
La intrusa, de Éric Faye
Este libro se inspira en hechos reales. Y en este caso, es muy cierto aquello de que la realidad supera muchas veces a la ficción.
Vivimos muchas veces inmersos en nuestras vidas, observando con atención nuestros relojes para llegar a tiempo, mirando al frente sin pararnos a mirar atrás a aquella persona que nos ha saludado. Vivimos absortos en nuestro propio mundo sin pararnos a pensar que las vidas que se mueven a nuestro alrededor tienen una importancia mayúscula. Pero así somos muchas veces. Contemplamos el techo bajo el que vivimos sin pararnos a pensar la suerte que tenemos, giramos la llave y creemos que con eso estaremos a salvo, y nos arrellanamos en el sofá mientras disfrutamos de la buena música, aunque sea en solitario. Pero, ¿qué sucedería si os dijera que esa ceguera nos imposibilita observar que, lo que nos depara el presente, es mucho más que lo que solemos vivir?
Shimura tiene una vida solitaria, perfectamente estructurada, y sin ninguna fisura. Pero un buen día, nota que las cosas empiezan a cambiar de sitio, la comida desaparece. Será entonces cuando instale una cámara de video en su propia casa y descubra que, una mujer, ha estado viviendo, durante mucho tiempo, al otro lado de la puerta de un armario.