Publicado el

Dos vidas, de Jay Asher

Dos vidas

Dos vidasVa a sonar un poco raro que hoy me ponga a reseñar un libro con temática navideña. Más que nada porque estamos entrando en el mes de julio y hace un sol de justicia. Pero los libros vienen cuando vienen y este en concreto ha llegado a mí hace menos de un mes y sin que nadie me avisara de que la temática iba a ser esta. Bueno, eso no es del todo cierto, ya que si hubiera leído la sinopsis me hubiera percatado de que “nunca fue un problema hasta la Navidad que conoció a Caleb” se incluían como palabras textuales dentro de ella. 

Pero, qué se le va a hacer, vi que Dos vidas estaba escrito por Jay Asher, conocido por haber sido el que dio vida a Por trece razones, libro en el que se basó la exitosa serie. Yo no lo he leído, pero tengo que decir que me vi la primera temporada de la serie casi del tirón y ahora me tengo que poner con la segunda, que ya se ha estrenado. Así que simplemente con ese dato decidí que tenía que leer esta nueva novela. Sin más, por lo que no necesité fijarme ni en la sinopsis para saber que lo quería leer.

Y aquí voy a hacer una advertencia, que yo tendría que haber sabido con anterioridad: si estáis buscando una historia aunque sea mínimamente parecida a Por trece razones, aquí no la vais a encontrar. Yo caí en el error de pensar que, como se trataba del mismo autor, me iba a topar con una trama en la que la humanidad de las personas se lleva hasta el extremo y donde se analizarían temas tan peliagudos como el bullying o cosas así. Pero en absoluto. Lo que encontramos es una historia de amor de principio a fin. Que está muy bien, pero hay que aclarar este punto para que no os dejéis llevar por el fanatismo hacia la serie, porque sino después acabaréis muy decepcionados. 

Pero no me voy a enrollar más y os voy a contar de qué va el libro: Sierra es una chica que vive en Oregon y cada año viaja con sus padres a California, donde tienen un negocio de árboles de Navidad. Allí Sierra tiene algún amigo que otro pero tampoco se permite demasiadas licencias, porque sabe que en unos pocos días volverá a Oregon y todo lo vivido en el sur se habrá terminado. Hasta que conoce a Caleb, un chico con un pasado un poco turbio, que se pasea día sí y día también por el vivero donde trabaja Sierra, ya que en Navidad hace la buena labor de regalar árboles a aquellas familias que no se pueden permitir comprar uno. Sierra no sabe qué pensar, las buenas acciones del chico chocan irremediablemente con su mala fama, ya que ha oído por ahí que llegó a amenazar a su hermana pequeña con un cuchillo. Pero los días pasan y Sierra no hace más que pensar en él y en lo mal que lo va a pasar cuando tenga que volver a Oregon. 

Como veis, es una historia bastante típica de amoríos adolecentes, en la que la chica tiene dudas porque no sabe si merece la pena o no invertir tiempo en conocer al chico que tanto le gusta. Puede resultar un chasco o puede terminar siendo el amor de su vida. Y aquí tengo que decir que, pasada esa pequeña fase de desilusión en la que me di cuenta de que no iba a encontrar nada del estilo de Por trece razones entre estas páginas, me dejé llevar por la historia que cuenta Jay Asher y me propuse disfrutarla (cosa que, os aseguro, conseguí). Me hubiera encantado leer esta novela en plena Navidad, con todas las lucecitas de mi casa encendidas, con la chimenea bien atizada y con una taza de chocolate caliente al lado. Estoy segura de que si lo hubiera hecho así, la sensación de haber leído este libro hubiera sido increíble. Y todo porque yo en Navidad me pongo bastante cursi, porque es una época que me encanta, y me veo todas las películas horteras que echan en la tele a la hora de la siesta y me dejo llevar por ese espíritu navideño que tanto me gusta.

Aun así, habiendo leído Dos vidas tirada en una hamaca, con un sombrero gigante que me protegiera del sol y tomando un té helado (tampoco es mal escenario, ¿verdad?) tengo que decir que el resultado ha sido muy satisfactorio. La primera parte del libro me enganchó muchísimo, llegando a hacerme leer la mitad del tirón, y me ha gustado mucho acompañar a Sierra en su aventura llena de inseguridades y preguntas.

Si todavía no habéis leído este libro, os daré el mejor consejo que os puedo dar: esperad un poco, unos meses, a que llegue el frío y el espíritu navideño ya se deje ver. Es entonces cuando tenéis que leer esta novela, os aseguro que os encantará y que la disfrutaréis muchísimo. 

[product sku= 9788416588626 ]
Publicado el

Videorreseña: Mil veces hasta siempre, de John Green

Hace tiempo que descubrí a John Green y todas las veces que he empezado un libro suyo he pensado lo mismo: “no puede ser mejor que lo que he leído anteriormente de él”. Y así, una y otra vez, me demuestro a mí misma la capacidad que tengo para equivocarme.

En este vídeo os hablo de su nuevo libro, Mil veces hasta siempre, que disfruté muchísimo de principio a fin. Lo empecé con mucha curiosidad al saber que contenía material autobiográfico del propio autor y eso hizo que me metiera en la historia desde el minuto uno. Descubrir todo lo que descubrí de John Green a través de la protagonista de este libro ha provocado que ya nunca más pueda mirarle con los mismos ojos.

Mil veces hasta siempre me confirma que John Green es uno de mis escritores favoritos, porque consigue escribir historias que para mí son imborrables, porque hace que me salga una sonrisa a pesar de la crudeza de sus historias, porque la franqueza es su arma principal y porque tiene personajes que jamás olvidaré.

Por todo esto he querido que esta novela fuera la protagonista del segundo vídeo del canal para así poder compartir con vosotros todo lo que me hizo sentir cuando la leí.

[product sku= 9788415594917 ]
Publicado el

El futuro es femenino, de VV.AA.

El futuro es femenino

El futuro es femeninoQuien todavía no tenga claro que el futuro es femenino es que debe de estar en otro mundo. Solamente hay que ver lo que ocurrió el Día Internacional de la Mujer, un día que pasará a la historia por la lucha contra la desigualdad y la discriminación de género. Ese día me sentí más orgullosa que nunca de todas vosotras y este sentimiento de sororidad que me acompaña desde entonces me tiene el corazón bien contento.

Pero, desafortunadamente, esto no puede parar. Toda esta lucha no puede quedarse en lo anecdótico de un día, tenemos que permanecer unidas y seguir alzando nuestras voces. Y una de las mejores formas de hacernos oír es a través de la literatura, ¿no os parece?

Por eso mismo, libros como El futuro es femenino me parecen tan necesarios y recomendables. Porque gracias a la literatura, las benditas palabras, tenemos una gran oportunidad para llegar a todos, para ser escuchadas y leídas, para seguir luchando a través de la palabra.

En El futuro es femenino ilustradoras y escritoras se unen para dar voz a las mujeres y niñas, pues ellas son las protagonistas de todos los cuentos que se encuentran recogidos en este precioso libro. Niñas valientes que no tienen miedo a ser ellas mismas, a dejarse notar y reivindicar sus derechos. Historias que todos deberíamos leer y que, sobre todo, las niñas y jóvenes de hoy en día deberían tener muy en cuenta, ya que deben saber que el futuro les pertenece.

Como podemos leer en la introducción:

“(…) que si ya eres mujer, enseñes a las niñas que tengas cerca que no son menos que nadie y que se merecen tener las mismas oportunidades y libertades que cualquiera. Y que si no lo eres, te des cuenta de que estamos muy lejos todavía de vivir en igualdad de condiciones e intentes evitar que las mujeres y las niñas que son importantes en tu vida tengan que volver a protagonizar las historias de estos cuentos.

El objetivo de este libro es que la sororidad y la igualdad de género sean el hilo con el que se teja el futuro. Y que el futuro sea, de una vez y por todas, también femenino”.

Creo que no podría expresarse mejor y creo que el objetivo de El futuro es femenino no podría ser más perfecto. Un libro precioso, con ilustraciones de artistas tan conocidas como María Hesse, Ana Santos,  Amaia Arrazola,  Laura Agustí, Elena Pancorbo, Agustina Guerrero, Lady Desidia y Naranjalidad que acompañan de manera brillante estos cuentos que han de servir como ejemplo para todos y todas.

Además, el 5% de la venta de este libro será donado a la ONG InteRed, que trabaja por el derecho a la educación transformadora de calidad e inclusiva en población infantil, juvenil y adulta. No hacen falta más motivos, ¿verdad?

[product sku= 9788416588602 ]
Publicado el

Invisible, de Eloy Moreno

Invisible

InvisibleNo suelo dudar a la hora de hacer una reseña. Normalmente, mientras estoy leyendo el libro, en mi cabeza ya tengo clarísimo qué quiero poner en la reseña, cómo la voy a empezar, cómo la voy a terminar, a qué cosas le voy a dar importancia y a cuáles no.

Pero esta vez… no ha sido así. Pensé que lo tenía todo claro, pero ahora, que me enfrento a mi ordenador con la única compañía de Kenya, mi labradora negra, no se me ocurre qué decir. Y esto se debe a una razón muy sencilla: mientras leía el libro, vi que una de mis compañeras de Libros y Literatura, Virginia, también estaba leyéndolo. Iba a asistir a un encuentro organizado por la editorial en la que el autor, Eloy Moreno, daría una charla sobre su libro. Cuando terminó esa charla, Virginia me escribió preguntándome si había hecho la reseña, a lo que le contesté que no. Y todo era porque el autor pidió, por favor, que si alguien reseñaba el libro no hablara directamente sobre el tema que trata. Yo en ese momento no lo entendí, incluso me enfadé. Pensé: “¿pero qué se ha creído este tío? Cada uno hablará en su reseña de lo que le dé la gana”.

Pero lo he ido pensando estos días y me he dado cuenta de que tiene razón. Ocurre con este libro lo que ocurrió en su día con El niño del pijama de rayas. Había un halo de misterio alrededor de ese libro, ya que la sinopsis no era nada descriptiva y no sabías lo que te ibas a encontrar dentro. Incluso la persona que te lo recomendaba te decía que no podía contarte de qué iba la historia, que simplemente lo tenías que leer y que te iba a encantar. Me imagino que serán muchas las reseñas que hablen de la trama de este libro abiertamente y que podréis encontrar spoilers en cualquier red social o blog de literatura. Pero yo no sé si quiero hacer eso.

Así que he decidido que voy a hacer lo siguiente: voy a olvidar todo lo que tenía en la cabeza, ese esquema que siempre me hago antes de hacer una reseña, y voy a dejar que mi corazón hable por mí. Así que, si no os gusta lo que leéis o no estáis de acuerdo, perdonadle: es nuevo en esto y no sabe muy bien lo que hace.

La sinopsis del libro es la siguiente: “¿Quién no ha deseado alguna vez ser invisible? ¿Quién no ha deseado alguna vez dejar de serlo?”. Y ya está, nada más. En la portada podemos encontrar la sombra de un chico rodeada de gotas de agua que parecen no tocarla. Y las letras del título bien grandes y brillantes: INVISIBLE. No se sabe nada más del libro. No se sabe quién es el protagonista, por qué es invisible o quiere dejar de serlo. No se sabe si el libro trata de marcianos o contiene ricas recetas de cocina. No sabemos nada. Por eso he decidido unirme al club de los que quieren guardar ese misterio para que sea el lector quien lo descubra.

Dentro de sus páginas, el lector encontrará capítulos muy cortitos contados en primera o tercera persona. También podrá ver que son varios los narradores y que cada uno tiene un punto de vista y una posición en el juego muy diferente.

También encontrará un dragón, que está a punto de despertar. Un ratón, un cerdo y un montón de animales más. Por supuesto, encontrará a alguien que es invisible, porque tiene súper poderes, como los protagonistas de los comics y que, aunque no lo admita, a veces le gustaría no tener ese poder.

Y encontrará a una chica con cien pulseras y a un chico con nueve dedos y medio.

Con esas piezas y unos capítulos que al principio parecen no tener sentido, el lector tendrá que ir descifrando la historia, hasta llegar a un final que le dará ganas de volver al principio para leerlo todo de nuevo. Porque entonces todo tendrá una explicación lógica.

No sé hasta cuándo durará este misterio. No sé si directamente esto es una tontería y debería hablar abiertamente del contenido del libro, pero nunca he sido una persona a la que le haya gustado chafar la historia a nadie. Por eso mi corazón ha decidido no contarlo. No porque lo haya pedido el autor, ni porque me parezca imprescindible “guardar el secreto”. Sino porque igual que yo, que no tenía ni idea de qué iba el libro cuando lo abrí por primera vez y me pasé las primeras páginas sin entender demasiado, habrá mucha gente a la que le gustará sorprenderse cuando entiendan toda la historia.

Ahora, mi corazón quiere que os diga también que cuando cerré Invisible mis lágrimas caían a raudales por mis mejillas, como hacía tiempo no me ocurría leyendo una novela. Y que él, mi corazón, estuvo encogido dentro de mi pecho durante las casi trescientas páginas de este libro. Ya solo por eso, mi recomendación está servida.

Recuerdo muchas veces en las que quise ser invisible. Pero yo no tenía ese súper poder que el protagonista de la última novela de Eloy Moreno tiene. A veces lo conseguía y me volvía un poquito invisible, solo un poco. Ahora me encantaría tener un súper poder, pero otro diferente: el de tener un visión que me permitiese detectar a todos los invisibles que hay a mi alrededor que, desgraciadamente, no serán pocos.

[product sku= 9788416588435 ]
Publicado el

Yo os salvaré a todos, de Émilie Frèche

Yo os salvaré a todos

Yo os salvaré a todosCuando pedí este libro tenía una idea bastante clara de lo que me iba a encontrar, que es básicamente lo que he encontrado: el proceso de radicalización de una adolescente francesa que acaba viajando a Siria para hacer la hégira, y sin embargo ver cómo se va desarrollando ante mis ojos, pródigos como son en empatía a base de abonarla con muchas lecturas, ha sido extraordinariamente impactante. Yo os salvaré a todos está narrado con tanta fuerza como sensibilidad y es un relato extraordinario que logra despertar innumerables emociones diferentes gracias a la honestidad y al talento de Émilie Frèche, la autora, que despliega diferentes registros en cada una de las partes de que consta la obra de forma que el lector acaba haciéndose una idea amplia y diría que rigurosa del problema que es el alma de la novela.
Cuando hablo de las diferentes partes entrelazadas de Yo os salvaré a todos me refiero a que se trata de tres diarios diferentes, de la adolescente, de su madre y de su padre. No sólo son registros distintos, también los tiempos son dispares, pero la combinación de todos ellos funciona extraordinariamente bien. Y era arriesgado, narrar no sólo la metamorfosis de la hija de Éléa a Um Sumeya sino los sentimientos de los padres desde la sorpresa inicial a su reacción cuando van conociendo la verdad abre la puerta a ciertos trucos literariamente primarios, al sensacionalismo, pero la autora se adentra en ese terreno de por sí pantanoso con gran conocimiento de la actualidad, una tremenda honestidad y una contundencia elegante que son dignos de todo elogio y que impiden a esos trucos cruzar la puerta.
Los métodos que utilizan los reclutadores son todo lo contrario, sibilinos, mezquinos, francamente abyectos, pero inteligentes porque no están dirigidos a adultos, sino a adolescentes con un criterio en formación y cierta fragilidad inherente a su tránsito a la vida adulta. Ver cómo se aprovechan de esa condición y de los buenos sentimientos de esos chavales resulta doloroso. Uno puede sorprenderse de que puedan llegar a creerse teorías de la conspiración como la de que las estelas de los aviones son en realidad fumigaciones masivas de drogas con las que mantener atontada a la población, pero es lo de menos, lo importante es que funcionan en un número elevado de casos y Yo os salvaré a todos es una extraordinaria advertencia contra ellos.
Resulta especialmente miserable que se utilicen asociaciones humanitarias para captar a personas guiadas por una loable voluntad de ayudar, como que se utilicen los sentimientos, el amor, para convencerlas de que arruinen su vida y la de muchos otros. La obra es en ese sentido tan realista y esclarecedora que sólo por eso debiera ser leída.
Los diarios de los padres son diferentes, tanto entre sí como del de Éléa. Las formas de asumir algo así seguramente sean tantas como personas haya que las padezcan, pero me ha gustado especialmente el retrato que hace Émilie Frèche de estos padres porque tal vez representen dos polos opuestos, pero ambos humanizan tanto el texto que resulta difícil no creerlos reales.
Finalmente quisiera destacar la brillantez con la que la autora integra sucesos y personajes reales en su historia, sin duda ayudan a convertirla en lo que es, el reflejo de algo importante en nuestras vidas, una obra con una dimensión que va mucho más allá de la literaria.

Andrés Barrero
@abarreror
contacto@andresbarrero.es

[product sku= 9788416588596 ]
Publicado el

Y luego ganas tú, de varios autores

Y luego ganas tú

Y luego ganas túAhora, después de unos cuantos años, puedo decir que tuve una infancia feliz. Ahora, que sé poner en una balanza todas las cosas buenas y las malas, dándole la importancia que corresponde a cada una de ellas. Habiendo aprendido a olvidar muchas cosas que me hicieron daño, sí, ahora puedo decir que tuve una infancia feliz.

Pero si me llegas a preguntar hace unos años, cuando yo tenía unos catorce o quince, te hubiera dicho que lo único que quería en ese momento era desaparecer.

Mis malos recuerdos empiezan a los seis años, cuando tuve que cambiarme de colegio. Mi madre y yo nos mudamos a una casa en la que ni siquiera había calefacción. Acababa de separarse de mi padre y estábamos con una mano delante y otra detrás. Pero a mí no me importaba. Tampoco me importó tener que cambiar de amigos, de rutina, de barrio, de ambiente. Yo lo acepté. Pero las cosas empezaron a torcerse cuando el tiempo fue pasando y las cualidades que a mí me hacían única se convirtieron en un puñal con el que alguno de mis compañeros me atacaba a diario. Llegaron los complejos, el estás gorda, el tienes granos, el tu madre está separada, el tu familia es un fracaso, el vas a estar sola para siempre. Incluso hubo una época en la que me apodaron “la jirafa” por tener el cuello demasiado alto. Complejos, complejos, complejos. Que solo hacían que, al llegar a casa, rompiera a llorar tarde sí y tarde también.

Con el tiempo me fui haciendo fuerte. No quise renunciar a mi personalidad para darle la satisfacción a aquellos que me querían ver hundida en el barro. Me quedé sola (por suerte solo fue durante un tiempo). La mayoría de mis compañeros también lo sufrió, pero al final muchos de ellos acabaron sucumbiendo al poder del matón para no acabar más lastimados. No puedo culparlos, no se me ocurriría. Pero entonces sí que lo hacía. Menos mal que el tiempo pasó y llegaron los últimos años de instituto, donde por fin encontré a quien necesitaba a mi lado y a la que nunca me abandonó. Ella ha sido mi mejor amiga desde que teníamos tres años, cuando la conocí en el primer colegio al que fui. Nos tuvimos que separar cuando me mudé, pero el destino quiso que acabáramos en la misma clase cuando ya íbamos a terminar la ESO. Me dio la vida. Y hoy, años después, me la sigue dando cuando a diario hablo con ella.

No sé si este es el lugar o el momento para contar esto. No sé siquiera si debería estar contando estas cosas en un blog de literatura. Pero los chicos que han escrito el libro del que vengo a hablar, Y entonces ganas tú, es lo que hicieron. Tampoco era el momento ni el lugar, porque parece ser que las víctimas están mejor calladitas y sin molestar, pero eso les importó muy poco. Porque abrieron su corazón y plasmaron sus recuerdos en un trozo de papel que después se convirtió en un libro que todo el mundo debería leer.

No es fácil reconocer este tipo de cosas. No es fácil gritar a los cuatro vientos que tú fuiste una víctima. Pero hay que hacerlo. Y me alegra que unos chicos tan conocidos hoy en día por la gente joven —como son Andrea Compton, Javier Ruescas, María Herrejón, Jedet Sánchez y Manu Carbajo— lo hayan hecho. Para quien no los conozca, Youtube es ya como su hábitat natural. Algunos empezaron antes, otros después, pero ahí siguen, haciendo videos y viviendo en las redes sociales, donde miles de personas siguen sus movimientos a diario. Son influencers. Si se lo proponen, crean tendencia. Y  me alegra que hayan escrito este libro, porque con estos relatos, no crean tendencia, crean esperanza que puede arreglar vidas enteras.

El libro está compuesto por cinco relatos. Alguno con un cariz más fantástico que otro, pero al final todos están contando las vivencias personales. En particular, me ha gustado muchísimo el relato de Javier Ruescas, que está escrito en su totalidad usando el formato de mensajería instantánea. A través de esos mensajes, vamos descubriendo el acoso que sufre el protagonista. A mí se me encogió el alma. Lo mismo me pasó con el relato de Jedet Sánchez, un chico que por vestirse como una chica tuvo que sufrir lo que nadie debería sufrir. Pero quizás, con el que más me haya identificado, sea con el de Andrea Compton. Es una chica a la que sigo desde hace mucho en las redes sociales, tanto que ya es casi como si la conociera. Así que leer este relato sobre ella me impactó más de lo que esperaba, porque me sentí como si una vieja amiga me estuviera abriendo su corazón.

Ojalá este libro llegara a todas las aulas para que lo pudieran leer los acosadores y también los acosados. Los primeros, para que se dieran cuenta del daño que se puede hacer con un simple comentario. Y los segundos, para que sepan que no van a estar solos nunca más. Que no deben tener miedo y que deben ser valientes.

Un grandísimo porcentaje de niños y adolescente sufre hoy el día acoso escolar. Cuando yo iba al colegio, éramos muchos los que sufríamos día a día esta lacra. Una, porque era pelirroja. Otro, porque era gordo. Otra, porque tenía los dientes grandes. Otro, porque era muy bajito. Otra porque tenía mucho pecho. Otra, porque no lo tenía. NO SOMOS PERFECTOS. Nadie, absolutamente nadie, lo es. No podemos pretender no tener defectos. Los tenemos, y no es ningún problema. No podemos dejar que nadie nos haga creer que lo es, porque no es así.

Y luego ganas tú refleja perfectamente todo esto. Refleja el espíritu de cinco chicos asustados, que se quedaron solos por defender sus ideales. Por ser gay, por ser gorda, por ser bajito, por ser diferente. Da igual. El matón encontró el teórico punto débil de cada uno e intentó hundirle. Me gustaría ver ahora mismo la cara de esas personas que lo intentaron, pero que en realidad no lo consiguieron. Porque de haber sido así, ahora mismo, yo, no estaría aquí escribiendo sobre este libro. Porque no pudieron con ellos. Ellos ganaron.

[product sku= 9788416588312 ]
Publicado el

Mil veces hasta siempre, de John Green

Mil veces hasta siempre

Mil veces hasta siempreNo os podéis imaginar las ganas que tenía de leer este libro. Conocí a John Green relativamente tarde, bastante tiempo después de que se publicara Bajo la misma estrella, título que le llevó directamente a la lista de súper ventas a nivel mundial. Al principio era bastante reacia a leer aquel libro. Porque estaba muy de moda, porque la historia no me llamaba, porque todo el mundo hablaba de él. No sé, llámalo equis. Pero un día me lo regalaron y acabé leyéndolo en una sola noche sin poder despegar mis ojos de las páginas que volaban ante mí. Así que después fue inevitable que viniera Ciudades de papel, luego Buscando a Alaska, también Will Grayson, Will Grayson y, por último, El teorema Katherine. Se me habían acabado los cartuchos con este autor. Vale, todavía tengo pendiente el libro en el que colaboró con otros autores —Noches blancas— y que pronto caerá, pero como que ya necesitaba otra vez la esencia de John Green en mi vida. Necesitaba sus historias para nada corrientes y a sus personajes altamente especiales. Así que, sí, tenía la fecha marcadísima en mi calendario avisándome de que lo nuevo de este autor, Mil veces hasta siempre, salía a la venta. Y me hice con él. Y me lo llevé a Nueva York y casi me lo termino en el viaje de ida. Lo tuve que cerrar para poder traerlo de vuelta conmigo a España y saborear el final lentamente y sin prisas. Y así lo hice. Y así lo terminé. Y ahora estoy delante de mi ordenador intentando ordenar mis ideas para poder explicaros por qué me parece el libro más fascinante escrito por Jonh Green hasta la fecha.

Tenemos que partir de la base de que este libro es una especie de autobiografía. Aunque la protagonista sea una chica y aunque la acción se desarrolle en la actualidad. No esperéis encontrar la infancia de John Green narrada por él, porque este libro no se trata de eso. El autor ha cogido todos sus puntos débiles, que al parecer no son pocos, y los ha condensado hasta que ha conseguido personificarlos en Aza, la protagonista de su obra. Aza es una chica muy especial que vive en una espiral de ansiedad. Dentro de su mente anida otra Aza que va a mil por hora, cuestionándose absolutamente todo lo que está a su alrededor. Sobre todo es una hipocondriaca reconocida que solo se calma cuando toma medicación y acude a las sesiones con la psiquiatra. Esa Aza que vive dentro de la Aza real hace que tenga que desinfectarse las manos constantemente, para no coger la temida bacteria C. diff, por ejemplo. Todos los escenarios que se imagina ella en su mente acaban igual: con ella muerta por una horrible infección.

Menos mal que tiene a Daisy, su mejor amiga y que la entiende mejor que nadie. Sobre todo porque ayuda a que la Aza de su cabeza se vaya durante un rato para que pueda actuar como una adolescente normal. Pero la espiral comienza a hacerse más estrecha y a resultar agobiante cuando se reencuentra con Davis, un antiguo vecino al que hacía años que no veía. Hijo de un multimillonario que ha desaparecido y que ha dejado toda su herencia a una tuátara —esto es una historia un poco larga que no voy a contar aquí—, encuentra en Aza un refugio, aunque esta se empeñe una y otra vez en encontrar a su padre desaparecido. Aza empieza a mirarle con otros ojos y comienza a querer pasar más tiempo a solas con él, pero ¿cómo eres capaz de tener una relación normal con un chico si sabes que cuando te beses con él ocho millones de bacterias pasarán de su cuerpo al tuyo para vivir dentro de ti para siempre? Difícil, ¿verdad?

Así es la vida de Aza, agobiante y caótica. Me ha encantado especialmente la manera de redactar de John Green, porque realmente consigue que esa ansiedad traspase el papel para llegar a tu cabeza. Con los personajes de sus obras me pasa una cosa muy curiosa, y es que llego a ser extremadamente empática con ellos. Consigo entender sus problemas y comprender todas las decisiones que toman como consecuencia de aquellos. Consiguen removerme las entrañas, como si el protagonista fuera mi mejor amigo y de verdad estuviera pasando por todas esas cosas que se cuentan en el libro. Eso, sin duda, es lo que más me gusta de este autor.

Todavía no me atrevo a decir que Mil veces hasta siempre se haya convertido en mi libro favorito de John Green, aunque sí creo (como dije al principio) que es el más fascinante. Tengo que dejarlo reposar unos días y analizar detenidamente todo lo que he sentido al leerlo. Pero sí que os puedo asegurar que está al nivel de Bajo la misma estrella, sin duda. He leído críticas de todo tipo, tanto buenísimas como horrorosas. No sé… yo lo tengo claro. Me parece un libro increíblemente bueno. Será porque a veces me he sentido tan débil como Aza. A veces me he dejado llevar más por mi yo agobiado y que se preocupa por todo que por mi yo racional, hasta el punto de no dejarme disfrutar de la vida como debería. Me estoy dando cuenta que, a medida que avanza el tiempo y me hago consciente de que esa ansiedad que a veces se apodera de mí es real, aprendo a lidiar mejor con ella. Sin ir más lejos, como os decía antes, hace un par de semanas estuve en Nueva York. Yo tenía un plan perfectamente hilado de lo que haríamos durante los ocho días que íbamos a estar allí. Con tan mala suerte que el primer día nos pilló un diluvio y tuvimos que cambiar los planes radicalmente. Al principio me afectó hasta el punto de querer echarme a llorar, porque todo iba a estar mal, porque no era lo que había planeado, porque no iba a ser todo perfecto. Pero me apoderé de esa voz interna tan negativa y que a veces me dan ganas de asfixiar para poder decir: “hasta aquí”. Y disfruté del viaje como nunca. Y me dio tiempo a hacer un montón de cosas que no tenía planeado en un principio. Así que, sí. He amado a Aza durante todas y cada una de las páginas de este libro. Porque la he entendido. He empatizado con ella. Y he sentido todo lo que describía.

Desde aquí quiero dar las gracias a John Green por mostrarnos un poquito de su alma y por haber confesado todos esos miedos que no por tenerlos eres más débil. Y gracias por seguir dándonos personajes inolvidables. También por la parte final del libro donde incluye los agradecimientos, ya que deja el número de teléfono del Centro Español de Información y Formación sobre la Enfermedad Mental (902131067) para que todas las personas que se sientan así sepan que no están solas y que tienen la ayuda que necesitan más cerca de lo que se piensan.

Por cierto, y ya para terminar, si en algún futuro —esperemos, no muy lejano— esta historia pasa a formar parte de un guion de una película… creo que Lily Collins sería una Aza perfecta.

[product sku= 9788415594918 ]
Publicado el

El zorro y la estrella, de Coralie Bickford-Smith

El zorro y la estrella

El zorro y la estrellaSi algo nos ha enseñado El principito es que es muy importante no olvidar nuestra inocencia. Todos tenemos problemas, a nadie nos importaría que nuestras vidas mejoraran. Liquidar la hipoteca, ascender —o, directamente, encontrar un trabajo—. Estudiar otra carrera, o terminar la que empezamos hace años…

Nadie dijo que la vida fuera fácil y, a medida que los años van pasando, los problemas adquieren otro cariz. Es como si fuéramos a ahogarnos en un vaso de agua y no fuéramos capaces de ver que la vida va más allá de nuestros problemas.

Los niños, en cambio, pueden ver un elefante dentro de una serpiente, en lugar de un sombrero normal y corriente. Pueden soñar sin temer el futuro. No se preocupan por el destino, no piensan que puede llegar a ser cruel con ellos. Viven. Ríen. Sueñan. Son felices.

Por eso hay momentos en los que tenemos que olvidar nuestra mentalidad de adultos. Coger todos los problemas, hacer con ellos una bola y meternos dentro de un bote que después tiraremos al mar. Lanzándolo con todas nuestras fuerzas para que caiga lo más lejos posible. Y leer El zorro y la estrella puede hacer que esta tarea sea mucho más sencilla. Coralie Bickford-Smith nos trae un libro plagado de ilustraciones que contiene una fábula preciosa y que podemos aplicar a nuestro día a día. Es un libro que se lee de una sentada y esto facilita que lo releamos con frecuencia. Porque es una historia en la que hay que adentrarse muy de vez en cuando. Y ahora os explicaré por qué: Zorro vive en un bosque rodeado de árboles y maleza. Su vida no es que sea muy divertida, pero tiene a Estrella, que le acompaña en todo momento y hace que su día a día no sea tan monótono. Es su mejor amiga. Pero un día Estrella desaparece y Zorro se queda solo en la oscuridad de un bosque que solo augura malos presagios. Zorro se hunde en un torbellino de desesperación que hace que busque a Estrella por todos los rincones habidos y por haber del bosque. Pero Zorro no la encuentra, así que, después de un tiempo, se da por vencido y deja de buscarla. Pero al poco tiempo descubrirá una iluminación repentina, miles de destellos que le van rodeando poco a poco. Y se dará cuenta de que esas luces provienen de un cielo cargado de infinitas estrellas.

Esta pequeña fábula puede ser interpretada de muchas maneras y me imagino que cada uno de nosotros verá en Zorro reflejado algo de su propia vida. También dependerá en extremo del momento en el que conozcamos a Zorro y, sobre todo, a Estrella. Esta última puede recordarnos a una persona, a un trabajo, a una obligación… algo que muy a nuestro pesar nos está cortando las alas y no está permitiendo que veamos más allá. La luz de una sola estrella puede cegarnos hasta tal punto que impida que observemos lo que tenemos a nuestro alrededor.

No sé si después de leer El zorro y la estrella seréis capaces de ver un elefante dentro de una serpiente. O si sentiréis que el niño que vive en vuestro interior grita desde lo más profundo de vuestro ser, impaciente por salir. Tampoco si decidiréis releerlo en alguna ocasión, cuando sintáis que el mundo pesa más de lo normal. Pero lo que sí sé —y estoy segura de ello— es que algo dentro de vosotros habrá cambiado y que empezaréis a mirar a esa “estrella” con otros ojos.

[product sku= 9788416588183 ]
Publicado el

Los demás seguimos aquí, de Patrick Ness

Los demás seguimos aquí

Los demás seguimos aquí

Si hay algo que no soporto en las novelas de adolescentes es la manida obligación de imponerles la salvación del mundo. Ponerlos bajo el foco para que hagan frente a los problemas de los demás. Y es que es una falta de tacto por parte de cualquier autor olvidar la verdadera guerra de todo joven entre los 13 y los 18 años. Decidir qué hacer con el mundo no es un problema que les atañe a estos protoadultos. Al menos, no de momento. Zombis, vampiros, inmortales y dioses paganos. Todo esto debe esperar hasta que uno sepa cómo estar bien consigo mismo. Y aunque tardes en saber quién eres y qué puedes ofrecerle al mundo, hay que llegar a ese punto si quieres ejercer de héroe. Es la regla básica en la que todo escritor de novelas juveniles debería trabajar. O aprenderla directamente de Patrick Ness y sus libros. Porque este señor pone a todo adolescente en su sitio y nos deja mirar por un momento desde dicha perspectiva. No es banal y no es redundante. Y encima en cada nueva incursión narrativa se permite la licencia de ofrecer algo nunca visto hasta la fecha. ¿Estoy siendo confuso? Cuando tratamos con jóvenes rebeldes todo lo es.

Los demás seguimos aquí son dos historias capaces de complementarse pero que casi no llegan a coincidir. Hay un ejercicio de metaespectadores que puede sorprender a cualquier lector desprevenido pero que funciona a las mil maravillas. Todo parte de la divergencia entre los elegidos y el resto de la población juvenil. Los primeros conforman un grupo inferior pero destinados a estar siempre en el ojo del huracán. Desde que reciben el nombre de nacimiento ya están abocados a enfrentarse a un sinfín de amenazas que ponen en peligro la vida tal y como la conocemos. Y después está la masa uniforme de alumnos de instituto. Esta no es la historia de los elegidos. Esta es la visión de esos extras que pululan por los pasillos entre clase y clases y notan en el aire que algún tipo de apocalipsis se está fraguando en algún lugar mientras llegan tarde a la próxima clase de química. Y es que mientras que a los primeros les arrancan el corazón, a los segundos se lo rompen la capitana de las animadoras. Mientras los primeros tragan la sangre de un dios, los segundos se provocan el vómito del almuerzo para domesticar sus cuerpos. Mientras que los primeros luchan contra el despertar de los muertos, los segundos lidian con el despertar de una sexualidad que no saben reconocer como propia. Aquellos que no disfrutan de esa importancia capital en el devenir de los acontecimientos se contentan con acabar el día salvándose así mismos de las inseguridades propias de la edad. ¿Magistral? Sí.

Decía antes que Patrick Ness deposita aquí algo que nunca había visto. Porque otros autores me han acostumbrado a sentarme en la primera fila de la batalla definitiva del bien contra el mal, pero ninguno ha tenido la osadía de contar lo que sucede en la butaca que tienes justo a tu derecha. La historia de lo anodino a la sombra de lo increíble merecía la pena ser contada y Ness ha asumido el reto. La estructura que utiliza para ello es, cuanto menos, sorprendente. Mientras que cada capítulo se inaugura con una entradilla que te pone al día de esa guerra que los elegidos están llevando a cabo, el resto del capítulo narra los desencuentros de un grupo de jóvenes normales que indagan en los problemas propios de la edad. Ambas líneas argumentales se van tocando tangencialmente, pero en realidad entendemos desde muy temprano el muro que separa ambos mundos. Así como la importancia de darle el valor necesario a cada parte. Y es que me quedé igual de paralizado ante el despertar de un ciervo zombi como con el reconocimiento de que es posible tener 17 años y sufrir de depresión por ser incapaz de saber qué quieres de la vida y sus múltiples posibilidades. ¿Lo mejor de todo? Que esta novela no te obliga a elegir qué historia quieres escuchar esta noche. Porque ambas tienen cabida.

Después de un tiempo, todo empieza a tener sentido. Después uno se ríe del ridículo que hizo en el baile de fin de curso. Pero en su momento todo importa y todo da miedo. Mientras el poder que nos da la juventud es el de engrandecer lo que sentimos y lo que llegamos a vivir, el poder de la madurez es el de la bendita relatividad. Ambas capacidades son igualmente útiles para sobrevivir. Ambas nos enseñan de qué pasta estamos hechos y cuánto somos capaces de soportar. Y lo mejor de todo es que esta novela nos ayuda a sobrevivir a dicha transferencia de poderes. Patrick Ness concibe un relato sobre la madurez y sobre lo extraordinario que se vive en primera y en tercera persona. Otorga atención a lo que sucede fuera y dentro de nuestras cabezas y asume que ser joven es la mayor aventura que cualquiera podría imaginarse vivir. Aunque dicha gran aventura tarde en arrancar, aunque parezca que nuestro papel sea pequeño o prescindible. Espera aquí y verás.

[product sku= 9788416588008 ]
Publicado el

Pax: Una historia de paz y amistad, de Sara Pennypacker

pax: una historia de paz y amistad

pax: una historia de paz y amistadEra pequeñita. Su pelaje era de color canela. Un blanco impoluto jaspeaba sus patitas. Tenía la naricilla rosada y su nombre hacía honor a La reina del rock. Mi perrita, al igual que cualquier otro can, era fiel; leal a mí y a su familia de humanos. Yo hubiera hecho lo que fuera por ella, y ella seguro que también por mí. Podría decirse que desde entonces acostumbro a leer libros sobre animales (buscando tal vez reencontrarme con sensaciones arrebatadas por el sueño eterno), pero no es cierto. En realidad, ya lo hacía incluso antes de tener aquel aburrido gusano de seda, el pez negro y bobalicón de ojos saltones o aquel pollo que, todo ufano él, nos despertaba cada día al alba con su estridente canto. He leído libros con animales como protagonista desde que era muy niño. He hallado, en esos libros, amigos de largas colas, de bellos plumajes o de escamas plateadas. ¡Incluso he encontrado amigos entre los golosos plantígrados! Así pues, no era de extrañar que una portada rebosante de un otoño de tonos ocres, con un zorro de pelaje rojizo que, sobre una suave loma, observa como el día declina, me cautivara. Ese zorro se llama Pax, y él es el protagonista de este libro de mismo nombre.

Pax es un zorro doméstico. Un animal salvaje que, acostumbrado a vivir entre humanos, es dócil como un perrito. Amigo incondicional de Peter, el niño que lo recogió cuando era un cachorro y que desde entonces lo cuida con devoción. Amigos para siempre. Pero entonces la guerra entra en escena. La inestable armonía en la que se sostenía la relación de Peter con su padre se derrumba. Primero tras conocer la noticia de que éste debe marchar para defender a su país, y que él, en su ausencia, será dejado al cuidado de su abuelo. Y luego tras abandonar a Pax en el solitario margen de un bosque. Peter en un primer momento acatará las órdenes de su padre. Los mayores mandan. Pero más tarde, una vez haya ordenado sus ideas, decidirá hacer el petate, dejar una nota a su abuelo y huir en busca de su peludo amigo. Cientos de kilómetros los separan pero si la lealtad es inquebrantable el camino se hace más liviano. Pax, por su parte, deberá buscarse la vida mientras espera ansioso la vuelta de su amo. Cazar para comer, defenderse de depredadores o relacionarse con los de su misma especie, serán algunas de las lecciones que se verá obligado a dominar si quiere sobrevivir en el bosque. En definitiva, aprender a ser un zorro.

Pax: Una historia de paz y amistad habla de evolución, de adaptarse, pues mientras Pax intenta ser el animal salvaje que nunca fue, Peter debe dejar atrás su niñez y convertirse en un hombre. Pax y Peter, cada uno se verá inmerso en su propio viaje iniciático, a la vez que cada uno intenta llegar hasta el otro. La guerra, como enemigo implacable e indefinido, les saldrá al paso una y otra vez para que no consigan su cometido. “La guerra es una enfermedad humana…”. Pax habla también de guerra, pues es un libro que no solo explora los daños colaterales que ésta produce entre civiles inocentes, sino también entre la naturaleza más pura y los animales salvajes que la pueblan. Pero la guerra no afecta solamente de forma física, pues lo hace también de forma psicológica. “La gente debería decir la verdad sobre el coste de la guerra.” Destroza proyectos futuros. Bombardea pensamientos positivos. Y deja atrapadas a personas, en jaulas creadas por ellas mismas, en los horrores de guerras pasadas. Pax habla también de paz y de esperanza.

Sara Pennypacker utiliza un lenguaje sencillo que rápidamente obtiene el compromiso del lector para seguir las peripecias de Pax y Peter. Su punto más fuerte es la forma, fluida y específica, en la que describe el comportamiento de los zorros, no solo el del animal protagonista, sino el de otros compañeros de especie que, a diferencia de él, se han criado en la naturaleza. Gruñidos y ladridos. Posturas de desafío, de temor o respeto. Hocicos que olfatean todo olor que se filtra en su territorio. La forma de abalanzarse sobre una presa. Sara Pennypacker se esmera para que Pax sea un zorro de verdad, y lo consigue; abriendo además el apetito de conocimiento del lector. No tardaréis mucho en descubriros navegando por internet en busca de fotos y videos sobre estos animalillos.

Jon Klassen se encarga de ilustrar Pax. Su trabajo es de una preciosidad casi mágica en la portada (casi se puede oler la humedad del bosque u oír la respiración del zorro). En su interior una docena de ilustraciones sencillas y en blanco y negro (¡qué lástima que no sean a color!) resultan ser la compañía visual adecuada para acompañar a la narración.

Pax: Una historia de paz y amistad, es un cuento. Un cuento que no endulza una realidad tan dura como es la guerra. Un cuento que, por su lenguaje, es perfecto para los más jóvenes pero, por lo que dice y de la forma en que lo hace, deberían leer también los adultos; sobre todo los adultos, pues somos los que tenemos mayor responsabilidad en el asunto. Pax es, en definitiva, uno de esos cuentos que puede transformar una agobiante noche de insomnio en algo tan productivo como una didáctica reflexión sobre cómo alcanzar diferentes tipos de paz.

[product sku= 9788415594956 ]
Publicado el

Aquí vivió: Historia de un desahucio, de Isaac Rosa y Cristina Bueno

Aquí vivió historia de un desahucio

Aquí vivió historia de un desahucio¡Sí se puede! Habéis vivido por encima de vuestras posibilidades. ¡Este desahucio lo vamos a parar! ¿Burbuja inmobiliaria? Eso no existe. ¡Dación en pago! Sí, no se preocupe, todo irá bien, firme aquí. ¡No nos mires: Únete! Alquilar es tirar el dinero. ¡Ni gente sin casa, ni casas sin gente! Yo no tengo la culpa, solo hago mi trabajo. ¡No es una crisis, es una estafa! A nadie se le obligó a firmar. ¡Sí se puede! ¡Sí se puede! ¡Sí se puede!

Los has escuchado. Lemas de los que han perdido el miedo. Gritos valientes en busca de justicia. Gargantas que vomitan signos de exclamación contra coletillas simplonas susurradas por patanes o mentiras desalmadas proclamadas por embaucadores. También los has visto. La lucha atroz, las amargas lágrimas de la derrota y las victorias esplendorosas. Pero cada vez se ven menos porque todo está volviendo a su cauce. ¿Verdad? Ellos lo dicen, lo repiten, retorciendo las palabras con esa lengua que emponzoña el lenguaje y que persuade al que quiere ser persuadido mientras barren lo incomodo bajo la alfombra de la invisibilidad. Pero que algo no sea mostrado no significa que haya dejado de existir. Todavía hay desahucios; todavía hay personas que se quedan sin casa. Afortunadamente hay gente que habla de ellos. Hay voces que no pueden ser silenciadas.

Aquí vivió: Historia de un desahucio, es una de esas voces. Un Pepito Grillo en forma de novela gráfica. La voz de una conciencia social de la cual parecen quedar solo brasas pero que realmente aún arde como una pira. Esa voz, la guía de los lectores, la que contagia empatía, es Alicia. Ella es una adolescente que debe enfrentarse a todos los sentimientos que se arremolinan en el estómago debido a la separación de sus padres. Por si esto no fuera suficiente descubrirá a través de un diario que el piso en el que ahora reside junto a su madre perteneció anteriormente a una familia que fue desahuciada. A través del diario, de los testimonios de los vecinos y conocidos y de los integrantes de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, Alicia irá zambulléndose en una realidad, de la que pensaba no tenía nada que ver, de consecuencias desproporcionadas y de actos solidarios.

La imaginación es la forma más barata de vivir otras vidas y no tiene consecuencias. No haces daño a nadie” pontifica el padre de Alicia al tener una charla sobre el diario que ésta ha encontrado. Actos y consecuencias, de eso va Aquí vivió: Historia de un desahucio. Actos reales e implicación, que a diferencia de los imaginarios nunca son inocuos. Pero el que realmente habla a través de ese hombre de gafas con montura redonda y rostro afable es Isaac Rosa, renombrado escritor que ahora ha decidido probar suerte como guionista de cómics. Y lo ha hecho como consorte artístico de Cristina Bueno. ¡Vaya pareja! Si el primero erige una historia indudablemente dramática pero sobre cimientos de esperanza, Cristina Bueno no se queda atrás e ilustra con dibujos de aspecto ingenuo, nada pretenciosos y de trazo cercano al boceto, entrañables ancianas con cientos de arruguitas y enormes orejotas, adultos de variado aspecto pero dignos en su pose y fantasmas de un pasado cercano y sombrío. Si Isaac Rosa nos habla de la gran estafa argumentando a través del típico director de banco cuenta cuentos, Cristina Bueno empapela la sede de posters engañosos que hablan de hipotecas fáciles de saldar o la atiborra de manifestantes en busca de honestidad. Rosa pone voz a adolescentes con historias que se entrelazan o habla de casa ocupadas; Bueno dibuja emotividad o culpabilidad, transforma manchas de humedad en historias y croquis de pisos sin habitar en planos cenitales donde habita el calor humano. Rosa habla de suicidios, brutalidad policial o niños que lloran; Bueno lo muestra. Podría parecer una batalla por ver quién cuenta más. ¿Bueno o Rosa? Solo que no lo es. Es una cooperación de talentos por mostrar la cara oculta de una tragedia. Rosa y Bueno. No es una batalla. ¡Es sinergia!

Aquí vivió: Historia de un desahucio, es una historia grande constituida por otras más pequeñas, todas con alta carga emocional (asegurado el nudo en la garganta, un enorme y jodidamente áspero nudo marinero que cuando intentas tragarlo es inevitable que se te salte alguna lagrimilla). En el cómic tienen cabida divertidos recuerdos de infancia, supervivencia de posguerra, absurdas pero ocurrentes leyendas urbanas y hasta algún elemento fantástico; en conjunto todo encaja a la perfección, como un puzle de suaves azules, ligeros verdes, hoscos grises y blancos lustrosos; los únicos colores que Cristina Bueno necesita. El cuadro final es revelador, angustioso, pero siempre ilusionante. Además pone de manifiesto que todos, de una forma u otra, por lo que hacemos o dejamos de hacer, estamos implicados en el tema de los desahucios.

[product sku= 9788415594741 ]
Publicado el

George, de Alex Gino

george

Aprender. Conocer lo que nos rodea. Ser felices. Reconocernos. Compartir con aquellos a los que amamos lo que nos sucede, lo que acontece en nuestro interior. Y vivir, hacerlo con las fuerzas necesarias para podamos crecer, más si cabe, en un entorno que no quiera comernos vivos. Aprender. Ser nosotros mismos. Con todos nuestros defectos y nuestras virtudes. Sin ser perfectos, sin pretenderlo, simplemente entendiendo que aquello que los demás creen que nos define, no lo hace en absoluto. Y de repente, cuando vamos por ese camino que nos lleva a alguna parte que no hemos descubierto todavía, aparece un libro como George que nos demuestra que, cuando se habla de literatura juvenil, por fin las cosas están cambiando. No hablamos lo suficiente, todavía queda un largo camino hasta alcanzar una normalidad que, en nuestro país, parece realmente imposible ni siquiera rozar. Pero el pesimismo no debe ganar la batalla y quizás en una mirada, como en la de la persona que vive en este libro, es donde se encuentren las verdaderas respuestas que a muchos de nosotros, adultos, aún nos quedan por encontrar. Y es que no se trata de simplemente tolerancia. No se pide aquí que toleremos nada. Simplemente que sepamos que cada uno puede vivir como quiera, como sea.

Sigue leyendo George, de Alex Gino