
Clásicos infantiles 12
Si entendemos el término clásicos infantiles como aquellas historias que hicieron crecer a una generación y que han seguido creando escuela a lo largo de otras, sin duda alguna muchos de nosotros habría algún que otro título en mente. Puede que, si hiciéramos una encuesta entre nuestros lectores, aparecerían los nombres de colecciones, de títulos reconocibles por todos y que nos enseñaron que la lectura podía ser un compañero de viajes extraordinario. Hoy, si se me permite la licencia, os hablaré de una colección con la que yo crecí, quizás más en formato serie, y que ha caído en mis manos en papel hace relativamente poco. Porque recuerdo cómo las historias de sus personajes me tenían pegados al televisor, y ahora lo hacen en el papel. Porque aquí llegó en un formato que yo no podía permitirme, pero que cuando lo leía porque algún amigo me lo prestaba, hizo que me sintiera obligado a leer, leer, y leer, sin pararme a pensar que aquellas lecturas, me acompañarían hoy, que ya mi pelo empieza a caerse. Hoy os hablo de Dragon Ball, o Bola de dragón, como vosotros prefiráis. Porque con él empezó un nuevo mundo, en de los mangas, que a día de hoy se ha nutrido con otras muchas colecciones.