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El libro más peligroso. James Joyce y la batalla por el Ulises, de Kevin

El libro más peligroso

En un día invernal del diciembre londinense, quinientos volúmenes -incautados a lo largo del otoño- fueron trasladados en carretilla por corredores a un oscuro sótano. Allí fueron volcados en varias calderas. Siete años de interminables sufrimientos durante el proceso de escritura, de infatigables meses de revisiones y de multitud de planes para distribuirlos secretamente quedaron carbonizados en segundos. Los libros contenían la primera edición inglesa de la epopeya Ulises del escritor irlandés James Joyce. Ulises, hoy considerado un clásico, y para algunos uno de los mejores libros en lengua inglesa del siglo XX, fue condenado por obsceno, lúbrico y, en general, indecente -e incomprensible-.

Kevin Birmingham, doctor en Historia por la Universidad de Harvard, nos trae El libro más peligroso. James Joyce y la batalla por el Ulises (editorial Es Pop), donde narra los problemas que el autor irlandés padeció primero para escribirlo y, luego, para publicarlo. Y es, además, el resultado de un minucioso y riguroso estudio que implicó la visita de una docena de archivos diferentes, tales como la British Library y The National Archives en Inglaterra o la National Library en Irlanda y varios archivos de diferentes universidades americanas; así como el análisis de cartas personales, revistas y periódicos de la época.

Birmingham ha dado como título El libro más peligroso porque Ulises «no aceptaba una jerarquía entre lo empírico y lo obsceno, entre nuestra vida exterior y la interior…. porque demostraba cómo un libro podía abolir el poder del secretismo. Nos enseñaba que el secretismo es la herramienta de regímenes condenados y que los secretos son, tal como escribió Joyce, “tiranos, dispuestos a ser destrozados”». Y como subtítulo “James Joyce y la batalla por el Ulises” porque eso es lo que fue para su autor, una auténtica batalla.

La epopeya joyceana fue el fruto de los sufrimientos de su autor y de la incomprensión de la época. Joyce escribió su obra en medio de una guerra mundial, con constantes ataques de dolor en los ojos debido a glaucomas, irritis, una docena de operaciones… que poco a poco le hicieron ir perdiendo la visión. Envuelto en problemas económicos -siempre bajo el mecenazgo de alguien-, ya que era incapaz de administrar bien el dinero, aún cuando tenía a su cargo varios hijos, además de la indiferencia de su mujer por su escritura -para él lo peor de todo.

Ulises no es un libro cualquiera y, aunque hoy no nos parezca excepcional, supuso un antes y un después en 1918, tras ver la luz los primeros capítulos en la revista americana The Little Review. El mundo no estaba preparado para una obra así. Ulisesfue revolucionaria porque “contenía todos los pensamientos que un ser humano pudiera llegar a albergar”, es decir, presentaba el modo en el que piensan las personas, con pensamientos caóticos y con escasos signos de puntuación. Igualmente porque, aunque “hoy estamos acostumbrados, pero a principios de siglo era inconcebible, algo exótico, que un día fuera un marco temporal apropiado para toda una novela -y además tan larga como lo es Ulises-”.

Todo lo anterior hacía la obra incomprensible y por eso las autoridades solo se fijaron en los pasajes obscenos y “pornográficos”, ignorando el arte que albergaba, prohibiéndola tras un larguísimo y mediático juicio en 1921 en EEUU -tras ello sería prohibida en el resto de naciones angloparlantes. Representaba lo nuevo frente a todo lo anterior, abrió una brecha seguida por otros, rompió moldes y sin quererlo se convirtió en el estandarte del nuevo movimiento surgido a comienzos de siglo: el modernismo. Además, los escándalos y los sufrimientos/dolencias continuas hicieron de Joyce una “figura heroica y digna de compasión, inaccesible y a la vez profundamente humana”.

Este ensayo histórico-literario no es la biografía de un escritor, sino la biografía de un libro, a través de cuya relato asistimos indisolublemente a la vida del autor. Pero a pesar de tantos problemas, Joyce tuvo la capacidad (y tenacidad) de abstraerse de todo y vivir exclusivamente para su escritura, aislándose cada vez más conforme iba avanzando en la novela. -siempre constante creó una “novela sedimentaria que fue ganando en masa partícula a partícula”. Nadie habría seguido escribiendo solo para provocar. Joyce quería suprimir todas las barreras del arte, escribía para obtener una libertad artística total en forma, estilo y contenido.

Por eso, este volumen es un gran retrato de la Europa de entre guerras, donde el mundo editorial se alejo del pasado y se internó en la modernidad del siglo XX. Por ello, el historiador ha podido desarrolla historias paralelas de los diferentes elementos que de una forma o de otra participaron en Ulises, como ramas de un árbol conectadas al tronco de la epopeya joyceana. Como por ejemplo, leemos la historia de Dublín -donde transcurre la acción de Ulises-, la historia del anarquismo o las sufragistas en Londres, así como algunos datos sobre el régimen censor anglosajón, o Sylvia Beach, la única que se atrevió a publicar la epopeya cuando todo el mundo se había negado, incluida Virginia Woolf. Pero estos elementos no están a un nivel subalterno, sino en el mismo nivel de importancia, consiguiendo encajar perfectamente todas las piezas en una única narración sin interrumpir la lectura.

En cuanto a la edición es inmejorable, espléndida. La alta calidad del papel se combina con unas magníficas fotografías en la mitad del tomo, manifestando una edición pulcra y clara, a la vez que sencilla y bella. Hacía tiempo que no veía una edición tan cuidada y centrada en la importancia de los detalles.

En síntesis, El libro más peligroso. James Joyce y la batalla por el Ulises se erige como un alegato en pos de la libertad de expresión tratando un libro cuya edición, impresión, venta o posesión estuvo penado con multas y con cárcel durante años, y “tu relación con un libro cambia cuando te ves obligado a esconderlo del gobierno”. Ulises creo devoción y repugnancia por partes iguales, al igual que su autor. Esta es su historia.

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Mao: la historia desconocida, de Jung Chang y Jon Halliday

Mao: la historia desconocidaSobre Mao Zedong (1893-1976) se han escrito muchas biografías. Desde que llegó al poder y se convirtió en el máximo dirigente de China, este personaje ha cautivado a gran número de historiadores y periodistas. A lo largo de su vida, Mao se labró una meteórica carrera política para llegar hasta la cima del poder: desde ser un simple estudiante que se abría paso en la China posterior a la caída del Imperio, se adentró en los engranajes de un partido comunista que avanzaba entre mil peligros, consiguió asumir su liderazgo en mitad de las devastadoras guerras que asolaron el país durante los años veinte y treinta, y se convirtió en el máximo dirigente y a la vez algo similar a un auténtico dios viviente. Es por esto que Mao es, sin lugar a dudas, un personaje fascinante a la par que oscuro. No es extraño, por lo tanto, que hayan sido muchos los que hayan intentado estudiar su figura.

Visto por unos como el constructor de la China moderna, y por otros como un tirano que emulaba a los antiguos emperadores, parecía improbable que todavía surgieran nuevos estudios. ¿Qué quedaba ya por escribir? Pero lo cierto es que, coincidiendo con el 40 aniversario de la muerte de Mao, se reedita una obra que ha marcado un antes y un después. La historiadora Jung Chang, y su marido, el profesor Jon Halliday, se propusieron reescribir la historia de Mao, pero desde una perspectiva nueva. Durante más de diez años, se adentraron en los archivos chinos, que recientemente habían sido abiertos a los historiadores (aunque consideraron mejor no revelar el origen de sus fuentes documentales), y realizaron infinidad de entrevistas a personajes que conocieron a Mao en vida, construyendo una nueva biografía que venía a presentar una imagen totalmente innovadora del dictador chino. Sus autores eran conscientes de lo que se traían entre manos, así como del impacto que su libro podía generar, y no fue para menos. Las críticas fueron deslumbrantes, a la par que feroces, por lo que esta obra no ha dejado indiferente a nadie.

En Mao: la historia desconocida, Chang y Halliday analizan la vida de este personaje desde su imagen más íntima, adentrándose en el hombre más que en el líder. Superando viejos tópicos e ideas enquistadas, sus autores nos presentan lo que ellos llaman “la historia desconocida”; un retrato, en esencia, realmente intimista. Mao aparece a nuestros ojos como un joven ambicioso, inseguro e idealista, que poco a poco se adentra en un mundo repleto de ambiciones, peligros y traiciones. Tomando parte en la construcción del Partido Comunista Chino (PCC), Mao empieza a madurar y aprender del terror estalinista, asumiendo el control de un partido perseguido, pero que poco a poco se abre paso en esa China convulsa. Imponiéndose a los grandes desastres que vivió el territorio chino, como la invasión japonesa, o la guerra civil con el otro gran partido, el Kuomintang, Mao ganaba cada vez más influencia y poder, eliminando del camino a todo aquel que pudiera entorpecer sus grandes planes. Pero sus autores no se detienen aquí. De hecho, se centran también en analizar su lado más humano: sus amores, su familia, y su relación con la que fue su esposa, su aliada y a la vez uno de sus mayores quebraderos: madame Mao, la despiadada Jiang Qing.

En sus más de setecientas páginas de relato, Chang y Halliday destruyen el mito de Mao y desmenuzan algunos de sus grandes logros. La Revolución Cultural, que sin duda fue su gran obra, se nos presenta como la Gran Purga, un movimiento personalista organizado por Mao y su esposa para mantener un poder que empezaba a perder, eliminando así a todos aquellos amigos y camaradas de antaño que ahora parecían estar relegándole a un futuro incierto. Del mismo modo, nos adentramos en los momentos más íntimos del dictador, en una historia no oficial a la par que incómoda de un personaje que hoy en día sigue siendo adorado por miles de personas, y cuya imagen y cadáver siguen todavía expuestos en la plaza de Tiananmen, centro de la capital china. Del mismo modo, su estela perdura en la China postmaoista, siempre interesada en mantener el viejo orden tal y como su creador lo dejó establecido. En definitiva, se trata de una biografía imprescindible, durante muchos años descatalogada, que vuelve a las librerías para revivir la historia de una figura fundamental en el siglo XX: un idealista y un oportunista; un líder y un tirano; un dios viviente y un simple hombre…

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Los Románov, de Simon Sebag Montefiore

Los Romanov

Los RomanovDicen que la realidad siempre supera a la ficción. A menudo nos sorprenden con nuevas series televisivas y novelas que consiguen demostrarnos la cara más oscura del ser humano, introduciéndonos en universos donde la ambición, la traición, las ansias de poder, el asesinato y las conspiraciones conviven en un mismo lugar. Pero lo cierto es que hubo una dinastía que reunía todaes esas características y algunas más. Los Románov, que gobernaron Rusia durante más de trescientos años, podrían perfectamente encarnar su propio Juego de Tronos televisivo. Desde que el primero de todos ellos, el emperador Miguel, se coronase en 1613, una sucesión de zares y zarinas gobernó con mano de hierro durante más de tres siglos. Con grandes estadistas que acercaron cada vez más a Rusia a la cultura europea como Pedro el Grande o Catalina II, o figuras oscuras y tiránicas que hundieron el prestigio de la dinastía en el abismo más oscuro, como Ana Ivanova o Pablo I, esta dinastía pervivió hasta los días de la Revolución rusa, sobreviviendo a mil diatribas. Eso es precisamente lo que se nos presenta en el libro Los Románov que editorial Crítica acaba de publicar en español.

Apasionado de la historia rusa, y autor veterano de otras obras famosas que le han proporcionado ya prestigio internacional, Simon Sebab Montefiore ambicionaba presentar un libro capaz de aglutinar la historia de los Románov, sin caer en un manual histórico, aburrido y repleto de datos. Después de pasar años descubriendo la historia y la cultura de ese fascinante país, Montefiore se imbuyó de los estudios referencia y se adentró en los grandes archivos históricos, presentándonos un relato cargado de rigor histórico, bien documentado y con espíritu crítico. Pero todo ello sin privar a su obra de una escritura amena y excitante, como si de una novela se trataba. De hecho, sus más de seiscientas páginas se leen con gran agilidad, hasta el punto de que se hace realmente difícil detener su lectura.

Para dotar a su relato de mayor atractivo y fuerza, el autor ha diseñado la trama como si de una obra teatral se tratase. Al inicio de cada capítulo se nos presenta un reparto de personajes, con sus protagonistas en la figura de los zares y zarinas, y sus personajes secundarios encarnando todos los elementos que constituían la Corte rusa. Asimismo, Montefiore nos traslada a los grandes escenarios de los Románov: deslumbrantes palacios como Peterhof, terribles prisiones y campos de batalla.

Ambientando el relato cronológicamente, el autor comienza con los inicios de la dinastía. Para tal fin, nos sitúa en la convulsa Rusia heredada de Iván el Terrible, en un momento en que la corona imperial estaba bañada en sangre y los Románov eran solamente una más de las grandes familias rusas que aspiraban a sentarse en un trono prácticamente vacío. Así, el autor nos demuestra cómo los Románov asentaron todo su poder valiéndose de una incuestionada autoridad, un supuesto derecho divino y una política cimentada en el terror. Es aquí donde se dan cita personajes fascinantes, que tuvieron un papel de renombre en la historia rusa: Pedro el Grande, la inteligente Catalina II, la despiadada Ana Ivanova, el desquiciado Pablo I, Potiemkin, el oscuro Rasputín… En esencia, una variada gama de personajes que reúnen todos los tintes necesarios para la mejor de las novelas. Llegamos así hasta al siglo XX, en un momento en el que, después de tres siglos de un poder incuestionado, las brumas de nuevos tiempos traían el cambio. Y una dinastía que se había mantenido en el trono sin interrupciones, se vio de pronto impotente ante los ecos de la famosa Revolución de febrero de 1917, que en tan sólo cinco días destruyó la autocracia rusa y arrebató su corona a los zares.

Sin lugar a dudas, son muchas las razones por las que Los Románov es una obra fundamental. En primer lugar, son muy pocas las obras sobre Rusia traducidas al español. Al mismo tiempo, destaca el hecho de que no se trata de uno más de los manuales de Historia que podemos consultar. Todo lo contrario, el autor ha perseguido potenciar una historia divulgativa y fácilmente accesible al público interesado en general. Es por esto que cada una de sus páginas nos atrapa hasta el punto de transportarnos a un mundo fascinante a la par que oscuro, donde la ambición, la crueldad y la tiranía se entremezclan con la magnanimidad, el deber y el buen gobierno, en una Rusia contradictoria y atrapada entre dos continentes.

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Retratos de mujeres, de Sainte-Beuve

Retratos de mujeres

Retratos de mujeres

He de reconocer que cuando este libro llegó a mis manos, no tenía ni idea de quién era Sainte-Beuve ni de sobre quién trataban esos retratos. Había elegido este libro por una sola frase de la contraportada: “…en esta selección se han reunido los catorce [retratos] que ilustran la evolución e influencia del salón literario… Todas ellas, cultas, refinadas e inteligentes, son insignes representantes de la civilidad universal”. Y no me arrepiento de tal decisión.

Charles Augustin Sainte-Beuve (1804-1869) fue un crítico literario y escritor francés que había perdido la fe en su propia capacidad creativa, al fracasar en su intento de ser novelista, cuando decidió centrar toda su atención en producción ajena. Llegó a convertirse en uno de los mejores críticos del siglo XIX, cuyo método se basaba en la certeza de que una obra era el reflejo de la vida del escritor, y que ésta podía ser explicada a través de aquella.

Retrato de mujeres es una especie de reivindicación -y homenaje- del papel de la mujer en la creación del acervo literario francés del Antiguo Régimen. Esta selección de catorce retratos son el perfil de mujeres que destacaron por su “fuerza moral, su inteligencia, su gusto, su talento literario, transmitiéndose la antorcha de una cultura bajo el distintivo de la gracia y de la delicadeza”. Perfecto resumen que hace la prologuista Benedetta Cravari -especialista en literatura y cultura francesa de los siglos XVII y XVIII- de lo que fueron estas mujeres.

Con su método, Sainte-Beuve nos descubre el interior íntimo de estas damas, cubierto con un amplio velo de admiración y pasión hacia ellas; y a través de un lenguaje delicado y poético -aunque creo que esto también es debido a la magnífica traducción de José Ramón Monreal, persona que también ha sido el encargado de hacer la selección. Casi todas estas damas fueron escritoras, sin embargo fueron pocas las que vieron sus escritos publicados, pues la mayoría serían póstumos. Algunas destacaron como epistológrafas (Madame de Sévigné o la Marquesa du Deffand), otras como articulistas (Madame Roland) y otras como novelistas (Madame Duras o Madame de la Fayette). Pero todas, señoras de alta alcurnia con gracia y encanto innatos, tienen un nexo común que las une en esta colección: organizaron un salón literario. Promotoras de la cultura de su tiempo, desde estos salones -en las propias alcobas en la mayor parte del tiempo- difundieron un ideal ético y estético y promovieron las buenas maneras, el gusto y las diversiones. Todo a través de un eje central: sus ingeniosas y encantadoras conversaciones.

Asimismo, la ordenación de los retratos se nos presentan cronológicamente según las fechas de vida de nuestras protagonistas, que abarca desde 1626 hasta 1849, y no por orden de publicación original del autor. Gracias a esta organización, y conforme van pasando los retratos, se percibe una evolución en el papel de la mujer en la sociedad francesa, puesto que las últimas mujeres tienen un papel muy activo en la vida de la ciudad, y no solo cultural sino también político (periodo revolucionario y post-napoleónico). Por otro lado, la última retratada (Madame Récamier) vivió en época del autor. Su retrato, sin embargo, fue publicado en el año de la muerte de ésta. Y este hecho -la poca distancia temporal- marca una pequeña diferencia. En los últimos relatos se nota la cercanía del autor a los hechos que relata (en este caso a las mujeres que retrata) lo que le hace perder un poco de “análisis histórico”. Con las primeras, cuando el autor escribe sobre ellas han pasado varios siglos, y el alejamiento temporal permite una mayor rigurosidad de la crítica. Pero en cualquier caso, en todas las descripciones prevalece por encima de todo el encandilamiento que estas señoras provocaron en el crítico francés.

Finalmente, como nota un poco menos favorable -aunque no para mi-, habría que destacar que todo el relato esta salpicado de referencias históricas (periodos de gobierno, personajes y fechas) que si el lector no esta familiarizado con la historia de Francia durante los siglos XVII y XVIII puede perderse solo un poco del contexto. Pero esto en ningún momento desluce ni al libro ni a los relatos, y mucho menos impide ni la comprensión ni el disfrute de la lectura de los bellos retratos que hace Sainte-Beuve de estas damas de la alta sociedad francesa pre y post revolucionaria.

Me gustaría terminar esta reseña con una frase de Madame de Sévigné: “… esos hermosos días cristalinos del otoño, que no son cálidos ni todavía fríos”. De esta forma, podemos esperar la llegada del frío con esta magnífica obra entre las manos, sumergirnos en ella y dejarnos transportar a cualquier salón literario del Paris moderno.

 

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Breve historia de los celtas, de Manuel Velasco

Breve historia de los celtas

Breve historia de los celtasQuién no ha oído hablar del rey Arturo o del druidismo. Quién no ha visto a algún conocido llevar un colgante en forma de triskel o escuchado alguna canción de gaitas. Muchos han sido los pueblos que han poblado los mares de la Historia; algunos crearon civilizaciones milenarias y otros edificaron grandes imperios, pero… muchos de éstos fueron cayendo en la obscuridad del pasado. Sin embargo, hubo otros cuyo eco ha pervivido más allá de sus limites temporales: por ejemplo, los celtas. Y todos sabemos que lo celta está de moda.

Coincidiendo con este renovado interés, Manuel Velasco vuelve a embarcarse en una nueva entrega de la colección “Breve historia de…”. Tras realizar Breve historia de los vikingos en el 2012, ahora llega con la ampliación de Breve historia de los celtas, obra publicada originalmente en el 2005.

En palabras del autor, el pueblo celta fue un conjunto “de tribus con intereses comunes y que, hasta cierto punto, compartían una identidad cultural y religiosa” -una muy buena y sintética definición-. Surgidos a orillas del lago Hallstatt (actual Austria) hacia el siglo VIII a. C., los celtas se expandieron por toda Europa, tanto hacia el oeste como hacia el este. Irradiando su cultura a los pueblos con los que se iban encontrando, creando mezclas y aumentando las diferencias que había entre ellos. Su legado, lo que el autor denomina “celticidad”, todavía pervive con mayor o menor brío según territorio, a pesar de los siglos y siglos de aniquilación cultural que vino primero de la mano del pueblo romano y, después, de la mano del cristianismo. Por eso, este libro tiene el objetivo de hacer una breve exposición de lo que queda de ese sustrato histórico.

La obra sigue la linea de otros números anteriores de la colección, como por ejemplo Breve historia de los piratas o Breve historia de la Revolución Rusa. En este caso, la obra se compone de cuatro grandes apartados: el primero se centra en la historia y la decadente evolución del pueblo celta contra el Imperio Romano (poniendo énfasis sobre todo en tres territorios concretos: la península Ibérica, la Galia y Britannia), así como la vida cotidiana a través de la festividades principales que vivieron los celtas (en este caso únicamente en Irlanda, ya que ha sido el territorio donde mayor se han conservado las tradiciones así como la información, al ser el único bastión no romanizado). El segundo apartado, titulado “Triskel”, versa sobre temas mitológicos y ciclos legendarios (ampliados en este edición). En el tercero se nos describen los restos que han llegado a nuestros días sobre los celtas, tanto a nivel material (museos/arqueología) como a nivel cultural (identidad celta), centrado sobre todo en la Península ibérica, pero sin excluir el resto de territorios “celtas”, a través de sus visitas a museos, yacimientos o, incluso, a festivales. Y finalmente el ultimo apartado es un anexo donde vemos como lo celta está muy presente en la cultura popular de hoy en día (videojuegos, música, festivales, peliculas…). Tanto el tercer apartado como el anexo son las otras novedades de esta edición.

Con todo esto, y a pesar de definirse como un libro de Historia, no deja de ser una obra introductoria. En esencia, constituye una amena y clara base para empezar a conocer la historia de este pueblo. Destinado tanto a estudiantes como a aficionados interesados, se trata de un libro bastante completo (vemos el aspecto histórico, el cotidiano/festivo, el mitológico e incluso la pervivencia del elemento celta), que a la vez sabe sintetizar perfectamente los elementos claves y esenciales que componen el universo celta. Por lo tanto, Manuel Velasco ofrece un panorama general que nos permite sumergirnos en la aventura de los celtas; de ahí que al final del libro el autor haya incluido una valiosa bibliografía para aquel que quiera continuarla.

En cuanto a la narración, ésta es muy fluida, ya que el escritor no abusa demasiado de tecnicismos y cuando los hay, se nos ofrecen breves notas con aclaraciones encajonados a parte (aunque éstos también sirven para ampliar información). Su escritura refleja, consciente o inconscientemente, la fascinación del autor por este pueblo y un poco de malquerencia hacia el pueblo romano que los derrotó.

Finalmente, y como algo anecdótico, el libro se completa con multitud de fotografías, aunque éstas aparecen en blanco y negro, de modo que si el lector está interesado en verlas a color, sólo tiene que acudir al código QR que aparece en la contraportada, accediendo directamente a la web donde las puede observar con mayor detalle, además de otros contenidos extras.

Breve historia de los celtas es un libro inspirador con el que pasar un buen rato y a la misma vez aprender, mientras nos dejamos seducir por este pueblo envuelto en brumas y magia después de su definitiva desaparición… o al menos material.

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El impresor de Venecia, de Javier Azpeitia

El impresor de Venecia

El impresor de VeneciaEntre la diversidad de tipos que conforman la especie humana, uno de los más peculiares es el de quienes renuncian a vivir el mundo para leerlo”. Con esta frase da comienzo una primera página que revuelca el corazón de cualquier bibliófilo o amante de los libros, y todo lo que les rodea. Además esta afirmación resume la vida de Aldo, el protagonista de esta historia, al menos la que tenía antes de viajar a Venecia para convertirse en impresor y verla trastocada. Aldo Manunzio fue un humanista y erudito italiano que pasó a la historia, entre otras cosas, por ser el creador de los libros de literatura “de bolsillo” (de octavo o portátiles) y por la creación de la tipografía itálica.

El impresor de Venecia es una novela histórica cuya acción transcurre en la Venecia de finales del siglo XV y principios del siglo XVI. En un momento que dicha ciudad vivía una bonanza económica tal que llego a ser considerada como el centro del mundo conocido, pues todo el comercio pasaba por sus manos. Una gran urbe bulliciosa, sucia y húmeda, pero también un escenario histórico lleno de luz y belleza, en esa edad de los pioneros de la edición libresca, cuando apenas hacía medio siglo que se había inventado la imprenta y lo había revolucionado todo. Una novela donde la realidad y la ficción se unen de tal forma que el lector se sumerge en la Historia, sin darse cuenta de que esta paseando con una gran cantidad de personajes históricos que van apareciendo, como Pico della Mirandola, Savonarola, Francesco Griffo, Erasmo, Epicureo, Lucrecio, etc.

En pleno esplendor, por tanto, del Renacimiento y con la imprenta produciendo libros a mansalva, Aldo se propone montar una imprenta para enseñar al mundo los libros importantes: las obras maestras de la literatura griega, que por aquel entonces solo cuatro casas de toda Italia se habían atrevido ocasionalmente a imprimir alguna obra suelta. El protagonista pone rumbo a la gran urbe con la idea loca de editar según un plan literario y no solo comercial. Con la intención de dejar de mirar la máquina para preocuparse por lo que la máquina hace, demostrando con ello que lo que importa es el texto y su lectura y no los procesos de fabricación.

Javier Azpeitia inicia el texto, sin embargo, con la visita de Paolo, el hijo menor de Aldo, a su madre viuda, Maria, en su residencia de Novi, con la intención de mostrarle el libro que ha escrito sobre su padre. A lo que María le responde que ese libro dista mucho de lo que realmente fue la vida de su esposo. Es entonces que asistimos a la vida del impresor, con sus sombras y sus luces. El retrato de su vida y de cómo se fue convirtiendo poco a poco en el gran impresor que fue, en el hombre soñador y luchador por la libertad de pensamiento y la difusión de la cultura, batallando contra una censura cada vez más asfixiante. De este modo, este libro es un pequeño homenaje al hombre que encontró el formato ideal de lectura, sacando los libros de los oscuros gabinetes de estudio a la calle, a los jardines, a las manos de los paseantes, convirtiendo así la lectura en un acto cotidiano.

Narrada en tres partes, la obra refleja una gran erudición por parte del autor, pues está salpicada de constantes alusiones a clásicos grecolatinos y a sus autores, así como a corrientes filosóficas antiguas. Una primera parte se centra en el Aldo más inocente y soñador, donde descubrimos a la misma vez que él los fascinantes secretos de un taller de imprenta y el negocio editorial. Conforme avanza la novela, en una segunda parte, el protagonista va descubriendo que más allá de los libros hay vida, aunque todavía se resista a aceptarla, y que el dinero es tremendamente poderoso. Arrastrado a esas aguas codiciosas por su, primero, patrón y luego socio, Andrea Torresani, uno de los mayores comerciantes-editores de su tiempo. En la última parte de la novela, vemos al Aldo más seguro de sus ideas, ya viviendo la vida plenamente, convertido en leyenda de la edición, y defendiendo con apasionamiento la transmisión del conocimiento y luchando por la protección de obras clásicas cuyo contenido el mundo aún no está preparado para aceptarlas y se empeñaba en destruirlas.

Para desarrollar la novela, Azpeitia no utiliza una narración continua, ya que combina distintos tiempos de una vida. Igualmente, ésta tampoco está contada enteramente por un único narrador omnipresente, sino que se va narrando la vida del humanista desde distintos puntos de vista y recursos, lo que le da un carácter más dinámico: a través de diarios personales (como el de Torresani), monólogos de otros personajes, escritos del propio protagonista, o partes en tercera persona.

El autor, como editor que ha sido de varias editoriales, refleja su conocimiento de este área a lo largo de toda la obra. Un libro, en definitiva, para amantes de libros, los cuales rápidamente se verán identificados con el protagonista, sobre todo con frases como la siguiente: “Aldo hundió la cara en el libro y aspiró”, resumiendo perfectamente el espíritu de este libro.

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La primera revolución europea, c. 970-1215, de Robert I. Moore

La primera revolución europea, c. 970-1215

La primera revolución europea, c. 970-1215“La memoria del pasado no debe paralizar el presente, sino ayudarle a que sea distinto en la fidelidad, y nuevo en el progreso”. Con esta contundente frase, localizada en el prefacio escrito por Jacques Le Goff, uno de los referentes imprescindibles de la historiografía medieval, comienza su discurso Robert I. Moore. Esta firma ya nos asegura que tenemos entre manos un libro serio y de calidad.

Qué es Europa y cómo y cuándo se formó son preguntas que ya se hizo el mismo Jacques LeGoff en ¿Nació Europa en la Edad Media? –que seguramente todo estudiante de Historia recordará-, y que ahora Moore retoma con suma brillantez, centrándose en un periodo y en un territorio muy concreto: el noroeste de Europa en los siglos XI y XII. Han sido muchos los medievalistas que han debatido sobre esta cuestión, y Moore es consciente de ello, aunque su intención a lo largo de la obra es “mostrar la evolución de Europa con sus indudables ventajas, sin disimular por ello las dificultades heredadas”. Durante los siglos medievales, los europeos tuvieron el convencimiento de ser los herederos de las civilizaciones clásicas de la cuenca mediterránea. Y, por lo tanto, el producto de la mezcla entre lo racional y lo humanístico de Grecia y Roma, y del componente espiritual y moral de la tradición judeocristiana. Moore no niega la influencia del mundo clásico en la Europa medieval. Sin embargo, a su modo de ver, la idea de Europa como tal nace precisamente como consecuencia de los importantes cambios que se produjeron durante el cambio de milenio en el noroeste europeo, sobre todo la parte franca. Transformaciones que, nos muestra el autor, se tradujeron en cambios profundos en la organización política y económica del campo y en las relaciones sociales, donde la ciudad tuvo un papel fundamental. Es precisamente aquí verdaderamente donde hace su aparición la idea de Europa.

A diferencia del libro de LeGoff, esta obra se centra en temas mucho más concretos, ordenados en cinco grandes apartados:

En el primero, el autor trata sobre la “Paz de Dios”. Durante muchos años, en épocas de miedo y violencia, la paz había sido una prerrogativa del rey, es decir, él era el único que la podía impartir. Sin embargo, en estos siglos la paz empieza a ser administrada por la Iglesia, a través de concilios y la creación de nuevas órdenes religiosas, que implantarán un nuevo modelo de comportamiento. Los vicios heredados de épocas pasadas empezarán a ser perseguidos, y se prohibirá, entre otros, la simonía (venta y compra de lo espiritual por medio de bienes materiales) y el nicolaismo (el matrimonio entre los clérigos), creando las bases de una moral severa que imperará en los siguientes siglos. Movimiento reformador que será aprovechado por los grandes del reino, es decir los nobles, y en el marco de un nuevo orden, para reafirmar una autoridad perdida siglos atrás.

En el segundo, asistimos a uno de los elementos más importantes en el nuevo contexto histórico surgido con dichos cambios: la tierra, o mejor dicho su posesión. Anteriormente la vida diaria, la economía y el poder se habían sustentado en el botín de guerra, pero ahora la tierra se erige como núcleo indispensable. Sin embargo, esta nueva situación degeneró en no pocos conflictos entre los poderosos y los pequeños campesinos. Y entre el hijo primogénito y el resto de hermanos, que se verán apartados de las grandes herencias y obligados a la búsqueda de nuevos recursos para salvaguardar un porvenir. Estas segundas luchas son tratadas en el apartado tercero, donde asistimos a la creación de las grandes dinastías familiares, que gobernaran el continente en los siglos posteriores.

Por otro lado, en la cuarta sección Moore trata la cultura dominante y lo importante que llegó a ser  la creación de profesionales (dentro de la élite social) para un aparato administrativo cada vez más complejo. El desarrollo de la vida cortesana y, con ella, sus estrictas reglas y protocolos, que debían seguir los cortesanos para “sobrevivir” en ella.

Ya en el último gran apartado, el autor describe el resultado de esos cambios y, por consiguiente, el triunfo de un nuevo orden que caracterizará el resto de la Baja Edad Media. Un nuevo mundo cuyo modelo se exportará al resto de territorios y monarquías del occidente europeo.

Debe, finalmente, quedar constancia de que se trata de un libro preferentemente destinado a especialistas y estudiantes de Historia, pues Moore da ya por hecho que el lector conoce en mayor o menor medida la historia de la Edad Media europea. Teniendo en cuenta esto, es algo aconsejable un conocimiento previo si lo que uno quiere es mantener el hilo ante un auténtico enjambre de nombres, dinastías y lugares por los que va navegando el autor; así como el uso de un lenguaje bastante técnico.

De lo que no hay duda es que su narrativa te sumerge en un mundo absolutamente fascinante lleno disputas, guerras, conflictos sociales y abusos de poder. Asimismo, Moore te transporta a la siempre peligrosa corte, donde en aquel momento se gestaba un nuevo género literario, que iba a tener una enorme trascendencia: el amor cortés y la leyenda de Arturo, como el arquetipo de caballero medieval.

Se trata de una Europa de luces y sombras, de un mundo oscuro y brutal, pero que a la vez se va abriendo camino poco a poco hacia la luz y los elementos se componen para llegar hasta lo que hoy es Europa.

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Las sinsombrero. Sin ellas la Historia no está completa, de Tània Balló

Las sinsombrero

Las sinsombrero“EXISTO, pero ese yo que existe rara vez puede SER. Según los otros, no tengo derecho a ser yo (…)”. De esta manera describía Ernestina de Champourcín la lucha que ella y las otras nueve mujeres extraordinarias, cuyos retratos se recogen en este libro, libraron por ser ellas mismas en un momento en que la sociedad española se lo impedía.

Jóvenes intelectuales y artistas que protagonizaron ese boom de libertad y creatividad que supuso la famosísima Generación del 27. Sí, la misma. Ellas también pertenecieron a ese movimiento. Pero mientras ellos recibían toda la atención y las alabanzas, ellas tuvieron que pasar a la acción para conseguir atención: cruzar en pleno día la Puerta de Sol sin sombrero -de ahí el calificativo-; un acto en apariencia inofensivo, que fue revolucionario y escandaloso. Nacidas entre 1898 y 1914, tuvieron como centro neurálgico la ciudad de Madrid, y más concretamente, el Lyceum Club Femenino: una asociación donde debatían y trabajaban en favor de una mejora de sus derechos como ciudadanas, y que fue precisamente el lugar donde ellas pudieron expresarse como personas y también como artistas. Por tanto, un espacio para la socialización de mujeres, de clase media y alta, que poseían, o deseaban desarrollar, un talento artístico e intelectual.  Sigue leyendo Las sinsombrero. Sin ellas la Historia no está completa, de Tània Balló