Publicado el

La trabajadora

la trabajadora

La trabajadora, de Elvira Navarro La ciudad fabrica los trastornos. Los amasa, convirtiéndolos en personas de carne y hueso, para después vomitarlos en sus aceras. Son ellos y no otros los que pasan la vida a través de unas gafas contaminadas, a través de un pensamiento fragmentario, de alucinaciones convertidas en monólogos internos y batallas contra enemigos imaginarios. Las ciudades, con sus edificios y su calor asfixiante, crean sudor donde debiera haber tranquilidad, desconfianza donde el sexo debiera ser infinito placer, o simple negación cuando la realidad es tan jodida que es imposible abarcarla con las manos. Y ahí, en…

Lee la reseña completa