El arte de la guerra

El arte de la guerra, de Kelly Roman

Ilustrado por Michael DeWeese

el arte de la guerraReconozco lo inevitable: me enfrento, ahora mismo, a una de las reseñas más difíciles que he escrito en mi andadura en el blog. ¿La razón? Tener que describir, de una manera certera, lo que significa esta novela gráfica. Porque así como en otras ocasiones las historias de ciencia ficción tenían esos temas que parecían sacados de otra galaxia, esta historia mezcla elementos del mismo género con uno de los textos más famosos que existen en el mundo de la literatura. Ni más ni menos que “El arte de la guerra”. ¿Veis lo que os decía? Difícil, ¿verdad? Pero como yo creo firmemente que puedo con todo, aquí me tenéis. Porque esta es una de esas oportunidades en los que un texto clásico se junta con una propuesta nueva, que da al traste con todas las expectativas que podías tener creadas de antemano. Pero no en un sentido negativo, sino en uno positivo, me atrevo a decir que muy positivo, que te hace plantearte por qué no se harán hoy en día apuestas igual de arriesgadas, con tanto potencia visual, y con un planteamiento novedoso que demuestra, una vez más, que la literatura está muy por encima de todos los clichés habidos y por haber. Y eso es algo de agradecer, algo digno de reseñar, algo digno de hacernos parar un momento y leer lo que estáis a punto de descubrir.

Kelly Roman estuvo en prisión por un incidente. Cuando sale, descubre que su hermano ha muerto mientras trabajaba para Sun Tzu, el dirigente del imperio financiero global de China. Gracias a sus nuevas habilidades adquiridas, se enfrentará a él y a su enemigo, El Príncipe, para vengar la muerte de su hermano y destruir así el Imperio desde dentro.

 

Antes de que os pongáis quisquillosos, esta novela se llama “El arte de la guerra” no sólo porque aparezca entre sus protagonistas el nombre de Sun Tzu, sino porque en el desarrollo de la historia, nuestro particular protagonista, utiliza los principios claves del texto clásico. Ahora que ya lo sabéis, podéis bajar las antorchas y no intentar quemarme, ¿de acuerdo? El caso es que, cuando me enfrenté a esta obra, tenía el miedo en el cuerpo. Cierto es que había oído y leído maravillas sobre la concepción de la novela gráfica de Kelly Roman, en primer lugar por sus formas: un dibujo sobresaliente (totalmente cierto, las ilustraciones de Michel DeWeese son de las que impactan al primer golpe de vista, y la utilización del contraste entre blancos, negros y rojos es de una maestría brutal); en segundo lugar, porque aparecía una historia futurista que pocas veces se había visto, a pesar de que el tema de la venganza contra corporaciones esté más que visto, pero su contexto, la denuncia social que se agazapa en la sombra si uno sabe leer entre líneas es de las de hacerte caer de la silla; en tercer lugar, porque como nos suele pasar a los lectores, ver las recomendaciones de alguno de nuestros escritores favoritos, te hacen plantearte si no tendrías que ir a comprarlo a toda leche, de esto que si hubiera librerías abiertas las 24 horas, irías en pijama y diciéndole al dependiente “lo quierooooo”. Y, por si no fuera poco, un apunte final nimio, muy pequeñito, pero es que esa portada, con el puño ensangrentado es de las que te deja en cachitos que luego tienes que reparar de la mejor forma posible.

Sorprenderá a propios y extraños esta obra, pero lo importante de ella es empezarla sin tener presente esa obra clásica de Sun Tzu. Las comparaciones serán odiosas siempre, y no hay nada peor que empezar una lectura pensando en qué se parece o en qué se diferencia de la obra original. Este “El arte de la guerra” es una propuesta nueva, que poco tiene que ver con lo que se ha leído hasta ahora, y con una potencia visual increíble. China como potencia global, nanotecnología avanzada, identidades secretas que se desvelan haciéndote cambiar de idea sobre quién es el malo en este juego del gato y el ratón, y sobre todo, la venganza, la dulce venganza que corroe los huesos y nos hace querer dar la última dentellada posible a lo que nos rodea. No estamos ante una obra amable, de hecho diría que es una de las obras más violentas que me he encontrado en los últimos tiempos, pero como suele suceder, en las guerras, ya sean internas o externas, el dolor está a la orden del día. Así que ya lo sabéis, ¿queréis algo nuevo? Esto es lo que estáis buscando. ¿Queréis descubrir lo que se puede hacer en el mundo de la novela gráfica? De nuevo, este es vuestro libro. Si después seguís queriendo más, sólo tenéis que pasar por el blog, habrá más propuestas próximamente.

2 comentarios en «El arte de la guerra»

  1. Siempre presumo de que leo cualquier cosa que cae en mis manos pero he de reconocer que la novela gráfica es una asignatura pendiente que tengo y me gustaría que dejara de ser así. Así que en respuesta a la pregunta que planteas en la reseña: sí, quiero saber qué se puede hacer en el mundo de la novela gráfica. Me apunto este.
    Un saludo.

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    • Es una apuesta arriesgada para ser la primera incursión en novela gráfica, pero yo te animo María! Si necesitas alguna recomendación más no dudes en preguntarme. Últimamente cae mucho en mis manos de este género y hay para todos los gustos!
      Un saludo!

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