
Si te abrazo no tengas miedo, de Fulvio Ervas
El amor de unos padres es algo esencial. Querer a los hijos, respetarles, comprenderles. Este mundo, probablemente, no seguiría su curso si esa relación no se estableciera de esta manera. Cuando se tiene un hijo, todas las responsabilidades caen sobre las espaldas, pero de la misma forma, y con la misma fuerza, el cariño evade cualquier agotamiento y una simple mirada, una simple sonrisa, puede cambiar todo los quebraderos de cabeza que la paternidad conlleva. Pero, ¿qué sucede cuando uno de tus hijos nace y desarrolla un trastorno? ¿Cómo afrontar ese hecho que ni la medicina sabe cómo solucionar? Hay personas que se derrumban, cayendo en picado en una espiral de tristeza y lágrimas, pero otras, aquellas con una fortaleza interna admirable, cogen el toro por los cuernos, patalean por su suerte, y siguen adelante enfrentándose a la realidad que les ha tocado y siendo felices. Eso es lo que vengo a contar aquí. Una historia de superación, una historia de un viaje que cambiará el corazón de dos personas, de todo el mundo en realidad, porque “Si te abrazo no tengas miedo” es un grito ante una sociedad que permanece dormida ante las injusticias, pero también es un grito de amor, un grito de amor desde la montaña más alta, donde el eco llevará las palabras a cada rincón del planeta.
Andrea es un chico especial, nunca ha sido como los demás. Por eso, y porque su padre se ha tenido que enfrentar a muchas cosas en la vida, decide hacer un viaje con él para poder conocerle, para afianzar sus lazos, y para descubrir que el amor, en su infinitas formas, es mucho más importante que cualquier trastorno, como lo es el autismo.