Publicado el

Videorreseña: El desorden que dejas, de Carlos Montero

Aunque hace muy poquito tiempo estrenamos una sección en el canal, era el momento perfecto para hacer una nueva. Esta sección se va a llamar “Basándome en reseñas” y voy a hablar de libros que me leería (o que ya me he leído) gracias a reseñas de otras personas. De esta forma, espero poder hablar de muchos más libros que de otra forma no estarían en este canal.

Quería empezar con este, El desorden que dejas, de Carlos Montero. La reseña que leí fue una que hizo Puri Escuredo hace un par de años para el blog y me gustó tanto que no paré hasta que me hice con el libro.

La sinopsis es sencilla: una mujer llega a una nueva ciudad para trabajar como profesora y se encuentra con que la chica a la que va a sustituir ha fallecido. Todos piensan que ha sido un suicidio, pero ella está segura de que ha sido un asesinato. Y también sabe que, ahora que se va a poner a investigar para desvelar todo lo que ha ocurrido, su vida corre un grave peligro. Ay… esto lo contaba muchísimo mejor Puri, la verdad.

Así que nada, os invito a que veáis esta nueva sección y que espero que os guste mucho.

[product sku= 9788467050271 ]
Publicado el

La vida a veces, de Carlos del Amor

La vida a veces

La vida a vecesEn los telediarios de TVE destaca por su particular manera de enfocar la noticia. Apenas tiene un minuto y medio para informar de aquello que tanto le gusta, pero es más que suficiente para que, mientras todos estamos pendientes de nuestro plato de comida y de discutir con algún familiar sobre la noticia anterior de política, o de violencia, o de fútbol, triada que denota prácticamente lo mismo, levantemos la mirada al escuchar su voz. Es una narración cercana, sencilla y poética. Y pausada; deja las palabras levitando como si esperase inspiración para las siguientes, pero en realidad, ya las tiene pensadas, tan solo deja que paseen por nuestra conciencia. Sus reportajes de cultura con su peculiar punto de mira son los que le han hecho distinguirse en los medios de comunicación. También es la voz de las retransmisiones de los Oscar y, según estoy observando, ya ha creado escuela en algún que otro periodista deportivo que, como él en sus orígenes, intenta culturizar y darle un toque más interesante al aburrido reportaje de deportes. Se trata del periodista Carlos del Amor, autor de, hasta ahora, tres novelas, El año sin verano (Espasa, 2015), Confabulación (Espasa, 2017) y su obra debut de la que voy a hablar La vida a veces.

El título lo extrajo de un poema de Gil de Biedma que incluye en la primera página. Propio de su estilo de narrador poético, su primera obra va a ofrecer su faceta más personal en cuanto a lo que mejor sabe hacer, contar historias. Pero no serán historias grandilocuentes, de gigantes figuras artísticas que nos han legado su creación, sino, y por recurrir a otra referencia literaria que tanto le gusta a él, va a abordar la intrahistoria que ya nos enseñó Unamuno, historias de personas invisibles de vidas tradicionales muy visibles. Los decorados, bien conocidos por todos, aeropuertos, cines, un autobús y personas cuyas vidas podrían ser la tuya y podría ser la mía. Y en ocasiones, por el cariño y mimo con el que escribe casi como si hablara de sus recuerdos de niñez, creo que también la suya. Son relatos de situaciones ordinarias de gente que, al pasar al papel y formar parte de un libro, se convierte en extraordinaria.

Destaca, para mi gusto, el relato «El cine». Como no podría ser de otra forma, Carlos del Amor ofrece su visión más romántica sobre el séptimo arte. La semejanza con la película de Guiseppe Tornatore Cinema Paradiso no es gratuita. Tanto en el film italiano como en el relato de Carlos, el amor (valga este calambur para jugar entre el sustantivo y su apellido) por el cine está patente en cada palabra. En Almedina, todos los domingos sus habitantes se visten de gala para ir juntos al cinematógrafo. Están deseando que llegue ese día para poder disfrutar del arte brujo que les hechiza durante la proyección. Clark Gable, Rita Hayworth o James Stewart visitaban Almedina a través de la pantalla que proyectaban los rollos de película que se encargaba de traer Jenaro desde un cine de la capital gracias a un amigo suyo que allí trabajaba y se los conseguía. Domingo a domingo, Jenaro partía con su furgoneta hacia la ciudad de Madrid en busca de nuevas películas. Mientras, todos los habitantes esperaban deseosos para poder disfrutar de otra sesión de cine. Puntual a su cita llegaba para proyectar Rebeca, Historias de Filadelfia o Gilda. Jaime, apenas un niño cuando Jenaro proyectaba esas películas, siempre quedaba petrificado por el embrujo de ese arte. Se preguntaba si realmente los personajes de las películas morían de verdad y si era así, cómo era posible verles después interpretando en otras películas.

Uno de los domingos, Jenaro trajo el semblante serio y la triste noticia a los habitantes de su pueblo: su amigo y distribuidor de películas había muerto y ya no podría conseguir traer más rollos. Los domingos perdieron su esencia, su vitalidad. La sala de cine fue convertida en otro local y dejaron de proyectarse películas en Almedina. Pero, ¿qué fue del pequeño Jaime?

Historias pequeñas de gente pequeña, que se van haciendo grandes a medida que pasan las páginas de este La vida a veces. Diferentes relatos en muy diversas situaciones que se leen casi con el timbre de su autor, como si fuera otro de sus reportajes del telediario. La vida a veces une realidad y ficción. Y a veces sucede eso, que la vida es tan poco y tan intensa. La vida a veces es la mayor de las aventuras.

[product sku= 9788467042139 ]
Publicado el

Enciclopedia Eslava, de Juan Eslava Galán

Enciclopedia Eslava

Enciclopedia EslavaQuienes desconozcan al autor de este libro, quizá crean que Enciclopedia Eslava recoge todo lo que hay que saber del país centroeuropeo, del que al menos yo no sé nada de nada. De haber tratado sobre eso, hubiera preferido seguir viviendo en mi ignorancia, lo reconozco. Pero como llevo años coleccionando las obras de no ficción de Juan Eslava Galán, me bastó leer las palabras «Enciclopedia» y «Eslava» unidas en la portada para tener claro de qué iba este mamotreto de más de seiscientas páginas y querer leerlo si dilación.

Y es que si hay un autor vivo al que admire especialmente, ese es Juan Eslava Galán: por su forma de escribir, por su guasa y por su sapiencia; la mezcla perfecta para que sus obras de divulgación sobre historia sean mis preferidas. Tanta es mi fascinación que cuando asistí a una charla sobre su libro Misterioso asesinato en casa de Cervantes, ganadora del Premio Primavera de Novela en 2015, me quedé embelesada escuchándolo, con mil preguntas que me gustaría hacerle rondando por mi cabeza. Pero no me atreví a abrir la boca, pese a su insistencia en hacer participar al público y su más que demostrada cercanía y afabilidad. Ni una foto me animé a pedirle, aunque me convertí involuntariamente en la fotógrafa del resto de asistentes, que me solicitaban una y otra vez que me encargara de inmortalizar el momento junto a uno de sus autores favoritos.

Visto que en el cara a cara fui incapaz de profundizar en los conocimientos de los que es poseedor este hombre, Enciclopedia Eslava se presentó ante mí como una nueva oportunidad de disfrutar de ellos desde la distancia.

«Todo (o casi todo) lo que debes saber para ser razonablemente culto» es el ambicioso subtítulo de esta obra. ¿Qué es ser culto o razonablemente culto? Disertar sobre ello también daría para un volumen de considerable grosor y nunca nos pondríamos de acuerdo, aunque creo que todos sabemos reconocer a una persona culta cuando la vemos. Los que hemos leído a Eslava Galán tenemos constatado que él lo es y que está más que capacitado para escribir una obra de tal envergadura. Pero ¿realmente lo ha conseguido? Ahora pensaréis que voy a decir que claro que sí, cegada como estoy con este autor. Sin embargo, he de reconocer, mal que me pese, que ese «Todo (o casi todo) lo que debes saber para ser razonablemente culto» se ha quedado algo corto y, a veces, la libro resulta repetitivo en los temas que son de especial interés para su autor.

¿Eso quiere decir que me ha decepcionado el libro? En absoluto. Como siempre, he aprendido un montón de cosas y he disfrutado de la prosa de Eslava Galán, sobre todo cuando se desata y, en vez de limitarse a hilar los datos más o menos fiables aportados por otros, expone irónicamente su punto de vista. Además, en Enciclopedia Eslava cuenta anécdotas personales e incluso muestra fotos suyas que nos hacen conocer un poco mejor a ese hombre sexagenario, viajado y curioso, al que le gusta visitar los restos arquitectónicos de las culturas antiguas y no deja pasar la oportunidad de sentarse frente a una buena mesa para degustar la gastronomía de cualquier parte del mundo.

Enciclopedia Eslava no llega a ser «Todo (o casi todo) lo que debes saber para ser razonablemente culto», pero se acerca a «Todo (o casi todo) lo que debes saber para ser tan culto como Juan Eslava Galán». Y eso ya es decir mucho; un reto bastante ambicioso para el común de los mortales.

[product sku= 9788467050790 ]
Publicado el

Querido diario: hoy ha empezado la guerra

Querido diario hoy ha empezado la guerra

Querido diario hoy ha empezado la guerraNos cuentan Tania y Gonzalo en la introducción, cómo llega hasta ellos este curioso diario de Pilar Duaygües, y de paso nos ponen en situación para conocer a todos los miembros de esta familia que se trasladará poco antes de empezar la guerra, de Melilla a Barcelona, y que está compuesta por el padre, la madre y cuatro hermanas: Teresa, que se enroló como miliciana y trabajó en la organización de la defensa pasiva de la ciudad de Barcelona, y era tras la que realmente andaban buscando información; Mary, que trabajó en el periódico republicano El Diluvio; Ruby que fue destinada al frente como enfermera, y Pili o Pilar, nuestra protagonista, que es de las hermanas la más pequeña y también la que nos podrá dar una visión más general de cómo se vivieron los años de la guerra en la ciudad de Barcelona.

No viene al caso hablar del valor literario de Querido Diario: hoy ha empezado la guerra, esta obra que hoy se nos presenta, aunque naturalmente sí podemos hablar de ello para hacernos una idea de cómo se expresa y de cómo escribe la población, la gente normal de clase media, y en ello podemos encontrar quizás, ese punto de valor literario. Aunque si algún valor hay que darle y prevalece ante los demás, será es el valor de testimonio histórico directo.

Nuestra joven protagonista en una buena estudiante, gran lectora e impresionante aficionada al cine. De hecho podemos hacer un recorrido exhaustivo del cine visto en Barcelona entre Junio de 1936 hasta el final de la guerra. Supongo que siendo los cines sitios seguiros en tiempo de guerra era normal que allí se pasasen muchas horas. Además hay que tener en cuenta que en la mayor parte de los caso hablamos de sesiones dobles o incluso en ocasiones triples ¡TRES PELICULAS SEGUIDAS! Está claro que ahora sería algo imposible por muchísimos y diferentes motivos que no comentaré pero que estarán en la cabeza de todo y cada uno de ustedes. De hecho hay un momento en que Pilar se da cuenta de que ella y su familia han tocado fondo cuando no tiene de donde sacar los dos reales que cuesta la entrada de cine una vez tomada Barcelona, y no sirviendo ya para nada el valor del dinero republicano.

“Domingo 5 de Febrero de 1939

Ni que decir tiene que estoy aburridísima. Ya han empezado el cine y hoy, que tenía ilusión de ir, no tenía ni dos míseros reales. Dos reales que cuesta y no poseerlos. Cuando pienso que antes los daba a un pobre que encontrase… “

Pili, aun cuando es probable que fuese en algunos de sus ámbitos de vida catalanoparlante, escribe en castellano, y está claro que también estudia en castellano, a pesar de que lo hace en academias e institutos de la Barcelona republicana. Me ha recordado mucho a mi infancia, a muchas de las personas que había a mi alrededor que hablaban a medias el catalán y que utilizaban expresiones que ahora he visto aquí escritas de la mano de Pilar, expresiones como “hacer sábado”, “subir al terrado”, utilizar de forma abusiva la palabra “padecer”, o la curiosa forma de expresar las horas que tienen en Cataluña.

Ha sido realmente curioso leer este Querido Diario, diario al fin y al cabo de una adolescente, pues empieza la guerra con 15 años. Una joven fuertemente influenciada, lógicamente, por sus hermanas mayores y es de suponer que también por sus padres. La guerra le cambia la vida de forma radical, es cierto que es una privilegiada y puede seguir sus estudios en la academia y posteriormente en el Instituto Obrero, pero todo ello le cuesta un gran esfuerzo personal, son días de hacer largas filas para todo, para comida, para transporte, para combustible, y estando sus hermanas trabajando, entre ella y su madre tienen que organizarse para todo, incluidas las faenas de casa. Esos madrugones para las filas, con frío y con calor, y las muchas noches de desvelo por los aviones enemigos, hacen que sea reiterado el cansancio y el sueño en nuestra amiga…

Días duros que nos irá narrando mientras va descubriendo amistades, deslealtades, amores, desamores, la vida… La vida que seguía entre bombas y pistolas, seguían las clases, seguían los bailes, los cines, hasta las muertes nos llegan a parecer números, un rato de dolor y luego la vida que sigue… y el dolor que queda por los que no regresan o de los que no se sabe nada. Y el odio por todo lo faccioso, incluso odio abierto hacia algunos familiares directísimos, pero al final es un odio que dura lo que dura el dolor y luego poco a poco, casi sin darnos cuenta, se va disolviendo en la normalidad, en la cotidianidad… “Ahora hay más comida, pero menos dinero para comprarla…”.

Claro que me ha resultado curioso el libro, mucho, me quedo con estos cuadernos escrito por una joven española en Barcelona, me quedo con sus ilusiones, con su inocencia, me quedo con sus miedos, y tendré que quedarme también con ese primer enamoramiento narrado con tantísima intensidad.

Y me quedo, ¡cómo no! con su amor incondicional por la lectura, el cine, la pintura… Las artes que tanta falta hacen para evitar desastres como las guerras.

[product sku= 9788467050301 ]
Publicado el

La parte escondida del iceberg, de Màxim Huerta

La parte escondida del iceberg

La parte escondida del iceberg“Nada es tan hermoso como en las novelas ni tan perfecto como en el recuerdo”, dice Màxim Huerta en La parte escondida del iceberg. Y no hay mayor verdad que esa. Es increíble cómo somos capaces de almacenar en la memoria nuestros mejores recuerdos. Y cuánto nos gusta perdernos en ellos, como si los estuviéramos viviendo de nuevo. Hasta que nos despertamos y nos damos cuenta de que no es posible, aunque lo anhelemos más que nada en el mundo…

Sin embargo, no todos los recuerdos que tenemos son positivos. Y de esto trata La parte escondida del iceberg. ¿Cómo sobrevivimos a los recuerdos que nos impiden avanzar? ¿Cómo podemos reencontrarnos a nosotros mismos cuando nos abandonamos al pasado?

Y es que hay recuerdos que se instalan en nuestras mentes y se empeñan en quedarse y atormentarnos durante demasiado tiempo, el suficiente para ser insoportable. Y de esto sabe mucho Màxim Huerta, un autor del que (desgraciadamente) no había leído nada hasta aventurarme a leer esta novela, que nos relata uno de sus viajes a París con el objetivo de alejarse de aquello que le impide ser feliz, del pasado que no desea rememorar, para encontrarse a él mismo.

Un viaje que nos hace reflexionar junto al escritor sobre la periodicidad de nuestros recuerdos, lo esencial del olvido y la importancia de los detalles que nos hacen amar la vida. Un paseo por la ciudad que amamos, una librería en la que perderse horas y horas, un buen café por las mañanas, un buen rato con la familia…

Me ha encantado la forma que tiene Màxim Huerta de relatar un hecho triste, y aún así, hacer que en toda la novela se respiren ganas de vivir. Que a pesar de todo, solo vivimos una vez, y debemos hacer todo lo posible por hacer que merezca la pena. Que todo ese pasado que nos hace anclarnos en tiempos felices se transforme en más energía para el futuro que está por venir, que podría ser igual de bueno. Pero qué difícil es que nos entiendan cuando lo estamos pasando mal, cuando nuestra mente se niega a dar un paso hacia delante, a recuperarse de lo que hemos perdido.

Y es que este libro también trata del amor, de cómo nos aferramos a él a pesar de que se nos haya escapado de nuestros dedos muchos años atrás. De lo felices e infelices que nos hace a la vez y de su poder de hacernos sentir vivos, aunque estemos en el frío más absoluto.

Aunque no lo esperaba, en esta novela he logrado encontrarme reflejada en muchas de las situaciones que vive el narrador. ¿Quién no ha amado y ha sufrido? ¿Quién no consigue olvidar aquello que le ha hecho feliz en el pasado? Y cómo, al final, superamos todo. Porque el ser humano es capaz de hacer lo imposible. En París y en cualquier sitio… Pero, en especial, en París. Para mí, es una ciudad que respira magia y romanticismo en cada uno de sus rincones. Y sí, para mí también es el mejor lugar para recomponer hasta el más roto de los corazones.

La parte escondida del iceberg es una novela íntima y extremadamente sincera, con un ritmo algo lento, pero que se saborea desde el principio hasta el final. No dejaré de leer a este autor, que me ha sorprendido tanto con su maravillosa forma de escribir y que, además de hacerme disfrutar con su historia, me ha hecho viajar a París de nuevo y pasear por sus calles como si fuera la primera vez. No sé qué tendrá esta ciudad que nos ha enamorado a ambos y a cientos de millones de personas más…

[product sku= 9788467047745 ]
Publicado el

Reanudación de las hostilidades, de Nacho Vegas

reanudacion de las hostilidades

reanudacion de las hostilidadesNo soy mucho de poesía. Más bien nada. Tal vez debería remediarlo. O tal vez no. Pero sí soy de escuchar a Nacho Vegas. A él le amo porque “es liberal”. Y porque su música, en conjunto con sus letras, (tan poco convencionales, tan realistas y a la vez tan directas) y su peculiar voz (¿qué decir de esa voz? Mejor que lo diga Sidonie: “mucha pose y poca voz”. O no, tal vez tampoco, tal vez solo lo digo por meter la frase) que solo pueden atrapar a quien lo escuche.

Conocí a Nacho Vegas gracias a Búnbury. No “gracias a él”, sino al excelente El tiempo de las cerezas en el que estos dos fieras de la música compartían y alternaban protagonismo. Ahí fue cuando  me dijo que había dos noticias: una era mala y la otra peor.

Pero al grano. ¿Qué es la poesía para alguien que no lee poesía? No diré lo manido de “poesía eres tú”, porque no te conozco ni he visto tus ojos ni sé si estás clavando tu pupila en la mía. Poesía es la escritura de frases, (versos se llaman), que suelen no llegar al final de la línea y que pueden estar rimadas o no. Se diferencia de la novela porque hay mucho hueco blanco. Ahora bien. ¿Qué es la poesía de Nacho Vegas? Lo que hace en sus canciones. Poesía es la factura de teléfono, de la luz, una lista de propósitos, unas notas para dejar de beber, una pareja vistiéndose para salir a cenar, follar salvajemente hasta provocarse desgarros anales, escuchar conversaciones ajenas, el revisor de la caldera, el timo del gigoló, recuerdos de infancia, un diario de pérdidas, las drogas, Andrés (que vive solo en Madrid, compra el ABC y escribe sonetos en latín, –aunque aquí no aparece pero ilustra la definición–)… Nada de metáforas complicadas ni hostias. Las cosas claras, que para complicárnoslas ya tenemos la vida y sus cosas.

“Debí de tener una infancia bonita porque apenas la recuerdo”

La vida. El día a día, la acumulación de estos, la rutina, los recuerdos de esa acumulación de días. Eso es la poesía de Nacho Vegas. Poesía en verso libre, porque así es la vida. Un conjunto de derrotas, victorias, (ninguna definitiva), intimidades, desilusiones, inventario de la nevera, accidentes con picos de heroína, suicidios, pérdidas y otras cosas banales que con el paso del tiempo acabamos añorando porque en su momento no las apreciamos, inmersos como estamos en la vorágine del marmotismo y la repetición diaria, en las continuas hostilidades:

“Entonces y de forma abrupta

resuena la voz de un locutor radiofónico

en mi radio-despertador. Son las nueve.

El día comienza: se reanudan las hostilidades”

Reanudación de las hostilidades debe leerse lentamente. Para alguien poco acostumbrado a leer poesía no es fácil bajar el ritmo lectura habitual empleado en la narrativa. La costumbre pesa, pero hay que hacerlo para poder disfrutar de los versos de Vegas. De sus historias que, en ocasiones son monólogos e incluso en bastantes ocasiones, auténticos relatos. ¿Poesía? La verdad, ni puta idea. Prosa y poesía van alternando libremente hasta confundirse y finalmente solo podemos decir que es poesía porque lo edita ESPASAesPOESÍA.

Nacho Vegas, tanto el cantante como el escritor, es un autor atípico, un artista que se sale de los moldes. Un hombre cuya carrera global merece la pena seguir y este Reanudación de las hostilidades es un buen primer paso para ello. Lo mejor que se me ocurre decir, y no es ningún desprecio, es que no parece poesía. Ojalá le diera por escribir un libro largo. Aunque fuera de poesía.

[product sku= 9788467050011 ]
Publicado el

Por mucho que duela, de Tyler Knott Gregson

Por mucho que duela

Por mucho que duelaSupongo que el título de este poemario me gustó y por eso lo elegí. Tengo una vena como muy folklórica y una extraña tendencia al dolor. Que dicho así, suena muy mal, pero supongo que tiene que ver con la sensibilidad poética. Hay que saber sufrir para escribir poesía. Pero cuidado, también todo lo contrario. Es una paradoja, lo sé. También lo es que me vengan estas ideas tras una siesta infernal de verano a treinta mil grados, pero aquí estoy, divagando sobre el dolor.

El caso es que os contaba esto de haber escogido el libro por su título porque me sucede muy a menudo y sobre todo, claro, con autores a los que no conozco previamente. Este es el caso de  Tyler Knott Gregson. Si os ocurre lo mismo que a mí, os cuento un poco sobre él. Artista multidisciplinar (por cierto, odio la ligereza con la que se usa esa palabra), Tyler vive en las montañas de Helena (Montana) con sus dos perros. Desde allí, desde la paz de sus montañas, ejerce sus dos grandes pasiones: la fotografía y la escritura. Ha publicado dos bestsellers, All the words are yours y Por mucho que duela. Gracias a Espasa y  a la traducción de Loreto Sesma, podemos disfrutarlo por primera vez en español. Tengo que añadir, además, que me gusta mucho cómo apuesta la editorial Espasa por la poesía menos conocida. Bien por ellos.

Por mucho que duela ha venido más de 150.000 ejemplares en EE.UU. La poesía de Tyler Knott Gregson forma parte de ese fenómeno millenial tan de moda hoy en día. Escritores con muchos seguidores en sus redes sociales que publican un libro y venden una cantidad desorbitada de ejemplares gracias, en parte, a dichos seguidores. En España tenemos muchos autores que entran dentro de este fenómeno. Seguro que conocéis alguno, ¿verdad?

Y ahora lo que importa, ¿qué tal escribe este chico? Pues a ver, ya sabéis que esto de la poesía es muy personal y blablablá, pero yo he de decir que me esperaba bastante más. Quizá debería dejar de esperar nada y simplemente dejarme llevar y creo que a mitad de poemario eso es lo que he intentado hacer. Tratar de leer los poemas sin juzgarlos, simplemente dejarme llevar por las sensaciones. Y aunque, como os decía, en general no es un poemario que me llame demasiado la atención, sí que he conseguido disfrutar algunos versos:

“Te ríes,

suavemente,

y el sonido de la risa

saltando

desde tus pulmones

me frena hasta el arrastre.

Esa risa,

dios mío, esa risa

repone todo cuanto se derramó

en mí;

es la

máscara de oxigeno

del accidente aéreo

en el que siempre

he estado inmerso”.

Por ejemplo estos versos.

Es un poemario sumamente sensual, muy romántico, en ocasiones azucarado. Una poesía algo light que en realidad no duele tanto, sino que más bien sirve para curar.

Ahora lectores, es cosa vuestra averiguar qué os parece Por mucho que duela, si encaja o no con vuestros gustos. Ya me diréis.

 

 

[product sku= 9788467050295 ]
Publicado el

A menos de cinco centímetros, de Marta Robles

a menos de cinco centimetros

a menos de cinco centimetrosLa cita de la contraportada. La cita tuvo la culpa. Cuando uno no deja de darle vueltas a la cabeza en su buhardilla a altas horas de la noche, con la botella de whisky al lado de un vaso en el que el hielo hace tiempo que ha perdido su dureza resbaladiza y sólida y ha acabado por diluirse con el líquido de la malta; cuando revisa viejas fotos de viejas guerras entre trago y trago y rememora aquel suceso; cuando se convence de que su mujer no volverá a aparecer en su vida pero ha terminado por aceptarlo; cuando aparta la vista de esas fotos y mira la espalda desnuda de la dueña del coño de treinta años que un sesentón como yo acaba de follarse… Ahí. Ese es el momento en el que uno se da cuenta de que su vida se está yendo a la mierda.

Y es que no estoy acostumbrado a que las cartas me vengan tan mal dadas. A que me vengan jodidas, sí, pero no tanto. Investigar cuernos es lo mío. Solo eso: cuernos. Me llamo Tony Roures y soy detective privado, y antes de eso fui corresponsal de guerra. Y sí, estoy desencantado. Es el papel clásico que me ha tocado en esta historia y no voy a comentar los motivos de mi amargura y desencanto. Si decidí aceptar el caso de esa treintañera fue por hacerle un favor a Marta Robles.  Sabía que era virgen en la novela negra, aunque ya leí un relato suyo, Un sabor muy familiar, en Obscena. Trece relatos pornocriminales, que, la verdad, demostró que tenía talento para los casos de ese color. No me arriesgaba mucho, por tanto.

“A estas edades si vas a jugar con fuego tienes que saber que puedes perderlo todo. “Hay un día en el que, de pronto, se pasa de estar seguro de todo a no estar seguro de nada. Esa es la verdadera barrera entre la juventud y la madurez.”

Marta me contó todo la historia. La joven Katia, la muchacha que ahora duerme en mi cama, sospechaba que su madre había sido asesinada en la habitación de un hotel de Buenos Aires. La policía dio por buena la hipótesis del robo y cerró la investigación al no hallar pistas para poder continuarla. Lo gordo del caso viene después. Katia no se iba a rendir. Estaba convencida de que a su madre la mató Armando Artigas, un escritor español de superventas. Un Ken Follet o un Pérez-Reverte para entendernos. Pero no solo eso. Katia afirmaba con rotundidad que Artigas había asesinado también a otras tres mujeres por lo menos.

No podía rechazar semejante caso. La joven pagaría bien y Artigas ya había comenzado a verse con otra mujer, Misia Rohtman, casada con un magnate de la comunicación, y, tal vez, futurible víctima de Artigas… Una mujer por la que cualquier hombre podría matar… o morir. Aunque, si he de ser sincero, el rol de femme fatale no lo interpreta ella, sino el joven coñito argentino que duerme en mi cama.

Pero empezaba hablando de la cita y he desvariado… Cosas de la edad. La cita… sí, sí, sí, sí…

“Ese olor… ¿son violetas? Nunca había conocido a nadie que llevara el perfume a juego con el color de los ojos?”

¿Se puede ser más de género negro, Marta? Ya solo esa cita justificaba el caso A menos de cinco centímetros. Un caso en el que los protagonistas están creados con habilidad magistral. Todos tienen una historia tras ellos que sustenta su carácter y forma de ser. Llegas a entender por qué actúan así o asá, tienen profundidad, están tan bien perfilados que te los crees… ¡Son –con todo lo que ello conlleva– humanos! La pobre Misia, por ejemplo, la cuasi perfección hecha mujer, se debate entre ser fiel a un marido del que no está enamorada pero que le da una estabilidad económica y perderlo todo si es descubierta siendo una adúltera con un hombre que huye del compromiso.

La estructura también es de las que me hacen leer con comodidad. Es un caso coral, en el que mediante capítulos cortos, y siempre en tercera persona, vamos alternando los puntos de vista de los distintos actores de la trama.

No puedo olvidar el sexo. Porque aquí tenemos sexo a mansalva. Un caso como este respira sexo, PIDE sexo. Venga, dale, toma, más y más madera… No es gratuito, también es cierto, y no creo que escandalice a nadie (aunque siempre hay algún mojigato por ahí…) y también hay que admitir que está bien narrado y que, a pesar de haber mucho coño suelto por ahí, no me ha parecido (muy) soez.

Y solo he contado parte del caso. A medida que avancé en él descubrí otra trama que se cruzaba con la de Artigas y que entronca directamente con Argentina, el pasado y una de las peores lacras de la raza humana.

Lo único que puedo objetar de este caso es que más o menos a la mitad ya sabía quién era el asesino. (Lo cierto es que hay pocos sospechosos y una frase clave…) Y la resolución. Me ha parecido algo apresurado y ¿rebuscado? Como si le faltara un poco más de desarrollo. Tal vez haya sido que estaba disfrutando tanto de este caso (nada que ver con el destape de infidelidades, mi terreno habitual) que quería que durara más, pero esa ha sido mi impresión.

A menos de cinco centímetros es un excelente debut de Marta Robles en la novela negra. Un caso en el que te metes sin quererlo y que te va empujando y dirigiendo sin darte cuenta gracias a una prosa fácil de leer pero cuidada, con buen ritmo, con diálogos realistas, escenarios en los que te sitúas sin esfuerzo (y no como el pobre piso al que me acabo de mudar, en donde solo tengo mis discos pero noto mucho la ausencia de mis libros, tan presentes –no los míos en concreto– en todo este caso…) y, sobre todo unos personajes de carne y hueso.

“Escribir una mala novela es muy difícil. Y escribir una buena es un milagro. La diferencia entre una y otra es la emoción. Y ni siquiera eso garantiza su éxito. Por eso solo hay que contar aquello que uno querría leer.”

Y estoy convencido de que este es un caso que a Marta le gustaría leer. Por descontado, no es una mala novela, y sí un pequeño milagro.

Espero tu próximo caso, Marta. No tardes mucho.

[product sku= 9788467048957 ]
Publicado el

Otras maneras de usar la boca, de Rupi Kaur

Otras maneras de usar la boca

Otras maneras de usar la boca

Recuerdo que el otoño pasado muchísima gente en Instagram subía fotos de su ejemplar de Milk and honey, título original del poemario del que voy a hablar hoy aquí. Fue un fenómeno que acaparó la atención de todo el mundo en las redes a pesar de que llevaba publicado desde 2015. Citaban poemas completos, extractos y sensaciones depositadas en el texto que aumentaban la expectación y ayudaban a crear el aura de misterio y magnetismo que envolvía sus páginas. Nadie es nuevo aquí. Todos sabemos que las modas en internet vienen y van sin ningún tipo de filtro. Elevar cosas al estado de obra maestra o denostarlas hasta que nadie las mire. Ese es el pan nuestro de cada día. Sin embargo, con los poemas de Kaur había algo que funcionaba de otro modo. Persistían en su falta de grandeza. Ahondaban en esas ideas de belleza y de feminismo que comulgan con lo orgánico, con el propósito de evitar una guerra ya sea contra los demás o contra sigo misma. Una portada negra con dos abejas blancas posadas en su superficie. El enfrentamiento a lo establecido desde la quietud. Intenté hacerme con un ejemplar en inglés, arrastrado por la legión de fans que estaba acumulando, pero se cruzaron otras lecturas y aparqué la idea hasta otra ocasión. Esperando en el fondo de la sala, en secreto, para saber si estaba ante uno de esos fenómenos caducos o ante el poemario de nuestra generación. Durante dicha espera, la línea de poesía de la editorial Espasa decidió traer el libro a nuestras fronteras y ahí ya no pude aplazarlo más. Hoy vengo para hablaros de Rupi Kaur y para anunciaros que hay otras formas de usar la poesía. Quiero avisar antes de que haya algún malentendido o tergiversación que yo también he caído en las redes del fenómeno Kaur.

Rezan unos versos del último tramo del libro que nunca debes / cambiar la honestidad / por el reconocimiento y creo que esto define bien la piedra sobre la que se sustenta gran parte de los poemas de Kaur. Porque si hay algo que destaca en esta colección es el uso de la verdad a cualquier precio. Se vuelve obscena y cursi y genuinamente reivindicativa, pero en cada uno de estos versos hay sangre. El uso del escándalo del que es dueña busca conmover al lector. Todo lo que sucede tiene una dimensión vivencial que nos empuja a la identificación. Proyectamos en sus poemas nuestras carencias emocionales, nuestros excesos sexuales, nuestra necesidad de conciliarnos con el padre antes que con nosotros mismos.

La ruptura y el desenlace como motores en la poesía no son algo nuevo, sin embargo prevalece un nuevo estado de ruptura en el que la hermandad te alimenta mientras agonizas. La comunidad cobra vida en estos poemas de un modo casi necesario. Cuando uno no puede creer en el estado, cuando lo local es la realidad próxima que nos conoce y que sabe qué necesitamos, el grupo cobra fuerzas. No estamos solos. Y hay una dimensión digital implícita en todo esto que me sorprende y que me ayuda a entender el fenómeno de los poemas de Kaur. Muchos de nuestros amigos suceden en la pantalla de un móvil y la familia puede que sea una sucesión de fotografías subidas a Facebook. Toda esta tecnología social ya es inseparable de nuestra realidad y por ende del arte que busca su reflejo en la realidad. Algunas de las composiciones aquí presentes parecen sacadas de una conversación de Whatsapp a altas horas de la madrugada. Es posible que, de hecho, así sea. Porque estos son los materiales que hoy conviven con la poesía. Y porque se ha convertido en un lenguaje universal del que todos participamos y del cual todos conocemos sus reglas.

Es a colación de esta oda implícita a la tecnología donde quiero hablaros de ese nuevo feminismo. Esa idea de cobijarse en manada. El número es fuerte y amplifica el mensaje llegando a rivalizar con los medios imperantes revirtiendo las ideas nocivas que nos llegan como boletines oficiales. Y es que si hubiese un diccionario de términos que sustentan el universo privado de Rupi Kaur los conceptos de mujer y hermana serían indivisibles. Los cuerpos de otras mujeres / no son nuestros campos de batalla. Estés donde estés, seas quien seas, suceda la extensión de mujer en ti a través de todas sus infinitas posibilidades, perteneces a la hermandad. Esa es la idea que deriva de este poemario/manifiesto. De esta idea surge todo lo que sobrevive en la poesía de esta mujer. Por eso verás el libro en mochilas, en mesas de cafeterías, entre personas charlando, en alguna fiesta invitado por alguien. La gente quiere leer extractos en voz alta, quiere compartir sus poemas favoritos con sus personas favoritas. Hay como bien reza la traducción del título Otras maneras de usar la boca. No todo consiste en tragar y dejarla cerrada porque es así cuando estás más guapa y cuando menos molestas.

Publicado el

No te acabes nunca, de María Leach

No te acabes nunca

No te acabes nuncaSe me va a hacer difícil escribir sobre este libro. Va a ser difícil porque es un poemario duro y desgarrador en el que los sentimientos están siempre a flor de piel. Y yo, que me muevo mucho más en el plano emocional que en el de la razón, consigo empatizar y hacer los sentimientos ajenos míos hasta un punto, a veces, doloroso. Esto me ha ocurrido con el poemario de María Leach.

Voy a empezar por el final, porque aunque os haya dicho que el poemario es duro, No te acabes nunca es, principalmente, una catarsis, una forma de ordenar los sentimientos para celebrar la vida. Porque, sí, al final este poemario, a pesar del dolor, es un hermoso canto a la vida. Pero a veces ocurre que ese canto solo llega cuando nos hemos topado con la muerte, cuando la hemos sentido cerca y nos ha arrebatado a una de las personas más importantes de nuestra vida. Y eso es precisamente lo que le ocurrió a María Leach. La muerte decidió enfrentarse a su familia, a su núcleo vital, llevándose consigo a su marido lentamente, pero sin avisar. Se lo llevó demasiado rápido, cuando no le tocaba, cuando nadie podía imaginarlo. Y al mismo tiempo que la luz de su marido se apagaba, empezaba a encenderse la luz de su hijo.

El proceso de duelo es duro, complejo y en ocasiones autodestructivo, pero es necesario. Casi todos hemos pasado en algún momento de nuestras vidas por ese momento y cada uno se enfrenta a él de una forma distinta. María Leach decidió enfrentarse a él escribiendo, plantándole cara a través de palabras y sentimientos y el resultado es este áspero y dulce poemario.

Acompañado por los aguafuertes y el prólogo de la ilustradora Paula Bonet, todo lo que está dentro de las páginas de No te acabes nunca es totalmente genuino. Acompañar a la autora en este duelo es meternos en su piel, en su cabeza, en todas las preguntas que quedan en el aire y que nadie va a responder. Porque el duelo es hacerse preguntas y que el eco nos golpee en la cara, el duelo es caminar sin rumbo, existir sin ser, avanzar sin poder mover las piernas.

“Déjate querer”.

“Sé fuerte”.

“Lo superarás”.

Y en medio de este circo macabro

de mensajes de pésame

y féretros por catálogo

sólo mi sobrino de cinco años

se atreve a decirme la verdad.

“¡Qué mala suerte has tenido!

Ahora tendrás que cuidar tú sola

del perrito y del bebé”.

Poemas claros y rotundos como éste, que esconden en versos sencillos toda la verdad del duelo. Porque cuando algo así ocurre, sabemos que no hay vuelta atrás, que no podemos rebobinar los acontecimientos a nuestro antojo, que ya solo nos queda mirar de frente, a ese futuro incierto en el que tratamos de mantener el tipo.

“El poema más triste

ya está escrito.

Empieza después de ti y no se acaba nunca”.

Qué difícil no ponerse en la piel de María Leach al leer su poemario, qué difícil no hacer nuestras sus emociones, llenarnos de vacío y rabia. Y aun así, como escribe la propia autora en la página final de No te acabes nunca: “Aunque ya me sepa el final y no se pueda cambiar. Te volvería a vivir.”

[product sku= 9788467049145 ]
Publicado el

Gala – Dalí, de Carmen Domingo

Gala - Dalí

 Gala - DalíSiempre había escuchado o me habían hablado de la importancia que tuvo Gala en la vida de Salvador Dalí, pero nunca llegué a imaginar que esa importancia fuera en realidad una total dependencia y necesidad del pintor catalán hacia la rusa. Y es que gracias al trabajo convertido en novela de Carmen Domingo, Gala – Dalí, podemos acompañar a estos dos personajes a lo largo de su vida y conocer de primera mano el poder y la influencia que Gala tuvo sobre el pintor.

Enfocada en la vida de Gala, esta novela muestra el desarrollo y el crecimiento de una niña nacida en el sacudido ambiente de la Rusia de inicios del siglo XX, que ya desde bien pequeña ve que su lugar no está allí. Con un fuerte sentimiento de extranjera en su propio entorno y una enfermedad en los pulmones que le hace irse a un sanatorio suizo sola, Gala se da cuenta de que nunca más volverá a su país y de que su única voluntad en la vida es triunfar, viendo este verbo como un destino adulto repleto de dinero. Sigue leyendo Gala – Dalí, de Carmen Domingo

Publicado el

Las sinsombrero. Sin ellas la Historia no está completa, de Tània Balló

Las sinsombrero

Las sinsombrero“EXISTO, pero ese yo que existe rara vez puede SER. Según los otros, no tengo derecho a ser yo (…)”. De esta manera describía Ernestina de Champourcín la lucha que ella y las otras nueve mujeres extraordinarias, cuyos retratos se recogen en este libro, libraron por ser ellas mismas en un momento en que la sociedad española se lo impedía.

Jóvenes intelectuales y artistas que protagonizaron ese boom de libertad y creatividad que supuso la famosísima Generación del 27. Sí, la misma. Ellas también pertenecieron a ese movimiento. Pero mientras ellos recibían toda la atención y las alabanzas, ellas tuvieron que pasar a la acción para conseguir atención: cruzar en pleno día la Puerta de Sol sin sombrero -de ahí el calificativo-; un acto en apariencia inofensivo, que fue revolucionario y escandaloso. Nacidas entre 1898 y 1914, tuvieron como centro neurálgico la ciudad de Madrid, y más concretamente, el Lyceum Club Femenino: una asociación donde debatían y trabajaban en favor de una mejora de sus derechos como ciudadanas, y que fue precisamente el lugar donde ellas pudieron expresarse como personas y también como artistas. Por tanto, un espacio para la socialización de mujeres, de clase media y alta, que poseían, o deseaban desarrollar, un talento artístico e intelectual.  Sigue leyendo Las sinsombrero. Sin ellas la Historia no está completa, de Tània Balló