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Aniquilación

Aniquilación, de Jeff VanderMeer

aniquilacionOlvídate de lo que has leído hasta ahora. Cierra los ojos. Imagina que estás en otro sitio, en otro mundo. Como si tu realidad ya no existiera. Lo llaman el Área X. Y nadie sabe qué sucede realmente dentro de él, sólo que los que lo visitan, ya no vuelven iguales. Sigues con los ojos cerrados, intentando imaginarlo. Pero no puedes. Y te adentras en él, vas viéndote inmerso en una espiral de conceptos inexplicables, de compañeros de expedición que no lo son en absoluto, de situaciones que te llevarán irrevocablemente a la desaparición. Es el Área X, un universo vivo que está dispuesto a devorarte. Abres los ojos, intentas darle forma a aquello que has oído, que has intuido, pero no es algo concreto, es una sensación, un sentirte prisionero, metido en un puño cerrado, opresor, y a pesar de querer huir, no puedes, tu cuerpo no te lo permite, se siente drogado, obsesionado por encontrar respuestas, por saber lo que está sucediendo, lo que te rodea, aquello que has descubierto y que no logras responder con el lenguaje habitual. Lees Aniquilación y te das cuenta, lo sabes, que hay algo mucho mayor que el ser humano que quiere tragarnos, absorbernos como un agujero negro, fagocitando todo lo que se encuentra a su paso, haciéndote tiritar, de miedo y de placer, porque aunque el miedo es una emoción innata, la curiosidad puede más, te acerca a la extinción, a aquello que ya está abriendo sus fauces y que se convertirá en lo último que has visto, que verás, porque después de ello no hay nada más. Será tu último día, pero no podrás dejar de leer, eso, te lo prometo.

La expedición número doce está compuesta por cuatro mujeres: una antropóloga, una topógrafa, una psicóloga y, la narradora, una bióloga. Descubrirán, en su viaje, una anomalía geográfica y formas de vida desconocidas hasta ahora. Pero hay algo más en el Área X que no entenderán y es que sus propios fantasmas saldrán a la luz, y los secretos que guardaban pueden ser la causa de su muerte.

Una de las frases que se pueden leer en el TL de mi Twitter es la siguiente: Hacía tiempo que no me cabreaba tanto ir a trabajar y no acabar una novela. Esa frase, que viene a cuento – no es mera publicidad -, se refería a la novela de Jeff VanderMeer que empecé a devorar un día, a primera hora de la mañana, y terminé a la noche sin haber podido despegarme de sus páginas en las horas que tenía libres. Aniquilación juega con la sutileza, con las palabras que se meten dentro de nosotros y que crean imágenes que creíamos superadas, como si fuera un ataque sibilino de una serpiente que se va enrollando poco a poco en nuestro cuerpo para, cuando ya no podemos huir, asfixiarnos. Puede que haga tiempo de una lectura tan hipnótica. La narración de la protagonista demuestra que, en esta primera entrega de la trilogía, el autor ha captado nuestra atención con creces, eliminando todo lo que se encuentra a nuestro alrededor mientras vamos leyendo, convirtiendo el Área X en un ente que tiene vida propia, en preguntas que requieren respuestas, en en el terror que guarda lo desconocido, pero también en un análisis de los peores instintos, que sin saber muy bien cómo salen a la luz y nos convierten en animales buscando nuestra propia supervivencia. ¿Qué se esconde realmente en el Área X? ¿Por qué las anteriores expediciones fracasaron? ¿Qué hace que los integrantes no vuelvan iguales? Dudas, planteamientos, cábalas que hacer hasta que llegue esa segunda parte, que yo ansío ya, sin poder evitar contar los días que faltan hasta que esté en mis manos.

Pero si de algo hace gala Aniquilación es de haberse convertido en lo que es, a pesar de la sencillez con la que está contada. Alejada de lenguaje recargado o de una historia que no llegue a entenderse del todo, Jeff VanderMeer ha creado una historia sencilla en sus formas, pero no en su fondo, que da pie a muchas especulaciones, a conversaciones con los amigos sobre lo que será realmente esa criatura que nos encontramos en sus páginas, a por qué ningún integrante sabe el nombre de otro, y qué hay en la frontera, qué hay en la Torre, qué sucederá después de esa última frase que convierte la lectura en una adicción. Como me dijo la persona que me lo recomendó – venga, voy a mencionar por enésima vez a @Toliol -, esto es peor que la droga.

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