
Tener veinte años, un coche y un verano por delante. Eso es todo lo que se necesita para enamorarse hasta las trancas y poner el corazón en lo que mejor saben hacer los muy jóvenes, sobre todo en verano: soñar. Estamos ante una reedición de la ya clásica novela de Juan Marsé Últimas tardes con Teresa, una de las más importantes de la segunda mitad del siglo XX en España, y a la obra pura y dura se añaden prólogos de Pere Gimferrer, Manuel Vázquez Montalbán y el propio Marsé, además de un apéndice con copias facsímiles de documentos y cartas que atestiguan la pugna con la censura del año 1966 y las justificaciones que debió hacer el autor. Estos aditamentos, si bien son bienvenidos y se leen con agrado, en realidad no son necesarios, porque una obra magna, como es ésta, no necesita de adornos ni de añadidos.