el Joker ha hecho que te cargues a Lois y con ella al hijo que esperabais! Pues cárgate al puto Joker como buena venganza, como haría y sigue haciendo Liam Neeson a pesar de su edad, y, si quieres te pasas por España y haces algo con Rajoy y cía., y ya. Pero de ahí a convertirte en un dictador y a querer que todos se comporten como debieran según tu criterio… ¡pues no! Te vas a tu Ktypton natal y haces ahí lo que quieras, si es que te dejan. Ay, no; que no existe Krypton. Vaya, pues te buscas un planeta que invadir, pero aquí deja que nos matemos nosotros como queramos, que no venga nadie de fuera a decirnos que no lo hagamos y ya si eso luego hacemos juicios justos, como dice el defensor de Gotham.

Porque sí, porque toda ciudad debería erigir una estatua a Batman. ¿Qué digo toda ciudad? ¡En cada casa debería tener un altar! Porque, después de lo que Supes le hizo a su “amigo” Batman (y si estás leyendo esto doy por sentado que leíste el tomo anterior, Injustice. God among us: año uno, Integral, y por ello puedo hacer espoilers sobre él) rompiéndole la espalda como si fuera una vulgar copia de Bane, te mereces lo puto peor, y sufrirás y, como dijo el murciélago en Batman v Superman, “sangrarás”.

Injustice. Gods among us: año dos. Integral, sigue la acción en donde acabó el año uno. Como hace casi un año de su lectura, he tenido que repasar un poco por encima ese tomo para poder seguir el hilo y me reafirmo: esta serie es lo puto mejor que estoy leyendo en materia de cómic de superhéroes últimamente.. Da igual que haya muchos personajes que no se conozcan o que me medio suenen. La trama tiene una agilidad, una rapidez y una capacidad de enganche que pocas veces he experimentado… En dos páginas, o menos, la situación de la batalla entre partidarios de Batman y Superman que parecía encarrilada a favor de unos puede cambiar notablemente hacia los otros.

Sin destripar mucho (no soy un monstruo alienígena kryptoniano), eso ya lo haré al reseñar el año tres, ¿qué vemos en este tomo? Pues van a tener bastante protagonismo los Green Lantern y los Sinestro Corps. El comisario Gordon y Oráculo, la resistencia ciudadana, Canario Negro, Harley Quinn y muchos más van a tener también su importancia, aunque sus apariciones van a ser más repartidas, pero sumados todos no dejan de ser relevantes. Y, por supuesto, Batman, que, aunque convaleciente e interviniendo muy poco en este tomo, se adivina detrás de la estrategia de equipo que lidera.

En resumen, tras un intento de eludir la guerra, esta se hace inevitable. Vamos a ver fostiales a punta pala y unas cuantas escenas gore que te remueven por dentro y no solo por lo gráficamente gore que son, sino porque no suceden precisamente en medio de la batalla, sino antes y porque son… inesperadas. Y esto es lo bueno. Además, mueren personajes y mueren de verdad. Y no secundarios precisamente. Aquí las decisiones que se toman se toman hasta sus últimas consecuencias y Superman se ha convertido definitivamente en villano, a pesar de que comprendemos sus argumentos y de que puede que incluso empaticemos con él.

Extrañas alianzas, tácticas, personajes infiltrados, engaños, traiciones. Si hubiera sexo y dragones podría ser un Juego de Tronos. Estamos viendo una partida de ajedrez a hostias. Es la definición más apropiada que puedo asignar a este superentretenido Injustice: Gods among us: año dos, Integral.

El dibujo, a pesar de ser ciento y la madre los dibujantes, es perfecto. No se nota el cambio de artista, prácticamente parece ser el mismo todo el tomo. Y en cuanto al guión, me encanta. Tendrá sus fallos y sus cosas, pero me encanta. Me lo trago todo. Suspensión de la incredulidad al 100% y una historia que avanza como una bola de nieve haciéndose más y más grande a cada página.

Un cómic que para mi ya es imprescindible y cuya esperada continuación será una tortura. Un cómic que deberé releer cuando el último año (¿el cinco?) se haya editado.

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Injustice. Gods among us: año uno. Integral

injustice año uno integral

injustice año uno integral“Prohibido inmiscuirse en la vida de los hombres”

Esta frase, aparecida en la película Superman (1978) y dicha por un níveo y, como la Cospedal, en diferido, Marlon Brando (Jor-El) a su hijo, Kal-El, me ha venido a la cabeza varias veces durante la lectura de este tomazo impresionante. Porque es justo lo contrario de lo que el bueno de Supes, desoyendo a su padre, va a hacer.

En Injustice: Gods among us: Año uno. Integral, por primera vez vamos a ver a un Superman que no se contiene, un dios sin freno al que poco va a importar matar a alguien si con ello se salva a muchos. Vamos a asistir a un acontecimiento que va demoler los cimientos del boy scout y de la propia DC. Algo que ni el todo previsor Batman, con todos sus planes B, C y el abecedario completo, podrá impedir.

¿Y por qué? Por culpa del Joker. De un Joker, que, aburrido de que Batman siempre le derrote, decide probar suerte en Metrópolis y jugar con el hijo de Krypton. Todo lo que se nos cuenta aquí, en este primer tomo (y en los que vendrán), es un gran flashback y a la vez una precuela del famoso y alabado videojuego de mismo título.

Vemos al inicio a un Superman feliz, viviendo en pecado con Lois y recibiendo la estupenda noticia de que van a ser papás de un ser mitad humano, mitad aliencito. Poquísimo después, Lois desaparece y no la encuentran por ninguna parte. Supes pide ayuda a Batman y este a su vez a toda la Liga de la Justicia. Finalmente, y no hago ningún espoiler porque pasa al principio de todo, el Joker se carga todo todito Metrópolis con sus miles y miles de habitantes, y Superman, víctima de un engaño del payaso, mata a Lois y con ella también al hijo que lleva en su vientre. Nunca hemos visto a Superman tan cabreado, tan letal, tan furioso y desenfrenado como el momento en el que toma venganza ante la sorpresa e incredulidad de su amigo Batman (su cara es un poema. Por cierto, he borrado algo que dudaba si era o no espoiler. Qué blando soy, copón).

A partir de este momento, Superman cae en picado. Adiós al santurrón. Hola al justiciero. Comenzará una etapa de tolerancia cero con delincuentes e incluso presidentes de países en guerra. Ante la ONU suelta este discurso:

“No me importan vuestros países ni vuestras creencias. No me importan vuestras míseras rencillas. No me importa si sois locos o terroristas, reyes o presidentes. [..] Todas las hostilidades cesarán de inmediato… o yo les pondré fin”

Y eso será Superman inmiscuyéndose en la vida de los mortales de todo el mundo. Muchos héroes le apoyarán y otros, encabezados por Batman, se opondrán. Así tendremos poco a poco un equivalente a la Civil War de Marvel. Una guerra que todavía no está abierta, aunque sí veremos pequeños frentes. Este tomo es simplemente un asentamiento de las bases del conflicto en el que el kriptoniano se convertirá en un dictador.

Mola mucho ver cómo y porque unos se alinean a favor y otros en contra, estos dudan y algunos incluso cambian de bando. Las motivaciones y puntos de vista de todos los superhéroes están muy bien expuestos y el ritmo narrativo es tan ágil y rápido que lees sin darte cuenta. Y además, algunos capítulos tienen un cierre apoteósico, inesperado, de esos famosos giros de guion.

Tengo que advertir que no es un cómic de supermamporros. Los hay, y muchos y muy bien llevados, pero lo que prima es lo que he comentado en el párrafo anterior: política, tácticas, estrategias, amistades, reflexiones sobre actos y consecuencias, e incluso filosofía.

Aparecen una gran cantidad de personajes, de algunos de ellos tan solo conocía su nombre, pero ello no es obstáculo para seguir la lectura.

El guion es increíble, no me cansaré de decirlo; no es fácil sacar a los protas de sus roles habituales, y todos los dibujantes, que son varios, demuestran un gran nivel.

Son 432 páginas de diversión. No hace falta haber jugado al videojuego, faltaría más. Injustice: Gods among us: Año uno. Integral, es uno de los cómics con los que más he disfrutado y de los que espero con ansías locas y frenéticas el siguiente recopilatorio. Fijaos bien en lo que os digo…

Si os gustan los héroes de DC y todavía no lo habéis leído, no sé a qué estáis esperando. ¿Tal vez a Navidad o a Reyes? Si es así, es tanto un buen regalo como un buen autorregalo.

PD: por favor, si alguien lo ha leído ya, ¿puede aclararme la situación entre Luthor y Superman?

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