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Clásicos infantiles 12

dragon ball 1

Clásicos infantiles 12

clasicos infantilesSi entendemos el término clásicos infantiles como aquellas historias que hicieron crecer a una generación y que han seguido creando escuela a lo largo de otras, sin duda alguna muchos de nosotros habría algún que otro título en mente. Puede que, si hiciéramos una encuesta entre nuestros lectores, aparecerían los nombres de colecciones, de títulos reconocibles por todos y que nos enseñaron que la lectura podía ser un compañero de viajes extraordinario. Hoy, si se me permite la licencia, os hablaré de una colección con la que yo crecí, quizás más en formato serie, y que ha caído en mis manos en papel hace relativamente poco. Porque recuerdo cómo las historias de sus personajes me tenían pegados al televisor, y ahora lo hacen en el papel. Porque aquí llegó en un formato que yo no podía permitirme, pero que cuando lo leía porque algún amigo me lo prestaba, hizo que me sintiera obligado a leer, leer, y leer, sin pararme a pensar que aquellas lecturas, me acompañarían hoy, que ya mi pelo empieza a caerse. Hoy os hablo de Dragon Ball, o Bola de dragón, como vosotros prefiráis. Porque con él empezó un nuevo mundo, en de los mangas, que a día de hoy se ha nutrido con otras muchas colecciones.

 

dragon ball 1Hablar de Dragon Ball es hacerlo de su creador, Akira Toriyama y de toda una generación de chavales que crecieron viendo como Goku, Bulma y el Maestro Tortuga buscaban las ansiadas bolas de dragón que daban el poder de pedir un deseo y que éstas te lo concedieran. Pero, a pesar de que la primera colección era una historia de aventuras para niños, lo que siguió sólo puede considerarse como algo lo suficientemente grande como para no prestarle atención. El Torneo de artes marciales, Vegeta, Freezer (lo que yo siento por el argumento que lo incluía no tiene nombre, o quizá sí, si la adoración por algo está bien visto todavía hoy en día), Célula, Boo, qué sé yo, innumerables personajes que se han convertido en parte de la familia desde que tenía unos diez años y mis ojos se maravillaban con el “kamehameha” de Son Goku, y con las fusiones que más adelante nos alegrarían las tardes a los niños como yo.

Pero hablar de esta serie, hace años, era entrar en una polémica absurda. Las madres a las que oía hablar de aquello que veían sus hijos, sólo podían pronunciar una palabra: violenta. ¿La serie era violenta? No lo creo. ¿Había peleas? Sí claro que las había, de eso se trataba en Dragon Ball, de crear batallas épicas por la supervivencia. ¿Que había mucha destrucción en sus imágenes? Bueno, no conozco todavía hoy en día ninguna batalla que se libre sin destrucción. Y, como le dije a una amiga hace poco tiempo, ¿no es curioso que aquellos que se echan las manos a la cabeza porque en una serie aparece violencia, pongan el televisor a todo volumen cuando en los telediarios hay más violencia por segundo que en cualquier otra parte? Polémicas a parte, esta serie constituyó un hito en la historia del manga, todavía hoy es referencia para muchos de nosotros, y creo recordar, si mi memoria no me falla, que pocas series han tenido tantas adaptaciones al idioma propio como ésta. Por algo será.

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Para mí, Akira Toriyama es dios, quizá no el supremo, pero sí un dios que nos ha hecho regocijarnos en nuestros sillones mientras leíamos o veíamos esta colección. Por ello, cuando uno ya encanece y se entera que una editorial como Planeta de Agostini saca una colección en formato definitivo, con sus volúmenes en una encuadernación molona de verdad, ¿qué hace? Pues gastarse los cuartos, eso hace, porque no hay mejor evidencia para unos clásicos infantiles, que crecer con una historia, hacerte mayor, y cuando ya eres adulto, guardar un recuerdo agradable de todo ese mundo que un hombre, hace años, creó para que todos nosotros pudiéramos disfrutarlo. Ciencia ficción, romance, magia, fantasía, peleas, más ciencia ficción. Y todo eso aderezado con personajes que se guardan en la retina, son esa clase de momentos en los que te das cuenta que las creaciones literarias, sean de la forma que sea, tienen un poder único para aquellos que sabemos apreciarlas de verdad.

No sé si Dragon Ball es un clásico infantil para todos. Para mí lo fue. Y como tal, se merecía este pequeño espacio para que todos aquellos que lo desconocieran, empezaran de una vez por todas a leerlo.

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