
The Wire: toda la verdad, de Rafael Álvarez
Cuando algo nos gusta, investigamos sobre ello. Somos como detectives privados que intentan hacerse con todo el material del que se pueda disponer para rellenar los huecos que nos han quedado. Eso es lo que me ha sucedido a mí con una de esas series que, por varias razones, me mantuvo pegado a la pantalla durante las temporadas que se emitió. Esa serie no es otra que The Wire. Quizá no la conozcáis y sin duda estaréis cometiendo uno de los mayores sacrilegios de la historia. ¿Que por qué os digo esto? Es muy fácil de explicar: ved el primer capítulo, si después no notáis ese escalofrío que recorrer vuestro cuerpo cuando una cosa es buena de verdad, es que la sangre no corre por vuestras venas. Pero me estoy adelantando seguramente. ¿Por qué os hablo de una serie? Porque el libro que tengo entre mis manos es un diario de abordo de todo aquello que nos mantuvo fijos a la pantalla, porque es un examen lo suficientemente lúcido sobre una de las historias mejor contadas en el mundo de las series de televisión (el nuevo cine del siglo XXI) y porque en sus páginas, encontramos aquello que siempre me ha gustado encontrarme en un libro: información detallada de un producto que ha supuesto, para toda una generación, una renovación de lo que es dirigir con elegancia, guionizar con verdadera maestría, y sumergirnos en los recovecos más oscuros del alma humana con sólo una cámara y mucha pasión.
Esto es “The Wire: toda la verdad” y lo demás son tonterías que no vienen a cuento.