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Cuando fuimos dos

cuando fuimos dos

Cuando fuimos dos, de Fernando J. López El amor no se queda quieto. Se mueve, camina de un lado a otro, se mete de lleno en las paredes de un hogar, lo impregna todo como el aceite cuando se desborda de la sartén, quemándolo todo, produciendo heridas que tardan en sanar, en curar, pero que deja una cicatriz que es imposible de borrar. Una herida, una conversación, una habitación donde todos los sentimientos se desbordan, recubren un telón que se levanta y baja en una misma noche, en una gira que recorre los corazones de todos aquellos que, en la…

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